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Tuesday, April 28, 2015

Crevillente, Alicante: un pueblo industrial con un casco histórico poco cuidado

Crevillente, Alicante, es un pueblo que está cerca de Elche. Es conocido por las industrias de alfombras que tiene. 

Es un pueblo industrial con cierto encanto. Lo compruebas cuando dejas el coche aparcado y empiezas a callejear por sus calles hacia su casco histórico. 

Nosotros estuvimos en Crevillente coincidiendo con la Semana Santa. Es cuando más vale la pena ir tanto si te gustan las procesiones como si te gustan menos. Es una Semana Santa de Interés Turístico Internacional. A mí me gustan este tipo de Semanas Santas porque suele haber mucha vidilla en las calles. Se llena todo de turistas. 

Mi marido quería visitar el Museo Arqueológico que está en el Parque Municipal, pero yo no estaba para museos. Preferí sentarme en el Parque y tomar unos bocadillos con las niñas. Mis hijas no perdonan una merienda de chocolate. Las pobres quedaron un poco defraudadas con el lago del parque. No tenía agua. 

Desde allí fuimos hasta la Plaza Pare Palau, un pequeño jardín donde nos hicimos un montón de fotos, pese a que mi marido decía que iban a quedar horribles con tanto edificio alrededor con unas fachadas bastante mejorables. 

No te olvidas de que estás en un pueblo. Las casas nuevas se alternan con casas viejas y la ropa se ve tendida en muchas ventanas. Hay mucha gente mayor paseando, sin prisa. Pronto nos cansamos de andar porque encontramos bastantes subidas y bajadas. Las cuestas son horribles cuando vas en tacones. 

Este pueblo necesita muchas reformas. Tiene casas que parece que te van a caer encima en cualquier momento de lo viejas que se ven. La limpieza de algunas calles también deja bastante que desear. Debe ser que la crisis les afecta y no hay pasta para tener casas y calles cuidadas. Decía mi marido que no venden alfombras como vendían por la competencia china. 

Acabamos nuestro paseo en la Plaza del Ayuntamiento, uno de los sitios más bonitos de Crevillente. Mi marido quería que fuéramos hasta el barrio de San Rafael. Yo dije que no daba ni un paso más. Si quería ver las cuevas-vivienda que hay en dicho barrio que fuera solo. Se quedó con las ganas de ir. 

Nuestro paseo por este pueblo acabó con un tapeo por los bares que están en la zona del ayuntamiento. No podía más. Las calles de este pueblo no invitan a callejear por las cuestas que tienen.

Monday, April 27, 2015

El Barco de Ávila, Ávila: una localidad a los pies de la Sierra de Gredos

El Barco de Ávila, Ávila es conocido por sus judías del Barco, unas judías que se cultivan en el valle de este pueblo. Nosotros fuimos a ver el Museo de la Judía, uno de esos museos raros que tanto gustn a mi marido.

Al museo se entra por la zona de la muralla del pueblo. Una vez dentro encuentras información de toda la historia de la judía. Te resultará interesante si estás interesada en las legumbres. No es mi caso. Yo me aburrí bastante en este museo. Mi marido le quitó fotos a todo tipo de aperos de labranza que se utilizaban hace décadas para el cultivo de las judías. Mis hijas se divertían mirando la cocina antigua que había en una estancia del museo. Yo estaba como pez fuera de agua. 

Una vez acabada la visita al Museo de la Judía nos fuimos a dar un paseo por las orillas del río Tormes. Llegamos al puente de piedra, admiramos los edificios rehabilitados y volvimos para el coche y para casita. 

El Barco de Ávila, Ávila, no es un pueblo muy llamativo para los turistas de compras como servidora. Está mucho mejor para los turistas que prefieren el campo. Allí hay muchos. También hay muchos cultivos de judías. De ahí que tengan un museo sobre esta legumbre. 

Este pueblo está en el entorno de la sierra de Gredos. El río Tormes le da un toque todavía más rural. Lo más bonito es el puente de piedra que cruza el río. También son bonita las fachadas de casas de arquitectura popular con varios siglos en su haber.

Restaurante El Campero, Barbate: uno de los mejores restaurantes de Cádiz

El Restaurante El Campero, Barbate, es uno de los mejores restaurantes de Cádiz. En este restaurante puedes saborear los mejores platos de la cocina gaditana. 

Este restaurante está en Barbate, una localidad gaditana próxima a Trafalgar que no es más que un pequeño pueblo, pero con mucho encanto. 

Al Campero van mucho mis padres cuando están por la zona. A mi madre le encanta el Atún Salvaje de Almadraba. No me extraña porque lo preparan delicioso. En El Campero no sólo encuentras platos tradicionales como el atún encebollado de toda la vida sino que también te ofrecen platos mucho más vanguardistas. 

A mi marido le gusta pedir platos para compartir. Tenemos comido en este restaurante raciones de Queso Payoyo de cabra curado o semicurado, Revuelto de ortigas de mar y gambas, o las Ortigas simplemente fritas. Los platos de ortigas los pide mi marido. A mí no me van en absoluto. Yo soy más de atún y otros pescados que puedes pedir en este restaurante. Destacaría en pescados el Mormo, el Morrillo, el Tarantelo o la Ventresca entre los más tradicionales, y entre los más modernos el Sashimi, el Tartar o el Tataki. 

No sólo tienen raciones. También hay tapas. Los Callos de atún con morcilla de su corazón son originales, el Atún picante está delicioso, el Ceviche de atún rojo, su Falso tomate relleno de hueva de atún y alioli de pera que tanto le gusta a mi hija Patricia, el Carpaccio de carabineros con vinagreta de lima que me encanta, la Brochetita de atún rojo en tempura, el Bombón de foie, mojama y queso con crema de manzana que es muy original. Siempre encuentras una tapa que te guste. 

