Tuesday, October 27, 2020

Mis vacaciones con clases de equitación

Nunca olvidaré las vacaciones entre caballos que pasamos en Son Xotano, en Pina, Mallorca. Es una casona que está en mitad de cien hectáreas de campos dedicados a la cría de caballos. Es un gusto asomarte a la ventana de tu habitación y ver como los caballitos corretean libremente por el campo. Mis hijas disfrutaron mucho del contacto con unos animales que no son habituales en su día a día. Los niños de hoy sólo ven perros y gatos en las ciudades.

La casa es monumental. Fue construida en el siglo XVI. Es una edificación con influencias italianas. Pura piedra. La tienen bien cuidada por dentro y por fuera, pero eso no evita que el musgo haga de las suyas entre los sillares. Las puertas de las habitaciones dan al salón del primer piso igualito que los dormitorios de la casa de mis abuelos. Me gustó mucho la escalera de forja que lleva a ese gran salón desde la planta baja.

La decoración es muy balear: cerámica, cestería, muebles del pasado de la familia dueña de la posesión. Te sientes como en la casa de unos amigos que te abren las puertas de su privacidad para conseguir tu dinerito. Los dueños de Son Xotano tienen el negocio bien montado. No sólo te dan alojamiento, también organizan unas clases de equitación a las que se sumaron mis hijas a mi pesar. Yo no quería que montaran ningún caballo. Temía que se mataran las dos. Mi santo, en cambio, estaba seguro en las dotes de amazonas de nuestras niñas. Eran tres contra una. Los deje ganar. Afortunadamente, las niñas salieron existosas de sus experiencias con los caballos. Yo sólo me sumé a una excursión por las campas cercanas. Mi marido y las niñas iban a caballo, igual que otros huéspedes. Servidora los siguió andando. No fui la única: había una señora que estaba tan de los nervios como yo con lo de las clases de equitación a las que se nos habían apuntado las familias.

Pese a todo lo pasé bien. Por eso os recomiendo Son Xotano. Es una experiencia única, inolvidable. Los caballos son bastante mansos. Pero entre caballos y piscina, me quedo con la preciosa piscina que tiene este hotel rural. Es una piscina grande, con el agua muy limpia y rodeada por cómodas hamacas. Fue donde me relajé yo leyendo libros pendientes de terminar mientras mi santo y mis hijas asistían a sus clases de equitación.

Son Xotano es puro silencio. Llegas por la carretera a Sencelles una vez que pasas kilómetro y medio desde Pina. Nosotros no nos perdimos. Es fácil acertar con el sitio.
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Mis vacaciones en un palacio del siglo XVI

El Palacio de Cutre en Villamayor, Asturias no es nada cutre. Es la típica casona rural a la que a todos nos gusta ir a pasar el fin de semana. En este caso se trata de una casona muy antigua. La construyeron en el siglo XVI.

La casa está rodeada por unos jardines que tienen una extensión de 18.000 metros cuadrados. Sales del jardín y te encuentras una especie de selva bonita que son los bosques del Sueve. Allí mismo está el mar Cantábrico con toda su bravura. Es Naturaleza pura.

Nosotros fuimos con las niñas. Mis hijas se aburrieron un poco hasta que su padre las puso a hacer senderismo. Yo aproveché para quedarme en la casona con mis lecturas. Hice unas cuantas amigas. Unas señoras inglesas me hicieron compañía en un salón muy chulo que hay en la casona.

Nos tocó un fin de semana tranquilo. El fin de semana anterior, me contaron mis amigas, hubiera una boda. Tienen una pequeña capilla para bodas. Yo me alegré de que no hubiera bodas. Me aburren un poco. Es mejor que todo esté tranquilo. Cuando me cansé de leer y de charlar salí a pasear por los prados cercanos. Pasear por un prado relaja mucho. Mi marido y mis hijas se unieron a mis paseos. El segundo día de nuestra estancia fuimos a ver las bonitas casas de aldea que hay por los alrededores. También aprovechamos para hacer la sesión de fotos para el recuerdo. Mi marido eligió como escenario de fondo un fresno y un tilo que hay a la entrada del Palacio de Cutre.

