Thursday, January 21, 2016

Mis vacaciones cutres en Río de Janeiro

En Río de Janeiro encuentras alojamientos baratos que te valen la pena si no eres muy exigente y también si viajas sin tus hijos. Yo nunca hubiera metido a mis hijas en este apartamento muy humilde, pero digno. En cambio, para pasar unos días con mi marido me parece aceptable. No gastas mucho y estás en el centro de Río de Janeiro. 

Es un apartamento con una cocina muy mejorable y un cuarto de baño que no invita ni a ducharse. Yo le quité la cortina asquerosa que tenía en la ducha. Lo limpié a fondo. También retiré las botellas de líquidos de limpieza que nos habían dejado en una estantería del cuarto de baño. No eran lugar para esas cosas tóxicas. Las puse en un rincón de la terraza. 

Las habitaciones eran también en plan cutre. Unas camas como de Ikea envejecidas y unas colchas que habían conocido mejores tiempos. Nosotros las quitamos y nos acostamos metidos en sacos de dormir que llevábamos en el equipaje. 

Lo mejor del Apartamento Santa Teresa es el televisor. Nos dejaron un televisor de plasma, grande, con buen sonido y mejores imágenes. 

Este apartamento se encuentra en Santa Teresa, junto a la escalera de Selarón. Lo encuentras fácilmente. Nosotros ni tuvimos que preguntar. Miramos el callejero de Río de Janeiro y fuimos directos. Ofrece cocina equipada, como os he dicho, una buena conexión Wi-Fi gratuita y una recepción abierta las 24 horas donde te ayudan bastante. 

El Apartamento Santa Teresa es independiente. Esto es una ventaja si buscas no tener relaciones con gente a la que no vas a volver a ver en tu vida. A mí no me gusta hacer amigos de dos días para tener que olvidarlos pasadas las vacaciones. 

La lavadora que tenía no la usamos. Era completamente distinta a las lavadoras que tenemos aquí en España. Mi marido quería ponerla, pero le dije que mejor lavamos todo a mano. La lavadora no me parecía muy limpia ni por dentro ni por fuera. Dios sabe lo que habían lavado allí dentro. 

Este apartamento se encuentra a 1,5 km del aeropuerto Santos Dumont, a 4,5 km de la estación de autobús de Novo Rio, a solamente un kilómetro del centro de Río de Janeiro, a unos 11 km del famoso Corcovado y a unos 6,1 km del Pan de Azúcar, también famoso dentro y fuera de Brasil. Os lo recomiendo para viajes baratos.

Mis vacaciones sin conexión wi fi

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Me sorprendió que el Hotel Palau Lo Mirador, Torroella De Montgrí no tuviera conexión wi fi ni ascensores. Por fuera lo ves muy lujoso y por dentro es muy mejorable. Por eso no volvería a este hotel en el que me dieron una habitación mal iluminada ni que me pagaran por hospedarme en él. 

El Hotel Palau Lo Mirador, Torroella De Montgrí sólo tiene diez habitaciones. Las nueve que no me tocaron en suerte son mejores que la que nos dieron a nosotros. Razón tenía mi marido al querer alojarse en la suite. Hubiéramos estado más cómodos. 

Lo mejor de este hotel son sus jardines muy palaciegos. Fue donde pasamos más tiempo. Nos sentábamos en la terraza y leíamos lecturas pendientes. Otra cosa no podías hacer porque era invierno y el bar sólo lo abren en verano. 

Me sentí como si regresara a la Edad Media. Miraba los arcos del patio gótico y me sentía una princesa venida a menos. Para más inri nuestra estancia en este hotel coincidió con una boda que celebraron en un recinto de cristal que había en el jardín. 

La habitación era un monumento al mal gusto. Una cama moderna combinada con un armario estilo Rococó en color blanco que se peleaba con el lila chillón de la colcha. Las paredes eran azules. La luz brillaba por su ausencia. Era igual que abrieras la ventana y apartaras las cortinas. Allí sólo entraba la tristeza. 

El cuarto de baño era muy moderno, pero en tonos gris erizo. Tan oscuro lo vi que pensaba que no estaba bien limpio. Utilicé los geles que nos dejaron en limpiarlo a fondo. 

El lavabo era de cristal. Temí que nos rompiera. Sólo nos faltaba tener que pagar aquel lavabo que parecía sacado de una tienda de baños de diseño. 

No os recomiendo el Hotel Palau Lo Mirador, Torroella De Montgrí. Si al menos tuvieras conexión wi fi y un ascensor valdría la pena, pero no tiene. Lo que sí tiene es un parking amplio y gratuito.

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El Hotel Melia Sevilla está alejado del centro de la ciudad, pero bien comunicado con las calles céntricas de esta maravillosa ciudad gracias a un tranvía que pasa por delante. En dos paradas estás en los sitios de mayor interés turístico. 

Yo me alojé en este hotel con mi marido y mis dos hijas. Nos dieron una habitación amplia, bien limpia y con un cuarto de baño grande. Desde las ventanas de nuestra habitación teníamos unas vistas estupendas. También era estupendo el televisor de plasma que teníamos. 

El Hotel Meliá Sevilla está situado junto a la plaza de España. No es que esté muy lejos de lo que es el centro, pero vale la pena no ir andando, a nos ser que quieras dejarte los pies en la caminata. 

Me gusta su decoración moderna, sobre todo en las habitaciones. En la nuestra había unos sillones tapizados en color rojo que me encantaron. También era muy cómodo el sofá cama. No tenías problemas a la hora de acomodar a las niñas porque en el sofá cama cabían las dos y, si querían dormir separadas, podías hacerles camitas en los sofás grandes que había en la parte de la habitación que era como un saloncito. 

Mis hijas y mi santo esposo bajaron a la piscina al aire libre. Tuvieron la suerte de que no estaba muy concurrida. Yo aproveché para ir de compras por los alrededores. 

En todo caso, no necesité piscina para entretenerme porque el televisor tenía canales internacionales vía satélite, un tipo de televisión que me entretiene mucho. La televisión también la podías escuchar en el cuarto de baño gracias a los altavoces de TV. Todo un detalle. 

El restaurante del hotel, La Albufera, está especializado en platos de arroz y en los platos de cocina mediterránea más comunes. Nosotros fuimos a comer y a cenar porque somos muy de arrozadas. 

También frecuentamos el bar junto a la piscina y un salón de cócteles de ambiente elegante en el que nos reuníamos con los amigos. 

El Meliá está situado junto al parque de María Luisa, una zona muy conocida de Sevilla, y a unos 15 minutos de caminata de la famosa catedral de Sevilla y del no menos famoso Alcázar. Os lo recomiendo. Es un hotel elegante en el que estás muy cómoda. El personal es muy atento.

Tuesday, January 19, 2016

Haciendo turismo cultural y gastronómico con mi marido

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Hay museos para todo y de todo. El Centro Interpretación Medina Azahara, Córdoba, se ha construido para explicarles a los visitantes las ruinas de la ciudad. Por la misma entrada visitas las ruinas y el museo. No es cara. Te cobran 2,10 euros y a los niños les cobran menos. 

A mí no me gustó mucho este museo. El edificio es moderno, con dos plantas subterráneas y un diseño que proclama a los cuatro vientos que es obra de una arquitecto que va de gran arquitecto de los tiempos modernos. 

Dentro del edificio hay una amplia zona dedicada a la exposición de los objetos que sacan de las ruinas. Todo está muy limpio y ordenado. Ves los expositores y parece que aquello es una tienda. 

Mi marido se lo pasó de cine explicándoles a las niñas los orígenes, el declive y la recuperación de las ruinas de Medina Azahara en el siglo XX. Yo me aburrí como una ostra. El turismo cultural no es para mí. Quedé cansada de tanto Abderramán III y de tanto siglo X, el siglo en el que se levantó a los pies de Sierra Morena Medina Azahara. 

En todo caso, os recomiendo visitar este museo, pero no en visita guiada. Los guías te vuelven loca con tantos datos históricos. Nosotros fuimos sin visita guiada y lo pasamos mucho mejor, sobre todo mi marido. A mi santo esposo le encanta ejercer de guía turístico de nuestra feliz familia. 

Lo que me parece estupenda es la idea de hacer un museo. Unas ruinas no son muy vendibles para el gran público, pero un museo, con sus salas, sus exposiciones y algún objeto que no parece que haya salido de debajo de la tierra, se vende mejor a las multitudes turísticas.

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A mi marido le encanta el Restaurante Bilbao Berria, Bilbao, que está en la calle Ledesma. Hay otros restaurantes de esta cadena en Londres, Barcelona, Formentera, pero a mi santo le encanta este de Bilbao. Me refiero al restaurante, no a la cafetería. 

Es un restaurante muy señorial en su decoración clásica con un toque intimista que le da la luz tenue. Lo que no es muy señorial son las raciones. Te quedas con hambre. Por ejemplo, pides un plato de carne y te ponen un trozo de carne aceptable y cuatro patatitas contadas. Te vienen ganas de decirle al camarero que te triplique la ración de patatas. Si no lo haces, es por educación. Seguro que te miraría como si fueras una muerta de hambre. 

Eso sí, todo lo que hacen lo hacen a la vista del cliente. Ves la cocina desde la mesa y también ves como una camarera va cortando el jamón. A mí no me gustan mucho los restaurantes en los que ves la cocina, pero a mi marido le encantan. Dice que son más limpios. 

Mi santo siempre pide jamón en plan entrante. El jamón está rico y cortado a mano. Lo que no está nada bueno es el pan duro que te ponen para acompañar. Lo que a mí me gustan son las croquetas de calamares y jamón que hacen, sobre todo las de calamares. Están deliciosas. Lástima que las raciones se me queden cortas. 

La última vez que estuvimos pedimos unos Buñuelos de chistorra (es decir, un chorizo especial), maíz y melaza. No me gustaron. Demasiado picantes para mi paladar. 

Estamos hablando de entrantes. En platos principales me quedo con el Arroz cremoso de chipirón con langostino. Está muy bueno. Mucho mejor que los platos en los que les meten setas y esas cosas que a mí no me gustan. 

Os recomiendo este restaurante. El Restaurante Bilbao Berria, Bilbao, tiene platos sencillos como el rape al horno o las gambas a la plancha que valen la pena. Los platos en plan cocinero de la tele no me gustan. A mí me gusta saborear los alimentos sin mucho condimento.

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Saturday, January 16, 2016

Mis vacaciones familiares más tranquilas

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Siempre que voy a Valladolid tengo la sensación de estar en la ciudad tranquila. Valladolid es una ciudad que asocio con el turismo cultural. Otra cosa no tiene, quitando el turismo gastronómico que también puedes hacer por sus bares y restaurantes. 

A mi marido le gusta mucho esta ciudad tan castellana en su ambiente. Nuestras visitas a esta ciudad siempre empiezan con una buena comida y continúan con un paseo desde la Plaza Mayor que se encuentra en pleno centro de Valladolid y que destaca por sus dimensiones enormes, algo característicos de las plazas mayores españolas de esta parte de nuestro país. Nosotros solemos tomar un café en alguna terraza de la Plaza Mayor. El café es nuestro vicio común. 

Lo que más llama la atención en la Plaza Mayor es la Casa Consistorial que acoge el Ayuntamiento de Valladolid. Tiene una torre con reloj que le queda muy mona. en el centro de la Plaza Mayor está la estatua de Pedro Ansúrez, conocido como el repoblador de Castilla. 

Sales de esta plaza y vas directa a la Plaza de la Rinconada o Plaza de Correos. Es allí donde está el Bar Jero, que para mí es el mejor de Valladolid. Tiene unas tapas que te chupas los dedos y los precios son arreglados. En el centro de la plaza está la Fuente de los Colosos, esculpida por Pedro Monje. Tiene dos carneros de bronce y dos humanos. 

Nosotros solemos ir desde la plaza anterior al el Mercado del Val, el más antiguo de la ciudad y único que se conserva. Corresponde al mercado central, construido en hierro. Me gusta ver los puestos, la gente vendiendo de todo en un mercado algo decadente. 

Por ahí suelo dejar mi caminata. Mi marido , si tiene ganas de andar, sigue con las niñas hasta el Monasterio de San Benito, situado en la plaza con el mismo nombre. Les cuenta que es de estilo gótico y esas cosas que a las niñas no les interesan. Sólo se apuntan al turismo monumental de su padre porque les da dinero para chuches. Mis hijas son muy espabiladas. 

Os recomiendo visitar Valladolid, una ciudad tranquila para pasear por sus calles en familia. Es tranquila y segura.

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Para hacer turismo en Roma es aconsejable alojarse en un hotel tan céntrico como este Residenza Di Ripetta que está en la calle de su mismo nombre. Es un hotel decorado con estilo clásico palaciego con toques de modernidad añadidos fundamentalmente en los cuadros que visten las paredes de sus habitaciones. 

A nosotros nos dieron una habitación grande, con un saloncito de sillones dignos de una sala de un palacio de otros tiempos. También el cuarto de baño tenía bastante de tiempos pasados. Nos dejaron una cortina en la bañera que tuve que quitarla porque me daba asquito. Estaba limpia, pero yo no aguanto las cortinas en bañeras y duchas. 

La cama era cómoda, con muchas almohadas y con un colchón blandito, como a mí me gusta. Menos me gustó el armario. Se nos quedó corto para nosotros dos y las dos niñas. Tuve que dejar casi toda mi ropa en las maletas para que cupiera la ropa de mi marido. 

No me gustaron los suelos de moqueta azul. La moqueta siempre da sensación de suciedad aunque la tengan limpia como los chorros del oro. Lo que sí me gustó fue el saloncito del que os hablé. Cerrabas las puertas correderas y tenías como dos habitaciones en una. 

El cuarto de baño era mejorable. Me gustó su color crema en azulejos y en sanitarios, pero la cortina de la pequeña bañera pedía a gritos una sustitución por una mampara o dejarla sin mampara y sin cortina. 

Os recomiendo la Residenza Di Ripetta, que está situada entre la Piazza del Popolo y la Plaza de España. Merece la pena sólo por la terraza con vistas panorámicas a toda la ciudad de Roma. 

Dispone de suites y apartamentos amplios con TV vía satélite y un aire acondicionado que te evita los calores del verano. En las zonas comunes hay conexión WiFi gratuita, no desde las habitaciones. En eso son un poco cutres. 

La Di Ripetta está en un antiguo monasterio y tiene techos altos, arcos en algunas estancias comunes y un patio interior tranquilo para leer ese libro que tienes pendiente. Me quedé con ganas de alquilar una habitación de las que tenían una zona de cocina. Mi marido es muy cocinillas y nos hubiéramos ahorrado un dinero en comidas y cenas. 

El personal es muy atento. Están siempre dispuestos a darte información turística. Parece que les pagan comisiones todos los restaurantes que te recomiendan. 

Desayunamos bien. El desayuno buffet es abundante con platos fríos y calientes. El Cafè di Ripetta ofrece aperitivos y almuerzos ligeros que te dejan con bastante hambre porque no son muy abundantes las raciones. 

Este hotel se encuentra a solo cien metros de la Via del Corso y a cinco minutos a pie sin prisas de la estación de metro de Flaminio y el famoso Museo del Ara Pacis. El hotel está comunicado directamente con un aparcamiento privado donde puedes dejar tu coche.

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El Auberge Saint-Antoine es el mejor hotel de Quebec o, al menos, de los mejores de esta ciudad canadiense que visité con mi marido y a la que me gustaría volver pronto. Mi marido quería alojarse en el Chateux Frontenac porque le habían contado maravillas de él, pero al final cambió de opinión. Mi santo tiene ideas cambiantes. 

Fue un acierto su cambio de opinión porque resultó ser un hotel con encanto de la cadena Chateaux & Relais. Los hoteles con encanto son ideales para unas vacaciones en pareja. Te vuelves a enamorar de tu marido. 

Nosotros ya conocíamos otros hoteles de cadena Chateaux & Relais en Europa (sobre todo en Francia y España), pero este hotel superó con creces nuestras experiencias anteriores. Es de lo mejorcito. 

Nos dieron una habitación grande, decorada con muy buen gusto. No parecía una habitación de hotel de lo acogedora que era. Tenía música ambiente. Un hilo musical que te relajaba con las cancioncillas que ponían. Te olvidabas hasta de que habías dejado a dos niñas en el dulce hogar a cargo y cuidado de una suegra que está como un cencerro. 

En este hotel avancé mucho en las lecturas pendientes. Me reclinaba en el sillón al que se le ponía el respaldo como quisieras y leía con toda la tranquilidad del mundo. 

Me gustaron mucho la cafetera y la tetera de cristal que nos dejaron. Pudimos preparar café e infusiones, lo cual es muy cómodo. No siempre le apetece a una ir a tomar la tila al bar del hotel. La tila la llevaba yo de esta España nuestra. No sé si la venden en Canadá. Ni siquiera me molesté a comprobarlo. 

En el cuarto de baño nos dejaron las "amenities" que necesitábamos y más de las que necesitábamos. El cuarto de baño era tan bonito como la habitación. Grande y con los sanitarios nuevos. 

Del personal sólo puedo decir maravillas. Fueron muy amables con nosotros. Al aparcacoches daba gusto darle propina porque siempre te encontraba el mejor sitio para nuestro coche alquilado. 

Fuimos a comer y a cenar al restaurante PATACHE. Tienen unas comidas que te abren el apetito. Los platos que sirven son de cocina francesa-canadiense de élite. Sólo por eso vale la pena alojarse en el hotel Chateaux & Relais. Fue uno de los hoteles donde mejor comí. 

Le recomiendo este hotel a todos los que vayan a Quebec. No es un hotel barato, pero vale la pena pagar un poco más y ser tratada como la Reina de España que no eres.

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Las vacaciones en las que comí el mejor chocolate

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El Imhoff-Stollwerck-Museum es un Museo del Chocolate que hay en Colonia, Alemania. Allí te enseñan toda la historia del delicioso chocolate a la vez que promocionan los chocolates de la marca Lindet, marca que patrocina este museo desde el año 1996. El Museo abrió sus puertas tres años antes. 

Yo fui con mi marido y mis hijas. Visitamos todo el museo, tanto la parte que está en el edificio moderno como la que está en el edificio antiguo. También estuvimos en la cafetería y nos dejamos una pasta en la tienda. Compré chocolates de todos los tipos habidos y por haber. Mi marido decía que iba a dejarlo pobre cuando veía todo lo que me llevaba de la tienda. De mis vacaciones en Colonia regresé con un regalo en chocolate para toda la familia. 

Mis hijas flipaban con las estatuas de chocolate. Querían saber lo qué ponían los carteles que tenían a sus lados, pero era imposible saberlo porque estaban sólo escritos en alemán, un idioma que yo poco entiendo. 

Me gustó mucho el jardín botánico del museo. Es un jardín botánico tropical que da paso a la planta del cacao donde también puedes ver otras plantas como el café, el mango, la deliciosa piña y la rica papaya. 

Una vez que sales del invernadero tropical te llevan a conocer como se cultivaba el cacao en América Central y te cuentan como llegó el cacao a nuestra Europa. En la sala hay una barca típica mesoamericana que nos llamó mucho la atención. Mi marido les explicó a las niñas en el gran mapamundi los países donde se produce cacao. A mis hijas no les interesó mucho. Son como yo: sólo les interesa comer chocolate y tanto le da de donde venga el cacao con el que se produce. En todo caso, gracias a este museo me enteré de que Costa de Marfil es el mayor productor de cacao. 

Más que el mapa me interesaron los carteles que te explican los productos de chocolate que se venden hoy día. Al lado de cada cartel había cuencos con los chocolates. Me vinieron ganas de comerlos. 

Os recomiendo este museo Imhoff-Stollwerck-Museum . Yo salí convencida de que el chocolate es buenísimo para la salud si no te pasas con las cantidades que comes.

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El Hotel Sol Príncipe, Torremolinos, es un hotel masificado, perfecto para las personas que no quieren sentirse sola. Mi cuñada fue y se lo pasó de cine porque es una mujer que vive sin compañía y le encanta sentirse rodeada de multitudes chillonas. Yo no puedo decir lo mismo. No es que me guste el silencio absoluto, pero tampoco me gusta el bullicio total. 

Este Hotel Sol Príncipe, Torremolinos, está en primera línea de una playa llena de chiringuitos.Es lo mejor del hotel. Lo demás es horrible. 

Para empezar nos dieron una habitación pequeña. Me sentí como una sardina enlatada con toda la familia de casa. Para seguir en la habitación no tuvimos ninguna comodidad. La cama era más dura que el suelo. El televisor era antiguo. El aire acondicionado funcionaba peor que una escopeta de feria. 

Marchamos antes de acabar la semana que teníamos reservada. Aquello era insoportable. Ni me gustaba la habitación ni me gustaba el desayuno. No es que el desayuno fuese muy malo, pero lo de hacer colas interminables en un buffet lleno de bollería industrial y de zumos de cartón no va conmigo. Mi marido decía que había gente de fuera del hotel que venía a desayunar. No me extrañaría. Aquello era un caos. 

Lo mismo puedo decir de las piscinas. Mis hijas querían meterse en unas piscinas que había con forma de lago. Les dije que ni hablar. Había demasiado gente intentando nadar. 

No os recomiendo el Hotel Sol Príncipe, Torremolinos. Hay hoteles mejores para unas vacaciones de sol y playa en esta bonita localidad de Málaga. Encima te cobran por todo. Tuvimos que pagar un extra por la conexión wi fi de nuestra habitación y también nos cobraron por un mando a distancia de un televisor más viejo que los de la serie Cuéntame.


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Tuesday, January 12, 2016

Mis vacaciones de Pitufina feliz

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Me encantan los hoteles urbanos, sobre todo en ciudades como Amsterdam, una ciudad que invita a andar, a ir de restaurantes, de tiendas. 

El Van Gogh Amsterdam es un hotel sencillo que tiene cuatro plantas y sólo quince habitaciones. Nosotros nos sentimos como viviendo en familia. Nos dieron una habitación con 4 camas. Teníamos una cama para cada uno. Por falta de camas no nos peleamos. Mis hijas se sintieron como en casa casi porque tenían una cama para cada una. No les gusta compartir cama. 

Las diez habitaciones dobles que tenían estaban ocupadas. Por eso tuvimos que quedarnos con una de las cinco habitaciones con varias camas. 

Este tres estrellas tiene sus habitaciones decoradas con grandes cuadros de Van Gogh. Son copias, por supuesto, pero le dan un toque original a unas habitaciones decoradas con gusto y en las que predomina lo práctico sobre lo ostentoso. Lo único que me gustó de mi habitación fue el suelo de moqueta roja. La moqueta siempre me da sensación de suciedad por muy limpia que la tengan. 

El cuarto de baño era demasiado pequeño. Lo usabas tú sola y te sentías como una sardina enlatada en lata individual. No os quiero decir lo que era bañar a una niña allí dentro. Acabé casi con claustrofobia. Menos mal que los sanitarios se veían nuevos. 

Os recomiendo el Van Gogh Amsterdam, un hotel urbano de los mejore hoteles urbanos que conocí en Amsterdam. Mi marido decía que me gustaba por los cuadros que tenían en las habitaciones. Tal vez tenía razón. Pero es un hotel con muchas ventajas. Por ejemplo, te dan información turística y te alquilan bicicletas. Mi marido alquiló una. Yo pasé de bicicletas. Necesito cuatro ruedas para sentirme segura. 

El buffet que servían en uno de los salones era un desayuno muy continental, no tan abundante como le gusta a mi marido que sea, pero aceptable. Hasta los zumos de cartón me parecieron ricos. Mi santo decía que me gustaban porque eran de marcas distintas a las que tenemos en los supermercados españoles.

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El Hotel Mardevela está en la Avenida de León de Sanxenxo. Tiene una situación muy buena para pasar unos días de descanso en esta bonita localidad gallega. 

Yo me alojé con mi marido un fin de semana largo y romántico. Estuvimos muy cómodos. El Hotel Mardevela es encuentra a primera línea de playa en Sanxenxo, lo cual es genial para las personas a las que nos gusta la playa y no nos gusta tener que meternos en un coche para llegar a un arenal donde pasar horas y horas tomando el sol. 

Para conectarnos a la Red de Redes no tuvimos problemas. La Wi-Fi gratuita del hotel funcionaba a las mil maravillas, sobre todo en nuestra espaciosa habitación. Hablando de nuestra habitación tengo que decir que me encantó. Tenía vistas al mar y una pequeña terraza con una mesa y sillas para relajarte sin necesidad de bajar a la playa. Yo aproveché hasta para tomar el sol en la terraza. 

A donde no fui fue al gran salón común para todos los huéspedes. Mi marido se acercó y me dijo que estaba hasta los topes de gente de todas las edades, sobre todo de críos. Yo no había dejado a mis hijas con su abuela paterna en nuestra casa para verme rodeada de niños ajenos. Una tiene bastante con lo que ha traído a este mundo. 

La habitación, como os dije, estaba muy bien. Tenía la terraza de la que os hablé, un televisor de pantalla plana, un armario que podía ser más grande para meter toda mi ropa y un minibar bastante surtido. 

El cuarto de baño tenía ducha y bañera. La bañera no era gran cosa. Encima la mampara que le habían puesto causaba una sensación de agobio insoportable. 

Os recomiendo este hotel. Si quieres ir a una playa mejor que la que tienes a la puerta del hotel, puedes acercarte a la famosa playa de Silgar. Está a 1 km. Casi puedes ir andando. Para lo que necesitas coche es para ir de compras a Pontevedra. andar 18 kilómetros es mucho andar.

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Mi marido siempre consigue sorprenderme con los hoteles que elige para nuestras vacaciones y no vacaciones. Nosotros somos muy viajeros por nuestros trabajos también. No siempre viajamos por placer. 

Tal fue el caso de nuestra reciente estancia en Gijón. Íbamos por trabajo y nos alojamos en el muy azul Hotel Blue Santa Rosa, un hotel decorado de arriba abajo en tonos azules y blancos. Ni que decir que me sentí como la Pitufina allí dentro. 

Nuestra habitación era amplia, con una decoración moderna. La ropa de la cama era blanca y tenía un cubrecamas en azul que hacía juego con el cabecero de la cama, también en azul, y los sillones igualmente azules. El cuarto de baño se salvaba del color azul, pero no del blanco, igual de presente en las paredes de la habitación. 

Este hotel ocupa un edificio con mucho encanto del centro de Gijón. Yo cuando vi la fachada me esperaba un interior más clásico. En todo caso, me gustó como estaba por dentro. Las decoraciones muy clásicas son pesadas y aburridas. 

No todas las habitaciones eran iguales. Las había también en tonos cremas y vino. Yo me quedé con la azul que nos habían reservado. Era más desenfadada, más pitufil. Mi marido decía que era una habitación de chica soltera en piso independiente de la familia. A mi me pareció perfecta. 

No eché en falta ninguna comodidad. Tenía conexión Wi-Fi gratuita y un café de bienvenida sobre la mesa del escritorio que me vino de cine. Se agradece que te reciban como a una invitada especial. 

El Blue Santa Rosa está muy bien situado en el centro peatonal de la ciudad de Gijón. Puedes ir andando hasta los lugares de interés turístico, como la playa de San Lorenzo, el interesante puerto deportivo y la Plaza Mayor de esta bonita ciudad asturiana. Sólo tienes que andar unos 50 metros. 

Desayunamos en el hotel un desayuno continental que sirven en la cafetería, decorada por cierto con diseño tan elegante como el de las habitaciones más modernas. También nos quedamos a comer. Yo me puse hasta las cejas con las tapas locales típicas y mi marido optó por platos a la carta. 

Os recomiendo el Hotel Blue Santa Rosa en Gijón. Es un hotel muy práctico para las personas que nos desplazamos a Gijón por motivos de trabajo.

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Saturday, January 09, 2016

Mis vacaciones de cinco estrellas

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No esperaba pasármelo tan bien en Brasil cuando mi marido me propuso una escapada romántica al otro lado del Atlántico. Mi santo eligió el Blue Residence Hotel, un hotel que está en primera línea de playa. 

El Blue Residence Hotel está muy bien situado para unas vacaciones románticas de sol y playa. Tienes todas las comodidades y toda la tranquilidad del mundo en un entorno excepcional. Está en primera línea de la playa de Jericoacoara. Tiene piscina al aire libre no muy concurrida cuando estuvimos nosotros por allí. Había gente, pero no mucha. Se estaba bien. Nosotros no fuimos mucho a la piscina. Lo que frecuentamos más fue el restaurante. Apenas visitamos los alrededores del hotel, con excepción de la playa. 

Este aparthotel cuenta con conexión Wi-Fi en las habitaciones y en las estancias comunes. No tuvimos problemas para consultar nuestros correos electrónicos, cosa fundamental para mí. 

Nos dieron un apartamento decorado con estilo moderno y con vistas al jardín. Había otros apartamentos que tenían vistas a la piscina, pero eran mucho más bonitos los que daban al jardín, y también más tranquilos. 

Teníamos un televisor de pantalla plana con canales vía satélite, un bonito sofá, un escritorio, un armario que casi se nos quedó corto, caja fuerte y un cuarto de baño privado. En la pequeña cocina del apartamento había microondas, nevera, fogones, el minibar bien surtido, utensilios suficientes. Al lado de la cocina estaba el comedor. 

El Blue Residence Hotel es un buen hotel. Tiene un spa y un centro de fitness. Fui un día al spa y nunca más. Como que no me entendía con el personal. Son tan amables que te aburren con el exceso de amabilidad. 

Tampoco fuimos a desayunar a una sala que había común. Preferí comer los manjares que preparaba mi esposo en la cocina del apartamento. Se le dio por hacerme el desayuno todas las mañanas y había que aprovechar. Algunos días también preparó la comida y la cena en la cocina. Así nos ahorramos un gasto en el restaurante. 

Os recomiendo este hotel. La playa de Malahada está a unos 300 metros. La formación rocosa Pedra Furada se halla a un kilómetro. Mi marido quería ir a verla, pero le dije que yo no había ido a hacer turismo de naturaleza sino de descanso. Además tenía que reservar mis fuerzas para el viaje al aeropuerto. No queda nada cerca. El aeropuerto Pinto Martins de Fortaleza queda a 298 km.

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El Pullman Barcelona Skipper es un hotel que está en la Barceloneta, Barcelona, y que me gusta un montón por su buena ubicación. Tiene una decoración tan moderna que acaba siendo un poco frío para una estancia larga. Yo estuve dos días sola y ya tenía ganas de marchar a las 24 horas. Tienes la sensación de estar casi en una oficina y no en un alojamiento acogedor. 

Me dieron una habitación amplia, con una cama inmensa e inmensamente dura. Estaba todo muy limpio, incluido el cuarto de baño, donde los sanitarios parecían recién salidos de una tienda de Porcelanosa. 

El Pullman Barcelona Skipper está junto al puerto olímpico de Barcelona. La playa te queda a unos cien metros. Puedes ir andando en tacones. 

Yo fui a la playa aprovechando que hacía buen tiempo. Las piscinas no son para mí. En el hotel tenían dos al aire libre, pero estaban muy concurridas. 

En este hotel tienes conexión wi fi. No te cobran nada por conectarte a la Red de Redes, lo cual es una ventaja a tener en cuenta. 

Os lo recomiendo. Es un hotel con habitaciones grandes, con televisor de pantalla plana, un reproductor de DVD. El cuarto de baño cuenta con ducha de efecto lluvia. Flipé con la ducha. 

El Pullman Barcelona Skipper dispone de una bonita piscina en la azotea con vistas impresionantes. Vale la pena subir, aunque sólo sea para tomar el sol en una de sus cómodas tumbonas. 

Fui también a los dos bares de cócteles de temporada y al bar salón Blend que tiene terraza al aire libre. Allí quedé con mis amigas de Barcelona. Disfrutamos una cena de chicas inolvidable. 

El hotel está bien comunicado con el resto de Barcelona. Se encuentra a 5 minutos a pie de la estación de metro de Ciutadella Vila Olimpica y a solo 2 paradas del centro histórico de la ciudad condal. También está cerca del zoo de Barcelona y del parque de la Ciutadella. Si vas con los más pequeños de la casa no se te aburren porque los puedes llevar al zoo. A mí no me gustan los zoos, pero a mis hijas les encantan. No hay nada que las divierta más que ver unos monos en unas jaulas.

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Mis vacaciones con vistas al Mediterráneo



Cuando conocí el Castillo de Cullera, Valencia, me vinieron ganas de comprarlo. Es una pasada de castillo por las vistas al Mediterráneo que tiene.
Debe ser un lujo despertarte, asomarte a la ventana de tu castillo y ver todo el Mediterráneo a tus pies. La escena sería perfecta si tu santo esposo te canta eso de Nací en el Mediterráneo que canta Serrat. 


Este castillo musulmán data del siglo X. Mi marido quería subir andando por el Camino del Calvario desde el Barrio del Pozo. Le dije que ni hablar. Mis pies no estaban para la caminata sobre unos tacones de 15 cm. Subimos en coche y lo dejamos aparcado en una explanada que hay para dejar los coches a los pies del castillo. Fue una pena que no fuera verano porque podríamos haber subido en un tren turístico que pasa por allí. 

Cobrar te cobran por todo en el castillo. Hasta nos cobraron un euro por cabeza por ir en un ascensor panorámico que para mis hijas fue como ir en la noria de una feria. Pensaban que se iba a romper el trasto. 

La entrada cuesta 3 euros. Puede no parecerte cara, pero, multiplicada por dos, son 6 euros. A eso le sumas dos euros de las entradas de las niñas y te pones en ocho euros. Y no has comido nada ni bebido nada por ese dinero. El turismo cultural no sale nada barato. 

Pese a que a mí no me va nada el turismo de andar mirando monumentos y edificios, me lo pasé bien. Visitamos el museo que hay en una de las torres del castillo. También nos quedamos a un concierto que hacían de noche. 

Lo que más me gusto del Castillo de Cullera fue el mirador. Desde allí veías toda la ciudad, el mar, los campos de la huerta valenciana. Os lo recomiendo.

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Monday, January 04, 2016

Mis vacaciones de mujer florero rica

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El Gran Melia Fenix es un cinco estrellas fabuloso. Está en la calle Hermosilla de Madrid, en el barrio de Salamanca. Te queda a un paso de todos los sitios de interés por lo que es perfecto para los turistas. 

Está decorado con un estilo muy inglés. Entras y lo encuentras perfecto, muy señorial y muy caro también. No es para menos teniendo cinco merecidas estrellas. 

A nosotros nos dieron una habitación amplia, con decoración clásica, elegante. La cama era de matrimonio de verdad y pudimos elegir almohada en una carta de almohadas muy amplia. También nos dejaron elegir albornoz y zapatillas. Yo no quise zapatillas porque llevaba las mías, pero mi santo esposo aceptó unas. El armario era grande. Pudimos deshacer todas las maletas y nos sobraba sitio. Tampoco tengo queja del minibar. Estaba bien surtido. El televisor era de plasma y grande. 

Nos quedamos a comer y a cenar en el restaurante del hotel.El Gran Meliá Fénix tiene el restaurante Caray y el Dry Martini by Javier de las Muelas. Como era verano, pudimos cenar en la terraza de la plaza de Colón. 

No aceptamos todos los servicios que presta El Gran Meliá Fénix a sus clientes. Por ejemplo, no fuimos a su centro de fitness y tampoco quisimos el servicio de mayordomo y de secretariado. No nos hacía falta. A mí lo del mayordomo me parecía absurdo. Los mayordomos están bien para las películas, no para el día a día de una familia que puede arreglarse muy bien sin que te sirva la comida en tu habitación un señor con guantes blancos. 

Os recomiendo este hotel. El Gran Meliá Fénix está junto al Hard Rock Café de Madrid, a menos de trescientos metros de la estación de metro Colón y a unos veinte minutos de caminata del centro, la famosa Gran Vía y de los Museos del Prado y Reina Sofía. Como os decía, me parece ideal para un turista con dinero o para una persona de por aquí que quiera darse un fin de semana de lujo. Lujos tiene por todas partes. Por ejemplo, en la bañera dorada del cuarto de baño te preparaban un baño con flores digno de la Reina Cleopatra sin que lse mandaras.

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2

El Bellavista Sevilla está a diez minutos en coche del centro de Sevilla. Nosotros nos alojamos en este hotel pro sus precios arreglados. Era un fin de semana que íbamos con las niñas y no queríamos gastar mucho. No nos importó que no fuera un hotel céntrico porque llevábamos nuestro coche. 

No es un hotel lujoso y tiene una decoración un tanto rara. A nosotros nos dieron una habitación con dos paredes pintadas en azul chillón y otras dos paredes en color crema. Las paredes azules hacían juego con la colcha de la cama también azul y con las cortinas que parecían sacadas de la misma tela de la colcha. Sobre el cabecero de madera de la gran cama de matrimonio había un cuadro con dos angelitos niños abrazándose que invitaba a rezar. Si llego a estar una semana más en aquella habitación dejo mi ateísmo por la vuelta a la religión católica. 

La piscina del hotel no es gran cosa. La tienen en una especie de patio interior y la rodean con unas tumbonas que enseguida se llenan. 

Menos me gustó el cuarto de baño de nuestra habitación. Era grande y los sanitarios no se veían muy usados, pero nos dejaron una cortina en la bañera que tuve que quitarla. Me daba asquito. Encima la bañera no era nada cómoda porque habían puesto justo en su pared la estantería de las toallas. A mi marido le cayeron casi todas las toallas en el agua y tuvimos que pedir toallas secas. Un desastre. 

El personal es muy amable. Lo tienen todo muy limpio y son muy detallistas. Por ejemplo, te dejan flores frescas hasta en el cuarto de baño. Tuve que decirles que nosotros no queríamos flores. Las flores quitan la alegría. Es lo que dice mi madre. A mí siempre me dieron pena cuando las veo metidas en jarrones. 

Os recomiendo el Bellavista Sevilla, un hotel discreto que está bastante bien cuando no quieres gastar mucho en una estancia en la capital andaluza. El desayuno es abundante y te lo dejan llevar. Mi marido se subía una cantidad tremenda de bollos de bollería industrial para ahorrarse alguna comida. Cuando se pone en plan tacaño, es peor que mi suegra.

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3

El Best Western Hotel Villa de Barajas es un hotel que está muy cerca del aeropuerto de Madrid. Es ideal para las personas que necesitan llegar rápido al aeropuerto. El propio hotel tiene un servicio de enlace con el aeropuerto. 

Yo me alojé en este hotel sola. Fue un día que venía a Madrid sin mi feliz familia y quería un hotel que estuviera lo más cerca posible del aeropuerto de Barajas para no verme metida en los atascos de la capital de este país nuestro. 

El hotel es muy funcional. Tiene una decoración sencilla y práctica. Muebles desenfadados, suelos de tarima en las habitaciones, armarios justos, cuartos de baños coquetos. 

Mi habitación era algo mejor que las otras que me enseñaron. Tenía una decoración más seria y una cama de matrimonio muy cómoda. El aire acondicionado funcionaba muy bien. Fuera hacía un calor insoportable, pero dentro de la habitación estabas a una buena temperatura. También me gustó el televisor de la habitación. Era grande, de plasma y tenía conexión satélite. 

Yo no tuve problemas para desplazarme hasta el centro de Madrid. cogía el metro en la estación de metro de Barajas y en un plis plas estaba paseando por las calles más céntricas de la capital de España. 

Desayuné en el hotel. Te servían un desayuno de bollería industrial y zumos de cartón muy completo. No salías con hambre. Los cafés y las infusiones las podías tomar todo el día gratis en la cafetería al ser huésped del hotel. Todo un detalle. 

Os recomiendo este hotel. El Best Western Hotel Villa de Barajas es un hotel que está muy bien tanto para personas que viajen solas como para familias. En mi habitación había un sofá cama muy cómodo. Casi me parecía más cómodo que la cama. Lo que no pegaba mucho era su color rojo con las tonalidades cremas del resto del cuarto.

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4

El Silken Al-Andalus Palace es un hotel que está un poco alejado del centro de Sevilla. Tiene una buena ubicación para personas que quieren distanciarse del bullicio sevillano. 

Yo me alojé con mi familia. Nos vino bien llevar coche para ir hasta el centro de Sevilla. El Silken Al-Andalus Palace se encuentra a unos diez minutos en coche del precioso centro histórico de Sevilla. En todo caso, no te aburres en este hotel aunque no salgas mucho. Puedes ir al gimnasio, ponerte guapa en el salón de belleza, ir con los críos a la piscina al aire libre, disfrutar de sus terrazas, jardines y zonas al aire libre para relajarse como si estuvieras en los jardines de una mansión privada. 

Nos dieron una habitación amplia, luminosa, con un diseño moderno, pero sin estridencias. De calor no te mueres gracias al buen aire acondicionado que hay. Igual de buena es la conexión wi fi gratis. El minibar nos lo dejaron tan bien surtido que no lo acabamos, y eso que hicimos una especie de fiesta del pijama con unos amigos que también estaban alojados en el hotel. 

El cuarto de baño me pareció bastante moderno. Nos dejaron un secador de pelo que funcionaba de cine. En dos minutos tenía la melena seca. 

Comimos varios días en el restaurante del Silken Al Andalus, donde sirven platos de cocina internacional y un desayuno buffet variado y completo para personas tan hambrientas por las mañanas como mi marido. Mi santo es capaz de ponerse hasta las cejas de bacon a las nueve de la mañana en vacaciones. 

Un día nos fuimos a comer el menú del día en la cafetería del hotel. Nos vino bien para ahorrar algo. 

Os recomiendo este hotel. El Al-Andalus Palace está situado en el barrio sevillano de Heliópolis, a unos cinco minutos en coche de la Plaza de España y al lado de una parada de autobuses urbanos que te llevan hasta los sitios de mayor interés turístico de la capital sevillana. 

Mi marido aprovechó para practicar golf en el club de golf Pineda. Queda a un kilómetro del hotel. Puedes ir hasta andando si te gusta andar.

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