Os recomiendo este restaurante de Barbate en Cádiz. Si no quieres gastar mucho, puedes optar por unas tapas en la barra.

Monday, April 20, 2015

Parque Madrid-Río, Madrid: un parque en la Ribera del Manzanares

El Parque Madrid-Río, Madrid, es un paseo de una longitud considerable que está al lado del Manzanares. Desde este parque se ve buena parte de Madrid. Lo malo es que no hay mucha sombras porque los árboles todavía son pequeños. 

Nosotros estuvimos con las niñas en este parque porque nos habían hablado maravillas de él unos amigos. Entramos por la Puerta de San Vicente y, desde allí, empezamos a pasear a lo largo del río. Nos detuvimos en el Mirador de San Vicente para leer la historia de la zona que han escrito allí. Yo hubiera pasado de tantos datos, pero mi marido estaba interesando en conocer todas las remodelaciones que habían hecho. 

Desde dicho mirador se ven muy bien los Jardines de Aniceto Marinas y la Avenida de Portugal con la Casa de Campo al fondo. 

Mi niña grande se empeñó en que había que cruzar el río por el Puente del Rey. Así lo hicimos. Este puente tenía tráfico antaño, pero ahora es sólo peatonal. Llegamos a la Puerta del Rey que no es más que un conjunto de cinco columnas. De puerta tiene poco. Al otro lado nos metimos en la Huerta de la Partida, ya en la Casa de Campo. Fue lo que más me gustó. Es un huerto con árboles frutales que parece un trozo de aldea en mitad de Madrid. Mi marido aprovechó para hacer fotos desde el Mirador de la Partida. Se hartó de quitarle fotografías al Palacio Real y a la Catedral de la Almudena. Ni que fuera monárquico. 

Ahí acabó nuestro paseo. Mi santo esposo quería seguir hasta el Parque de la Virgen del Puerto que rodea a la ermita del mismo nombre, pero yo no estaba para más caminata. Mis pies ya echaban humo. Además este parque no me gusta mucho para ir con las niñas por los estanques que tiene. No es que sean muy profundos, pero cualquier crío, si le da por ahogarse, puede hacerlo en una profundidad de 60 cm. 

No está mal este Parque Madrid-Río, Madrid. Han gastado un montón de dinero en hacerlo, pero vale la pena. Es una manera ajardinada de ver Madrid.

Jardines de la Quinta Torre Arias, Madrid: jardines que se van abriendo al público

Hace poco tiempo estuvimos con las niñas por los Jardines de la Quinta Torre Arias, Madrid, unos jardines que se van abriendo al público poco a poco a medida que acaban las obras de restauración. Mi marido se empeñó en hacer una visita guiada. Accedí porque era gratis, pero no nos hacía falta ninguna explicación. Yo hubiera preferido ir más a mi aire. 

La finca es bastante grande con sus 18 hectáreas. Nosotros empezamos el recorrido en la calle Alcalá que es donde está la entrad principal a los jardines. Fue allí mismo donde empezaron a contarnos toda la historia de la finca. Casi grito. No estaba yo para tanta historia. Para más inri a mis hijas les hicieron tanta gracia los invernaderos que no querían salir. Mi marido empezó a decir que no había sido buena idea lo de la visita guiada. Yo ya lo sabía desde que se empeñó en darles una clase de historia de jardines a nuestras hijas. 

El guía se nos paró delante de un cedro centenario y soltó tal explicación que casi me duermo. Era el primer árbol del parque. Lo dejé plantado y me fui hacia la zona del estanque. Más explicaciones. Llegó el guía y empezó a hablarnos del lavadero, de los dos arroyos, de los puentes, de las fuentes de bronce... 

Árboles hay muchos en estos Jardines de la Quinta Torre Arias, Madrid. Había unos que llamaba el guía árboles del amor. También había pinos, lilos, acacias, chopos... 

El palacio fue lo que más me gustó. Es una pena que no esté todavía reconstruida la casita que tiene al lado. Le daría un toque más señorial porque te imaginarías a los sirvientes viviendo en la casita. 

Os recomiendo una visita a estos jardines, pero mejor que no sea guiada. La guía o el guía te dan el día.

Cabezuela del Valle, Cáceres: en la tierra de las mejores cerezas

El Cabezuela del Valle, Cáceres, es la tierra de las mejores cerezas que se venden en nuestra España. Nosotros visitamos este valle cuando los cerezos estaban en flor. Casi me muero con las alergias que me dieron las dichosas flores, pero mereció la pena porque mi marido se hizo con una colección de fotografías del valle que acabó vendiendo a un amigo suyo muy aficionado a la fotografía. 

La arquitectura de la zona es muy medieval. Mirando aquellas casas parece que estás en los años de la Santa Inquisición. Las calles son tan laberínticas que parece que te has perdido nada más empezar a pasear. Os estoy hablando de Cabezuela del Valle, de la capital de la comarca de las sabrosas cerezas. 

A unos 33 kilómetros está Plasencia. Nosotros fuimos desde Plasencia hasta Tornavacas, un mirador desde donde pudimos disfrutar de unas estupendas vistas de toda la comarca. Aproveché para comprar productos típicos de la zona: miel, mermeladas de cereza y picota y otros productos extremeños. Me llevé unos embutidos para mi suegra que le encantaron. 

Cuando estuvimos nosotros celebraban la fiesta de La Quema del Judas. Quemaban un muñeco de paja que hizo un ruido horrible. Le habían metido dentro unos petardos. Mis hijas casi mueren de miedo. Si no murieron, fue porque estaban muertas de sueño. No me extraña. Eran las doce de la noche. 