Los dormitorios están en la planta superior. Abajo encontramos los salones y el comedor. Me gusta el reparto. También me sentí cómoda en una habitación decorada con sencillez. Me recordó la casa de mi madre. Había una pequeña mesa camilla con su cristal por encima que era igualita a la que tienen mi madre en su sala de estar. Los cuadros también eran iguales a los que puede haber en cualquier casa. Los dueños no gastaron dinero en pinturas de pintores famosos. Las paredes pintadas de color crema oscuro combinaban bien con las grandes ventanas con piedra a la vista. El mobiliario se veía viejo, antiguo, decía mi marido. Casi me daba miedo sentarme en las sillas. Temía que se rompieran. No fue el caso. Los muebles viejos son muy duros porque están fabricados con madera de castaño.

El Palacio Cutre es ideal para un fin de semana largo en plena naturaleza asturiana. Os lo recomiendo. Cangas de Onís queda a 17 kilómetros. Las distancias no son grandes a los principales puntos de interés de Asturias. Yo aproveché para ir al balneario que hay en Borines. Queda a 12 kilómetros. Lo necesitaba. De vez en cuando las aguas de balneario me vienen de cine para quitarme de encima el estrés.
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Saturday, October 24, 2020

Mis vacaciones más medievales

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Peratallada es un pueblo medieval que queda a unos 130 kilómetros de Barcelona. Me pareció precioso. Estuvimos por allí unos días coincidiendo con la boda de unos amigos nuestros. Eran un enlace civil, algo sencillo, pero quedó muy bonita la boda en un telón de fondo sacado de un libro de Historia.

Por las calles de Peratallada encuentras Historia del Arte Medieval. Ves casas que tienen en sus piedras varios siglos de vida, calles estrechas, calles que pasan por debajo de arcos de edificaciones, puentes,... Se ven casas de nueva construcción, pero están bastante integradas en el conjunto de viviendas, Predominan las casas antiguas con su piedra antigua, sus ventanas de madera, flores en ventanas y balcones. Las calles son laberínticas. Te pierdes a poco que te pones a callejear.

Fue una pena no poder disfrutar de sus bares. En muchos sólo aceptaban clientes para comer. Nos llamó la atención que la oficina de información turística fuese un bar. La pela es la pela. Los catalanes saben hacer caja. Pero les falta amabilidad. Lo notas cuando entras en los locales de hostelería y te miran un poco por encima del hombro. Por eso nos quedamos menos días de los previstos. Me hubiera quedado más si el trato fuera más amable. Peratallada está situada en un valle. No hay cuestas en las calles. Esto facilita mucho pasear sin cansarse.

Pese a todo os recomiendo visitar el pueblo. Peratallada es un pueblo catalán con mucho encanto en sus construcciones. Es una pena que muchas de sus gentes no tengan el mismo encanto. La soberbia no me gusta. Y en Peratallada ves mucha soberbia.

También ves muchos turistas. Peratallada es un pequeño pueblo perteneciente al municipio de Forallac, en el Baix Empordà, que cada día es más frecuentado por los visitantes que buscan pueblos con encanto para sus vacaciones tranquilas. Fue declarado Conjunto Histórico-Artístico por ser uno de los núcleos de arquitectura medieval más importantes y mejor conservados de Cataluña. Esta declaración le atrae visitantes.

Nosotros fuimos a ver el Castillo de Peratallada. Es del siglo X, incluso de antes. El pueblo creció a su alrededor. También visitamos la iglesia de Sant Esteve de Peratallada, de principios del siglo XIII; la Torre de l'Homenatge; y el palacio de Peratallada, del siglo XIV. Como os decía, Peratallada es un pueblo muy medieval.
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Los Apartamentos Avenida en Benidorm, Alicante, están muy bien para unas vacaciones en familia. Nosotros pasamos allí cuatro días en compañía de mi suegra. En la pequeña cocina del apartamento la madre de mi esposo dio rienda suelta a sus dotes de cocinera. Esto nos evitó muchos gastos en restaurantes. La cocina era lo mejor del apartamento. Tenía sus alacenas blancas nuevecitas con un menaje de cocina estilo Ikea, que aún se veía poco usado. El combi era de los grandes. Tenías sitio de sobra para guardar alimentos para toda la familia.

Son unos apartamentos decorados con sencillez. Decoración Ikea decía mi esposo. Incluso menos. En nuestro apartamento había un televisor tan pequeño y tan viejo que quitaba las ganas de ver la televisión. Mi marido lo encendió a ver si funcionaba, pero nadie quiso ver la tele. Mis hijas y servidora somos más de canales de Youtube. La televisión tradicional es para viejos.

