Monday, May 30, 2022

Mis vacaciones tranquilas en Londres



A mi esposo le gusta más Londres que a mí. No pierde ocasión para visitar la capital británica. En nuestras visitas hemos conocido muchos alojamientos hoteleros. Entre los mejores está El Bermonds Locke.

Es un edificio de apartamentos con restaurante, bar, salón común y centro de fitness. Valoré mucho el fitness. Estaba en una etapa de adelgazamiento.

También valoré la ubicación. A unos 800 metros estaba el Puente de la Torre. Mis caminatas me llevaban a los lugares más emblemáticos mientras mi marido estaba haciendo negocios.

Por mi parte no fueron sólo actividades de ocio las que realicé. Aprovechando la WiFi gratuita en todas las zonas pude teletrabajar.

Estuvimos como en casa. Era pura comodidad. Todos los alojamientos disponen de zona de estar, televisión de pantalla plana,... El nuestro estaba decorado en tonos azules. No era lujoso. Más bien era funcional, manteniendo ese aire de piso proletario cuidado que le daba cierto encanto.

Te sale la estancia barata gracias a la lavadora y a la cocina totalmente equipada. Nos turnamos para cocinar. Mi marido se entiende menos con microondas inglés. Por eso tuve que ponerme en plan chef.

Lo que llevaba peor era despertar tan lejos de mis hijas. El baño privado con ducha y secador de pelo me hacían ponerme las pilas. El agua salía de la ducha con la presión precisa para despertarte bien.

Os recomiendo este apartamento. Tiene de todo. También hay nevera, fogones, una tostadora y el hervidor de agua en el que mi marido preparaba café.

Si quieres desayuno preparado lo tienen. El aparthotel sirve un desayuno continental. El bacon te lo ponen en cantidades industriales. No pasas hambre.

Yo casi no necesitaba comer más desayunando bien. pero sólo fuimos un día a desayunar. El resto de días preparamos en desayuno en la cocina del apartamento. Estábamos en plan ahorro.

El Bermonds Locke se encuentra a 1,3 kilómetros del mercado Borough Market y a 1,5 kilómetros del Puente de Londres. Tienes cientos de tiendas para adelgazar la cartera. Mi marido me pedía todos los días que no me pasara con las compras. Sabe que son mi debilidad.

Para marchar elegimos un vuelo a Madrid. El aeropuerto de Londres Heathrow es el más cercano y está a 31 kilómetros. Mi marido nunca quiere ir por el famoso túnel.

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Mis vacaciones en un castillo de Málaga



El Soho Boutique Castillo de Santa Catalina es un hotel singular por el edificio que ocupa. Una vez dentro, sientes que podía ser mejor. Se ha quedado obsoleto.

Aún así merece la pena para pasar unos días con tu pareja en plan romántico. Entre besos y abrazos te olvidas de la bañera del cuarto de baño, acostumbrada como estás a una ducha sin barreras arquitectónicas en tu casa.


La ubicación del castillo es fantástica. Es un alojamiento que está a sólo diez minutos de la playa. Ahorras mucho dinero en desplazamientos, cosa que se agradece.

También ahorras en parking y en wi fi. El hotel tiene wi fi gratuita en todas sus estancias y un parking pro el que no te cobran por dejar tu coche. Nosotros habíamos alquilado un vehículo para recorrer la zona. Mi marido quiere más que turismo de sol y playa.


El edificio nos encantó. Como dije, necesita una remodelación, sobre todo en sus interiores. Echas en falta un baño con ducha en el sitio de una bañera de los años setenta. Algunos suelos de moqueta en salones te hacen pensar más en un hotel antiguo que en la modernidad que pide baldosas en los pavimentos.

Es un edificio protegido, construido en el año 1932. Parece más antiguo. Yo pensaba que era del siglo XIX o anterior. Parece que en Málaga los castillos seguían de moda en el siglo XX.

El hotel conserva gran parte de su encanto histórico. Lo mejor son sus zonas comunes. Cuenta con más de 3.500 m² de zonas comunes, cuidados jardines y terrazas con bonitas vistas.

La decoración de las habitaciones combina ciertos toques modernos con muchos toques antiguos. Las habitaciones del Hotel Castillo de Santa Catalina presentan una decoración apañada. No falta un televisor de plasma.