Tienen un museo de cera muy curioso. No es un museo de figuras de famosos sino de figuras de utensilios de labranza. La gente inventa hasta lo que no existe. 

Os recomiendo visitar Cabezuela del Valle, Cáceres. En el Jerte hay rutas interesantes para los aficionados al senderismo. Suele haber mucha gente recorriendo el valle.

El Envero Restaurante Gastrobar, Córdoba: un restaurante de alta cocina a precios razonables

El El Envero Restaurante Gastrobar, Córdoba, es un restaurante que está en la calle Teruel y no abre ni los domingos por la noche ni los lunes. 

Nosotros estuvimos tanto en su Gastrobar como en lo que es propiamente el restaurante. El Gastrobar está bien para ir a tapear. Te sientas en una mesa alta o en la barra y degustas en tapas lo que también sirven en menú. Yo casi lo prefiero porque el comedor de este restaurante es muy pequeño. Estuve una vez con mi marido y me sentí un poco agobiada. Mi marido quería coger el reservado, pero fue imposible porque lo tenían ocupado. 

Las tapas son bastante variadas. Tienen Ensaladilla con gambas con Mahonesa de Verdad (mayonesa hecha con aceite de oliva del bueno), Paté de atún rojo de almadraba, Boquerones en vinagre, Pan de cristal con salmorejo y bacalao ahumado (la tapa que más le gusta a mi marido), Albóndigas de choco, Canelones de carrilladas (mi tapa favorita). 

En este restaurante trabaja el chef Antonio López. Se nota su mano tanto en la elaboración de platos y tapas como en la presentación de los mismos. Todo te lo ponen muy cuidado. Lo que no cuidan mucho son las cantidades. Las raciones se quedan algo escasas. Nosotros fuimos a este restaurante la primera vez porque nos habían dicho unos amigos cordobeses que hacían un atún rojo de almadraba que te chupabas los dedos. No les faltaba razón. Este atún esta presente en muchos de sus platos. 

Yo me pedí Mazmorra de queso de cabra, una crema de queso muy original que está bastante rica. Seguí con un solomillo sobre patata trufada. Y acabé con una Pera al Vino con helado de mascarpone de postre. Como os decía, es más una comida para disfrutar que para quitar el hambre. 

La única ventaja que le encuentro a este restaurante es que su alta cocina tiene un precio razonable. Te viene saliendo a unos 40 euros por cabeza. El local es acogedor, moderno y los camareros son muy atentos con los clientes. Por eso os lo recomiendo.

Saturday, April 18, 2015

Alkyon, Skíathos: un hotel mejorable en la Grecia más turística

No hay nada más turístico en Grecia que las famosas islas griegas. Es allí donde está el Alkyon, Skíathos. Lo malo es que este hotel es bastante mejorable. 

A nosotros nos dieron una habitación que necesitaba una mano de pintura. También necesitaba sanitarios nuevos en el cuarto de baño. Se veía todo muy usado y la limpieza brillaba bastante por su ausencia. Se lo comenté a las señoras de la limpieza y me contestaron mal. Opté por limpiar yo todo a mi gusto. No podía estar en aquel cuarto con olor a moho por todos los lados. Después de una limpieza con un desinfectante pudimos aguantar 3 días en este hotel. 

Lo peor fue escuchar odas las conversaciones de los vecinos de la habitación de alado. Era horrible. Las paredes en el Alkyon, Skíathos parecen de papel y lo mismo puedo decir de las puertas. Tanto daba que tuvieras la puerta cerrada como abierta. Escuchabas hablar en el pasillo. La ventana de nuestra habitación daba a un trozo de césped que se se suponía que era un jardín. Tenías que tener la ventana cerrada siempre para que no te entrara nadie. No era una habitación nada segura. 

El hotel está al lado del puerto. A unos cinco minutos te queda el centro de la ciudad si quieres ir de compras. Yo fui un par de veces para comprar regalos para las niñas. 

No os recomiendo el hotel Alkyon, Skíathos. Es muy mejorable. El cuarto de baño no me gustó nada. Tenía unos colores verde botella y marrón feo que te quitaban las ganas de pasar dentro mucho tiempo.

Thursday, April 16, 2015

Estación de Autobuses, Córdoba: una estación de autobuses moderna

La Estación de Autobuses, Córdoba, está ubicada en un edificio moderno que se ha levantado sobre unas ruinas que se pueden visitar. Los restos arqueológicos aparecieron cuando se estaba haciendo la estación y el arquitecto decidió integrarlos en la nueva construcción. 

Las ruinas que se encuentra en la estación de autobuses de Córdoba son: 

-Los restos de una casa mozárabe en el parking junto con un acueducto y una mezquita árabe, los cuales se pueden ver también desde la parte superior. 

-Los restos del Acueducto Aqua Fontis Aureae, 
Era uno de los tres acueductos que, en la época romana, llevaban agua a vieja ciudad de Córdoba. 

-Los restos de casas califales que están integrados entre el patio o jardín central del edificio y el parking subterráneo. 

-La Mezquita, que fue en su día una mezquita de barrio. Es de la época califal y sus ruinas las podemos verlos en la zona noreste del parking de la estación. De esta mezquita sólo podemos ver contemplar el mihrab y el muro de qibla. 

El mirhrab era pequeño, de planta octogonal y con las paredes blancas que puede que originariamente tuvieran una cubierta de mármol. 

