Tuesday, June 08, 2021

Mis vacaciones en el mar

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Nos encanta Sanxenxo. No perdemos ocasión de ir aparentar a la Marbella gallega. El pasado fin de semana estuvimos en el Hotel Oca Vermar, un tres estrellas que merecería la cuarta estrella, e incluso una quinta estrella si nos ponemos generosos.

Mi marido quedó impresionado con el hotel. Había hecho yo la reserva. Por eso no estaba muy convencido. Siempre se queja de que elijo hoteles baratos. A mi santo le gusta lo mejor de lo mejor, es decir, lo más caro de lo más caro. Cuando llegamos a este hotel que está entre Sanxenxo y la península de O Grove cambió de opinión.

El Hotel Oca Vermar cuenta con 44 habitaciones que consiguen que te olvides de tu casa. Nuestras habitaciones tenían vistas a la piscina del hotel. La de las niñas era más luminosa. La nuestra tenía una luz tenue que consiguió que mi santo y yo nos enamoráramos más. Me gustaron los cuartos de baño. Los secadores de pelo funcionaban mejor que los míos en casa. Las toallas se veían limpias. Las duchas eran ideales para dejarte aseada y relajada. La misma limpieza minuciosa encontrabas en los dormitorios. Le saqué partido al despacho. Coloqué mi ordenador portátil y trabajé durante horas. Tenía mucho trabajo online pendiente. Mis hijas se entretuvieron con la tv vía satélite. En la nevera pudimos guardar alguna bebida que compramos así como la comida para llevar que se agenció mi santo en un bar de las proximidades.

Os recomiendo este hotel. Es barato. Ten en cuenta que la conexión wi fi es gratuita. Un dinerito que te ahorras. Por el parking tampoco te cobran. Otro dinerito que te ahorras. Si a esto le sumas las buenas vistas y una buena piscina, te sientes en el paraíso gallego.

Seguro que volvemos. Estos días está tirado de precio. Te hacen un descuento del 45%. Necesitan salir de la crisis multiplicando los euros. Tomemos nota. Al viajar estamos ayudando a la Hostelería a mantener empleos.
2
Me encantan los pequeños pueblos andaluces. Uno de los pueblos que más me gustó de Granada fue Cortijo del Cura, en el municipio de Galera. Es un pueblo de postal. Las casas son las típicas construcciones andaluzas rodeadas por olivos, montañas y ríos.

Todo el pueblo huele a olivos. Mi marido iba a ver cómo practicaba parapente su cuñado. En esta zona va mucha gente a lo del parapente y también a practicar otros deportes menos peligrosos, por ejemplo, el senderismo.

Quitando la Naturaleza y los paisajes de olivos poco más hay. Nosotros nos alojamos en una casa rural pequeñita. Sólo tenía dos habitaciones, pero estaba bien restaurada. El conjunto de casas está dedicado al turismo rural. Son cortijos bonitos. No echas de menos nada del mundanal ruido cuando llegas estresada. Yo me hubiera quedado más tiempo.

Visitamos el Museo de los vinos. Puedes comprar algunos en la Ecotienda. Mi marido llevó algunos caldos andaluces. No eran baratos. Es vino ecológico que venden al precio de vino ecológico. En El Cortijo del Cura tienen el negocio turístico bien montado.

Os recomiendo El Cortijo del Cura para pasar un fin de semana tranquilo en el campo andaluz. Es una buena zona para practicar senderismo. Andar entre los olivos es muy sano. Subir a la sierra se hace cuesta arriba. Debes llevar calzado adecuado. De noche, la puesta de sol es muy romántica. Si te alejas un poco del grupo de casas, ves las construcciones encaladas como si fuera un pueblo mágico. Desde el pueblo, las montañas parecen más misteriosas de noche. De día suele verse a gente practicando el parapente. Dicen que es un deporte seguro, pero yo no me animo. Tampoco permití a mi santo practicar el parapente. No quiero quedar viuda ni quiero que mis hijas sean huérfanas.

