Wednesday, February 26, 2020

Mis vacaciones con Gio Ponti


Hace cosa de un año fui a la capital de Francia a ver una retrospectiva del arquitecto italiano Gio Ponti en el Museo de Artes Decorativas. Es un museo que no te deja indiferente. Nada más llegar ves su fachada un tanto rarita y, en vez de entrar, te quedas mirando como una tonta. Es una fachada rara a más no poder. Me recordó un tablero de un tres en raya.

Una vez dentro también hay mucho que mirar. El Museo de Artes Decorativas de París exhibe en sus salas elementos decorativos desde la Edad Media hasta la actualidad. Vas viendo como han cambiado los gustos. Lo que se llevaba hace siglos no tiene nada que ver con la decoración moderna. En total son 150.000 obras. Una pasada.

En este museo ves mucho lujo. No debes perderte la galería de joyería de lujo, la galería de Jean Dubuffet, la galería de los juguetes, la sala de Carpintería y el Salón de 1900. No hay que olvidarse de los Nef (en planta baja del museo) donde se muestran las exposiciones temporales. Allí estaba la retrospectiva del italiano Gio Ponti, un arquitecto emblemático. Yo había ido al museo para ver esta retrospectiva, pero, aprovechando que estaba allí recorrí todo el museo. Iba sola. Es sola como disfrutas más los museos.

Os lo recomiendo. Este museo te da muchas ideas para decorar tu casa. Vas viendo muebles, vajilla, alfombras, juguetes, tapices, techos, pinturas religiosas, cerámicas, retablos, objetos hechos en vidrio y la cabeza se te llena de ideas. Yo he sacado más de una idea para hacer alguna mesa a medida en una carpintería o algún mueble también a medida para mi casa. El área del edificio es de casi 10 mil metros cuadrados. Tienes mucho que recorrer y mucho que mirar. No se exhibe todo a la vez, por supuesto. Se exhiben al mismo tiempo 6 mil artículos, que van cambiando, desde la época medieval hasta nuestros días. Por eso siempre que vas ves el museo distinto. Son interesantes las salas donde se muestra cómo vivían los habitantes de París en particular y de Francia en general, entre los siglos XV y XX. Estas salas están a tope de gente. A todos nos gusta fisgonear.

Las colecciones más importantes son las que pertenecen al siglo XIX, provenientes de Limoges, Chantilly Florencia y Séres. Además cuenta con una muestra de pinturas con obras de Dominique Ingres.

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Monday, February 24, 2020

Mis vacaciones románticas


1

Me gusta París, sobre todo los distritos más tranquilos de la capital de Francia, pero siempre acabo en la zona turística, bien porque mi marido se empeña en hacer turismo cultural, bien porque voy con alguna amiga con los mismos de deseos de turismo de monumentos. En esta zona repleta de turistas tengo uno de mis restaurantes favoritos: el Girafe en París.

Es un restaurante con unas preciosas vistas a la torre Eiffel. De día es un placer comer mirando la torre más famosa de Francia. De noche el placer es doble. Te sientes romántica, sobre todo si vas con tu amorcito. Yo me he vuelto a enamorar de mi santo varias veces cenando en el Girafe. Por eso siempre quiere ir. No le importa lo caro que es.

Ya te imaginas el precio cuando entras y ves las mesas con blanquísimos manteles, servilletas de tela de gran tamaño, las copas y los vasos sin ralladuras de los lavavajillas. Deben fregotear a mano la cubertería y la vajilla. La cubertería la ves impecable.

Os recomiendo este restaurante. En el Girafe en Paris hay platos para vegetarianos. Puedes ir a comer aunque estés a dieta. Además, de la comida francesa de toda la vida, tienes ese atún con ensalada que me comí la última vez que estuvimos que estaba más rico que el que me prepara mi suegra en su casa cuando quiere agradarme. Me encanta el atún con lechugita.

Los platos tienen una presentación cuidada. Eso redunda en una cantidad un tanto reducida. No esperes platos llenos como en la casa de una abuela. Son platos en los que los gramos de los alimentos están contados para que no pases hambre sin darte un atracón por mucho que te guste la comida.

Lo que me decepcionó un poco la última vez que estuvimos fue ver un par de perros en los brazos de sus dueños en la terraza. No ladraban, pero daban un poco de asquito. A mí no me gusta comer rodeada de animales domésticos. Deberían tener zonas reservadas para clientes que no queremos compartir estancia con los animales.

En todo caso, volveré. Sólo por las vistas que hay desde la terraza y por el postre hay que regresar. Los crêpes son deliciosos.



2

Aparcar en Madrid no es fácil. Afortunadamente, existe una aplicación que encuentra aparcamiento para los coches cuando llegas a Madrid Central. No sólo te dice donde puedes dejar tu coche. También te indica las paradas de taxi que hay cerca y el precio estimado de la carrera del taxi.

Yo me he bajado esta aplicación para saber lo qué me cobra el taxi. Llamar preguntando cuánto te cobra por una carrera es un poco fuerte. Hay taxistas que se lo toman bien y otros taxistas no se lo toman tan bien. En Madrid están acostumbrados a ganar mucho dinero. Yo me he encontrado con taxistas que se negaron a llevarme porque la carrera era corta y no podían cobrar el pastón que suelen cobrar a todos sus viajeros. Gracias a TxMad, sé lo que puede costar una carrera de taxi en Madrid. Esto me permite andar un poco, acortar el trayecto y pagar memos por mi viaje en taxi hasta mi destino.

Os recomiendo esta aplicación. Es una pena que no la mejoren. TxMad no sirve para llamar un taxi. A mí tanto me da, pero era mejor que te permitiera pedir un taxi o un coche con conductor. A mí conducir en Madrid no me agrada mucho. Es un lío con tanto tráfico. Menos mal que existen aplicaciones como Mytaxi, Urber y Cabify. Complementan a TxMad. Miras lo que te cuesta el taxi en TxMad y pides taxi o coche con conductor en las otras tres aplicaciones que os he indicado. Es lo que hacemos nosotros.