Lo que más me llamó la atención fueron las ruinas de de las dos casas califales, separadas por un muro medianero construido con sillares dispuestos a soga y tizón. Poco se conserva de estas dos construcciones. De la primera casa, la que se ve desde el patio central de la estación, se conserva el suelo de losas de piedra. La segunda casa se conserva bastante estado. Me refiero a la que está en la zona norte del patio. Podemos ver el salón de esta casa con un suelo de argamasa pintado y las habitaciones en los extremos. También tiene los restos de un porche porticado y las ruinas de una fuente pequeñita. 

El edificio de esta estación de autobuses fue premiado con el Premio Nacional de Arquitectura en 1999, un premio que se concede por el gobierno desde el año 1932. No me extraña que le dieran este galardón porque la original arquitectura de la estación de autobuses de Córdoba la merece. Es una estación llena de luz gracias a sus grandes ventanales. 

La estación es un edificio con mucho movimiento de pasajeros durante todo el día. Allí puedes coger un autobús para salir de Córdoba. Justo enfrente tienes la estación de trenes. 

Esta estación tiene una ubicación perfecta. Me gusta mucho más su nueva ubicación que la que tenía en la Ciudad Jardín de Córdoba. Esta te queda más a mano de todo. 

En la decoración encontramos esculturas y mobiliario del Grupo 57. El Grupo o Equipo 57 fue fundado en el café Rond Point de París, por los escultores Jorge Oteiza y Luis Aguilera y los pintores Ángel Duarte, José Duarte, Juan Serrano y Agustín Ibarrola. Los actuales responsables de este Grupo 57 pusieron en la estación toldos entre el muro frontal y la fachada principal del edificio y un jardín en las dársenas que le dan un aire muy fresco a la estación en los días de verano. 

El jardín interior tiene una bonita forma circular, y se encuentra rodeado por bancos de mármol y por una celosía en su parte superior. Entre los árboles encontramos una llamativa escultura de Eva de Sergio Portela, escultor e hijo del arquitecto. Todo quedó en familia. 

César Portela, el arquitecto de la estación de autobuses de Córdoba, es un famoso arquitecto gallego que ha recibido premios nacionales e internacionales. 

Os recomiendo visitarla. Aunque no tengas que coger ningún autobús vale la pena ir a verla sólo por las ruinas que conserva en su interior. Como dice mi marido, tiene un trocito de la Córdoba romana. 

Que tenga ruinas dentro no quiere decir que no sea moderna. Lo es y mucho. Tiene todos los servicios que necesita un viajero, desde taquillas hasta un punto de información, una bonita cafetería, tiendas. Hay paneles informativos sobre las ruinas. Son muchos los turistas que se paran delante de ellos para informarse sobre las ruinas que van a ver.

Tudanca Hotel, Burgos: un hotel en la Ribera del Duero

El Tudanca Hotel, Burgos, es un hotel de estilo castellano tanto por fuera como por dentro. Más que un hotel parece unas casas adosadas. 

A nosotros nos dieron una habitación grande de la primera planta con un cuarto de baño bastante decente. Yo me fijo mucho últimamente en los cuartos de baño. Mi marido dice que se me metió en la cabeza la manía de los baños. El de este hotel tenía un plato de ducha que se veía nuevo y lo mismo puedo decir del inodoro y del lavabo. El primer día mi marido rompió uno de los vasos de cristal que nos dejaron en la pileta para colocar los cepillos de diente. Me alegré de viajar solos, no con las niñas. No es una buena idea poner en un cuarto de baño vasos de cristal y menos cuando los huéspedes pueden llevar a sus hijos de corta edad. 

Tampoco me resultó nada cómodo el dispensador de gel y champú que había encajado en la pared de la ducha. Me di un par de golpes con el dichoso trasto. Podrían haberlo colocado en otro lado o no ponerlo. Yo no lo necesitaba. 

Menos mal que la encimera de cristal que había donde estaban los lavabos era grande. Tuve sitio de sobra para colocar mis propios champús y geles. Nunca uso los del hotel por buenos que sean. Como los míos no hay ningunos para mí. 

Debían pensar que nos íbamos a morir de frío porque en unos altillos del armario nos dejaron un repuesto de mantas. Me entró el calor con sólo verlas. A mí no me gusta dormir con cinco mantas encima. Eso es cosa de abuelas. 

La habitación tenía un ventanal enorme con vistas a la calle. Menos mal que no daba a una calle ruidosa. No se oían muchos ruidos. Pudimos dormir bien. 

La decoración de la habitación era muy de piso barato. Había unos cuadros de flores en las paredes que me recordaron los cuadros que decoran la salita de estar de una de mis tías. Ese tipo de cuadros están bien para hacer acogedora una casa particular. En un hotel quedan pasados de moda. 

No nos cobraron por la conexión wi fi de nuestra habitación. Iba mejor que la que tenían en las estancias comunes. Intenté conectarme cuando estaba desayunando y mi tablet fallaba más que una escopeta en un puesto de tiro de la feria. 

El parking del hotel no es nada grande. Afortunadamente, no tuvimos problemas para aparcar. Cuando estuvimos nosotros no tenían mucha clientela. 

Nosotros estuvimos en el Tudanca II. El hotel viejo está justo al lado. Los lleva la misma empresa. La recepción es la misma para los dos edificios. 

La decoración de las estancias comunes me pareció algo triste. Era muy marrón color madera, muy sobra, muy castellana como decía mi marido. Desde luego no puede decirse que el Tudanca Hotel, Burgos, sea un hotel romántico. A mí no me inspira ningún romanticismo. Me parece más un hotel barato en el que puedes pasar unos días cuando andas por la zona y no quieres gastar mucho dinero en el hospedaje. El Tudanca II es más moderno que el viejo Tudanca. Fue lo que nos dijo la chica de recepción. No quiero ni pensar como sería el hotel viejo pareció el II no me pareció muy moderno. Quizá allí consideran moderno que la decoración sea minimalista. Les parecerá zen. 