Nuestra habitación era bastante amplia. Teníamos una cama cómoda, una sencilla cortina que no evitaba que te despertaran los rayos de sol por la mañana y un escritorio que nos quedó pequeño. O lo utilizaba yo o lo utilizaba mi santo. Los dos no cabíamos sentados con nuestros portátiles.

El cuarto de baño era de mármol. Supe por la camarera de piso que también tenían baños de baldosa. El mármol es muy caro. Se comprende.

Os recomiendo el Soho Boutique Castillo de Santa Catalina. Tiene vistas espectaculares a la bahía de Málaga. Te pones romántica mirando el mundo ante ti, con tu pareja al lado.

Mi marido quedó encantado con este hotel. Le gustan mucho los castillos. De hecho, fue él quien hizo la elección. Las habitaciones de este Castillo hotelero cuentan con control de temperatura regulable, caja fuerte y minibar bien surtido. No quieren que pases sed.

Muchas habitaciones tienen vistas al mar. La nuestra era una de estas mejores habitaciones. A mi esposo no le importó pagar un poco más. Así despertábamos todas las mañanas mirando el mar.

La zona del hotel es muy tranquila. Viven los ricos por allí. El Santa Catalina está situado en la exclusiva zona de El Limonar de Málaga, a 800 metros de la famosa playa de La Caleta.

Aprovechamos para hacer turismo cultura. El Museo Picasso y el centro de la ciudad están a menos de dos kilómetros. Puedes ir andando si te apetece caminar. Es un paseo. Pero es mejor trasladarte en transporte público o en automóvil. La calor puede ser agobiante en verano.

Seguro que volvemos al Soho Boutique Castillo de Santa Catalina. Es un hotel romántico. Espero que la próxima vez esté remozado. Los castillos enamoran a una, pero no me gusta echar de menos las comodidades que tengo en mi dulce hogar.

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Saturday, May 28, 2022

Mis vacaciones con más encanto

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El Paseo de los Enamorados en Cervo se puede recorrer durante cualquier época del año, pero en primavera adquiere un encanto especial. Es un sendero romántico que mi marido y yo recorrimos en nuestro primer año de casados. Nos enamoramos más.

El sendero se ubica en el conjunto histórico-artístico de Sargadelos. No mide más de trescientos metros. Va paralelo hasta un canal del río que alcanza la presa del Xunco.

A mí el agua de las presas no me hace mucha gracia. Esta presa se ve antiquísima. Los años no le han pasado en balde. Fue construida en 1791. Tiene un muro de retención y en cantería.

El fin de la presa fue en su día industrial. Hoy no sientes la zona como industrial. El verde se impone por doquier, recordándote que estás en plena naturaleza gallega.

Mi marido yo solemos sentarnos en uno de los bancos que pusieron. Es un placer abrazar a tu pareja con el murmullo del río de fondo. Se trata de un pequeño regato que nace en los montes de Buio. Desemboca en la preciosa ensenada de Rueta.

Fuimos en una ocasión en invierno. No es lo mismo. Los meses con días más cortos hacen el Paseo de los Enamorados sombrío y triste. La alegría a este sendero regresa en primavera, con la luz a raudales, con el sol, con el buen tiempo.

Os recomiendo visitarlo. En el Paseo de los Enamorados encuentras algún banco de madera para sentarte. Si no tienes temor a los bichitos, también puedes sentarte sobre la hierba de los prados que lo rodean.

También os recomiendo ampliar la visita hasta el conjunto histórico de Sargadelos. Es una zona que está siendo reforestada por el ayuntamiento de Cervo. Mi marido les fue explicando a las niñas la variedad de arbolitos que encontrábamos. Eran todos árboles autóctonos.

Nos cruzamos con unos jóvenes que iban a caballo. Es un buen sitio para practicar la equitación. No hay coches que asusten a los equinos. También es ideal para descubrir su encanto especial como paseo de los enamorados.

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El conjunto histórico de Sargadelos se trata de un complejo industrial de finales del siglo XVIII. Su fundador fue Antonio Raimundo Ibáñez, el marqués de Sargadelos. Empezaron con una industria siderúrgica y acabaron con una fábrica de cerámica.

Los bosques que lo rodean tienen suelos ricos en caolín. Tenían la materia prima in situ. Para sacar la mercancía estaba el mar cerca.