Mi marido acabó descargando esta app gratuita pese a que no le gustaba mucho. Decía que no valía para nada porque no te permite pedir un taxi. Vale para mucho. Que te indique donde puedes dejar tu coche cuando llegas a la capital de España es una gran ventaja, sobre todo cuando no conoces mucho Madrid. Y, aunque conozcas la capital del Reino de España, también te viene bien saber donde puedes dejar el coche, sobre todo cuando hay manifestaciones que suponen el corte de calles.



3

Mi suegra compra todas sus maletas en Alcampo. No son maletas novedosas. Son los trolley rígidos de toda la vida, unos trolleys que no olvidan en su diseño la comodidad. Por ejemplo, esa asa superior en la que puedes meter una mano delgada para levantar la maleta escaleras arriba.

Yo también compré alguna de estas maletas. Tengo un trolley rígido de color rosa que me costó 29,95 euros. Compré el de tamaño 50 centímetros. También lo vendían en 60 y en 70 centímetros a precio superior. El de 60 centímetros costaba 34,95 euros y el de 70 centímetros costaba 39,95 euros. Me llevé el pequeño porque era justo lo que necesitaba: una maleta movible por una mujer sola cuando viajo sin la compañía de mi santo. No tener quien te lleve la maleta invita a comprar un trolley más pequeño.

Os recomiendo, pues, las Maletas Airport Alcampo. En resistencia salen tan buenas como las maletas de marcas más caras.Los ruedines de mi troll rosa indiferente están durando tanto como los ruedines de los trolleys de marcas caras que tengo en casa. Lo barato me está saliendo bueno. Al final va a tener razón mi suegra: las Maletas Airport Alcampo son buenas.

Os las recomiendo. Son perfectas cuando no quieres gastar mucho. Sus precios son ligeramente inferiores a los de las maletas rígidas de las marcas de la competencia. Por eso las compran mucho. Vas por una estación de autobuses, estación de tren o aeropuerto y ves varias maletas iguales a la tuya. Parece que todo el mundo compra sus maletas en Alcampo. Yo he visto durante el último viaje que hice sola mi maleta rosa de Airport multiplicada en el aeropuerto de Madrid. Las Maletas Airport Alcampo no valen para las personas a la que les gusta llevar una maleta completamente distinta a las de los demás viajeros. Su precio módico, su estilo clásico y su diseño práctico encandila a muchos compradores y compradoras.

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Sunday, February 16, 2020

Mis vacaciones más gastronómicas



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Oporto es una ciudad que me encanta. Pasé muchas vacaciones estivales de niña con mis padres y con mi hermana. Por eso volver a Oporto siempre es un placer. La última vez nos alojamos en el Hotel Vincci Porto en Oporto, Portugal, un hotel que está en el edificio de la antigua Bolsa de Pescado, un edificio de la arquitectura industrial moderna de Oporto.

El hotel está muy bien. Han conservado la fachada con bajorrelieves que evocan la vida de los pescadores locales de la ciudad. En su interior una recepción moderna en una estructura que recuerda la arquitectura industrial te hace temer habitaciones más parecidas a salas de máquinas que a habitaciones como las de tu casa. Nada de eso hay. Todas las habitaciones están lejos del recuerdo del uso inicial de aquellas estancias. Los decoradores han tenido la gran idea de dejar para estancias comunes alturas y paredes de antaño, pero, para las habitaciones de los huéspedes optaron por lo clásico con un toque informal de hotel barato.

Muy barato no es el Hotel Vincci Porto en Oporto, Portugal. Pagamos por nuestra habitación 120 euros noche. Era de las más grandes. Además de la zona de la cama teníamos una zona de sala de estar. Me encantaron los sillones color naranja de frutería y estilo Ikea a juego con una mesa del mismo color alegre.

Os recomiendo este hotel, sobre todo por la comida de su restaurante. Se llama 33Alameda. Es un restaurante con cocina tradicional con un toque personalizado y vanguardista. A mi santo le encantó el bacalao. Yo di buena cuenta del solomillo de ternera. Son dos de las mejores especialidades del restaurante del Hotel Vincci Porto en Oporto, Portugal.

Mi marido quedó más contento que yo con el hotel. Le gustaron mucho los armarios. Teníamos un armario enorme. Hacía tiempo que no encontraba un armario en el que cabían todos mis trapitos. Mi santo no lo quería creer. No había ninguna maleta ocupando espacio entre la cama y los sillones. Mis hijas también estuvieron muy contentas en la cama auxiliar, casi tan grande como la cama de matrimonio, que había para ellas. Era una habitación luminosa decorada en tonos cremas y blancos. Me gustó.


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Comer en Madrid los famosos pintxos del País Vasco es posible. Sólo tienes que entrar en Perretxico, una taberna vasca de la capital de España igualita a la que hay en Vitoria-Gasteiz. Yo no voy mucho porque siempre que me paso por allí acabo con un par de kilos más. Es comer una tapita e ir a por otra. Me pongo hasta las cejas, sobre todo con unos choricitos que tienen.

Perretxico está incluida en la guía Michelin. Fue por ahí por donde llegó a oídos de mi santo la existencia de este establecimiento. Unos amigos suyos van a todo lo que tiene estrellas Michelin. Mi marido no quiere ser menos. Yo no le hago mucho caso a la famosa guía a la hora de elegir restaurante. No siempre aciertan. En el caso de Perretxico hay que reconocer que el acierto de los de las famosas estrellas es total. Sales con el estómago contento.

Os recomiendo Perretxico y sus deliciosos pintxos. Siempre encuentras alguno que te enamora. Las pasadas Navidades comí un turrón de foie que estaba que te chupabas los dedos. Hasta les gustó a mis hijas. Les tuve decir que no pidieran mucho turrón porque era muy caro. Esa es la desventaja de Perretxico: sus precios. No es un restaurante para pobres.

Nosotros vamos bastante. A mi marido le gusta mucho el donut de cocido. La última vez se animó con el capuccino de Idiazabal trufé con tomate. No supé ni que comía, pero era delicioso. Tienen un cef que merece todos los premios que le han dado. Inventa mucho. Se llama Josean Merino. Este chef hace recetas tradicionales, pero también cocina creativa.

La decoración del local me gusta. Tiene unos murales modernos en las paredes que le dan un toque informal chic. Las mesas son de madera, las sillas también de madera estilo antiguo y las copas y platos impecables.



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En el Hotel Palacio CoolRooms me sentí como una Reina. Está en Madrid, en un antiguo palacio que conserva su decoración de antaño añadiendo las modernidades que necesitas para estar cómoda. El cuarto de baño, por ejemplo, es tal cual de otra época. Me costó un poco meterme en una bañera estilo primeras bañeras de la humanidad. Una no está muy despierta por las mañanas para levantar las piernas y entrar en una bañera en mitad de un cuarto de baño inmenso.

La habitación que nos dieron era enorme. Techos altos, paredes pintadas de color crema señorial, camas enormes y unas ventanas que tenían vistas a los edificios de los alrededores. Pare tener mejores vistas tenías que subir a la azotea. Allí tenían una especie de jardín con sillones y mesas que invitaba a leer el último libro pendiente de lectura mirando los tejados de Madrid.

Mi marido pasó de las vistas de la azotea y se sumó a la experiencia de circular por Madrid en una Harley Davidson. Crucé los dedos. Mis hijas no merecían un disgusto. No me gustan nada las motos. Ni siquiera la Harley Davidson tiene mis simpatías. No fue la única experiencia de las que ofrece el Hotel Palacio CoolRooms a sus huéspedes a la que se sumó mi santo. También se le antojó un Bently para hacer una ruta con picnic incluido. Allí nos fuimos los cuatro. Mis hijas disfrutaron más el picnic que servidora. Lo que sí disfruté fue el tratamiento de belleza de Beauty Concept. Me dejó nueva.

Os recomiendo el Hotel Palacio CoolRooms tanto por la calidad de sus habitaciones como por las experiencias que nos ofrece a los clientes. Es un alojamiento muy chulo en el centro de Madrid. Lo que más disfruté fue la experiencia de ir de tiendas con una estilista. Nunca nadie me había dicho tantas veces lo guapa que soy. Si le hubiera hecho caso, hubiera dejado a mi marido pobre comprando todo lo que me gustaba y ella me indicaba como estupendo para mi persona. Pero fue una experiencia increíble. Una estilista es una persona que te entiende, que sabe que eres una mujer que es feliz comprando.

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Monday, February 10, 2020

Mis vacaciones sensuales en Mustique



Nunca olvidaré los días que pasamos en Mustique, una isla caribeña que huele a dinero. Es la isla de los famosos de verdad. Fue la isla favorita de la princesa Margarita, la hermana fallecida de la actual Reina de Inglaterra.

Mustique es el refugio más privado del Caribe. Yo fui con mi marido en un viaje de negocios. No es fácil ir. Una porque encontrar habitación en uno de los dos hoteles de la isla es casi misión imposible. Y otra porque entrar y pasar todos los controles que te ponen te desespera. Están obsesionados con los paparazzi. A mi marido le vieron cara de paparazzi y no querían dejarlo pasar. Allí no quieren fotógrafos detrás de los muchos famosos que o bien tiene casa en Mustique o bien van de vacaciones alojándose en el hotel o en la casa de algún amigo.

Cuando finalmente pudimos instalarnos en nuestra habitación nos alegramos de estar en una isla tan divina. Es pequeñita, pero chulísima. En sus apenas 5,7 kilómetros cuadrados encuentras un centenar de casas preciosas y dos hoteles, además de todas las infraestructuras que han convertido un peñón olvidado en el Caribe en un refugio para famosos del mundo mundial. Mustique es una de las islas Granadinas del Caribe.

Mi marido y yo recorrimos toda la isla. El Basil's Bar le encantó a mi santo. Es un chiriguito playero muy elitista. Mi santo se vistió de blanco total. Parecía un inglés venido a más. Yo también opté por el blanco. Triunfé con un vestidito ibicenco y unas sandalias a juego. Creo que pensaban que eramos ricos de verdad a juzgar como nos trataban los camareros. Mi marido fue generoso con las propinas. Yo no lo hubiera sido tanto.

No sólo estuvimos en el chiringuito famosos. También pasamos horas y horas en las bellísimas playas de Mustique. Servidora consiguió un bronceado de película. El sol del Caribe es un sol especial. Me iría a dorarme todos los veranos si la chequera de mi esposo estuviera para tanta alegría.

Os recomiendo Mustique. Son habituales de esta isla que tanto gustaba a la princesa Margarita Kate Moss, Pipa Middleton, Bill Gates y Carla Bruni. Hablando de Carla Bruni fue la famosa que vimos en Mustique. Estaba tomando el sol en una playa. Mi marido quería pedirle un autógrafo. Le dije que ni se le ocurriera. Es de paletos pedir autógrafos.

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Saturday, February 08, 2020

Mis vacaciones de mujer enamorada



Mi marido encontró en el Barceló Maya Riviera Adults only lo que buscaba: un hotel para enamorados en la Riviera Maya. Quería revivir una luna de miel conmigo y pensó que nada mejor que un hotel en el lejano México rodeados de parejas de enamorados recién casados y con la boda menos reciente.

Casi fue un acierto. Digo casi porque tanto amor empalaga. Aquello era como una felicidad forzada. Encima no había niños. Es un hotel donde la presencia de los más pequeños de la casa está prohibida. Yo eché de menos a mis hijas.

Pasamos siete días dando besos, viviendo noches de amor y comiendo en los cinco restaurantes del complejo hotelero. Creo que mi chico se sentía más feliz que servidora. No comprendía que los últimos tres días no quisiera ir a otro restaurante que no fuera el tipo buffet. Necesitaba sentirme más normal, más de andar por casa. El lujo excesivo también aburre.

Para que no se enfadara lo acompañé varias veces al gimnasio. Él accedió a venir conmigo al U-Spa y nadó en las cuatro piscinas cuando lo reté a probarlas. Para algo las habíamos pagado.