Este pequeño pueblo de Granada cada verano está más concurrido. Los turistas buscan la tranquilidad y la seguridad sanitaria. Huyen de los lugares masificados.
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Wednesday, June 02, 2021

Mis vacaciones más verdes

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Nueva York ha empezado el siglo XXI volviendo a mirar al mar. En ese nuevo concepto de urbanismo se entiende Little Island, la nueva zona verde de Nueva York. El pequeño islote ocupa los antiguos muelles 54 y 55, entre los barrios de Chelsea y el Meatpacking District. Tiene un pasado con mucha Historia. Sentados en uno de sus jardines de hierba, mi marido me contó parte de esa Historia fascinante. En el llamado Pier 54 fue donde desembarcaron los supervivientes de la tragedia del Titanic, rescatados por el RMS Carpathia. En aquel entonces aquello era muy diferente. También fue el punto de salida del RMS Lusitania, el barco inglés torpedeado sin piedad por un submarino alemán tres años después de la tragedia del Tictanic. Testigo de esa época lejana es una de las puertas originales del antiguo muelle convertida, ahora, en la entrada a Little Island. Una buena idea de reciclaje puesta en práctica.

Mirando los puentes y jardines te preguntas quién es el autor. Siempre hay una cabeza pensante. La cabeza pensante de Little Island fue Thomas Heatherwick, el arquitecto de moda de la ciudad de Nueva York y autor de otra llamativa obra no muy lejos de aquí, el Vessel de Hudson Yards. Es un arquitecto un tanto peculiar. Amante de las estructuras onduladas, Heatherwick ha dispuesto una serie de pilares de hormigón en forma de tulipán que parece navegar por el río Hudson. Más que arquitectura hizo escultura. La genialidad del parque es que su extensión, casi una hectárea, no es plana sino que está poblada de colinas, rampas y escalones. Tienes que llevar calzado adecuado. Se trata de un pequeño laberinto que te invita a perderte por sus senderos para explorar sus múltiples puntos de interés cuando andas sobrada de tiempo. Los locales no exploran tanto. Somos los turistas los que recorremos Little Island con el asombro en la cara.

Yo y mi marido estuvimos en Little Island antes de la pandemia. Esperamos poder volver pronto. Queremos llevar a las niñas para que nos digan si ven copas de champan o zapatos de tacón en las bases del puente. Mi marido decía que eran copas de champan. Yo veía zapatos de tacón. Hicimos un picnic en la colina de césped verde que llaman Main Lawn. Acabada la merienda, nos fuimos a tomar unos refrescos a The Playground, justo enfrente, donde hay varios chiringuitos para comprar pequeños bocadillos y bebidas.

Os recomiendo Little Island. Hay unas vistas increíbles desde sus tres miradores, estratégicamente levantados en las esquinas del parque. El mirador del sureste sobrevuela el puente de acceso. Desde allí ves los barrios del Meatpacking District y Chelsea. En el horizonte aparece majestuoso el Empire State Building. El mirador del suroeste, nos permite ver la desembocadura del río Hudson y los rascacielos del World Trade Center y Nueva Jersey, a cada lado. Las vistas vuelven a ser divinas. Finalmente, el observatorio noroeste nos ofrece otro punto de vista de la costa de Nueva Jersey y nos presenta el muelle 57. No debes perderte tanta belleza. Mi marido se cansó de sacar fotos. Yo pasé de las fotos. Tenía que disfrutar in situ aquellos momentos. Las fotos me sobraban.

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Siruana en Tarragona es un pueblo que no te deja indiferente. Mi indiferencia se torno en interés cuando las nauseas me asaltaron subiendo nuestro coche la carretera serpenteante que asciende hasta Siurana. Respiré aliviada cuando llegamos. El pueblo es encantador. Está en la cima de una montaña rodeada por un precipicio que quita el hipo.

Es un pueblo con mucha Historia. Fue el último reducto musulmán de la reconquista. Cuando intentaban quitárselo a los musulmanes había una reina. Les hicieron un asedio. Aguantaron como pudieron el hambre. La reina mora, cuando no podía más, se tiró al precipicio con su caballo. Antes muerta que esclava de cristianos, debió pensar la señora.

Mi marido buscó con escaso éxito la huella de la herradura del caballo en la roca. Yo creo que no la encontró, aunque él diga que sí. Pasó horas mirando las piedras. Yo pasé horas mirando a los escaladores y a los amantes del barranquismo. Cruzaba los dedos para que mi marido siguiera buscando la huella del caballo de la Reina Mora y se olvidara de los deportes de riesgo que practicaba por allí la gente. Este miedo impidió que disfrutara del turismo tranquilo que encuentras en este bonito pueblo catalán.

No debes perderte las impresionantes vistas de la Sierra de Montsant, la Gritella y a las Montañas de Prades, el paseo por las calles empedradas de esta pequeña aldea... Fue lo que más hice: pasear. En el pueblo vive poca gente. Me contó un vecino que eran 160 personas, muchas de ellas mayores. Lo de todos los pueblos: la despoblación. Los que marcharon deberían volver a su pueblo para degustar los productos de la tierra: el aceite, vino y otras delicatessen que se pueden adquirir en sus tiendas artesanales.

Mi marido llevó varias botellas de vino. Yo compré pasteles. Estaban que te chupabas los dedos. Mis hijas los devoraron. Me han salido glotonas. La única manera de tenerlas a dieta es no poniendo comida en la mesa.
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Mis vacaciones más mitológicas

Covelo en A Lama, es una aldea al pie de la Serra do Suído. Es una aldea en la que encuentras hórreos centenarios, cruceiro, iglesia, prados con vacas, más ancianos que jóvenes y toda la tranquilidad del mundo. En esta aldea viven unos tíos de mi esposo. Por eso la visitamos con cierta frecuencia.

¿Qué tiene de peculiar Covelo? El minucioso trabajo de los canteros gallegos en las fachadas de muchas de sus casas. Ves tallas de piedra inspiradas en la mitología clásica griega y en leyendas medievales de caballería. En la fachada del chalé de los tíos de mi marido hay un Hermes, el mensajero de los dioses

Covelo es una aldea ideal para descansar. Mi santo quiere comprar un chalé en Covelo. No lo comprará con mi dinero. Me gusta Covelo para pasar unos días en la casa de los tíos o en alguna casa rural de la zona. Tener una segunda residencia se me hace cuesta arriba. Mi esposo tendrá que contentarse con ir de cuando en cuando a ver los hórreos centenarios de los vecinos y las tallas mitológicas en las fachadas de sus casas.

No falta en Covelo una escultura a uno de sus vecinos ilustres. Fue Manuel Barreiro Cabanelas, un hijo de un cantero que emigro a Río de Janeiro en el siglo XIX. Manuel consiguió amasar una fortuna en Brasil. Pero no era un empresario al uso. Lucho contra la esclavitud. También se acordó de su tierra de origen. Mando dinero para financiar parte del Hospital Provincial de Pontevedra. En el ccitado hospital le pusieron otra estatua.

Mis hijas siempre quieren oír la historia de Manuel Barreiro Cabanelas, el hombre que abrió una escuela en Covelo, rediseñó la villa y se cree que fue el que puso las decoraciones mitológicas en las paredes exteriores de las casas.

Os recomiendo visitar Covelo. Vale la pena ir para ver unas esculturas que algunos dicen que ocultan mensajes de la masonería. Yo creo que no ocultan nada. Simplemente muestran el buen hacer de los canteros de la zona.
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Sunday, May 30, 2021

Mis vacaciones con unos timadores

Me mondo con Momondo. Entre en su web buscando viajes baratos y encontré viajes baratos falsos. Era de esperar con precios tan tirados. ¿Quién piensa que puede ser cierto que haya en Buenos Aires hoteles a 5 euros la noche? Un iluso. Yo debo ser algo ilusa. Los 5 euros se multiplicaron por cuatro. Lo mismo me pasó para otros destinos.

Encima Momondo no ofrece nada nuevo. Es una página resumen de ofertas de otras webs. Para eso voy a las webs originales. Momondo es bastante prescindible. Su papel de comparador sobra y está mal hecho.

Es una pena. La página de Momondo es bonita. Se sale del diseño habitual en páginas de viajes con unos colores azules fuertes. Su usabilidad también es buena. Te deja buscar hotel barato, avión barato, coche barato, tren barato. También te ofrece unos planes de diversión en tu lugar de destino. Ideas da muchas.