Yo fui con mi familia a ver el complejo. Lo han recuperado instalando allí el Centro de Emprendemento e Artesanía. Pudimos ver como restauraron las viejas caballerizas.

También rehabilitaron la antigua nave de fundición. Lo que no restauraron fueron los altos hornos. Da pena ver las ruinas. La casa de la administración está ídem de ídem: tirada según ha caído.

Fuimos andando por lo que en su día fue el camiño real, un camino que unía las Reales Fábricas con el puerto de San Cibrao. Lo construyeron en 1849. Vuelvo a decir que apena a una que no se haya mantenido todo funcionando a día de hoy.

Os recomiendo visitar el conjunto histórico de Sargadelos. Nada tiene que ver con la factoría actual que está a pocos kilómetros. Nos acercamos a verla. Mi hija mayor quería visitar su museo histórico. Pudimos ver la casa que ocupó el intelectual Díaz Pardo, un artista coetáneo a Castelao.

Este complejo industrial, hoy en ruinas, fue un ejemplo de prosperidad en su día. Lo tenían bien montado. A pocos metros sacaban hierro, caolín, cuarzo y pedernales, las materias primas que necesitaban para su proceso de fabricación.

El marqués de Sargadelos era un hombre listo. Lástima que los que lo siguieron en vez de mantener la industria en pie la hayan dejado a ruinas entre helechos y matorrales.

En la actualidad le sacan rendimiento con los turistas. Para algo declararon las fábricas conjunto histórico artístico en 1972. La tranquilidad de la zona y la belleza de los bosques invitan a pasear. Se respira aire puro.

Monday, May 23, 2022

Mis vacaciones con artistas



El Cerro Gallinero se encuentra en Hoyocasero, Ávila. Está a unos dos kilómetros del pueblo, es plena Naturaleza próxima a la ciudad de Ávila y a la Sierra de Gredos.

En este cerro los artistas crearon un museo cortando arbustos con formas peculiares. Reconozco que tiene su gracia. Lo llaman Arte de Naturaleza.

Está inspirado en el Mayo del 68. Los artistas abrían horizontes, alejándose del arte comercial. Pero no fue un fenómeno masivo. Yo no conocía nada igual hasta que fuimos a ver el Cerro Gallinero. Os aseguro que impresiona.

Mi marido quedó enamorado de la iniciativa. Los artistas que participaron tenían que conocer el lugar. No es un parque de esculturas. Dicen que hacen intervenciones artísticas en la Naturaleza.

Es una manera de potenciar el arte natural. Las obras que más me gustaron eran cien por cien naturales, realizadas con la vegetación.

Me encantó un arbusto cortado con forma de triángulo. Tuvimos la suerte de verlo con florecillas. Florece en blanco y amarillo.

Os recomiendo visitar el Cerro Gallinero. El paisaje que lo rodea es muy bello. Se inauguró en el año 2010. No lleva muchos años funcionando como tal. Pero el número de obras realizadas por los artistas es considerable. Hay mucho que mirar.

Se llevan a cabo en este cerro talleres para personas de todas las edades. También son frecuentes las visitas organizadas de escolares.

Nosotros pensamos volver. Nos gustó mucho. Personalmente pienso que deberían hacer más parques de este tipo. Es una manera de hermanarnos con la Naturaleza, haciendo esculturas vegetales que hay que cuidar recortando continuamente para mantener sus formas.

Las vistas son muy bonitas. Desde el Cerro Gallinero se ve la cuenca alta del río Alberche. Se trata de un paraje bastante solitario. Parece que estás fuera del mundo habitado.

Las esculturas vegetales le dan un aire misterioso y mágico. Mi hija pequeña nos preguntaba cuando venían las brujas. Acabó poniéndonos nerviosos a todos. Las lecturas de Harry Potter le tienen la cabeza comida.

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Saturday, May 14, 2022

Mis vacaciones a diez kilómetros de la Playa de As Catedrais

Ribadeo es un bonito pueblo de la provincia de Lugo. Me encanta su parador. En el Parador de Ribadeo estuvimos alojados en varias ocasiones. Tiene una ubicación fantástica, que lo convierte en un mirador sobre la Ría de Ribadeo.

El edificio puede defraudarte un poco si esperas un palacio. Por fuera tiene aspecto de edificio barato. No le faltan unas escaleras ante la entrada principal para liarte con las maletas.