Os recomiendo el Barceló Maya Riviera Adults only para una luna de miel. No hay niños. La gente parece toda feliz. Pero lo recomiendo para parejas de recién casados. Cuando ya has vivido varias lunas de miel repetidas, el Barceló Maya Riviera Adults only no tiene tanta gracia. Lo que más me gustó fue la habitación. Estaba decorada en colores blancos, era amplia, teníamos una cama de matrimonio enorme y entraba luz a raudales por el gran ventanal. La habitación contaba con una preciosa terraza.

Mi chico también quedó contento con la habitación. Le gustó mucho un cuadro que había decorando la pared del cabecero de la cama. Era un lienzo pintado en tonos rojizos que recordaba las pinturas que pintan con los dedos mis hijas en la escuela. Pero seguro que era un cuadro caro. Este hotel es muy lujoso. Y nuevo. Se le nota la fecha de construcción próxima que tiene.

Nosotros casi no salimos del hotel. El Barceló Maya Riviera Adults only es un hotel que tiene todo lo que necesitas para ser feliz. Hace que te olvides de las mejores playas de México que están por allí. Nosotros teníamos acceso exclusivo a la piscina privada con bañera de hidromasaje. Para eso tuvimos que pagar más. Pero valió la pena. Ya sólo por la preciosa habitación que nos dieron con vistas al mar hubiera pagado un extra.

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Mis vacaciones en Huécar



Me cansé bastante haciendo el Paseo Hoz de Huécar en Cuenca, una senda que transcurre paralela al río Huécar, en las proximidades de la ciudad de Cuenca. Estuve varias veces a punto de tirar la toalla. No esperaba tener que andar tanto cuando salimos de la calle de los Tintes. Es una calle en la que durante la Edad Media se instalaron los tintoreros. Teñían por allí la ropa. Hoy en día no hay ningún tintorero. Yo por lo menos no vi ese tipo de negocio.

Todavía tenía fuerzas cuando llegamos andando a la Puerta de Valencia. Vimos el barrio de San Martín. Me hubiera quedado allí a tomar un café, pero mi marido se empeñó en seguir andando. Se toma el senderismo muy en serio. En el barrio de San Martín están los famosos rascacielos de Cuenca. Por un lado los edificios tienen tres pisos y por la otra parte les cuentas hasta once pisos. Dejamos atrás el Auditorio, alcanzamos el Puerto de San Pablo. Todo el camino va junto al río. No te pierdes.

Cuando la Hoz empieza a ensancharse yo ya no podía con mis pies. Mi marido y mis cuñados iban en su salsa. Yo veía a mi cuñada andar como una montañera. No sé de dónde sacaba las fuerzas. Esta zona en la que se ensancha La Hoz es la más bonita del sendero, de la ruta. Da gusto mirar las huertas, los campos de cultivo. La gente sigue cultivando las tierras. No sé si aquellos cultivos se venden bien. Yo tengo tíos en las aldeas de Galicia y no venden nada. Acaban consumiendo todo lo que producen.

Lo más difícil de esta ruta para mí fueron las sendas que suben a la parte alta de la ciudad. Alcancé el Barrio del Castillo casi arrastro. No pude dar ni un paso más. Allí me paré. El premio fue la vista panorámica de la ciudad. Es impresionante. Sólo por las bonitas vistas de Cuenca que hay desde esa zona os recomiendo hacer el Paseo Hoz de Huécar en Cuenca. Lleva calzado adecuado para caminar. Te hace falta. Yo no llevaba el calzado muy indicado. Por eso me cansé tanto.

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Wednesday, February 05, 2020

Mis vacaciones en Atenas



Atenas es más que su famosa Acrópolis. Lo descubrí en el último viaje que hice como mi chico a la capital de Grecia. Estaba cansada de hacer turismo cultural, de ver la Acrópolis y todas las viejas piedras que Atenas heredó de sus ciudadanos antiguos. Quería ver una Atenas diferente, una Atenas del siglo XXI. Lo conseguí. Y os aseguro que la disfruté más en estas pequeñas vacaciones gastronómicas y de ocio nocturno y diurno que en otras vacaciones en las que no hacíamos otra cosa que unas prácticas de Historia del Arte.

Empezamos nuestro recorrido en Psirrí, un barrio gentrificado que se ha convertido en la zona molona de la ciudad. Psirrí conserva el toque local de toda la vida pese a la modernidad que han llevado a sus edificios los nuevos residentes. Este barrio está en el centro de Atenas. Tiene muchos bares, terrazas y tabernas. Nosotros fuimos a Arodou. Mi marido se animó a probar el aguardiente. Yo no me atreví con ninguna bebida alcohólica. No me gusta beber alcohol. Lo que sí me gusta es la música en directo. La del Arodou estaba muy bien. Para ir al Arodou fuimos andando. Nuestro hotel estaba cerca. Pero, si vienes desde más lejos puedes prescindir de coche: tienes el metro justo enfrente de la puerta del bar. También en este barrio está la tienda de sandalias donde compré sandalias para todas las mujeres de la familia. Se llama Spyridakis.

Nuestras vacaciones en Atenas también tuvieron algo de turismo cultural. Mi marido se empeñó en subir a la colina de Filopapos. Quería fotografiar los destellos de la Acrópolis entre los árboles que jalonan la ruta. Fuimos hasta la parte de atrás del monumento de Filopapos. Por allí hay un promontorio que tiene las mejores vistas de Atenas. Más fotos sacó mi chico. El pobre es víctima de la cámara de fotos. Le saca una foto a todas las maravillas que encuentra en su camino.

Puestos a seguir fotografiando, no pudo marchar de Atenas sin irles a sacar unas fotos a los soldados del cambio de guardia. Tiene su gracia, hay que reconocerlo. Los evzones llevan unas falditas con 400 pliegues, uno por cada año que los otomanos ocuparon Grecia. Los vimos también en la tumba del soldado desconocido en el Parlamento. Yo ya los había visto otras veces. Me sorprende que tengan semejante vestimenta en un país republicano. Por cierto, también están en el izado de la bandera de la Acrópolis que hacen los domingos.

No nos perdimos el Mercado Central. Es un mercado con tascas y tabernas. Si quieres comer barato en Atenas, tienes que ir a esas tascas del Mercado Central. Nosotros no comimos nada porque como que no me convencían las comidas que tenían por allí. Nos limitamos a pasear. Es una zona de mucho gentío.