Os recomiendo este hotel para alojaros en Aranda. Es un tres estrellas muy decente. Las habitaciones las tienen bien limpias, los cuartos de baño también. Las estancias comunes se ven impolutas. El trato de los empelados es correcto, sobre todo el de la chica de recepción. Nos explicó con todo detalle como podíamos conectarnos a Internet desde nuestra habitación.

Wednesday, April 15, 2015

El Rancho de María, Madrid: cocina mediterránea y buena carne a la parrilla

El Restaurante el Rancho de María está ubicado en Chamartín, en el madrileño barrio de Hispanoamérica, entre las calles Príncipe de Vergara y Costa Rica. Se encuentra cerca del Parque de Berlín y del mercado de Chamartín. 

Estamos hablando de un restaurante familiar, acogedor, con un comedor bien iluminado que tiene vistas a un jardín bastante bien cuidado. Te sientes cómoda comiendo en El Rancho de María. La decoración es sencilla y funcional. Tiene las mantelerías en color rojo y las vajillas de estilo tradicional en blanco. En la zona de tapeo los manteles son individuales y las servilletas son de papel. En las terrazas se combinan sillas de mimbre con mesas de metal. Las terrazas suelen estar bastante más llenas de gente. 

El persona es atento y te sirven rápido. No tienes que estar esperando horas por la cuenta. Durante la semana laboral son todavía más rápidos. Los fines de semana hay más gente y todo va un poco más lento, aunque no tanto como en otros restaurantes en los que te dan las uvas esperando por un camarero. Este restaurante tiene un ambiente bastante informal. Algunos día hay comidas de empresa, pero no se ve la gente vestida en plan sofisticado. El ambiente es muy informal en este local con cabida para unos 80 comensales. Por eso me gusta. 

En El Rancho de María, Madrid te sirven platos de buena cocina mediterránea y una exquisita carne a la parrilla que hace las delicias de mi marido. Nosotros vamos por la carne. Está deliciosa como la preparan. 

Este restaurante tiene menú diario, pero también puedes ir en plan de tapeo. No sólo tiene menús diarios sino que ay menús para grupos y comida a la carta. 

Nosotros tenemos ido tanto para tapear como para comer menú. Si vas de tapas, te quedas en la zona destinada al tapeo. Allí te sirven patatas alioli, patatas bravas, tablas de patatas y sabrosas salchichas, tostas variadas por unos cinco euros, sándwiches, hamburguesas y también una parrillada especial para que la compartan los más jóvenes por un precio de 17 euros. 

El precio del menú diario es de 10,90 euros. No es nada caro y menos teniendo en cuenta de que estamos ablando de un restaurante de Madrid donde los precios suelen estar por las nubes en muchos locales de restauración. 

Mi marido siempre quiere ir los jueves que es cuando preparan el cocido madrileño. La fabada asturiana toca los miércoles. A mí me gusta más el cocido. En verano tienen un menú del día gazpacho, salmorejo o ajo blanco. 

Puedes llevar comida de este restaurante a tu casa. Nosotros tenemos encargado una paella o uno de sus deliciosos arroces. El Arroz con carabineros está que te chupas los dedos. 

Otro menú que nos gusta mucho es el Menú de la Carne a la Parrilla. Cuesta unos 18 euros e incluye una ensalada mixta y un buen trozo de buey con patatas fritas y una bebida que suele ser una copa de vino de Ribera del Duero o de Rioja. La carne la ponen troceada en platos de barro. 

Pocas veces comimos a la carta aunque tienen platos interesantes. Por ejemplo, los Calamares a la andaluza, los Chipirones a la parrilla, las Croquetas del Rancho, las Habitas con calamarcitos que le encantan a mi suegra, el Pulpo a la gallega que está bastante en su punto, unos Huevos rotos que poco tienen que envidiar a los de Lucio, un Surtido de ibéricos que quita el hambre con sólo mirarlo, Queso manchego muy rico, Jamón de bellota o las Parrilladas de verduras que tanto le gustan a mi cuñada y que a mí no me gustan nada. Son platos que van desde los 9 euros hasta los 20 euros. Debes mirar los precios para no llevarte una sorpresa cuando vayas a pagar. 

Los arroces de este restaurante madrileño son mi perdición. Los he probado todos: Arroz con Bogavante, con Carabineros, Paella de verduras, Paella mixta, Arroz negro y el Arroz Abanda 

En ensaladas también tienen mucha variedad: la de Rancho María, la de Tomate con ventresca y la de Queso de cabra con jamón de pato, que es muy fuerte para mi estómago. 

Como entrante están bien los revueltos. Tienen el de Morcilla, el de Setas y gambas y el de Bacalao a la portuguesa que es mi favorito. Yo el de setas y gambas nunca lo he pedido. Las setas no me va ni mirarlas. Todo lo que puede ser venenoso está descartado de mi dieta. 

No debes perderte el postre. En este restaurante hay postres tan ricos como el Arroz con leche, un Flan con nata muy rico, la Crema irlandesa, la Crema catalana, las Natillas de huevo que no están muy pesadas, el Puding y helados que están perfectos cuando empieza a hacer calor y te apetece acabar una comida con algo que te refresque el estómago. 

El horario de este restaurante es: para las comidas, de 13:00 a 15:30h, y para las cenas, de 20:00 a 23:30h. Abren todos los días, también sábados y domingos. 

El Rancho de María es un local acristalado entorno al parque Santamarca. Está en una zona verde y arbolada junto a la calle Puerto Rico, que está situada entre edificios residenciales y zonas infantiles, campos de baloncesto y otras instalaciones para practicar deporte. 