Teníamos dos habitaciones, un salón decorado con muebles muy sencillos y tonos cremas, una terraza con buenas vistas a la calle, wi fi gratis, aire acondicionado y todo libre de humos. En estos apartamentos está prohibido fumar en las habitaciones. Nosotros no fumamos. No creo que haya huéspedes fumadores que se aguanten sin fumar dentro de los apartamentos.

Os recomiendo estos apartamentos. Son muy prácticos. El centro de Benidorm te queda cerca. También queda cerca la playa. Nosotros poco fuimos a la playa. A mis hijas y a mi suegra les encantaba la piscina del recinto hotelero. No era para menos. La tenían muy limpia y muy bien cuidada. Yo, mientras mi familia se daba un chapuzón en la piscina, aprovechaba para ir de tiendas. Benidorm tiene muchas tiendas interesantes para comprar trapitos a la moda.

Estos apartamentos no son muy fáciles de encontrar si esperas un edificio aparte, rodeado de jardines y esas cosas. Son unos apartamentos ubicados en un edificio pegado a otros. Es un complejo hotelero de apartamentos urbanos.


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Friday, October 09, 2020

Un ejemplo de reconversión del sector turístico

Mi suegro se fue a vivir al Hotel Alda Sada Marina tras el confinamiento. Nos hizo un favor. No sabíamos qué hacer con él. Mi suegra quería meterlo en una residencia, pero mi marido se negó. Decía que su padre podía morir contagiado de covid-19. En esas estábamos cuando mi suegro marchó para el hotel. Unos amigos le habían dicho que este hotel alquilaba sus dúplex a unos precios muy arregladitos.

La vivienda invernal le sale a mi suegro en unos 600 euros. Se incluye en el precio gastos de luz, agua y wifi más una limpieza por semana. Está muy bien. Mi suegro gastaba más en su piso alquilado en Coruña.

Deberían tomar nota los demás hoteles. Este híbrido vivienda-hotel los puede sacar de la crisis que están viviendo pro culpa del coronavirus y sus brotes. Estás mejor en el hotel que en tu casa. En el hotel te lo hacen todo, se ocupan de todos los problemas que tengas y hasta te tratan mejor que en casa. Mi suegro está encantado. La alternativa de irse a vivir con su hija no le gustaba. Volver con su ex mujer, es decir, con mi suegra, era todavía más imposible. Se odian mucho.

El dúplex de mi suegro en este hotel de Sada tiene dos plantas de 75 metros cuadrados y dos terrazas con unas preciosas vistas al mar. Sus amigos lo envidian. No es para menos. No me extraña que en el Hotel Alda Sada Marina tengan muchas llamadas preguntando por sus apartamentos para vivir este invierno mirando al mar sin mascarilla desde sus terrazas.

Os recomiendo el hotel. Os aseguro que es fantástico. Tienen todo muy limpio y la cafetería está funcionando. No hace falta salir del complejo hotelero. Lo único que no te entra en el precio es la plaza de garaje. En el caso de mi suegro no importa porque no tiene coche. Cuando quiere desplazarse recurre al servicio público o alquila un coche.
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Mis vacaciones en Camelle

El Museo Man de Camelle en A Costa da Morte de la provincia de La Coruña es un museo que recuerda al primitivo museo que organizó en un terrenito al lado del mar un señor alemán que vivía como en los tiempos de Adán y Eva. No era aquel Man muy bien visto por los vecinos. Lo vieron mejor cuando murió, dicen que de pena, con la tragedia ecológica del Prestige. En este país los muertos se elevan a los altares populares.

Lo cierto es que le están sacando dinerito a su recuerdo con el museo donde hay piedras con más o menos gusto, fotos y alguna escultura. Suelen organizar exposiciones para atraer más visitantes.

Yo fui con mi suegra esta semana a ver la Exposición de la Fundación Vicente Ferrer titulada De Anantapur a Camelle pasando por el Mediterráneo. Es el trabajo artístico de la tercera Ruta del Arte de Anantapur, un proyecto solidario que da visibilidad a la Fundación del difunto Vicente Ferrer a través de la creación plástica. El Concello de Camariñas apoya la exposición.

Mi suegra quedó impresionada con los cuadros. Pensaba que habían salido de las manos de los pobres a los que ayuda la Fundación. Quedó decepcionada cuando le dije que eran obra de artistas poco o nada pobres. La muestra está recorriendo España.

Os recomiendo visitar el Museo Man de Camelle en Camariñas. Es un museo que suele albergar alguna exposición interesante, como esta de la Fundación Vicente Ferrer. Ha sido una gran idea darle el nombre de Man al museo. El señor Man merece ser recordado. Fue un hombre que nunca le hizo daño a nadie y aguantó estoicamente a los vecinos de Camelle que lo ridiculizaban y se metían con él por andar desnudo. Man fue un hombre libre al que no entendieron. Eligió la libertad después de llegar a Camelle víctima de un mal de amores.

El Museo de Man lo recuerda un poco a él: es sencillo, digno y sus exposiciones permanentes o temporales muestran un amor por el Arte que no se encuentra en museos con más renombre.
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Tuesday, September 29, 2020

Mis vacaciones en un colegio rural

Valdeoma en Carabias, Guadalajara, es una casa rural que parece un colegio por fuera. Nosotros pensamos que nos habíamos equivocado cuando llegamos. Hubiera sido tremendo. Ya era noche.

El edificio no te deja indiferente. Te paras a mirarlo y ves que ha sido construido con una variedad de materiales procedentes del reciclaje. Eso está bien. Sus dueños pensaron en el medio ambiente cuando levantaron el edificio. Mi marido decía que las tejas del tejado se veían demasiado viejas. Las tejas enseguida se ven viejas. Le hubiera quedado más bonito un tejado de pizarra.

A nosotros nos vino muy bien su ubicación. Íbamos a hacer con unos amigos una ruta de senderismo por la Alcarria. El hotel está en los límites septentrionales de la Alcarria que hizo famosa Camilo José Cela con sus novelas. Cerca te queda Sigüenza.

Nos dieron una habitación con vistas al monte. Mis hijas tuvieron más suerte: su habitación tenía unas vistas preciosas al valle. Hay muchas diferencias entre las habitaciones. Mi marido estuvo tacaño. Si hubiera abierto un poco más la cartera nos hacíamos con la habitación que tiene jardín privado. La cogieron nuestros amigos. Yo también quería un jardín privado, pero ya era imposible cambiar. Me ofrecieron una habitación que tenía un altillo. Decidí quedar con lo que tenía. La próxima vez me pido la del jardín privado quiera mi marido o no quiera.

Os recomiendo Valdeoma, una casa rural que merece la pena por la habitación del jardín privado. Espero regresar para disfrutarla. Nuestros amigos nos invitaron a tomar unos refrescos en el jardín. Era estupendo. Tenía unas vistas preciosas de las salinas de La Olmeda. Casi sentí envidia.

Poco tiempo nos quedó libre tras hacer senderismo por la zona. Descubrimos las salinas de Imón. Hay muchas salinas por la zona. Pero lo mejor fue ir a Sigüenza. El Museo del Arte Antiguo hizo las delicias de mi niña grande. Le encantan el arte. Tuvimos que pasar casi una tarde recorriendo las salas para que quedara contenta.
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Mis vacaciones felices en Marruecos

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El Hotel Mon Rève en Casablanca deja mucho que desear. Todavía recuerdo la falta de higiene que había en sus cuartos de baño. El cuarto de baño de nuestra habitación tuvimos que limpiarlo nosotros. Parecía que la fregona no había pasado por el suelo desde la inauguración del hotel.

La habitación estaba más limpia que el cuarto de baño. También la limpiamos. Yo llamé a recepción y pedí ropa nueva para la cama. No me importó pagar un extra. No podía dormir en unas sábanas viejas y con remiendos. En Marruecos si pagas extras en los hoteles sin que te los pidan, aparece todo lo que solicitas.

Este hotel está en la rue Colbert. Es uno de los varios alojamientos baratos que hay en esta calle de Casablanca. Su mayor ventaja es el tamaño de sus habitaciones. Son habitaciones grandes.

No debes perderte su escalera de mármol. Aunque no te alojes en el Hotel Mon Rève, debes entrar a verla. Es una escalera de mármol pintada que agrede el buen gusto. Nunca había visto el mármol pintado. El que tuvo la idea merecía el premio a la originalidad cutre.

No os recomiendo el Hotel Mon Rève ni os lo dejo de recomendar. Es de lo mejor que hay en la rue Colbert, una calle conocida en Casablanca por sus hoteles baratos. Os lo aseguro. Yo estuve hace años en el Auberge de Jeunesse y no quiero repetir la experiencia de despertar rodeada de mosquitos. Por lo menos en el Hotel Mon Réve no hay plagas de insectos voladores. Cucarachas tampoco encontramos. No podía haber después de la limpieza a fondo con un desinfectante que hicimos mi marido y yo.