Donde sí comimos fue en Karaköy Güllüoglu. Venden los mejores dulces de Atenas. Son pasteles con mucha miel, pistachos, almendras, nueces sobre una base de pasta silo que me recordó en su sabor al pelo de ángel. Si hubieran estado mis niñas allí, se hubieran vuelto locas con aquellos dulces. Fueron los culpables de que yo engordara dos kilos.

Os recomiendo visitar Atenas pasando un poco de su Acrópolis. Descubres una Atenas diferente. Hasta puedes hacer paseos románticos con tu pareja. Mi chico y yo nos fuimos de noche al paseo que circunvala la Acrópolis, el Apostoloy Pavlou. Está muy bien iluminado y me pareció seguro.

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Monday, January 27, 2020

Mis vacaciones surfistas


La Playa de Campelo en Valdoviño, La Coruña, es una playa que gusta mucho a mi cuñado para practicar surf. Este verano pasado nos llevó allí a toda la familia para celebrar su cumpleaños. Era una cifra señalada que no diré por piedad y allá nos fuimos. Mi cuñado quería que viera como él y otros surfistas buscaban la potente ola izquierda en esta playa de aguas bravías.

Yo pasé del surf. Lo bonito estaba en el paisaje. Campleo es una de las playas más salvajes de Galicia. Está entre Valdoviño y Cedeira. Me pareció una playa muy fotogénica. Quitabas una foto, la mirabas y tenías ganas de quitar otra, y otra, y otra más. En la bajamar sacas unas fotos de cine. Es cuando se ven mejor sus vistosos bolos rocosos y farallones.

Mi marido quiere volver el próximo verano. Se está aficionando al surf. Nuestro cuñado le dio unas clases gratuitas y ya anda subido a las tablas cuando tiene ocasión. Espero que no se mate. Sería horrible que dejara a nuestras hijas huérfanas. Cerca de la Playa de Campelo en Valdoviño, La Coruña, están los arenales de A Frouxeira y Vilarrube. Yo fui este verano con mi marido cuando se olvidó un poco de las tablas de surf. Es una delicia pasear por las dunas abrazada a tu pareja. Te vuelves a enamorar del hombre de tu vida mientras ves el oleaje. Toda la zona es perfecta para surfear. Decía mi cuñado que se podían surfear 320 días al año. Una pasada.

Os recomiendo visitar la Playa de Campelo en Valdoviño, La Coruña. Es una playa que no te deja indiferente. Yo no la conocí hasta el pasado verano. No me imaginaba una playa tan salvaje, tan virgen, tan bonita en su naturaleza. La puesta de sol es increíble. No olvides llevar una buena cámara para sacar fotos en la bajamar. Pero, aunque no tengas muy buena cámara de fotos, las fotografías seguro que te salen excelentes. Hay una luz que hace maravillas.

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Mis vacaciones encantadas en Tenerife


Cuando mi marido me dijo que íbamos a hacer la Ruta del Bosque Encantado en Tenerife di saltos de alegría. No está al alcance de todos. Desde que se les dio por restringir las visitas a un máximo de 45 personas al día es un privilegio poder ir por allí de senderista.

Debes ir algo abrigada. Yo llevaba un anorak acolchadito y pasé algo de frío por culpa de las brumas. Son nieblas muy húmedas que arrastran los alisios hasta el macizo de Anaga. Estas brumas crean el ambiente ideal para que crezca la píjara, una especie de helecho. Nosotros fuimos pisando estas tupidas alfombras verdes entre el bosque de laurisilva. Es una vegetación subtropical que hubo en Europa hace unos 20 millones de años. Ahora sólo la encuentras en Canarias en pequeños bosques. Es chulísima. Mi marido se cansó de hacer fotos. Aquello parecía un paisaje de cuento de hadas.

Estos helechos raros tienen unas hojas de hasta dos metros de largo. Es una pasada. Las hojas cubren el suelo dándole un aspecto selvático total. Mi chico me preguntaba si tenía miedo. Casi era para tenerlo. Pero no, estaba en mi salsa. Hubiera acampado por allí si me dejaran.

Por estos bosques hay varias rutas. Nosotros elegimos la Ruta del Bosque Encantado. Es la más bonita. Te vas adentrando en la reserva de El Pijaral. Este sendero circular de 6,7 kilómetros va de La Ensillada hasta el Cabezo del Tejo. A nosotros nos llevó tres horas larguísimas completarla. Tampoco apuramos mucho. Yo no tenía prisa por terminar el itinerario que transcurre por el monteverde del parque rural de Anaga. Ya que no te dejan ir sin permiso, no debes apurar en salir.

Os recomiendo esta ruta. Es una ruta inolvidable. No descarto volver a hacerla llevando las niñas. Ya le dije a mi chico que nos apuntara a todos en la página web que tienen con tal fin. Mis hijas vieron las fotos y quedaron a cuadros. La mayor nos preguntó si era un escenario de Juego de Tronos. Podría serlo. El paisaje es de un color verde musgo alegre que parece realmente que está encantado por una hada madrina.

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Mis vacaciones con el rey tarifa Al-Mamún


El Museo del CORPO en Toledo tiene mucho pasado en su edificio. Por eso vale la pena hacer una visita. Yo fui con mis hijas y con mi chico. La mayor quedó prendada del edificio, sobre todo cuando le contamos que los restos de la arquería decorada con escenas de caza y motivos vegetales en lapislázuli eran restos del antiguo palacio del rey tarifa Al-Mamún, un rey de los reyes musulmanes que anduvoieron por allí entre los siglos IX y XI.

Mi marido quedó más prendado con los cuadros. Tienen el lienzo The Entry of Christ in New York, del estadounidense Paul Manes, una de las 250 obras de la colección del filántropo y coleccionista cubano.estadounidense Roberto Polo que se exhiben en este museo, es decir, en el nuevo Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha.

En el edificio ves que gastaron dinero. Estuvieron unos 15 años restaurándolo. Muchas obras y mucho gasto. Pero el resultado es precioso. Nadie diría que anteriormente el edificio albergó el convento de las Comendadoras de Santiago. La recuperación de la antigua qubba califal le da un aire muy árabe. De esa qubba nos contaron que se conservan tal cual los arcos polilobulados de la bóbeda.