La última vez que estuvimos pedimos como entrantes carne de Rabo de Toro sobre arroz blanco y unos triángulos de masa brick rellenos de morcilla de Burgos. Después nos trajeron una ensalada con lechuga, surimi, gambas, setas, y tomates cherry. Yo aparté las setas. No sabía ni que la ensalada las tenía hasta que las vi en mi plato. De plato principal nos sirvieron un besugo al horno sobre una cama de patatas panaderas y pisto que estaba delicioso. En otra ocasión había pedido el entrecot a la parrilla. Me gustó más el besugo. El entrecot de la otra vez como que no me iba mucho. Lo encontré un poco fuerte para mi estómago. En cambio, el besugo me sentó muy bien. De postre me quedé con un buen trozo de tarta Selva Negra. 

La comida nos salió en 20 euros por cabeza. Un precio razonable. En ese precio iba incluida la bebida: vino tinto de la Tierra de Castilla y una cerveza para acompañar los entrantes. Lo que no fue incluido en el precio fue el café que pidió mi marido después del postre. Nos dijeron que se lo cobraban porque había comido el postre. Si no comías postre, el café iba en el precio de la comida. Esto no me gustó nada. Me pareció muy cutre por su parte cobrar un café de pocillo pequeño.

Mercado de San Ildefonso, Madrid: un mercado urbano abierto a la calle

El Mercado de San Ildefonso, Madrid, es un mercado que está en la calle Fuencarral, 57 más centrado en la oferta gastronómica que en un mercado tradicional con sus puestos de frutas, verduras, carnicerías, pescaderías y demás. 

Es bastante grande con sus más de cinco mil metros cuadrados de edificio de estilo industrial y suelos adoquinados en su planta principal. El edificio está cubierto, pero se abre a la calle con ventanales abatibles cuando hace buen tiempo. 

En total cuanta con 3 plantas, en las que hay un total de 18 puestos de comida, dos patios ajardinados con mesas desde las que puedes ver las fachadas revestidas de los edificios que rodean al mercado. 

En el interior puedes comer productos del mercado. En la última planta está el Espacio Sorpresa, el sitio que más le gusta a mi marido porque es donde se hacen las demostraciones culinarias y la presentación de nuevos productos. En una ocasión me atreví con un cóctel de vanguardia de los que sirven en este Espacio Sorpresa y fue una sorpresa total. Casi me desmayo. Era muy fuerte para mí. El árbol de cáñamo que hay allí mismo me daba vueltas. 

A este mercado suelo ir con amigas. Es un buen lugar para quedar para picar antes después de hacer algunas compras. No suelo llevar a las niñas porque se me aburren. A mis hijas no les interesa otra gastronomía que no sean unas hamburguesas y unas pizzas. 

En el Mercado de San Ildefonso, Madrid, también hay hamburguesas, por supuesto. Las venden en la segunda planta, pero a mis niñas no les gustan. Prefieren las croquetas o una brocheta. tienen brochetas de muchos sabores. También están ricas las frutas cortadas o los cafés internacionales que no dejan a nadie indiferente. 

En la terraza de esta segunda planta sirven una cerveza sin pasteurizar Mahou que no me gusta nada. Tiene un sabor rarísimo. Es una cerveza mucho más ligera que la cerveza que suelo tomar yo y tiene la burbuja muy pequeña. 

Lo que más he comprado en este Mercado de San Ildefonso, Madrid, fueron ibéricos en el puesto de Arturo Sánchez. Vende unos embutidos ibéricos que hacen las delicias de mi suegra. También he comprado carne europea en Bovinus. Es carísima, pero compensa comprarla porque la preparan a la brasa con carbón natural, lo cual la hace deliciosa.

Thursday, April 09, 2015

Can Boixeres, Hospitalet de Llobregat, Barcelona: un parque con huertos urbanos

Lo que más me llamó la atención del Can Boixeres, Hospitalet de Llobregat que visité cuando fui a ver a una amiga que vive cerca fue que tuviera huertos urbanos. De hecho mi amiga cultiva uno con cierto éxito en la cosecha de tomates. 

Este parque lo han ampliado recientemente. Le plantaron más árboles e hicieron los huertos urbanos donde los vecinos plantan legumbres. El parque fue originariamente una casa con terreno. La casa es el Palacio de Can Boixeres. 

No sólo hay árboles y huertos, también tienen esculturas como la de la chica de la paloma que tanto le gustó a mi hija mayor o la de La Familia que representa a un hombre abrazado a una mujer que sostiene a un niño en sus brazos. 

Lo tienen muy bien aprovechado. Por aprovechar han aprovechado hasta la muralla para que pase justo por encima el tren. 

Es un parque tranquilo para pasear. Principalmente hay gente mayor. Cuando fui yo con mi amiga y mis hijas había gente jugando a la petanca. También tenían una zona para mascotas donde los perros podían hacer sus necesidades libremente. 

Mi amiga está pensando casarse con su novio en el Palacete. Dicen que allí organizan unas boda fabulosas. No me extraña porque está en la zona arbolada. Yo ya me imagino las fotos de la boda entre árboles y estatuas. Seguro que le quedan muy bonitas. 

Lo que más me gustó de este Can Boixeres, Hospitalet de Llobregat es lo tranquilo que resulta pasear por él. Nadie te molesta. No hay ruidos estridentes. Ya me gustaría a mí que el Parque del Retiro en Madrid fuese tan tranquilo.