Te olvidas de todas las barreras arquitectónicas con las vistas preciosas. Ante ti tienes la desembocadura del río Eo. Si hace buen tiempo y la niebla se abstiene, ves la línea de pueblecitos asturianos que queda enfrente del parador.

Nosotros quedamos a comer en el comedor del Parador de Ribadeo. No quisimos perdernos las comidas animadas con unas vistas que me recordaron las de los pueblos nórdicos. El mar Cantábrico se presentaba con todo su esplendor.

Encima de la mesa había empanada, mariscos, caldos gallegos y los maravillosos mariscos. Lo que más comimos fue empanada. Tenían una empanada sin cebolla que hizo las delicias de nuestras hijas. Nos olvidamos casi de la mariscada, de la que solo dio buena cuenta mi santo.

En las estancias interiores prima la decoración funcional. No hay lujos. Fueron muy amables cambiándonos la habitación. Mi marido y yo necesitamos grandes espacios para no discutir. La habitación más pequeña quedó la ocuparon nuestras niñas.

Tuvimos tiempo para apuntarnos a un paseo en barca por la ría. Hacía buen tiempo. No hubiéramos frío si estuviera la mar picada. Hay que ser precavidos. El pescador que nos llevó de trayecto marítimo era muy simpático. Ganaba unos ingresos extras paseando por el mar en calma a los turistas del Parador de Ribadeo.

Os recomiendo este parador de la provincia de Lugo. A diez kilómetros está la Playa de las Catedrales. Tened cuidado en la playa. Siempre caen cascotes de las rocas erosionadas a golpe de oleaje.

Lo mejor del Parador de Ribadeo es, sin duda, la comida. Se come muy bien y las raciones son amplias. Empanada te ponen toda la que se te antoja. Yo marché de Ribadeo con unos cuantos kilos de más.
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Wednesday, May 04, 2022

Mis vacaciones tranquilas en Fuerteventura



Betancuria en Fuerteventura es un pueblo precioso. Me gusta más que Puerto del Rosario, la capital de la isla. Es un pueblo del interior. Yo conocía más la costa. Fuerteventura cuenta con 325 kilómetros de litoral, de los que 77 corresponden a playas. 

Hemos veraneado en Betancuria en varias ocasiones. La primera vez que estuve en esta bella localidad de Fuerteventura era una adolescente. Había ido con mis padres y mi hermana. Recuerdo que fuimos en el yate de unos amigos hasta África. El continente africano está a solo cien kilómetros. 

Betancuria está en mitad del desierto. Mi marido diría que exagero. Considera que la zona de Betancuria está semidesértica. Más o menos desértica tiene mucho encanto. Cuando llegas a la vega del río Palmas te sientes en el paraíso. Estás rodeada por montañas y frente a Berancuria, un pueblo que emerge como un oasis para el viajero. 

Resulta relajante pasear por sus calles empedradas. Las casas tienen sólidos paredes y son frecuentes los balcones construidos con pino canario. 
La última vez que estuvimos en Betancuria venía mi suegra. La acompañamos a la iglesia Matriz de la Concepción. Es una iglesia bonita. Mi suegra quedó loquita con los retablos e imágenes. Es muy religiosa. 

Para contentarla aún más, la llevamos a ver la Virgen de la Peña, conocida como la Peñita. El santuario de la Peñita se halla 5 kilómetros al sur. Fue una pena que no fuera septiembre. Me hubiera gustado asistir a la romería. Me contaron en el pueblo que hacen una fiesta popular muy concurrida por canarios y turistas. 

Lo que nos gustó a todos fue el Mirador de Guise y Ayose. Se encuentra a las afueras de Betancuria. Desde el mirador las vistas son espectaculares. Mis hijas quedaron impresionadas con las esculturas. Son dos esculturas de más de cuatro metros de altura de los antiguos reyes de la isla, llamado Guise y Ayose. 

Os recomiendo visitar Betancuria. Fue capital de Tenerife en el siglo XV. Todavía conserva huellas de su pasado medieval glorioso en muchas casas y en los adoquines de sus calles. Quien tuvo retuvo. 

También os recomiendo alquilar un coche. Lo puedes utilizar para recorrer la isla a tu aire. Si quieres prescindir de coche, puedes hacerlo. Betancuria está bien comunicada por autobús con el resto de ciudades de la isla.