Os recomiendo visitar el Museo del CORPO en Toledo. Nosotros seguro que volvemos. Yo quiero ir sola. Me encanta visitar las exposiciones temporales solas. En el Museo del CORPO en Toledo hay una sala de exposiciones temporales que comparte con el Museo de Santa Cruz. Este museo está creciendo. Nos contaron que el acuerdo de cesión de obras incluye la apertura de otra sede en el antiguo Tribunal de la Inquisición de Cuenca. Una gran idea. El edificio es del siglo XVI. Allí tendrá cabida el resto de la colección, unos 475 cuadros de casi doscientos artistas. En la nueva sede también predominarán las pinturas de las vanguardias flamencas y del norte de Europa. Seguro que es un éxito. El Museo del CORPO en Toledo es un museo que gusta mucho.

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Comiendo como una salvaje


La caza no me gusta. Me refiero tanto a la caza en sí como a los animales que cazan y que te sirven como manjares grandiosos en restaurantes como el Restaurante Lera en Zamora. Fui a este restaurante con mi marido y unos socios suyos. Me arrepentí en el mismo momento que crucé la puerta y los olores de carnes salvajes cocinadas llegaron a mi nariz.

Los socios de mi marido decían que era una buena época para ir a comer caza. Estábamos en otoño. Todos los platos eran recetas elaboradas con los productos de cercanía y las piezas cinegéticas de Tierra de Campos.

El menú estaba sobrado de escabeches, setas y potentes platos de caza. Cuando vi un asado de liebres casi me desmayo. Pedí una sopa. No estaba mal. Pero estuvo peor cuando el camarero, todo contento, me dijo que estaba comiendo una sopa de pato azulón. ¡Por favor! ¡Estaba comiendo trocitos de pato! Dejé la sopa a medio tomar. Enfrente mío la mujer del socio más rico de mi esposo devoraba una codorniz. A mi lado mi chico daba buena cuenta de un estofado de conejos de campo y me decía que pidiera lo mismo. Estaba, según él que te chupabas los dedos. Acepté el reto del conejo. No estaba mal. Pero poco pude comer. Me empecé a acordar de los conejitos que tenía mi abuela en el corral y dejé el plato sin acabar. Lo que me hizo levantar de la mesa fue el olor a pichones que salía de la mesa vecina. Era lo más barato. Se notaba mirando los tremendos platos que servían.

No os recomiendo ni os dejo de recomendar el Restaurante Lera en Zamora. Si te gusta la caza es tu restaurante. Si no te gusta la caza no pidas nada. Seguro que la comida no te entra. Lo que sí me gustó fue la decoración del restaurante. No ves bichos colgados ni esas cosas. Tiene una decoración sencilla con grandes ventanales desde donde ves los campos. No puedo decir lo mismo del aspecto de los platos. Tienen una presentación que recuerda la de los platos de lentejas de los años setenta en las casas de familia numerosa.

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Mis vacaciones más mojadas


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Fui al Balneario Panticosa en Huesca para ver si sus maravillosas aguas arreglaban mis dolores de espalda. Fueron mano de santo. Por eso no dudaré en volver al menor asomo de dolor. No hay que sufrir. Se trata de pagar y recobrar la salud.

No me extraña que mi madre diga siempre que el Balneario Panticosa en Huesca es un santuario del bienestar. Te alojas allí mismo. Este balneario tiene dos hoteles. Siempre encuentras sitio. Yo, por lo menos, las dos veces que fui había habitaciones libres. Pero eso no quiere decir que estés en soledad. Gente hay. Somos muchos los que estamos dispuestos a pagar para que las milagrosas aguas del balneario nos dejen nuevos.

Tratamientos tienen para dar y elegir. Yo dejé que los profesionales eligieran por mí. Me gustan las cosas fáciles. Y lo más fácil es que te lo den elegido cuando no sabes muy bien de qué van los tratamientos. Las termas tienen unas aguas que brotan directamente del manantial de Tiberio. Son aguas que llegan a 53ºC. Esto no quiere decir que te quemen. Ellos saben lo que hacen contigo. No te ponen el agua más caliente de lo necesario.

Os recomiendo el Balneario Panticosa en Huesca. En estos meses invernales está rodeado de nieve. Es perfecto para practicar el deporte blanco y el bienestar corporal. Sus aguas me revitalizaron. Por eso espero poder volver. Mi marido puede ir preparando su tarjetita para hacerme el regalo. También se lo hará a él. Podrá esquiar en las cumbres más altas del Pirineo de Huesca mientras yo disfruto todos los tratamientos. No debes perderte la piscina exterior con sus chorros de agua revitalizantes.

Este balneario tiene parking gratis. La wi fi del hotel iba como una moto. Nosotros cogimos una habitación familiar. En este balneario hay muchas familias con niños. Mi chico se quejaba de tanto barullo como había. Es un quejica. Pensaba que el Balneario Panticosa en Huesca era un balneario sólo para personas mayores.



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Nunca hubiera creído que fuera capaz de nadar en una piscina rodeada de nieve. Pues fui capaz. Esto ocurrió en El Lodge en Sierra Nevada, Granada, uno de los refugios invernales más exclusivos de este país nuestro. Si no existiera, había que inventarlo para que la gente pudiera vivir la experiencia de esquiar por la mañana y darse un chapuzón en una piscina humeante por la tarde.

Yo nadé en la piscina por la mañana y por la tarde. Casi pido el papel de sirena de la piscina de El Lodge en Sierra Nevada, Granada. Mi chico se animó a esquiar. Pero a mí no hubo manera de sacarme del hotel. Me encantaba. Fue llegar y enamorarme de una gran construcción de madera, con amplias terrazas y mucho cristal por el que entraba la luz a raudales.