Hotel Bellavista Sevilla: un hotel donde no cobran por los niños

El Hotel Bellavista Sevilla tiene ofertas interesantes lo cual lo hace ideal para pasar unos días en la capital andaluza con la familia. Nosotros estuvimos con las niñas y pagamos como si estuviéramos solos. No cobraban por los niños si se alojaban en la habitación de los padres. 

Lo malo es que no estuvimos sobrados de espacio. La habitación nos fue justita. Yo no hubiera aguantado una semana entera metida en aquella caja de cerillas. Me acabé sintiendo como una sardina enlatada con toda la familia. 

La habitación era un poco oscura, pero eso se debía la decoración. Estaba pintada en dos colores: azul la pared del cabecero de la cama y blancas las restantes paredes. No me gustó. Los dos colores le daban aspecto de habitación de pensión. 

Los muebles eran estilo antiguo. Camas con cabeceros en madera antigua, mesillas de noche que parecían las que había en la casa de mis abuelos cuando yo era pequeña y colchas poco llamativas. 

El televisor estaba colgado de la pared enfrente de la cama. Bueno, más que colgado estaba empotrado. Debía tener miedo de que los huéspedes le marcharan con él. Una mesa con una silla igual de antiguas contribuía a completar la decoración antigua de la estancia. 

Peor era el cuarto de baño. Si los suelos de la habitación se veían de madera recién colocada, los del cuarto de baño se veían como del siglo pasado. Estaban más usados que las aceras de la Gran Vía madrileña. La bañera era correcta, el lavabo antiguo y el váter tan antiguo como la pileta. El cuarto de baño tenía azulejos blancos. 

El Hotel Bellavista Sevilla está bien situado. Te queda en un sitio cómodo para ir al centro de Sevilla porque te pasa el autobús por delante. 

Cuando estuvimos nosotros había una boda en uno de los restaurantes. Parece que la gente va mucho a a este hotel a hacer bodas, bautizos y comuniones. No me extraña porque te ofrecen menús para todos los gustos. Nosotros nos quedamos a comer en la Sala Bellavista y el camarero nos ofreció un menú para celíacos y también comida Kosher.

Hostal Dolcevita en Madrid: un hostal a tres minutos de la Gran Vía

El Hostal Dolcevita en Madrid tiene una ubicación perfecta para quien vaya a Madrid en plan turista. Te queda a sólo tres minutos de la Gran Vía madrileña y está en un barrio seguro lleno de encanto. 

Es un hostal donde cuidan mucho el desayuno. Fue lo que más me llamó la atención. Desayunas como en un hotel de más estrellas. Es un desayuno variado, con buena bollería,pan calentito, café, cereales, infusiones, zumos, fiambre, fruta... 

El persona es muy amable. Da gusto alojarse en este hostal por lo atentos que son en todo momento contigo. Además lo tienen todo muy limpio, cosa que valoro mucho. No aguanto alojarme en una habitación que no esté limpia. 

La última vez que estuve me dieron una habitación luminosa, con una cama muy cómoda. No pusieron ningún problema cuando les pedí que me cambiaran la almohada. A mí me gustan las almohadas bajitas y blandas. Me habían dejado una almohada que se me hacía muy alta. Mi habitación daba a la calle, peo estaba perfectamente insonorizada. No oías ningún ruido procedente de abajo. Dormí mejor que en mi casa. 

En las habitaciones prima la decoración práctica. Todas las veces que estuve en este Hostal Dolcevita en Madrid me dieron habitaciones espaciosas y todas ellas tenían unos suelos antiguos que llamaban la atención. 

Os aconsejo pedir una habitación de arriba. Son mucho más tranquilas que las que tienen cerca la recepción. 

Este hostal del barrio de Chueca es muy recomendable. Es perfecto para pasar unos días en Madrid sola o con la familia. Yo nunca llevé a las niñas porque a mi marido como que no le va mucho el barrio. 

La única desventaja del Hostal Dolcevita en Madrid es que no tiene ascensor. Si te toca subir tres pisos por unas escaleras de madera arrastrando un par de maletas, como tuve que hacer yo la última vez que estuve sola, llegas arriba cansada a más no poder. Yo me tuve que tirar en la cama porque no podía ni con los zapatos en los pies.

Wednesday, April 08, 2015

Miramar Aeropuerto en Las Palmas: un restaurante próximo al aeropuerto

Miramar Aeropuerto en Las Palmas es un pequeño restaurante que está cerca del aeropuerto de Las Palmas, en la entrada al Carrizal. Puedes comer tanto en la barra como en las mesas o bien llevar la comida. 

Nosotros comimos varias veces en este restaurante que abre a las doce de la mañana y no cierra hasta las doce de la noche. Tiene un horario muy amplio para poder comer con tranquilidad. 

En este restaurante te atienden pronto. Los camareros son muy eficientes y amables. Siempre te atienden con una sonrisa en la boca les des propina o no se la des. Yo no soy muy de dejar propinas. Creo que ya nos cobran bien los menús en todos los restaurantes, tan bien que pueden pagar con los beneficios al personal lo que le tengan que pagar. 

Os aconsejo pedir en este restaurante paella de marisco. La hacen que te chupas los dedos. En el pulpo a la gallega no están muy acertados y del pulpo frito ni os hablo porque no me gusta. Lo que sí me gustan son sus calamares. Les salen blanditos y muy sabrosos. A mi chico le encantan los chocos y las gambas rebozadas. La última vez que estuvimos pedimos un salpicón de marisco que estaba muy bueno. 

Un domingo que comimos en este restaurante nos sorprendieron con una ropa vieja de pulpo que me recordó a la que preparaba mi madre en casa cuando yo era pequeña. Mi madre no la hacía de pulpo sino con las sobras del cocido del domingo los lunes. 