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Monday, April 18, 2022

Mis vacaciones en casas rurales




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Mis hijas siempre se quejan de que se aburren en nuestras vacaciones rurales. En El Oasis de L´Eliana, Valencia, no pudieron quejarse. Habíamos encontrado una casa rural al gusto de nuestras hijas. El Oasis, es un complejo formado por 8 villas pensadas para familias que viajan con niñas y niños de corta edad. Son villas construidas en un espacioso parque de 18.000 metros cuadrados con cientos de pinos y palmeras. Los más pequeños de la casa pueden disfrutar el aire limpio de la vegetación ajardinada. La piscina de desbordamiento con jacuzzi hizo las delicias de los mayores. Había una piscina de 20 metros y estaba la piscina infantil en la que mis dos princesitas ejercieron de sirenas. 

Las Villas están situadas en L'Eliana, a tan sólo 11 minutos en coche del centro de Valencia. Es un alojamiento perfecto para las mamás que queremos ir de tiendas. Fueron unos días inolvidables. Todos estábamos contentos. 

Las villas son amplias. Andan sobre los 175 metros cuadrados. En la nuestra había cuatro habitaciones con capacidad de hasta 8 personas. Una chimenea, dos baños, uno de ellos con hidromasaje, una cocina espaciosa completamente equipada con lavavajillas, horno, microondas y Nespresso. Te sale barata la estancia porque cocinas tú misma. En nuestro caso fue mi marido el cocinillas. Eché en falta a mi suegra. La mamá de mi marido cocina mejor que su hijo. 


La casita me encantó. Teníamos dos terrazas grandes que me las hubiera llevado para mi casa. Me encantan las terrazas, sobre todo para tomar el sol sin salir de casa. La barbacoa era privada. Me gustó así. No me gusta nada compartir las barbacoas. En las barbacoas compartidas acabas comiendo tu churrascada con sabor a los chorizos grasientos de los huéspedes vecinos. 


Os recomiendo El Oasis de Eliana. Tienen conexión Wifi gratuita en todas sus instalaciones. Puedes teletrabajar mejor que en tu casita. La conexión WiFi va como una moto de carreras. 

Nosotros poco teletrabajamos. Nos dedicamos a la práctica del deporte. Pasamos muchas horas en la cancha de tenis con raquetas y pelotas. A mí y a mi esposo nos encanta el tenis. La mesa de ping pong fue frecuentada bastante por mi esposo. Incluso se atrevió con la petanca. Me preocupó su gusto por la petanca. Mi padre se aficionó a la petanca cuando empezó a sentirse viejo. Espero que no sea el caso de mi santo. Mis hijas saltaron todo lo que quisieron en la cama elástica gigante. Estaba perfectamente anclada. Yo lo comprobé antes de permitirles dar saltos a mis polluelas. En este complejo tiene bicicletas a disposición de los huéspedes gratis. Aprovechamos para dar una vuelta por los alrededores en bici. Tampoco no me perdí el fitness y la sauna. 

Yo tenía más que suficiente con los deportes que puedes practicar en El Oasis. Mi santo, en cambio, sintió unas ganas irresistibles de practicar golf y tuvo que ir directo al club de golf El Escorpión. Está a unos tres kilómetros. 

El Oasis es un auténtico oasis para los turistas. Seguro que volvemos. Mi suegra ya nos dijo que quería pasar unos días en una de las villas cuando le enseñamos las fotos.




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No nos salió nada cara nuestra estancia en la casa rural Lar San Adrián, en Coristanco, La Coruña. Pudimos alquilar una de las casas por unos 90 euros. Lar San Adrián es un complejo rural de tres alojamientos situados en la localidad de Coristanco, en la aldea de Verdes. Estás en plena naturaleza, sin ruidos y sin agobios de tráfico. 

Las casas están muy bien. Las remodelaron manteniendo el toque rural que habían tenido desde su construcción. Las casas han sido totalmente reformadas. Las adaptaron a los nuevos tiempos en comodidades. Pero, en su reforma, utilizaron materiales de primera calidad, como piedra y madera. Están completamente equipadas. No echas en falta las comodidades de tu dulce hogar. 