No os recomiendo Momondo por su información falsa. Cuando haces clic en un destino barato y no encuentras el precio cuando sale el listado, te decepcionas. Momondo es un refrito mal hecho. Un corta y pega hecho por un programador informático al que se le fue la mano hacia el marketing del engaño. engañar al cliente no funciona. Una vez caes, pero dos no. Lo siento por los chicos y chicas de Momondo: a mí no me tendrán de cliente. Quiero información veraz.

Quitando el detalle de los precios falsos, he de decir que noto que intentan ofrecernos una página moderna. La información no se queda en un listado de hoteles y aviones baratos, también tienen listados de experiencias con sus precios correspondientes (no vuelven a coincidir en muchos casos). Las experiencias son lo que buscamos muchos viajeros y viajera modernos. Momondo se afana en ofrecer excursiones y experiencias en los lugares de destino. Ojalá se afanará tanto en comprobar los precios que cuelga. Vender no debe ser engañar.
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Tuesday, May 25, 2021

Mis vacaciones en Villaviciosa

La Casa de Amandi en Villaviciosa, Asturias, es una casona de indianos. Me sentí en su interior como una ricachona recién llegada de las Américas. Todo es tranquilidad dentro y fuera de la casa. Está a las afueras del pueblo. Puedes ir hasta Villaviciosa andando sin cansarte. Para descansar tienes un jardín lleno de vegetación, en el que no faltan las sillas, mesas y una piscina.

Este pequeño hotel rural huele a pueblo. El olor a hierba fresca, a madera húmeda y hasta a vaca impregna las estancias. A ello ayuda una decoración con elementos antiguas como protagonistas: la jofaina, las bacías de afeitado, la pianola de una abuela.

Nos dieron un par de habitaciones amplias. Igual que el resto de las estancias de la casa, tenían mobiliario isabelino. Se te iba la cabeza al pasado entre aquellos muebles que habían conocido el esplendor del dinero de los indianos. Me gustó mucho la galería de la casa. Sentarte a leer detrás de las ventanas divididas en cristalitos era una experiencia singular. Otra experiencia que no debes perderte es pasear por el jardín francés de la casa. Sus propietarios han estado muy acertados con este jardín. Contribuye a resaltar el aire indiano de la casona.

Os recomiendo la Casona de Amandi, a sólo 1 kilómetro de Villaviciosa. Nosotros apenas salimos. Sólo fuimos andando hasta las playas de Rodiles y el Puntal. El tiempo estaba un poco frío para darse un chapuzón. Regresamos a la casa para seguir disfrutando un alojamiento indiano. Es lo que tiene el turismo rural: te permite disfrutar casas que nunca podrías comprar si se pusieran a la venta.

Lo que le quitaría a esta casa es tanta enredadera como tiene por buena parte de su fachada. Hay quien cree que las planta trepadoras son bonitas. A mí no me gustan. Además meten muchos bichitos por las paredes. Prefiero las paredes limpias de hierbas. Nunca tendría una casa en el campo con enredaderas subiendo por las fachadas.
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Tuesday, May 04, 2021

Mis vacaciones en Lantejuela

Lo pasamos tan bien en la Casa Rural La Casita de la Cantera en Lantejuela Campiña de Sevilla que no descarto volver si tengo la suerte de conseguir días este verano. Está bastante demandada. Nosotros la conocimos por las fotos que de unos amigos nuestros. Es tal cual un chalecito, una segunda residencia en la que no falta una cuidada piscina con una barbacoa en el pequeño jardín.

Los interiores de la casa están muy bien cuidados. Su decoración es más de chalé moderno que de casa rural rústica. Tal vez la chimenea del salón, flanqueada por sillones tapizados de piel negra, te hacen pensar en el campo. También piensas en el campo por el silencio, la tranquilidad.

Me gustaron más los exteriores de la casa. Había una pérgola con una mesa para comer o tomar una merienda. Fue donde comimos. La comida la preparó mi suegra en la espaciosa cocina de la casa. No nos faltaban todos los electrodomésticos necesarios. Las habitaciones fueron suficientes. Nos repartimos los tres dormitorios entre nosotros, las niñas y mi suegra. La madre de mi marido eligió la habitación más pequeña. Todo un detalle por su parte.