En cuanto a comidas, en el hotel sólo desayunamos. No estaba mal el desayuno. Sirvieron unas pastas de mantequilla con las infusiones y el café que te chupabas los dedos. En Marruecos los dulces son riquísimos. Para comer y cenar nos fuimos al Rotisserie Centrale, en la misma rue Colbert. Tienen un pollo asado en un espetón con aceitunas muy bueno.
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El Restaurant L´Almirante de Agadir en Marruecos está en la rue des Oranges. Volvería mañana. Quedé encantada con el trato recibido. Mi marido dice que no fue para tanto. ¡Vaya si lo fue! Aquellos camareros sonrientes te ponían la alegría en el cuerpo.

No es un restaurante caro. Tiene unos precios muy razonables. De ahí que suela estar hasta los topes. Los turistas que no viajan sobrados de dinero lo frecuentan. También van personas locales, sobre todo los marroquíes que gustan de comer pescado. El Restaurant L´Almirante es un restaurante especializado en pescados.

Yo tuve que repetir plato con las almejas especiadas al pilpil. Será de mala educación repetir, pero no pude evitarlo. Después de dos platos de almejas especiadas al pilpil, me metí entre pecho y espada una escalopa empanada. Mi marido se animó con el menú de specialités Marocaines.

Se come bien en este restaurante que os recomiendo. Para mí el Restaurant L´Almirante es uno de los mejores restaurantes de Agadir, una ciudad que es una invención de Marruecos para el turismo. No es una ciudad muy marroquí en sus costumbres ni es muy europea. Es la ciudad, como dice mi marido, donde los turistas no nos sentimos tan agobiados por los falsos guías y los vendedores de todo. En el Restaurant L´Almirante puede comer tranquila. No dejan entrar a los vendedores ambulantes a importunarte.

El restaurante no está en un local lujoso. Prima la sencillez. Pero ni te fijas. Tiene un personal tan agradable que consigue que te sientas como en tu casa. Deberían tomar nota algunos camareros españoles. El personal de este restaurante marroquí no sobra mucho y trabaja como si le pagaran unos sueldazos. Siempre los ves contentos. Nosotros fuimos tres o cuatro veces. La primera vez fue con unos amigos.

Es un restaurante fácil de localizar. Está cerca de la playa, en una calle lateral al bulevar Hassan II. La rue des Oranges hace honor a su nombre con unos naranjos que dan su fruto cuando toca.
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Monday, September 28, 2020

Mis vacaciones en un castillo

El Landa Palace en Burgos es un hotel cinco estrellas en un Castillo. Cuando llegamos, fue como regresar a la Edad Media sabiendo que dentro de aquel edificio majestuoso nos esperaban todas las comodidades de hoy en día. Yo no me hubiera marchado si mi marido hubiese seguido pagando tanto lujo. Me habría quedado a vivir en Burgos.

La parte más antigua del castillo es la torre. Data del siglo XIV. Es una torre que trasladaron piedra a piedra desde su ubicación originaria en un pueblo vecino. Dentro del edificio ves mucha piedra y muchas bóvedas. A nosotros nos dieron la suite principal. Falta nos había. El espacio siempre es un problema en nuestro matrimonio. Si no estamos sobrados de espacio, vienen las discusiones. En la suite estuvimos en nuestra salsa. Las puertas eran de nogal, madera maciza. Nunca me había sentido más segura en un hotel. La cama, con un cabecero de bronce, me hizo pensar en el pasado.

Pero lo mejor estaba fuera, siendo el interior encantador. Había una colección de carruajes en el exterior que invitaba a subir a una carroza, que te engancharan unos caballos y tirar por la autovía hasta Madrid. Mi marido sacó muchas fotos.

Mis hijas, en cambio, se sintieron más atraídas por la fabulosa piscina. Estaba parcialmente cubierta por una bóveda gótica acristalada, con forjados modernistas. Espero regresar al Landa Palace para ver a mis hijas nadando felices en aquellas aguas limpísimas. Falta hacía una buena piscina para refrescarse. Estuvimos en el Palace unos días de altas temperaturas.