Sólo eché en falta más espacio en la habitación. Se me hizo pequeña. Mi marido dejó sus maletas en la terraza para que cupieran las mías. Fue una pena que El Lodge en Sierra Nevada, Granada, estuviera hasta los topes. Nos hacían falta dos habitaciones para estar más cómodos. Menos mal que la terraza con vistas a las montañas nevedas nos daba mucho juego. Bien abrigadita hasta podías comer allí un bocadillo. Yo aproveché lo que cogía en el buffet del desayuno para ahorrar en comidas del resto del día. Suelo hacerlo. Lo aprendí de mi suegra. La madre de mi chico es una mujer muy apañada.

Os recomiendo El Lodge en Sierra Nevada, Granada, para unas vacaciones en la nieve. Nunca olvidaré lo bonito que es despertarse rodeada de nieve. Tienen las camas mirando al gran ventanal que da a la terraza. Despiertas y ves un paisaje nevado de postal. Las vistas son preciosas desde todas las estancias del hotel.

Todo el refugio está construido en madera finlandesa. Su diseño es de chalé privado a lo grande. Lo ves y no lo olvidas. Tampoco olvidas el precio. Es caro. Mi marido dice que no se puede volver tan alegremente como quiero regresar yo. Fuimos sin las niñas, en una escapada de dos días solos. Quiero regresar con mis dos princesitas. No hacen más que preguntarme sobre si se puede nadar en la piscina, si está el agua calentita y esas cosas. La piscina es ideal.

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Sunday, January 19, 2020

Mis vacaciones en el Burgos rural



Recorrer con mi marido y con mis hijas Las Merindades (Burgos) fue descubrir una comarca con más de 370 pueblos y villas con castillos preciosos. Pudimos ver muchas casas blasonadas. Las Medina de Pomar o Espinosa de los Monteros las hubiera comprado si anduviera sobrada de dinero y estuvieran a la venta. También vimos muchas iglesias románicas, esas iglesias pequeñas que han visto el paso de los siglos sin inmutarse. La buena piedra siempre está en pie si no le falla el tejado.

No falta Naturaleza salvaje en esta comarca castellana de la provincia de Burgos. Las cascadas de Orbaneja quitan el hipo. Los cañones del Ebro animan a mucha gente a hacer rafting. Mi marido quería practicar este arriesgado deporte delante de mis narices. Lo amenacé con el divorcio para que desistiera. Aceptó el trato si íbamos a ver el desfiladero de Hocinos. Impresionante. En los valles de Manzanedo había algún globo por los aires. Hay gente que se atreve a hacer recorridos en globo por los cielos de los valles de Manzanedo y Tobalina.

Nos bajamos del coche en Puentedey, un pueblo con un bonito puente de piedra. Mi chico quería llevarnos hasta las cuevas de Ojo Guareña. Le hubiera gustado recorrer sus 110 kilómetros de galerías. Es un complejo de cuevas de los más grandes del mundo mundial. Le dije que ni hablar. Ni siquiera acepté acercarme a la ermita rupestre de San Bernabé. Está por donde las cuevas y mi chico podía correr a meterse en una cueva peligrosa.

En todo caso, creo que volveremos por Las Merindades (Burgos). Tenemos en agenda unos días de senderismo con unos amigos. En Las Merindades (Burgos)0 hay muchos senderos para todos los niveles. Unos amigos nuestros hicieron kite surf en el embalse de Arija y nos invitaron a hacer senderismo por la zona.

Os recomiendo visitar Las Merindades (Burgos). Es una amplia comarca llena de Naturaleza salvaje. Puedes ir desde Burgos ciudad por la N-623/27.

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Mis vacaciones a lo Audrey Hepburn



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Audrey Hepburn es una de mis actrices favoritas. Por eso quise ir a ver Ultzama y Orgi en Navarra, el lugar donde esta famosa actriz rodó "Robin y Marian", película en la que el protagonista masculino fue Sean Connery. El rodaje fue en el bosque Orgi, un robledal enorme, de unas 80 hectáreas.

Recorrí el robledal un poquito. Andarlo todo era imposible. Pero nos dimos unos paseos por los senderos señalizados para que no se pierda la gente. Fue muy romántico. Apenas nos cruzamos con algunos paseantes.

Los robledales de Ultzama, Basaburua y Artikutza están al norte de Navarra. Yo los conocí hace años cuando fui con unas amigas a buscar setas. También fui con mi marido el otoño pasado a buscar setas. No las comemos. Las recogemos para vender. Hay que hacer dinerito para poder vivir bien. La recogida de setas está controlada, pero, puedes pillar algunas y ganar pasta. Sólo tienes que pagar siete euros por el permiso que hace falta para recolectar.

Puedes llevar tu coche. Nosotros lo dejamos aparcado en el parking del parque. Puedes ir a recoger setas aunque no sepas nada de setas. Hay un experto micólogo que te mira las setas y te dice si son comestibles o no.

Os recomiendo ir a Ultzama y Orgi en Navarra, sobre todo en época de setas. Recoger setas y ver que aciertas cogiendo las que son comestibles es toda una experiencia. A este parque se accede desde Lizaso, a unos 25 kilómetros de Pamplona. También desde ese pueblo se entra en el bosque de Orgi. Lo que no hicimos fue alojarnos en las ecocabañas que pusieron sobre los árboles de Basoa Suites. Tal vez lo hagamos en otra ocasión. El pasado otoño estaban todas ocupadas. El Parque Micológico de Ultzama, constituido en el año 2007, tiene bastante éxito entre los amantes de la Naturaleza. Muchos de nuestros amigos lo conocen. De hecho, nosotros fuimos por recomendación de un socio de mi esposo.



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Los castillos cuesta mantenerlos, sobre todo si son tan grandes y tienen tanta piedra a cuidar como el Castillo de Peñafiel. Por eso está bien que las Autoridades intenten sacar dinerito para su mantenimiento. En el Castillo de Peñafiel instalaron el Museo Provincial del vino. Los visitantes podemos conocer todos los pormenores sobre la elaboración del vino recorriendo las distintas estancias del castillo, un edificio que data del lejano siglo IX. ¿Tan bonito y tan lejana su construcción? Pues sí. El castillo pasó sus guerras con los destrozos que supusieron en sus paredes, como nos contaron, pero, ahí lo tenemos, tras hacerle una construcción más decente en el siglo XV.