Os recomiendo la Casita de la Cantera. Está muy cuidada. Los alrededores son interesantes. Nosotros fuimos con mi suegra y con las niñas a ver la Laguna del Gobierno. Pasé algo de miedo. Hay un montón de animales salvajes sueltos, algunos de ellos en peligro de extinción. Cansados de recorrer sus 20 hectáreas nos fuimos con mi suegra a ver la iglesia de la Santísima Concepción. Mi suegra no se pierde la misa del domingo. Menos mal que la iglesia tenía un estilo vanguardista que nos dio juego para sacar fotos. Hubiera sido una pena tener que esperar por la madre de mi marido sin poder hacer turismo religioso fotográfico.

Lo único que lamenté fue la distancia al aeropuerto. Pensé que nos habíamos perdido al llegar. No fue así. Los algo más de sesenta kilómetros que hay desde el aeropuerto de Sevilla lleva su tiempo recorrerlos, sobre todo cuando no conoces las carreteras.
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Wednesday, April 28, 2021

Mis vacaciones familiares en Sant Forné

La Possessió Binicomprat de Algaida en Mallorca es una de las mejores casas de turismo rural de las Baleares. Se le notan en su haber sus siglos de historia. Fue construida en el año 1229. Durante siglo las 150 hectáreas que la rodean estuvieron dedicadas al cultivo de viñedos. En las últimas décadas sus dueños sumaron al negocio del vino el negocio hotelero. Fue todo un acierto. Somos muchos los que nos apuntamos a pasar unos días en el campo mallorquín rodeados de campos cultivados. Yo cada día valoro más la tranquilidad.

Buscando tranquilidad fue como llegamos hasta este alojamiento rural. Pasear entre los viñedos me quitó todo el estrés que tenía encima. Nosotros nos alojamos en el edificio principal. Sólo tiene tres habitaciones. El resto del edificio está ocupado por la bodega, la cocina y la antigua capilla. La capilla la convirtieron en un comedor. Me costó desayunar el primer día. El segundo día desayuné más contenta. El tercer día ya me había olvidado de mi temor a Dios. El desayuno tenía bollería casera, pan casero y unos zumos naturales que quitaban el hipo.

La decoración conserva un toque antiguo. Por ejemplo, nuestra cama tenía un dosel que ya hubiera querido para sí una princesa. Era un dormitorio amplio, diáfano y decorado sin excesos ornamentales. Primaba la funcionalidad en unos muebles antiguos y prácticos. Lo mismo puedo decir del cuarto de mis hijas.

El resto de habitaciones están en las antiguas cuadras. Allí instalaron cuatro apartamentos y dos dormitorios dobles. Supieron aprovechar el espacio. Cuando estuvimos nosotros sólo quedaban libres las habitaciones del edificio principal. Mi marido quería alquilar un apartamento. Sabíamos que no había, pero mi santo viajaba con la idea de que pudieran haber dejado alguno libre. No hubo esa suerte. En todo caso, estuvimos muy cómodos.

Os recomiendo la Possessió Binicomprat en la isla de Mallorca. Vas por la carretera de Algaida a Manacor, tomas un desvío señalizado, llegas a otro desvío también señalizado y finalmente está la casa. Es fácil de encontrar. A nueve kilómetros está el poblado prehistórico de Son Fornés. Fue la única salida que hicimos. Mi hija mayor quería que su padre le diera una clase de Historia del Arte Antiguo in situ. Mi marido es un enamorado de la Prehistoria.
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Thursday, April 22, 2021

Mis vacaciones más salvajes

La Tejera de Fausto en Requijada, Segovia, es una casa rural en mitad de la nada segoviana donde encontramos la tranquilidad que buscábamos. Cinco hectáreas rodean la casa con su correspondiente matorral poniendo un toque de salvaje naturaleza.

Mi marido se encontró en su salsa. Hacía frío y la chimenea del salón invitaba a sentarte a leer los libros pendientes de lectura. Yo encontré en la biblioteca de este pequeño hotel rural más libros. Soy una lectora rápida. Por eso valoro mucho que las casas rurales donde nos alojamos tengan una biblioteca.