Os lo recomiendo. El Landa Palace queda cerca de la catedral gótica de Burgos. Puedes ir andando. Nosotros poco salimos. Sólo hicimos una caminata hasta la estatua del Cid y fuimos en coche hasta el Parque Natural El Parral. El parque queda a unos cuatro kilómetros de este fantástico hotel de cinco estrellas que merece sus cinco estrellas, incluso una más. Lo tienen muy bien cuidado. El jardín, por ejemplo, es como me gustan a mí los jardines: con un césped verde cortadito y los árboles justos.

Saturday, September 19, 2020

Mis vacaciones en un bosque atlántico

El senderismo es el deporte más sano que puedes practicar en estos tiempos de coronavirus. La última ruta que hicimos en plena Naturaleza gallega fue la de las Fragas do Eume. Casi tuve miedo. No se veía un alma por los caminos de tierra que recorren bosques envueltos en nieblas aún en verano. Son tierras, las del Eume, con cañones, gran variedad de árboles y plantas y una historia medieval más rica que la historia presente.

Con razón dicen que las Fragas do Eume son el bosque mejor conservado de Europa. El abrupto valle de profundas gargantas impresiona. En el año 1997 lo declararon Parque Natural. Es el segundo mayor de los parque naturales de Galicia tras el Xurés en Ourense. Tiene el Parque Natural de las Fragas do Eume 30.000 hectáreas.

Nosotros lo debimos recorrer entero. No andando, por supuesto. Mi marido alquiló un coche todoterreno para que servidora no pudiera protestar. Hacíamos tramos a pie y otros tramos en coche. Mi suegra también vino con nosotros. Ya conocía la zona. Por eso se llevó ropa de abrigo. Hace falta poner una chaqueta cuando te acercas al río Eume y a su gran cañón envuelto en brumas. Sólo se escuchaba el silencio y los sonidos de la pajarería que habita los bosques.

Ves plantas muy antiguas. Por ejemplo, los helechos que vienen creciendo en estas tierras desde el período geológico Terciario a la sombra de imponentes robles, castaños, abedules y alisos.

Aves hay muchísimas. Miras para arriba y parece que estás en el mundo particular de las especies voladoras. Mi marido estaba más interesado en los peces. Llevó la caña de pescar cual Adán primitivo. Consiguió que algunas truchas picaran su anzuelo. También picó el anzuelo de mi santo un pez raro. Mi suegra dijo que era un reo. Lo devolvimos al río para que le hicieran sus compañeros de aguas un entierro. Yo no como lo que no conozco.

En una charca había un grupo de ranas sonrientes. En las Fragas del Eume todos los animalitos parecen felices. Están en su salsa. Menos gracias me hicieron los reptiles. Se ven muchos cruzando los caminos sin asfaltar y alguno que hay asfaltado. Mi marido sacó fotos a las salamandras rabilargas. Son unos reptiles difíciles de encontrar en otros sitios. Mi hija mayor quería buscar más bichos reptilianos. Estaba convencida de que por allí estuvieran los dinosaurios. No encontramos ninguno. Es cierto que se han extinguido.

En el pasado debió haber vivido mucha gente por allí. Encontramos bastantes restos prehistóricos y monumentos de la Edad Media. Los Monasterios de Caaveiro y Monfero nos recordaron la dura vida monacal. ¿Qué harían las monjas encerradas entre aquellas paredes? Rezar y aburrirse.

Encontramos los primeros turistas que se cruzaron en nuestro camino en le monasterio de Caaveiro. Eran unos franceses. Nos miraron con caras de pocos amigos. Debieron haber pensado que nadie se acercaba hasta el corazón de las Fragas del Eume. Los franceses estaban haciendo la ruta de los miradores. Mi marido quiso seguir su ejemplo. Aceptamos el reto el resto de la familia y recorrimos los cinco miradores que hay en el Parque Nacional de las Fragas del Eume: Teixido. Monte Pendella, Caaveiro, Pena Cavada y Mirador da arboeira.

Os recomiendo visitar el Parque Nacional de las Fragas del Eume. Está muy bien. Es un mundo aparte. Si quieres información, te acercas al Centro de interpretación de Caaveiro y te lo cuentan todo con textos detallados y fotografías. Lo mismo hacen en el Centro de Interpretación de Monfero y en el Centro de Interpretación de A Capela. En A Capela tienen un Museo Etnográfico interesante.