El museo no sólo te habla del vino. Tiene salas que parecen más un museo de Historia porque le dan rienda suelta en las exposiciones al pasado histórico, utilizando la cultura del vino de la provincia de Valladolid como hilo explicativo. Todo está relacionado. El vino es una excusa para hablarte de la Historia de la provincia de Valladolid. Me parece una buena idea. Si lo rotularan como Museo de la Historia de la Provincia, pocos turistas lo recorrerían con tantas ganas.

Mi marido salió algo defraudado. Esperaba encontrar un museo más del vino, con menos historia. Yo, en cambio, disfruté mucho mirando algunas barricas. Es increíble que el vino se conserve tan bien en la madera. Hasta te contaban cómo se hace un tonel de aquellos grandotes.

Desde el castillo hay unas vistas preciosas de los alrededores. Nosotros tuvimos la mala suerte de visitarlo un día que había bastante niebla. Pero, aún así, las vistas eran maravillosas. Parecía que tenías el mar a tus pies. La niebla hacía un efecto mar muy chulo. Por eso muchos de los visitantes sacaban fotos fuera del castillo. Mi chico fue uno de los fotógrafos del exterior. El interior no le gustó demasiado porque, como os dije, el museo tiene salas en las que pasa del vino y se centra en la Historia local.



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Cuando mi marido me dijo que íbamos a hacer enoturismo pensé que me iba a aburrir porque el mundo de vino y mi persona poco tenemos que ver. Soy más de sidras que de vinos. Incluso prefiero un botellín de cerveza sin alcohol antes que un buen caldo, por muy de reserva que sea. Pero tengo que reconocer que lo pasamos tan bien en el AF Hotel Pesquera que me gustaría volver a repetir la experiencia.

Este hotel está a los pies del Castillo de Peñafiel, en la provincia de Valladolid. Desde este hotel nos organizamos una excursión por las bodegas de Tinto Pesquera y Condado de Haza, unos vinos considerados los mejores tintos del mundo mundial. Son vinos de la denominación de origen Ribera del Duero. El guía que nos acompañaba nos explicaba muy bien la elaboración del vino, su conservación, el proceso que sigue antes del embotellado. Mi marido estaba más interesado en sus explicaciones que yo. Servidora estaba más interesada en los servicios que presta el AF Hotel Pesquera a sus huéspedes en lo referente a comodidades para pasar unos días en el campo vallisoletano.

Sólo tiene 36 habitaciones, todas lujosas y alejadas del estilo rural que esperas encontrar cuando tu marido te dice que vas a pasar unos días en el campo castellano. Ya por fuera el hotel parece un palacio. Tiene una fachada de piedra regia, ventanas nuevas con estilo viejo y un tejado con una balaustrada que le da un aire acastillado. Me gustó la fachada. Pero, como os decía, más me gustó su interior.

A nosotros nos dieron una habitación amplia, decorada con colores blancos cálidos, suficientes almohadas y cojines en la gran cama de matrimonio ligeramente doselada, aunque sin llegar a esos doseles que me dan claustrofobia. Era una habitación muy chic, muy elegante. En escritorio, largo, con una silla tapizada en el mismo color blanco aperlado invitaba a trabajar con el ordenador aprovechando la conexión wi fi gratuita del hotel. El cuarto de baño estaba acristalado y los sanitarios parecían recién instalados.

Os recomiendo el AF Hotel Pesquera tanto a los amantes del vino como a los que nos es el vino algo indiferente. Este hotel tiene unas comodidades que hay que disfrutar. Yo pasé muchas horas en su spa. Quedé plenamente relajada. Mi marido no quedó tan relajado cuando vio la factura de mis sesiones de hidroterapia con efectos terapéuticos en el spa. Los hombres no saben que una mujer necesita invertir en su bienestar corporal y mental para sentirse realizada. Me dieron unos masajes epidérmicos que me dejaron nueva. Los bancos calientes me quitaron todos los nervios que tenía acumulados. ¿Y qué decir de las duchas de lluvia? Mi piel quedó perfectamente limpia y tonificada con aquella lluvia que salía de la ducha.



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San Galo en Suiza es una ciudad que no te deja indiferente. Yo la descubrí cuando fui a ver a una prima mía que estudia en la universidad. San Galo es una ciudad universitaria. Está a una hora en tren de Zurich.

Paseé sus calles con mi prima y me enamoré de su centro histórico, de sus edificios de los siglos XVI y XVII, casi todos con llamativos balcones. Tiene un monasterio rococó. Nosotras pasamos del monasterio y nos fuimos hasta el lago Constanza, el tercero más grande de Europa. Este lago es la frontera natural entre Alemania y Austria. Fuimos en bicicleta.

En San Galo no te ponen ningún problema a la hora de meter la bicicleta en el tren. Mi prima y yo metimos las bicicletas en el tren que va de San Galo hasta Romanshorn, un trayecto de unos veinte minutos. Ma´s tiempo nos llevó hacer la ruta de 23 kilómetros que transcurre por las riberas occidentales del lago hasta Kreuzlingen. Es una ruta que te lleva hasta la península donde se asienta la ciudad alemana de Constanza. Por allí pasa el famoso Rin.

Os recomiendo visitar San Galo en Suiza. Puedes aprovechar para acercarte a Constanza, otra ciudad con un centro histórico bonito. El barrio de Niederburg fue donde vivió mi prima antes de trasladarse a San Galo. Yo pienso volver por la zona con mi chico y con las niñas. Me dijeron que la isla Mainau es preciosa, una isla conectada por un puente. Seguro que a mis hijas les gusta ver su castillo y su jardín botánico. La mayor es una fan de las construcciones fortificadas.

San Galo es una ciudad muy limpia. Yo aproveché para comprar dulces. San Galo tiene unas pastelerías con unos pasteles que te hacen la boca agua con sólo mirarlos. También hay pequeñas tiendas de bordados. Parece que los suizos y suizas hacen mucha labor de punto para amenizar sus tardes de invierno. Lo que me llamó la atención fue el buen tiempo que hacía en San Galo. Yo pensaba que iba a nevar, pero nada de nada. Hacía un sol brillante que invitaba a pasear.

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