Compuestas por un hórreo y dos casas. El hórreo es un almacén de cosechas. Que nadie piense que en Galicia se vive en los hórreos. Las casas disponen de calefacción, muebles de madera maciza, hidromasaje, un buen televisor, cocina con microondas y todo el menaje necesario para tu estancia. Ahorramos mucho dinero cocinando nosotros. A pocos kilómetros encuentras grandes supermercados donde hacer la compra a buen precio. 

Nosotros éramos cinco. Mi suegra se sumó al viaje. Estuvo en su salsa. A la madre de mi esposo le encanta la decoración rústica. Miraba para los techos de madera y se sentía en el pasado. Nos contó muchas anécdotas de su infancia viviendo en una casa muy parecida. La decoración rural de todas las casas está cuidada al detalle, ofreciéndonos una mezcla perfecta el confort actual unido a la naturaleza. Las casas tienen un cuidado jardín con barbacoa. 

Os recomiendo esta casa rural en Coristanco. Es una casa rural a media hora de coche de La Coruña, si vas por autopista. En 45 minutos te pones en Santiago. Si te apetece quedarte por la zona, puedes ir de compras a Carballo. Sólo tienes diez minutos de coche. 

Nosotros sólo salimos un día para ir a la feria de Carballo y los otros días nos quedamos en la aldea de Verdes. Es preciosa. Fuimos a ver el Refuxio de Verdes, un paraje inigualable, rodeado de robles bien tratados, en una ribera del Río Allóns.




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La Vía Verde del Tajuña en Madrid es una muestra del Madrid rural que poca gente conoce. Un motivo más para hacerla. A mí me encanta descubrir nuevos rincones de la naturaleza. En la Vía Verde del Tajuña encontramos un precioso paisaje de vegas. Mis hijas no querían creer que estábamos a dos pasos del gran Madrid. Tenían metido en sus cabecitas que Madrid sólo tenía asfalto. 

Elegimos esta ruta de la Comunidad de Madrid porque es muy fácil de seguir, ya que toda ella cuenta con un firme de asfalto de color rojo. Nos pareció ideal para ir con las niñas. No nos íbamos a perder. El asfalto resultó nos facilitó la tarea de andar: no cansaba nada los pies y te permitía ir con un calzado que, tal vez, no estaba muy indicado para practicar senderismo. 

En nuestra caminata en familia pasamos por los municipios de Arganda del Rey, Morata de Tajuña, Perales de Tajuña, Tielmes, Carabaña, Orusco, Ambite. Son 49 kilómetros. ¿Anduvimos tanto? No tanto. Llevábamos unos patinetes a los que nos subíamos cuando nos candábamos de caminar. 

Lo mejor fue la comida. Mi marido nos llevo a visitar la antigua estación de Ambite, en uno de los extremos de la vía verde, hoy recuperada como un restaurante. Nos pareció el restaurante ideal para recuperar fuerzas. Mis hijas encontraron en este restaurante con piscina que cuenta también con silla anfibia para poder disfrutar del baño, el lugar de sus sueños. No querían marchar. En este restaurante también ofrecen la posibilidad de alquilar alguna de las bicicletas adaptadas que ponen al servicio de la clientela. Sin duda, es uno de los mejores restaurantes de la zona. 

Os recomiendo esta ruta que se desarrolla casi en su totalidad por carril bici o pista asfaltada, únicamente encontramos un tramo de unos 200 metros que, por obras, estaba sin asfaltar. Es una ruta sencilla a nivel técnico. Menos sencilla me pareció en la cantidad de kilómetros que tiene. La vuelta se te hace todavía más dura. Los patinetes fueron nuestra salvación. 

Otro motivo para hacer esta ruta es su pasado. El antiguo ferrocarril remolachero de Arganda pasó por allí. Era conocido como el "tren de Arganda, que pita más que anda". Dejó de pitar. Hoy es una Vía Verde, que discurre junto al río del mismo nombre por un apacible paisaje de vegas. No pasa ningún tren metiendo ruido. Mis niñas miraban continuamente para atrás pensando que vendría el tren que pitaba. Quedaron con las ganas de vivir la experiencia que les había contado su abuela. 

Esta pista nos llevó a pueblos de ricas tradiciones y supuso un escape desde la ciudad hacia el entorno rural de los paisajes del Sureste de la Comunidad de Madrid. Nosotros llegamos desde la Puerta del Sol madrileña. Fuimos en en metro hasta la estación de Arganda.