En el Miramar Aeropuerto en Las Palmas de Gran Canaria los precios son bastante razonables. Por eso somos clientes habituales. Cuando vas de viaje por motivos laborales no andas muy sobrada de dinero.

Gran Hotel Torre Catalunya en Barcelona: un hotel romántico donde volver a enamorarte de tu marido

El Gran Hotel Torre Catalunya está en la Avenida de Roma en Barcelona. Es un hotel donde recibes un trato fantástico. Hacen que te sientas como una Reina durante un fin de semana romántico. 

La única desventaja que le encontré fue la organización del desayuno. Tendría que decir la mala organización. Una espera que cuando entra a desayunar en un comedor hayan recogido los platos y tazas de los que han desayunado antes. No es agradable que te sienten en una mesa donde viene a todo correr un camarero a retirar los cubiertos de los comensales anteriores. 

Las comidas no son lo fuerte en este hotel. Nosotros estuvimos en su restaurante y la comida nos pareció tan pobre como el desayuno. Lo bueno del restaurante eran las vistas. No era para menos estando en la última planta. Desde la mesa veías toda la ciudad. 

En cambio, las habitaciones están muy bien. La nuestra tenía unas vistas preciosas de la ciudad. El personal fue muy amable con nosotros, desde la chica de recepción hasta las camareras de habitaciones. Lo tenían todo muy limpio y te trataban muy bien. 

No me gustó el televisor. Eran un televisor de plasma, pero los canales se conectaban fatal. Mi chico quería ver un partido de fútbol y se le cortó mil veces. Tuvo que escucharlo por la radio para saber el resultado. 

Nuestra habitación tenía buenas vistas porque era de las plantas superiores. Las de las primeras plantas, según me contó la chica de recepción, no tienen tan buenas vistas. 

Este hotel es muy recomendable si vas a Barcelona en tren como fuimos nosotros. No es un hotel céntrico, pero está bien comunicado con los principales puntos de interés de Barcelona por transporte público.

Monday, April 06, 2015

Hotel Vía Gótica, Burgos: un hotel a cinco minutos de la Catedral de Burgos

El Hotel Vía Gótica, Burgos, tiene muy buena ubicación. a unos cinco minutos de caminata te queda la Catedral de Burgos. Está justo al lado del paseo Espolón. 

La desventaja de este hotel es que no tiene parking propio. tiene uno al lado donde te cobran casi diez euros por dejar el coche. Sale caro. 

Nos dieron una habitación con vistas al río y a la Catedral. Tenía un pequeño balcón, al igual que casi todas las habitaciones de este hotel. No era una habitación demasiado grande, pero estuvimos cómodos. 

Me gustó la decoración e la habitación. Era como la del resto del hotel, en tonos negros, rojos y blancos. Me pareció muy moderna. viendo la vieja fachada del hotel, no me me esperaba tanta modernidad en su interior. 

Lo que no me gustó fue que la puerta del cuarto de baño no tuviera pestillo ni manera de cerrarla para que nadie entrara. a mí me gusta tener mayor intimidad. El cuarto de baño era grande, estaba limpio y tenía mucho cristal. 

Cuando subimos nos dieron la calve en recepción para tener acceso a Internet gratis. Al día siguiente tuvimos que renovar esa clave. Sólo te valía para 24 horas. El ordenador de la habitación era un portátil. Estaba sobre el escritorio. Me pareció mejor que el televisor. Al menos funcionaba mejor. En la tele los canales internacionales no iban demasiado bien. 

El desayuno fue un buffet bien surtido. Tenían mucha variedad de fruta. Raro era que no encontraras una pieza de fruta de tu gusto. Los plátanos estaban muy bueno. Los yogures eran de los baratos, de marca blanca, pero estaban frescos. Había res tipos de zumos, infusiones, café, cereales, fiambre. No salías con hambre. 

Os recomiendo el Hotel Vía Gótica, Burgos para hacer turismo. Tiene una ubicación perfecta, sobre todo si no llevas coche. La estación de autobuses está casi al lado.

Wednesday, April 01, 2015

Alkyon, Skíathos, Grecia: un hotel de las islas griegas

El Alkyon, Skíathos, es un hotel en el que pasamos unas románticas vacaciones. Está en las islas griegas, un lugar ideal para alejarse del mundanal ruido en plan romántico. 

Está en la ciudad de Skiathos, una ciudad con dos puertos, el moderno es el que te queda delante del hotel. 

A nosotros nos dieron una habitación con vistas al mar. Son habitaciones más caras, pero valen la pena. Lo que no me gustó fue el colchón de la cama. Era tan duro como una piedra. Me levantaba todas las mañanas con un horrible dolor de espalda. Mi marido, en cambio, decía que para él estaba bien. Se traba en la cama de matrimonio y miraba desde allí el televisor de plasma que pudimos disfrutar. 

El hotel es moderno, sobre todo la zona de recepción donde están los ordenadores desde donde puedes conectarte a Internet gratis. Nosotros comimos dos días en el bar que hay justo al lado de la recepción. Preparan platos sencillos. Para cenar fuimos a un restaurante del Puerto Viejo. Es donde mejor se come y donde hay más vidilla. La zona donde está el hotel me pareció más tranquila aunque es al puerto nuevo a donde vienen los ferries que te llevan al continente. 

La zona de la piscina también está muy bien, no tanto por la piscina en sí sino por el césped que la rodea. Daba gusto tirarse allí y leer un libro o la prensa. 

Desayunamos todos los días en la terraza. Había desde allí unas preciosas vistas del Mar Egeo. Era un desayuno del montón, con mucha bollería industrial y fiambres variados. El café que nos servían estaba bueno y lo mismo puedo decir de las infusiones.

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