Nosotros pasamos de centros de interpretación. Mi suegra propuso interpretar nosotros las Fragas del Eume. Fuimos a nuestro aire, sin explicaciones teóricas ni recomendaciones que, tal vez, nos hubieran hecho falta. Yo reconozco que pasé miedo. La madre de mi marido se está convirtiendo en una señora muy audaz. Se metía en el río como una exploradora. Temí que la llevara la corriente. Afortunadamente, la tenemos aún con nosotros. Nuestra vida sería muy aburrida sin ella.
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Friday, September 18, 2020

Mis vacaciones en el mayor desierto del mundo



El mayor desierto del mundo, el Sáhara, impresiona más cuando estás allí que cuando lo ves en la televisión en algún documental. Hay zonas en las que manda el Frente Polisario. Otras zonas de lo que era el Sáhara español fueron ocupadas por Marruecos.

Nosotros fuimos primero a ver la zona del Frente Polisario. Mis cuñados tuvieron en casa acogida durante unos cuantos veranos una niña refugiada. Nos contó la cría mil calamidades. Por eso queríamos ver todo aquello.

Aparte de las vacaciones humanitarias, intentamos divertirnos. La vida tomada demasiado en serio no es vida. Lo que sí te debes tomar en serio es la protección solar. Como no lleves suficiente crema protectora para los labios y una buena crema solar regresas a casa más quemada que las empanadillas que hace mi hermana. También debes llevar una mascarilla para la zona de dunas. A mí me fue de gran utilidad. Gracias a la mascarilla podía respirar. No olvides tampoco llevar un montón de botellas de aguas. Hay que beber mucho para no deshidratarse. Mi marido llegó a beber diez litros de agua al día. Yo bebí como mucho unos cinco litros. Un milagro. En casa no bebo ni un litro de líquido.

En el Sáhara bebes y no comes. Cuanta más calor tienes menos hambre tienes. Hablando de tener, tuve más miedo que en ningún otro sitio. Mi marido me convenció para hacer un viaje en coche por el desierto. Casi nos perdemos. Una duna de arena tapó la carretera por la que teníamos que regresar y no encontrábamos camino de regreso. No quedamos perdidos para siempre jamás porque fue un trayecto corto. Apenas nos habíamos distanciado de las rutas más frecuentadas.

Después de esta experiencia para contar a nuestras hijas y amigos, fuimos más prudentes. Nos dedicamos a hacer turismo con cabeza, yendo por las carreteras principales. No hace falta alejarse de las carreteras señalizadas para ver pequeñas aldeas en las que la gente está cada día más acostumbrada a ver turistas occidentales.

Os recomiendo visitar el Sáhara. Debes ir mentalizada para ver mucha pobreza. Las gentes que lo habitan no tienen nada. Hubo chavales que se ofrecieron a enseñarnos árabe a cambio de dinero. Da pena que no hagan nada de artesanía. También da pena que no cultiven un huerto para tener alimentos propios. Por allí no ves nada de agricultura ni de industria.

Esperamos volver. La próxima vez nos quedaremos algunos días en El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental. También iremos por la costa. En este primer viaje nos centramos en el interior desértico, en la parte menos interesante de cara a pasarlo bien.

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Mis vacaciones en una cárcel de mujeres

La Hospedería Fuentenueva en Baeza, Jaén, tiene un pasado que casi me hizo salir huyendo cuando lo conocí. Mi marido sabía que había sido una cárcel de mujeres cuando hizo la reserva, pero no me lo comentó hasta que estábamos instalados en la habitación. Estaba quedándome dormida en una cama comodísima y me quitó el sueño diciéndome que estábamos en la cárcel.

Afortunadamente, entre la cárcel de mujeres y el hotelito rural con encanto que es hoy en día, este edificio lleno de historia fue la vivienda de un juez. Los fantasmas de las mujeres encarceladas no deben andar por allí. Ya se encargó la familia del juez de quitarle a las distintas estancias el mal rollo carcelario.

La fachada del edificio no tiene nada que ver con su interior. Cuando llegas ves una fachada castrense que recuerda las fachadas de los cuarteles bien del ejército. Una vez dentro, descubres un interior neomorisco decorado con sobriedad. Los cuadros sobre taburetes de pintor le dan un aire bohemio chic. Las escuálidas plantas en salones y pasillos meten un toque de naturaleza dentro de los muros serios. No faltan arcos perfectamente integrados en tabiques que muchas veces prescinden de puertas en las estancias comunes.

Mis hijas disfrutaron mucho las exposiciones de pintura y artesanía que albergaban los salones. La pequeña sale a su abuela paterna: se interesa mucho por las artesanías. La mayor es más como yo: ve una pintura y queda mirándola embelesada aunque su autor sea un desconocido.