Nuestras salidas por los alrededores se limitaron al turismo de iglesias y de castillos. Mi marido quería apuntarse a una ruta a caballo. Se lo prohibí. No quería dejar a mis hijas huérfanas de padre. Los caballos no me gustan demasiado. Fuimos andando hasta la Iglesia de Nuestra Señora de las Vegas y, no contentos con una visita a un templo, nos fuimos hasta el siguiente templo: la Ermita de la Virgen de la Vega. Eso fue el primer día.

Recuperamos fuerzas en el hotel. Sus dos edificios bien entonados en su rusticidad nos dieron cobijo durante tres noches. En el primer edificio están los dos pequeños salones con chimenea funcionando en invierno y el comedor. Del horno salen unos platos que combinan a la perfección la cocina local con la cocina catalana. En el segundo edificio están los dos dúplex familiares y el resto de habitaciones, bautizadas con nombres de animales residentes en la sierra segoviana. Nosotros teníamos uno de los dúplex con chimenea y una decoración cálida que nos hizo sentir como en casa.

Os recomiendo La Tejera de Fausto. El antiguo secadero de tejas ha sido remodelado en un hotel rural con mucho encanto. Está a 4 kilómetros de Pedraza. Vas por la carretera de Segovia a Sepúlveda y llegas sin perderte siguiendo las indicaciones. Nosotros pensamos volver. Los alojamientos rurales son muy seguros en tiempos de pandemia. Además, esta casa rural tiene unos dúplex familiares ideales para una familia con niños y/o niñas de corta edad.
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Friday, April 16, 2021

Mis vacaciones aventureras

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La Posada de Sigueruelo en Sigueruelo, Segovia, me llevó a la época de mis tatarabuelos. En esta posada comprendí que es posible vivir sin Internet, televisión digital y otros adelantos tecnológicos. Sus dueños han optado por ofrecernos una casa rural ecológica muy respetuosa con el medio ambiente. Casi no crees que estás a sólo una hora de Madrid por autovía.

Mi marido pensaba que iba a marchar el primer día. Se equivocó. Le cogí enseguida gusto a la vida sin tecnología. Hasta olvidé el teléfono móvil. Nadie me molestaba. Nadie me llamaba. No miraba el correo electrónicos. Se habían acabado los whatsapps. La televisión no me distraía con su telebasura. Sólo podía pasear, comer, dormir y leer. Nunca había sido más feliz.

La posada está en el centro del pueblo. Casi nos perdimos. No hay ninguna señal que te indique que vas por el camino correcto. Finalmente, llegamos a la puerta de la entrada con un pajarito pintado en el dintel. Tuvimos suerte de que estuviera el parking libre: sólo tiene sitio para dos coches.

Dentro de la casa encontramos una decoración de horcas, azadas, trillos y, en el techo, vigas a la vista. Pura madera por todas partes. Nos dijeron los dueños que todos los materiales empleados en la construcción de la casa son autóctonos. También lo son los que emplearon en la remodelación. Tiraron de materias primas de la tierra. Una buena idea. Así crearon riqueza en Sigueruelo y alrededores.

Lo que más me gustó de esta casa rural fue la amplitud de sus habitaciones. No tropezaba con mi marido. Podía andar por la habitación y hasta hacer ejercicios de gimnasia para bajar las calorías de los suculentos desayunos que nos servían. Un tocador con un espejo enmarcado en madera noble me hacía sentir bella todas las mañanas bajo su luz artificial. La luz tenue primaba en un cuarto de pequeños ventanales y anchas paredes. Era como si te invitaran a dormir durante largas horas olvidando el despertador que no tenías.

Os recomiendo la Posada de Siguerelo. No te aburres pese a no tener Internet ni televisión. Mi marido, las niñas y yo paseamos en bicicleta por los alrededores. Mi santo quería apuntarse a los descensos en piragua por las hoces del Duratón. Se lo prohibí. No quería quedar viuda. Tampoco dejé que fuera en caballo, como nos propusieron los dueños de la posada. Los caballos y mi marido no están habituados. Mi santo es un hombre de coche, no de caballerías.

Lo que no debes perderte es un bosque de sabinas centenarias que hay allí cerca. Puedes ir andando desde la posada. Apenas dejas atrás las callejas del pueblo y ya te adentras en el bosquecillo. Dejamos para otra ocasión una visita al Parque Natural del Hayedo de Tejera. Queda a 13 kilómetros de la posada.

Nos quedamos también sin ver los buitres leonados. Están en las Hoces del Duratón, donde hacen piragua; a unos 14 kilómetros. Yo no los eché de menos. Fue mi marido el que lamentó no haber ido a ver la colonia de buitres leonados. Últimamente le va el peligro, cosa que me preocupa.

2
No hace falta irse muy lejos para poder disfrutar de una casa rural en Madrid. Al norte de la capital del Reino, es decir, en El Molar, está la Casa rural Teresa, una casita decorada con sencillez que tiene todo el encanto de una construcción antigua.

Mi marido eligió esta casa rural para pasar unos días en la capital de España. Queríamos salir del ruido de Madrid sin alejarnos de la ciudad. En la Casa rural Teresa encontramos lo que buscamos: una casa tranquila a pocos minutos de la plaza de Castilla.

Es una casa rural completamente reformada, con cocina americana (nevera, horno, microondas, y todo lo que necesitas para preparar comidas). No esperes lujos. El mobiliario de la casa es muy sencillo. Parece casi de saldo de exceso de stocks. La mesa de la cocina, por ejemplo, me recordó alguna mesa de camping. La misma sencillez se repite en el mobiliario de los dormitorios. Mi marido decía que la cama podía romper con nuestro peso. No ocurrió tal cosa. En todo caso, rompería con su peso, no con el mío. Servidora pesa poquito.


Aproveché la proximidad a la ciudad para ir de compras. También dedicamos unas cuantas horas a conocer la localidad de El Molar, un pequeño pueblo de la Comunidad de Madrid, que merece una visita. No debes perderte la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, ejemplo de arquitectura religiosa madrileña de los siglos XV y XVI en el medio rural.

Os recomiendo la Casa rural Teresa de El Molar, en Madrid. Es una casa perfecta para una familia. Sólo tiene dos dormitorios. No necesitábamos más: uno para nosotros y otro para las niñas. Nos sentimos como en nuestro dulce hogar. Mi santo pudo dar rienda suelta al chef que lleva dentro en la pequeña cocina de la casita. Nuestra estancia en Madrid nos salió mucho más barata que en un hotel. Seguro que repetimos la estancia en esta o en otra cabaña similar.

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La Casa Rural Ribera del Huéznar está en la Sierra Norte de Sevilla, en un pueblo que se llama Cazalla de la Sierra. Nosotros alquilamos un par de habitaciones en esta casa rural para que mi santo pudiera practicar la pesca de la trucha. Le habían dicho que por la zona había ríos llenos de truchas.

Fue todo un acierto. La casa está tan aislada que parece que has salido del mundo. Sevilla te queda a 90 kilómetros. Mi marido ahorro un montón de dinero en compras. Pasé mi tiempo libre con las niñas en la piscina de la casita y en el jardín. La casa cuenta con un jardín de unos tres mil metros cuadrados. No sales del jardín si miras los montes que rodean la edificación. Estás en mitad de la nada.

Afortunadamente, no te aburres. Dentro no te faltan comodidades. Hasta hay un salón con chimenea. No creo que se encienda mucho la chimenea. Nosotros estuvimos en verano, pero, en invierno, el frío no debe ser muy protagonista. Las habitaciones están decoradas con la misma sencillez que encuentras en las estancias comunes. La casa no es más que un chalé. En total son cuatro las habitaciones disponibles.

Os la recomiendo. La Casa Rural Ribera del Huéznar es perfecta para viajar con niños. Tienen una zona infantil de juegos donde divertirse como si estuvieran en su urbanización de residencia. También hay en el jardín barbacoa. Mi marido hizo una carne que le salió muy rica. Es todo un chef.

La Casa Rural Ribera del Huéznar se encuentra en el único coto de pesca de trucha que hay en Sevilla. Nos comentó la responsable de la casa que muchos de sus huéspedes son pescadores. Van a pescar a los pantanos. Mi marido fue al Pantano Pintado y también se acercó hasta el Pantano Sotillo el último día de nuestra estancia. Yo hubiera preferido que pescara sólo en ríos. Los pantanos son más peligrosos.