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La Vía Verde del Aceite nos lleva de Jaén a Puente Genil. Nosotros no la hicimos completa. Mi marido decía que había que andar 150 kilómetros. Me negué a tan tremenda caminata. Ni en bicicleta iría yo recorriendo kilómetro a kilómetro a golpe de pedal. Las piernas también se me cansan mucho pedaleando. 

Mi santo quería hacer el recorrido porque es una zona de buen vino. Le gusta ver las vides, entrar en las bodegas que se pueden visitar, probar los caldos. Yo vi mucho más interesante contemplar los olivos. En la Vía Verde del Aceite ves mareas de olivos. Es una pasada. Mis hijas quedaban asombradas con tanto arbolito como había. 

Fuimos parando en los pueblos. La gastronomía es tan buena en esta zona que tienes que probarla. Doña Mencía, Baena, Úbeda fueron los pueblos donde nos detuvimos para saborear unas tapas deliciosas, acompañadas de buenos refrescos y vinos. En Baena paramos más. Había que hacer la comida del mediodía. Somos una familia que se zampa dos platos y un postre a las dos de la tarde, es decir, en nuestro mediodía. 

Las fotos de la excursión las quitamos casi todas en el puente sobre el río Víboras. Es un puente mágico. Mi hija mayor se inventó una historia sobre una bruja que salía del agua. Su hermana empezó a llorar. Era cierto que por allí había magia. Seguimos andando. Más campos de olivos. Más vides. Más naturaleza. 

Os recomiendo la Vía Verde del Aceite. Me encantaron los paisajes, las vistas, la gente. Esta vía está bastante concurrida. Al personal le encanta ver los campos cultivados. Seguro que volvemos. Tal vez en otoño. En verano hace muchísima calor en esta zona. La mejor época del año para hacer esta ruta es primavera y otoño.

Cuando fuimos nosotros estaban con la recogida de la aceituna. Tal vez por eso se veía tanta gente andando por los caminos, muchos de ellos sin asfaltar. La ruta no tiene mayor dificultad.




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La Vía Verde del Valle del Almanzora recupera una vieja vía de tren de Guadis a Baza. Una buena idea. La vieja vía de tren nos sirve a los caminantes para no perdernos. Mi marido, servidora y unos amigos hicimos el recorrido sin separarnos de los viejos raíles. Fue una caminata segura. No hay cosa que más miedo me dé que la posibilidad de perderme en un paraje que no conozco. 

Esta vía verde va a ser ampliada cuando las autoridades tengan dinero disponible. Quieren que llegue a Murcia ciudad. Hay más vía de tren abandonada. Lo lógico es seguir sacándole rendimiento con los senderistas que nos echamos a andar sin límite, desde que hemos descubierto que andar es bueno para la salud. 

La mejor época del año para recorrer esta vía es la primavera. Es un placer ir andando entre almendros floreados. Los árboles con flor son muy bonitos. Además, ahora, con las mascarillas, no te afecta tanto las alergias que te puedan ocasionar. Yo no estornudé ni una vez. La mascarilla me protegió del polen de las flores. 

Cuando ya no podíamos con los pies, llegamos a la Venta del Sevillano. Dimos buena cuenta de unos bocadillos deliciosos. En la Venta del Sevillano tienen unos bocatas de jamón que te dan la energía que necesitas para acabar la caminata sin desfallecer. 

Seguimos andando entre campos de olivos, campos con cerezos. Encontramos unas huertas estupendas. Te volvías más vegetariana mirando aquellas verduras. Una amiga del grupo se acordó de lo bien que le salían las ensaladas. Empezamos a darnos recetas. El camino entre verduras y recetas se nos hizo más llevadero. A mí me dejaron de doler los pies. Estaba feliz. 

Os recomiendo la Vía Verde del Valle del Almanzora. No debes perderte las Canteras de Matael. Dicen que de estas canteras salió el mármol que utilizaron para la construcción de La Alhambra. Esta ruta senderista es muy completa. Por un lado tiene naturaleza. Por otro lado tiene Historia. No descartamos volver a hacerla. Nos gustó mucho. Mi marido pudo darnos una clase de Historia del Arte a los presentes ante las piedras de las canteras.