No faltaba una fuente en un rinconcito trasero, bajo una cúpula morisca. Mi marido decía que el ruido del agua de la fuentecilla daba tranquilidad. A mí me ponía de los nervios. No soporto el ruido del agua. Menos mal que nuestras habitaciones estaban alejadas de la fuente morisca.

Nos dieron unas habitaciones amplias, pero con unas vistas a un horrible patio trasero. Con motivo estaban los estores bajados. Abrí las ventanas y volví a cerrarlas y a taparlas. Ver el patio trasero deprimía. Sobre el escritorio nos dejaron un ramito de flores. Mi santo tarareó la canción del ramito de violetas de Cecilia nada más verlo. Quité el ramito. No me gustan las flores en la habitación. Mis hijas también quedaron decepcionadas con su cuarto, idéntico al nuestro. Sólo se diferenciaba en que en el suyo había dos camas gemelas. Fueron las camas el motivo de sus quejas: decían que eran muy estrechas. Nuestra cama de matrimonio tampoco era lo que se dice de matrimonio de verdad, pero el colchón blando me ayudó a conciliar el sueño y a no acordarme de mi cama en casa.

Por las mañanas moríamos de calor. Tenía que abrir las ventanas de par en par para no desfallecer. Les pedí un ventilador. Me trajeron uno que era como un vendaval. Ni tanto ni tan poco. Acabamos poniendo el ventilador en el cuarto de baño y desde allí daba aire para la habitación.

Pese a alguna desventaja, os recomiendo la Hospedería Fuentenueva. Puedes ir andando hasta las Puertas de Jaén y Úbeda. Nosotros fuimos a pie a ver los restos de la muralla de Arco de Villalar, seguimos caminando hasta el Palacio de Jabalquinto y de los Salcedos. Es un edificio gótico precioso. En esta zona de Baeza hay muchos edificios renacentistas. El último día de nuestra estancia nos acercamos en coche a Úbeda. Falta nos hacía el coche porque está a ocho kilómetros de la hospedería.
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Friday, September 11, 2020

Mis vacaciones con las avispas velutinas

La Hostería de Quijas en Cantabria tiene un jardín sobrado de flores. Era imposible sentarse en el jardín a leer porque te asaltaban las avispas. Nosotros estuvimos allí dos días. Veníamos de Oviedo y nos apetecía parar con la caravana. O, mejor dicho, yo estaba muy cansada de tanta caravana y le propuse a mi santo que dejara la caravana donde pudiera porque servidora necesitaba una cama cómoda y un cuarto de baño decente. Lo mismo opinaron mis hijas. La Hostería de Quijas fue lo que encontramos a tiro en la antigua carretera de Oviedo a Santander.

Es una casona bien restaurada. Se nota que sus dueños gastaron dinero en remodelar una casa con más de doscientos años sobre sus piedras. Lo que más me gustó de sus estancias comunes fue la biblioteca. Se respiraba el silencio entre más libros viejos que recientes. Había un oratorio que llamó mucho la atención a mis hijas. En mi casa nadie reza.

El jardín es enorme. Nos dijeron que había unos cuatro mil metros cuadrados de jardín. Rodea toda la casa con hortensias, enredaderas y un magnolio al que se le ha perdido la cuenta de los años que tiene. Mi marido decía que tenía varios siglos. No creo que fuera para tanto.

Antiguo también es el mobiliario de la casa. En nuestras habitaciones había camas de anticuario y unos sillones dignos de venderse en el Rastrillo de Madrid. La Hostería de Quijas tiene una decoración muy rústica. No olvidas que estás en un alojamiento rural.

Como el jardín tenía un montón de avispas salimos bastante los dos días que estuvimos por allí. Nos fuimos andando hasta el Palacio de los Bustamante y también llevamos a las niñas a ver la entrada de las Cuevas de La Clotilde. Las Cuevas de Altamira quedan a sólo seis kilómetros. En esta ocasión no nos acercamos hasta las famosas cuevas. Ya las tenemos muy vistas. A donde sí fuimos fue a la playa. Pasamos una tarde enterita en la Playa de Cobreces. Poca gente había.

Os recomiendo la Hostería de Quijas. Es una casa rural tranquila, próxima a las Cuevas de Altamira, sobre todo si tienes vehículo para no tener que andar los seis kilómetros que hay de distancia. Te tratan muy bien en esta vieja casona con una piscina ideal, si el tiempo permite darse un chapuzón.

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