Friday, March 16, 2007

Intentando casarme

 
 
 Finalmente puede liberarme de mi alumno Pablito e irme a hacer turismo con mi chico. Delante de la Basílica me entraron unas ganas locas de casarme. Se lo dije a Carlos.
 
 -Tranquila, Sophia; todo a su debido tiempo.
 -Tiene que ser ahora mismo.
 -No puede ser. Las bodas requieren preparativos.
 -Mi boda no. Digo sí, dices sí, y quedamos casados ante Dios y los hombres.
 
 Carlos reía como se ríe uno ante las ocurrencias de una niña. Para él, yo soy un poco fantasiosa. No acaba de creerse mis realidades.
 
 En la terraza de uno de los bares situados frente a la iglesia, había sos curas. Tomaban café y charlaban.
 
 -Padres -les dije-, yo y mi chico venimos a casarnos bajo la cúpula de San Esteban.
 -¿Dónde está su chico? -me preguntó el sacerdote mayor.
 
 Carlos cruzaba la plaza peatonal como si lo llevara el demonio. ¡Me había plantado! Lo odie a muerte. ¿Aquel era su amor? Gracias a Dios, mi memoria es prodigiosa. Recordé que existía el matrimonio por poderes.
 
 -Mi chico está en EEUU haciendo fortuna. Usted me casa por poderes. No se preocupe por el dinero. Pagaré todo cuanto me pida.
 
 El sacerdote mayor no parecía muy dispuesto a casarme. En cambio, el joven dijo que no había problema. Entramos en la Basílica. Me emocioné. Iba a casarme en la misma iglesia de Budapest donde contrajo matrimonio la archifamosa Sophia Loren. Aquello había que fotografiarlo para la eternidad. Le entregué mi cámara al cura joven. Iba a ser testigo, novio sustituto y fotógrafo.
 
 -¿Le viene bien delante de la imagen de San Esteban?
 -Ni hablar, yo me caso delante del altar mayor.
 -Los matrimonios por poderes no se pueden celebrar ante Dios.
 -El Papa no dijo tal cosa.
 
 El sacerdote mayor dijo que yo tenía razón.
 
 -¡Profe Sophia!
 
 Allí estaba Pablito para fastidiar.
 
  -¿Qué haces aquí, niño travieso?
 -Mamá me dio dinero para hacer turismo. ¿Qué haces tú con estos curas?
 -Me van a casar por poderes con mi chico.
 -No parecen curas de verdad.
 
 El sacerdote de verdad salió de la sacristía. En varios idiomas gritó "fuera comparsas". Mis curas marcharon sin casarme. Sigo soltera. ¡No hay derecho! Ni siquiera por poderes y con sacerdotes de mentirijilla soy capaz de dejar la soltería.



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Tuesday, March 13, 2007

Mujeres conquistadoras

Inés de Suárez

No siento los brazos. Quedé muerta después de arrastrar a Marta hasta el taxi que llamó Mara. El taxista sólo entendía su idioma. Abría la puerta del taxi como se la abriría un lacayo a un rey sin desmayar. Era un húngaro fuerte, nada caballeroso.

-Esta tarde descansamos, profe Sophia.
-Sí, cariño. Falta me hace.
-Le quiero hablar de las mujeres conquistadoras.
-No, por favor.
-Sí, profe Sophia. ¿Prefiere iniciar la conversación con Inés Suárez o con Mencía Calderón?

Eché las manos a la cabeza arrastrando mis brazos cansados. Pablito interpretó que un dolor de cabeza me atacaba. Preparó rápidamente un café para mí, en la cafetera eléctrica de la habitación; para él, se sirvió un vaso de leche.

-Cariño, ¿por qué no vas a mirar como se encuentra tu madre?
-Se encuentra perfectamente. Mamá suele desmayarse con cierta frecuencia. Cuando ve a un hombre guapo se tira al suelo. Es su forma de ligar.

¿Qué hombre guapo vio Marta? ¿Ambrosio? Ambrosio es un chico resultón; rubio, alto, guapillo de cara. ¿Estará Marta enamorada de nuestro fotógrafo? Si lo está, pierde el tiempo. Ambrosio sólo tiene ojos para su poeta.

-Unas cuarenta mil mujeres llegaron a América en el siglo XVI, profe Sophia.
-No estamos en clase, Pablito.
-Yo quiero hablar de nuestras grandes conquistadoras. Lo dejé que hablara. Me repanchingué en el sillón y pensé en mi chico. A mí las chaladas que corrían detrás de sus maridos hacia el Nuevo Mundo, me traían sin cuidado. Eran unas tontas. Son los hombres los que deben seguirnos a las mujeres. Mira mi Carlos, siempre me acompaña en mis viajes. Es el descanso de la guerrera.

Es imposible descansar. Pablito me sacude. Estos son malos tratos. Lo miro con mirada de madrastra. No se da por enterado. Supongo que la señora Otra que rapto a su padre del domicilio familiar, no tiene mirada de madrastra.

-Escuche, profe Sophia.
-¿Vienen las conquistadoras?
-Los hombres casados tenían prohibido irse a América sin sus esposas, pero muchos sortearon la prohibición de la Corona.
-Siguen haciéndolo, Pablito. Los hombres casados son el peor subgénero masculino.
-Muchas mujeres los siguieron, pero cuando llegaron a América ya eran viudas.
-¡Vaya por Dios!
-En América fundaron conventos para rezar por sus maridos.
-Eran tontas perdidas. Yo de ellas no rezaría ni un padrenuestro.
-¡Habían muerto en la batalla!
-Como si murieran de sarampión. Yo no rezo por ningún hombre.
-¿Por mi tampoco rezarías, Sophia?
-¡Carlos!

Me levanto de un salto y lo abrazo. Mi chico ha llegado a Budapest vivito como un pez espada. ¿Para qué perder el tiempo en rezos? Yo el tiempo lo utilizo para disfrutar de este amor carnal que me besa como solo él sabe hacerlo.

Thursday, March 08, 2007

En Budapest

Puente de las Cadenas

Ni siquiera me he librado de Pablito en las vacaciones de carnaval. Mara contrató a la madre de Pablito para el reportaje de Budapest, y aquí la tenemos con su superpesado niño.

-Estas camisetas de House of Holland no me gustan nada.
-Por favor, Marta. