Sunday, January 12, 2020

Mis vacaciones en Badajoz y en Cantabria



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El Yacimiento de Casas de Turuñuelo en Badajoz recoge los restos de la ciudad de los tartessos más espectacular. Es una pena que no sepamos más de este pueblo dedicado al comercio. Debió ser un pueblo grandioso. Es una gran suerte que hayan descubierto este yacimiento. Cuando vayan avanzando en las excavaciones sabremos muchas más cosas de los tartessos.

Yo supe de su descubrimiento en agosto. Estaba loca por ir a ver las viejas piedras que fueron las viviendas de los tartessos. Finalmente fuimos la semana pasada aprovechando que las niñas estaban de vacaciones. La mayor es una enamorada de la Prehistoria. Le encantan ver las viejas piedras que son restos de los edificios que habitaron nuestros predecesores en la Península Ibérica y en otros territorios del mundo mundial.

Lo que vimos fue un yacimiento parado. Nos contaron que es cosa de la administración y de los propietarios de las tierras. Los dueños de los terrenos paralizaron la excavación. Piden más dinero. Hacen bien. Yo también pediría una millonada si tuviera un terrenito con huesos de tartessos y de sus animales. Fue a eso a lo que llegaron: a una hecatombe, es decir, al sacrificio de unos cincuenta caballos, unas cuantas vacas, algún cerdo y también un perro. Los tartessos habían matado todos esos animales para contentar a algún Dios. Las religiones hacen hacer cosas muy raras a la gente, y también muy crueles. Matar por matar es una salvajada. Mi hija decía que no podía ser cierto. Los tartessos para ella son un pueblo civilizado a su manera. Seguro que no mataban animales para ofrecerle sus cadáveres a los Dioses. Yo opino lo mismo que mi hija. Los tartessos tendrían allí en el centro de aquellas piedras un matadero de animales para poder comer carne y no morir ellos de hambre.

También nos contaron que construían con materiales como el mármol. Yo pensaba que el mármol era un material que utilizaron por primera vez los romanos. Pues no. Los tartessos ya utilizaban el mármol. Pasamos dos horas mirando aquellas piedras. Volveremos cuando hayan excavado más. Los tartessos son muy interesantes.

Os recomiendo, pues, visitar el Yacimiento de Casas de Turuñuelo en Badajoz. El edificio que se conserva es espectacular en sus ruinas. Es en el patio de este gran edificio donde aparecieron restos de animales sacrificados.


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Nuestras últimas vacaciones en Cantabria fueron inolvidables. Nos alojamos en la Casona del Peregrino en Terán de Cabuérniga en Cantabria, una casona que fue construida en el año 1698. Es una casona barroca, pero no muy barroca. No esperes encontrar una arquitectura recargada como la de las catedrales construidas en el siglo XVII. Es una casona típica de montaña. Tiene una fachada robusta cruzada por un gran balcón en su planta superior. El balcón le queda muy bonito.

Mis hijas estaban entusiasmadas en la casa. Fue llegar, ver la fachada y quedar enamoradas. Nos preguntaban si era la nueva casa de su abuela. No era la casa de mi madre, pero era mucho mejor porque allí nos lo daban todo hecho. No había que limpiar, ni cocinar, ni poner la mesa. Nada más entrar por una de las puertas enmarcadas en arcos de piedra me sentí mejor que en la casa de ninguna abuela. a mí no me gusta hacer de ama de casa y mucho menos ser la criada de mi madre o de mi suegra.

Hacía frío fuera, pero dentro de la casa estabas como en el séptimo cielo. Las paredes de termoarcilla ayudan a que la vivienda sea cálida. Las puertas macizas te dan seguridad cuando estás en tu habitación. En esta casona hay mucha madrea suelos de madera, puertas de madera maciza. Las paredes de las habitaciones están todas pintadas del mismo color amarillo pastel. No me gustó nada el color. De hecho, les pedí otra habitación de otro color. Me dijeron que no tenían. Un gran fallo. El amarillo es un color que a veces me pone de los nervios. Pero me habitué. Mi familia estaba contenta en La Casona del Peregrino en Terán de Cabuérniga en Cantabria y su felicidad es mi felicidad.

Nuestra habitación tenía vistas al arroyo. Era relajante asomarte a la ventana y ver pasar el agua del riachuelo. Otra ventaja de nuestra habitación era el silencio. No oías ni el trinar de los pájaros. No me extraña que los dos días que estuvimos nos quedáramos dormidos hasta las doce de la mañana.

Os recomiendo La Casona del Peregrino en Terán de Cabuérniga en Cantabria. Te tratan como a una reina. No debes perderte el salón con chimenea. Es perfecto para leer. Yo terminé una novela que tenía pendiente sentada en un sillón al lado del fuego. Tampoco debes perderte el restaurante. Tiene una decoración un tanto llamativa con unos azulejos originales y un horno de leña. Me dijo uno de los camareros que el horno de leña lo habían traído de Zamora. Un horno reciclado. Está bien que la gente recicle y les dé nuevas vidas a los productos. Se come muy bien en el restaurante de La Casona del Peregrino en Terán de Cabuérniga en Cantabria. Yo no pude dejar de probar todas las especialidades de cocina de montaña que tenían en el menú. No fuimos a comer a otro restaurante.

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Mis vacaciones en Móstoles



Elegimos el Hotel Ciudad de Móstoles cuando fuimos a la boda de unos amigos en Móstoles porque es un hotel que tiene habitaciones familiares. Tenía una niña algo acatarrada y prefería que estuviéramos los cuatro en la misma habitación. Fue todo un acierto: nos dieron una habitación muy amplia, muy moderna, muy limpia, muy cómoda.

Pudimos pedir una cama supletoria. Así teníamos la cama de matrimonio y una cama casi del mismo tamaño para las niñas. A esto había que añadirle el sofá y unos sillones en los que podías dormir la siesta si tenías sueño por la tarde. En el cuarto de baño no faltaban abundantes tollas más blancas que la nieve. La calefacción la podías regular a tu antojo. Toda una ventaja. Estoy cansada de alojarme en hoteles donde me tengo que aguantar con la temperatura que me ponen.

Este hotel está muy bien de precio. Nosotros tuvimos los gastos gratis para una de las niñas. No cobran por el primer niño menor de 12 años. Si viajas sólo con un niño o niña, es como si viajara sólo el matrimonio. Los amenities son surtidos y abundantes. La caja fuerte no te la cobran... Lo de la caja fuerte fue una pasada. Yo le decía a mi chico que ni la tocara. Los hoteles de la competencia te están clavando bien pro usar la caja fuerte. Cuando mi chico fue a recepción a preguntar lo que cobraban por la caja fuerte y le dijeron que nada, que era gratis total, daba saltos de alegría. Estoy en plan ahorro.

Tampoco nos cobraron la conexión wi fi. Con razón presumen de hotel barato. Te ofrecen muchos extras gratis. También te ofrecen una calidad digna de un cinco estrellas. Por ejemplo, en el cuarto de baño había una ducha con efecto lluvia que me la hubiera llevado para mi casa. Me duché varias veces al día por lo relajada que me dejaba.

Os lo recomiendo. El Hotel Ciudad de Móstoles es uno de los mejores hoteles de España. Volveré sin pensarlo dos veces. Además, está cerca de Madrid. Móstoles está muy bien comunicada con la capital del Reino por transporte público.

Comer en este hotel no es nada caro. En su restaurante, El Queridón, tienen plato del día. Si no te gusta lo que hay, puedes pedir la carta. Siempre encuentras algo que te gusta. A mí lo que más me gustó fue el precio. Me quedé con el menú del día para todos. Para comer a lo grande ya teníamos el banquete de boda de nuestros amigos. Lamentablemente, el banquete no estuvo tan bien como la comida del hotel. En el restaurante del Ciudad de Móstoles los platos son elaborados con productos de temporada. Eso redunda en un mayor sabor de la comida.

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Tuesday, January 07, 2020

Mis vacaciones en Chipre


Chipre es la isla de Afrodita. Lo descubrí viajando a lo largo y ancho de esta isla mediterránea con mi marido. Fue un viaje inolvidable. Visitamos el Peñón de Petra Romion. Mi chico quería nadar alrededor del Peñón, como marca la tradición. Le dije que ni hablar. De fertilidad ya ando yo sobrada con dos hijas. No entra en mis planes ir a por el tercer retoño. De momento, me quedo con mis dos princesitas. Donde sí nadé fue en la playa donde nació Afrodita. Está justo al lado del Peñón, en el litoral sur de Chipre.

En Chipre vimos muchos templos. No los visitamos todos, por supuesto. Fuimos hasta los templos de Apolo, seguimos nuestro recorrido artístico por el anfiteatro y acabamos, cansados de tanto arte de otros tiempos, en la playa de Kourion. Yo necesitaba un descanso sobre un arenal para seguir existiendo. El turismo cultural cansa mucho.

Mi chico me convenció para continuar nuestro recorrido cultural en la ciudad arqueológica de Pafos. Me explicó cuanta piedra antigua vio. Yo ya no podía más. Menos mal que lo convencí para regresar a las playas. En Chipre hay buenas playas para bucear y a mi chico le encanta el buceo. Se mete en el fondo del mar y pasa horas por allí abajo. Afortunadamente, en Chipre no hay problemas a la hora de bucear porque las aguas son transparentes. Casi lo veía yo desde arriba, sin necesidad de bajar con una botella de oxígeno a la espalda.

Os recomiendo visitar Chipre. Es un país con muchos restos arqueológicos. No debes perderte el Chipre rural que descubrimos nosotros en nuestro viaje. Vimos las montañas de Troodos Cedros. Había muchos pinos. Las iglesias bizantinas están en mitad de esos bosques interminables. Dentro todas las iglesias bizantinas tienen frescos e iconos pintados. Se conservan bastante bien los frescos. Algunos parecía recién pintados pese a llevar siglos decorando aquellas paredes. El monasterio de San Juan Lampadistis lo vimos desde fuera. Mi chico quería entrar, pero a mí no me apetecía. Habíamos entrado en tantas iglesias que estaba saturada de religiosidad.

No debes perderte tampoco el vino tinto que sirven muy frío. Es tradición chipriota beber el vino tinto congelado. En Chipre hay extensos viñedos al sur de las montañas. Por eso se bebe buen vino del país.

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Mis vacaciones en la Isla de Ons

La Isla de Ons en Pontevedra es un trocito de paraíso que sólo se puede visitar con permiso de la Xunta de Galicia. Temen las autoridades que el turismo eche a perder esta pequeña isla de seis kilómetros de largo por kilómetro y medio de ancho. No están faltas de razón. El turismo masivo es muy perjudicial para los entornos naturales.

A mi chico le encantan las playas de la Isla de Ons. Son en total cinco arenales en los que las dunas se tapizan con retama y brezo. La misma frondosidad la encuentras en sus reservas de marisco. Yo nunca cogí nada. Creo que no se puede. Pero da gusto ver los percebes, las navajas y los pulpos. Los pulpos los pude contemplar en una ocasión que me animé a bucear con mi chico. No bajé mucho porque me da miedo, pero valió la pena mi osadía.

El viaje a Ons que más disfruté fue uno que hicimos llevando bicicletas. Las bicis las puedes llevar en el barco. Fue un viaje inolvidable porque pudimos recorrer toda la isla en bicicleta. No te cansas nada. Cuando nos cansamos de andar con las bicis por caminos de tierra paramos en un bar para saborear la caldeirada de pulpo. Estaba que te chupabas los dedos. Yo aproveché para comprar unas empanadas de zamburiñas. Te las venden en los restaurantes que hay en el barrio del Curro. No dejes de probar los postres. Están que engordan con sólo mirarlos.

Os recomiendo visitar la Isla de Ons en Pontevedra. Nosotros fuimos en barco desde Sanxenxo. También salen barcos para Ons de Baue y Portonovo. El trayecto en barco dura unos 40 minutos, pero no te mareas nada, sobre todo si haces el viaje en verano cuando no hay oleaje malo.

Creo que volveremos el próximo verano. Mi chico quiere quedarse en el camping Chán Da Pólvora. Está a 1 kilómetro de la playa As Dornas. Los del camping te arreglan lo del permiso de la Xunta si le alquilas un espacio. Yo casi prefiero quedarme en uno de los alojamientos que hay junto al muelle. Ya veré lo que hago. Los camping no me gustan demasiado. Lo que sí me gusta es la isla de Ons. Te aseguro que es preciosa.

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Mis vacaciones con maragatos y catalanes


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Mi marido eligió la casa rural Guts Muths en Santiago Millas, León, para celebrar en familia el cumpleaños de su madre. Fue un gran acierto. Este alojamiento ubicado en una casa de arrieros maragatos del siglo XVIII es muy familiar.

Me gustó mucho el recibimiento que nos hicieron. Nos sirvieron unos vasos de vino acompañados por unos pinchos de chorizo de la tierra que estaba delicioso. Yo comería aquel chorizo todos los días sin importarme la salud. Era un manjar.

Guts Muths en Santiago Millas, León, no es un alojamiento lujoso. Es como la casa de tus abuelos en el campo, pero, con la gran ventaja de que no tienes que hacer nada. No aparece una abuela o una tía diciéndote que limpies la sala.

Me encantaron las pinturas que decoraban las paredes. En nuestra habitación había unos cuadros que me recordaron las pinturas de Miró. No eran copias exactas de los cuadros originales de Miró sino pinturas inspiradas en el estilo Miro. En la habitación de mis hijas había cuadros de Kandinsky. Repito, no cuadros del pintor famoso sino copias inspiradas. Me pareció un detalle original para darles vidilla a unas paredes que parecían cobrar vida museística con los cuadros.

Mi suegra, en cambio, no apreció nada las pinturas. Decía que eran como los cuadros que pinta mi hija pequeña. Mi suegra no sabe valorar el arte. Es cierto que mi niña pinta muy bien, pero todavía no ha llegado a imitar los cuadros famosos.

Os recomiendo Guts Muths en Santiago Millas, León, un alojamiento en el que se come un cocido maragato que te quita el hambre para todo el mes. Estaba el cocido que te chupabas los dedos. Esta casona rural queda a unos diez kilómetros de Astorga. Nosotros nos acercamos hasta Astorga en coche para hacer compras mientras mi suegra quedaba dormitando en una hamaca del cuidado jardín de la casona. Mi suegra nunca se pierde la siesta.

Guts Muths en Santiago Millas, León, es muy fácil de encontrar. La casa con sus ventanas pintadas de verde alegría es inconfundible. También tiene pintada del mismo color verde la galería que da para el jardín. El tejado es de teja. Lo vi un poco frágil. Pero agua no metía en el interior.



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Bastante cerca de Vaqueira-Beret encontramos una casona rural que se llama Besiberri y está en Arties, Lleida. Es como la casa de tus abuelos en medio de un paisaje nevado. Le dije a mi chico que no daba un paso más dentro de un coche que se nos quedaba helado y con dos niñas al borde de un ataque de nervios. Yo me quedaba allí.

Y allí nos quedamos. Tuvimos la suerte de coger la última habitación que quedaba libre en una temporada sobrada de nieve y de esquiadores. Me sentí en el séptimo cielo sentada al lado de una chimenea encendida. Aquello era perfecto para descansar tras un viaje en coche que no había sido tan fabuloso como nos había prometido mi marido.

Mi chico todavía tuvo fuerzas para acercase hasta la estación de esquí Vaqueira-Beret y deslizarse con unos esquíes alquilados por las nevadas pistas. Las niñas y yo nos quedamos en el hotelito rural. Era donde mejor se estaba. la casona es muy rústica, con una fachada en tonos rosa clarito. Se ve bonita por fuera. Los balcones decorados con tiestos de flores le dan un toque muy tirolés. Mi hija mayor decía que era una casa de postal. No le faltaba razón.

Se come bien en la casona Besiberri en Arties, Lleida. Es frecuentada por muchos esquiadores que buscan una cena tranquila tras una jornada de deporte blanco. Los únicos ruidos que oyes son el ruido de las campanas de una iglesia próxima y el ruido del agua del río. Desde nuestra habitación sólo se escuchaban las campanas. Cada media hora tocaban las campanas. Daban las horas y las medias horas. Afortunadamente, me acostumbre al ruidillo. Hasta me vino bien para orientarme con la hora sin necesidad de andar mirando el reloj.

Os recomiendo Besiberri en Arties, Lleida. A nosotros nos dieron una suite abuhardillada. Era linda. Estaba decorada con hojas de acebo en los cuartos de baño. Un biombo de tela junto a la cama buscaba darle intimidad al dormitorio por si lo compartías con otras personas. Lo más bonito de nuestra suite eran las claraboyas con vistas a la montaña. Mi marido sacó fotos. Dice que quiere comprar una nueva casa en el campo con claraboyas en el piso superior. Tendrá que trabajar mucho para juntar el dinero. Las casas no las regalan.

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Friday, January 03, 2020

Mis vacaciones en Zákynthos



Zákynthos en Grecia es una isla jónica llena de tesoros. No te aburres si te gusta la naturaleza tipo paraíso. Pero esta isla situada al oeste de Grecia es cada día más visitada por los turistas. Muchos turistas vienen de Italia, aprovechando que Zákynthos queda en el sureste de Italia. Desde allí vienen en barco.

Nosotros hacíamos un viaje programado. Nos llevaron hasta el islote de Marathonissi, una islita que tiene un montón de tortugas caretta, unas tortugas en peligro de extinción. No me importaría mucho que se extinguieran porque son bastante feas.

Mi marido lo pasó en grande en las playas de Xigya. Le gustan mucho los acantilados. Yo casi me muero de miedo mirando aquellas rocas que se asomaban peligrosamente al mar. Más miedo tuve cuando llegamos a Limnionas y mi chico se lanzó a bucear. Temí que no regresara para arriba. Afortunadamente, regresó salvo y sano al hotel.

A donde no dejé ir a mi marido fue a las grutas marinas del cabo Skinari. Lo amenacé con el divorcio. Era mejor hacer la excursión por las llanuras de olivos y vides. Los olivos son iguales a los de España. Son olivos en todas partes. Lo mismo puedo decir de las vides.

Aún tuvimos tiempo en nuestro viaje de cinco día por Zákynthos para acercarnos a su zona montañosa, en su zona oeste. Es una zona muy verde. Me pareció bonita. Lo que no me gustó nada fue la playa de Navagio. Tienen allí un barco oxidado horrible que deberían quitar. Queda feo danzando en las aguas turquesas de la playa. A esta playa llegamos en barco. No se puede ir por tierra. Es una playa rodeada de acantilados que tienen unos árboles aburridos en sus cumbres. No me gustó nada de nada.

Acabamos nuestro viaje por Zákynthos en su capital, en Zante. Es una ciudad bonita con recoletas plazas. Mi chico y otros turistas se sentaron a la sombra de las higueras como hacen los lugareños. Una experiencia más. No sé si volveremos por allí. Tal vez sí. a mis hijas le gustaron mucho las fotos. Lo que sí hago es recomendaros visitar esta isla griega. Vale la pena hacer un recorrido por allí, aunque sólo sea para descubrir unos campos de olivos que recuerdan los campos andaluces.

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Tuesday, December 31, 2019

Mis vacaciones en El Hierro



Estuve con mi marido y unos amigos en el Hotel Puntagrande en El Hierro, un hotel que tuvo el calificativo de más pequeño del mundo. Ya no tiene esta calificación: hay un hotel más pequeño. ¿Más pequeño? te preguntas. Pues sí. Aún hay hoteles más pequeños que este hotelito de sólo cuatro habitaciones.

El hotel está levantando en una lengua de lava en mitad del océano. Es un hotel de cuento. Las cuatro habitaciones están literalmente asomadas al mar. Casi da vértigo. También les daría vértigo a los primeros usuarios del edificio del hotel. Corría el año 1830 y el edificio era una aduana.

Lo que antaño era una aduana ha sido perfectamente rehabilitado como hotel. Lo han decorado con reliquias de naufragios y piezas navales tanto en las habitaciones como en las estancias comunes. En nuestra habitación, por ejemplo, había un cuadro de un barco y la mesilla de noche tenía una forma ovalada que recordaba la cubierta de un barco. El hotel es más bonito por dentro que por fuera. Por fuera tiene una fachada triste. No parece un hotel. Ni siquiera parece una casa rural. Es un edificio un tanto pintoresco con sus paredes ennegrecidas por la salitre del mar que lo rodea.

Dentro está lo mejor. No te faltan comodidades. Tienes una wi fi gratuita que funciona mejor que la que tengo yo en mi casa. Miras los suelos y los ves perfectos, con su madera barnizada, impoluta. No es lujoso, pero está muy limpio. Por eso os lo recomiendo. También os lo recomiendo por su ubicación. Estar en una lengua de lava en mitad del Atlántico es un lujo.

El Hotel Puntagrande en El Hierro sigue apareciendo en la lista de hoteles más pequeños del mundo. No es el más pequeño de todos, pero sí es uno de los hoteles pequeños que se pueden calificar como alojamientos de ensueño. Me quedé con ganas de volver. Seguro que regresamos algún día con las niñas; cuando sean más grandes.

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Mis vacaciones en el extranjero



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Fui varias veces a Viena y nunca me acabó de gustar. Encuentro esta ciudad de Austria situada a las orillas del Danubio tremendamente fría. No me extraña que sea conocida como la ciudad de los espías. Su posición estratégica en mitad de Europa y su especial relación histórica con Rusia la convirtieron en un avispero de espías en tiempos de la Unión Soviética.

Pasear por sus calles entre monumentales edificios fue lo que más hice. Viena es una ciudad misteriosa y un poco aburrida pese a sus muchos museos. Son museos que no tienen la vidilla que encuentras en museos españoles menos famosos. Hasta los turistas japoneses con los que te cruzas parece que sacan menos fotos.

Recorrí con mis hijas el Barrio de los Museos mientras mi marido estaba con sus reuniones de negocios. El Museumsquartier tenía bastante gente por sus calles. Visitamos el Museo Leopold, el Mumok... Fue el Mumok el museo que más me gustó. Me encantaron los cuadros de pop art de Andy Warhol que cuelgan en sus paredes.

Viena se está modernizando. Aparte de sus imponentes palacios y sus museos grandiosos tiene pequeños negocios, galerías de arte, restaurantes con clientela moderna y estilosa. Pero aún pesa lo antiguo, lo serio, lo formal en el conjunto de la ciudad.

La noche en Viena no es muy animada. Fui con mi marido a beber unos vinos en las tabernas típicas. Se llaman henrigers. Dos vinos y al hotel. En el hotel estaban las niñas con mi madre. Vino con nosotros a Viena para hacer de canguro de sus nietas y también para empaparse de arte en los museos. Mi madre es una enamorada de los museos. Le encanta la pintura de los maestros antiguos. Lástima que no pueda comprar unos cuantos cuadros. La harían feliz.

Os recomiendo visitar Viena pese a que no es una de mis ciudades favoritas. Es una ciudad de dos millones de habitantes. Está bastante bien organiada. Por ejemplo, no hay un problema de alquiler tan grande como hay en oras ciudades europeas gracias a la gran bolsa de pisos del ayuntamiento. Te los alquilan a un precio razonable, según me contaron en el hotel. Había un español que trabajaba en recepción y pudimos hablar de aquí y de allí.

Lo mejor de Viena es su centro histórico, una auténtica joya arquitectónica. No debes perderte tampoco el mercado de naschmarkt, una especie de mercado de abastos que se celebra desde el lejano siglo XVI. Tiene puestos de fruta, verduras, carne, flores, cafés y pequeños restaurantes. Este mercado sólo cierra los domingos. Lo más interesante en mercados para mi madre fueron los mercados navideños. Los celebran en diciembre. Fue una suerte que nuestro viaje coincidiera en este mes. Así mi madre pudo hacer compras en los puestos de artesanía. Trajo una maleta llena de regalos. Hasta compró decoración festiva para decorar su casa estas navidades. Mis hijas se pusieron hasta arriba de dulces. Su abuela también abrió la cartera en los puestos de dulces. Yo pensé que mi madre se quedaba en el mercadillo de Rathausplatz. De los más de diez mercados navideños que hay en Viena, el de Rathausplatz fue el favorito de mi madre.

Pese a no gustarme Viena reconozco que una semana de estancia se me hizo corta para ver todo lo que se puede ver en la ciudad. Tuve que dejar para otra ocasión una ruta de palacios que hubiera resultado interesante para las niñas. El Palacio de Belvedere con su estilo barroco, el palacio de Schönbrunn con sus preciosos jardines... A donde si fuimos fue al Palacio Hofburg. Allí pudimos visitar los apartamentos de Sissi Emperatriz. Son impresionantes. Sissi tenía muy buen gusto. Fue una Reina adelantada a su tiempo.



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En Cerdeña hice la ruta de las playas con mi marido en un viaje romántico amenizado con muchas horas de sol y playa. La ruta de las playas fue un invento mío. No me apetecía quedar una semana en un hotel. Preferí organizar una excursión de mucho coche y mucha playa. Cada noche dormimos en un hotel distinto en función de la localidad de esta isla italiana en la que nos encontrábamos.

Iniciamos nuestro recorrido por Cerdeña en la playa de Is Arutas, una de las playas más populares de la isla. Es una pena que esté tan llena de gente siempre. Apenas encuentras sitio para poner tu toalla sobre una arena formada por bolitas de cuarzo diminutas. No cogimos nada de arena. Desde el año 2017 hay una ley que prohíbe llevarse arena, conchas o piedras de la playa. Te pueden caer tres mil euros de multa. Incluso puedes ir a prisión si te pillan y piensan que llevas arena para vender. Hay que tener cuidadito.

En Cerdeña hay cientos de kilómetros de playas. Encuentras pequeñas calas llenas de romanticismo para una pareja que busca soledad. También encuentras amplias bahías. Las playas que menos me gustaron fueron las que tenían guijarros. Mis playas favoritas son las playas de arena blanca fina.

Mi marido quedó enamorado de la Playa de la Pelosa, al norte de Cerdeña, una playa con agua de color turquesa. Da gusto meterse en sus aguas. Te da una sensación de limpieza muy agradable. Esta playa pertenece a Stintino, un pequeño pueblecito que se llena de turistas cuando hace buen tiempo.

Os recomiendo Cerdeña, una isla de Italia que es perfecta para pasar unas vacaciones de sol y playa fuera de España. Encuentras alojamientos a buen precio si no eres muy exigente. Yo no descarto volver con las niñas. Quiero que vean las aguas turquesas de la Playa de la Pelosa. Cuando vieron las fotos que hizo su padre quedaron impresionadas. Impresiona más el color in situ.

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Thursday, December 26, 2019

Mis vacaciones en Barbate



Fuimos con mi suegra y su hermana a pasar unos días a los Bungalows Puravida en Barbate, Cádiz, porque admiten mascotas. A mí no me hace mucha gracia. Prefiero alojamientos sin mascotas, pero mi marido se empeñó en pasar unos días con su madre y con una tía suya que venía de Argentina. Mi chico piensa que su madrina, esa tía argentina, le va a dejar la herencia. Yo no estoy tan segura.

Pues bien, cogimos dos bungalows: uno para la familia de fuera y otro para la familia de casa. Eran casitas muy pobretonas, pero limpias. Nada de lujos. Los dueños de este establecimiento hotelero están a sacarnos dinero a los turistas sin invertir mucho. Los dos bungalows eran parecidos. El nuestro estaba pintado de blanco por todas partes. El color blanco estaba presente desde la cocina hasta las habitaciones pasando por un cuarto de baño que había conocido mejores tiempos. Lo que más me gustó fue el detalle de los cojines rojos sobre la colcha blanca de nuestra cama a juego con el precioso color rojo del sofá-camá. Decía mi chico que el sofá-cama era nuevo. Lo parecía.

Los bungalows están rodeados de vegetación ajardinada. El entorno es relajante. Yo apenas salí. Me tumbaba en la hamaca del porche y leía. Leí mucho. No hay nada mejor que tener un libro en las manos para que la gente sepa que no quieres charla. Mi suegra se limitó a hablar con su hermana, mi marido habló con su madrina y mis hijas jugaron en la piscina que estaba más concurrida que una playa urbana.

Os recomiendo los Bungalows Puravida en Barbate, Cádiz, para unas vacaciones familiares. Todo el mundo está a sus anchas. Dejan hacer todo lo que quieres. Hasta te puedes bañar sin bañador en la piscina, sobre todo por la tarde-noche cuando ya los niños están retirados en sus habitaciones. Yo le comenté a una de las empleadas que había varios señores y varias señoras en pelota y me contestó que allí el uso del bañador era opcional. Una gran idea.

No creo que vuelva. Yo soy de otro tipo de alojamiento. Pero reconozco que las vacaciones nos salieron baratas. En la cocina tenías todo tipo de electrodomésticos. Mi suegra y su hermana hicieron delicias para toda la familia presente. Ahorramos mucho en restaurantes gracias a su buen hacer culinario.

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Monday, December 23, 2019

Mis vacaciones en Uceda





A mi chico le encantan las casas antiguas. Por eso lo pasó de cine en el Hotel El Saúco en Uceda, Guadalajara, un hotel en una casa del siglo XVIII. Los dueños de la casa tuvieron una buena idea al meterla para hotelito rural. Este tipo de casas se deterioran mucho si no le das un uso rentable. Generalmente, una familia no es capaz de pagar su mantenimiento. Por eso suelen alquilar habitaciones. El Hotel El Saúco en Uceda, Guadalajara tiene 15 habitaciones para turistas.

Nada más llegar ya ves lo que te espera mirando una fachada de ladrillo y piedra con refuerzos de sillería en las esquinas. Esperas una decoración rústica. Eso tienes. Todas sus estancias son puro estilo rural. Ves paredes de piedra, temple y ladrillo visto en el interior. La viguería de madera ha quedado al descubierto en todos los techos. No me gusta nada ver vigas de madera, pero es lo que se lleva en este tipo de casas rurales. Los suelos eran de baldosas de barro cocido. Unas baldosas que nunca sabes si están sucias o si están limpias.

Tanto como le gustó a mi marido la decoración y la tranquilidad de este hotelito rural de la proincia de Guadalajara me gustó a mí la comida. Nos sirvieron unas carnes asadas que consiguieron que me olvidara de la dieta y de lo malas que dicen que son las carnes rojas para la salud. Los tres días que estuvimos en el Hotel El Saúco en Uceda, Guadalajara, comimos carnes rojas bien asadas a la comida y a la cena. Lo siento por el médico. Yo me olvidé de las recomendaciones de mi doctor de cabecera. No podía negarme unos asados que estaban que te chupabas los dedos. Hasta mis hijas no les dijeron no a aquellas carnes asadas, tiernas, sabrosas. Decían que estaban mejor que las que prepara mi madre.

Casi no salimos del hotelito. Sólo fuimos una tarde a pasear por los alrededores. Llegamos andando al Castillo de Uceda y dimos la vuelta. El tiempo no acompañaba mucho. Hacía un frío que invitaba a regresar al Hotel El Saúco en Uceda, Guadalajara y trabajar un poco con el ordenador aprovechando la buena conexión wi fi que teníamos gratis.

Os recomiendo el Hotel El Saúco en Uceda, Guadalajara. Es perfecto para pasar unos días en invierno con la familia. Tienes toda la tranquilidad del mundo y un entorno natural que te hace pensar que el mundo ha parado su curso y se ha detenido en la calma. A nosotros nos dieron unas habitaciones muy confortables, con vistas al campo y sin ruidos procedentes de las habitaciones vecinas.



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Tuesday, December 17, 2019

Mis vacaciones en Benasque

Pasamos un fin de semana en el Hotel Ciria en Benasque, Huesca porque era el alojamiento que más convenció a mi chico cerca de la Estación invernal de Cerler. Queda a unos 12 kilómetros.

Fue todo un acierto. Yo me sentí como en la casa de mis abuelos. El Hotel Ciria en Benasque, Huesca, es un hotel familiar, cálido, que invita a coger esos libros que tienes pendientes de lectura y sentarte a leerlos al lado de la chimenea. Fue lo que hice. El deporte blanco se lo dejé a mi marido y a las niñas. Yo no soy de deslizarme por las montañas nevadas muerta de frío. Siempre tengo frío en las pistas de esquí por abrigada que vaya.

En cambio, en el Hotel Ciria en Benasque, Huesca, no hacía frío. Estabas calentita y el personal es muy amable. Te tratan como si te conocieran de toda la vida, pero sin agobiarte. Consigues que te sientas como en tu casa.

Las habitaciones que quedaban libres eran las de la planta superior. Nos las enseñaron todas. Eran habitaciones abuhardilladas, unas con vistas a las montañas nevadas y otras con vistas al pueblo. Elegí las dos habitaciones que tenían vistas al pueblo. Mi marido hubiera preferido una habitación con vistas a los pedruscos helados. Pero impuse mi criterio. Ver un pueblo con aspecto medieval desde la ventana de mi habitación me relajaba.

Fue una pena que la suite estuviera ocupada. Me dijeron que es preciosa. En la suite hay una bañera de hidromasaje que me hubiera venido bien para quitarme el estrés de encima. El estrés me lo quité de encima comiendo. Salí del Hotel Ciria en Benasque, Huesca, con tres o cuatro kilos de más. No pude hacer dieta con los ricos platos de comida casera que había. Las carnes eran muy sanas porque estaban cocinadas a la brasa, sin grasas y aceites malos.

Os recomiendo el Hotel Ciria en Benasque, Huesca. Está a la entrada de Benasque, al principio de la zona comercial del pueblo. Es muy fácil de encontrar. Hay indicadores para que no te pierdas. Nosotros no descartamos volver este invierno. Pero pediremos la suite. La habitación forrada de madera barnizada con cortinas blancas tapando sólo la ventana nos quedó algo pequeña para los dos. Mis hijas también se sintieron algo agobiadas en su habitación porque tenía el techo bajito.

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Sunday, December 15, 2019

Mis vacaciones de Navidad jugando como una niña



Mis suegros siempre llevan a sus nietas en Navidad al Parque Warner de Madrid. Para ellos Papá Noel y los Reyes Magos están en este lugar de diversión para toda la familia. Los abuelos disfrutan más este parque que mis hijas.

Yo no estoy nada tranquila cuando llevan a las niñas porque mi suegra nunca se pierde la torre de caída más grande del mundo. Le tengo prohibido meter a mis hijas en este tipo de atracciones que me ponen de los nervios. No quiero decir que no sean seguras. Seguro que están controladas y revisadas. Pero más seguro es no probarlas, sobre todo cuando los niños son tan frágiles como mis hijas. Afortunadamente, las niñas tienen más sentido que la abuela y no se meten en atracciones que requieren valor.

Las montañas rusas, en cambio, son más llevaderas. Yo misma he probado las cuatro montañas rusas que tienen. No es para tanto miedo. Te montas a una y tienes ganas de montarte en las tres restantes. Mi miedo regresa en las atracciones acuáticas. No soy de mojarme y menos cuando hace frío. Mis hijas, en cambio, disfrutan mucho en este tipo de atracciones donde el agua es la protagonista.

Os recomiendo el Parque Warner de Madrid para animar unas vacaciones de navidad en la capital de España. Lleva dinero. Te cobran 29,90 euros por la entrada. Menos mal que tienen animaciones divertidas para los niños. Así te quedas con la sensación de que tu estancia en este parque vale lo que te cuesta.

El Parque Warner de Madrid está en San Martín de la Vega, en la Comunidad de Madrid. Siempre está hasta los topes. Menos mal que tiene varios restaurantes. Puedes comer desde una hamburguesa hasta un menú completo. Mi suegra siempre lleva una bolsita de tela con bocadillos. Es muy tacaña.

Mi suegro nunca se pierde el espectáculo de los coches de policía. A mí no me gusta. Prefiero los espectáculos musicales.

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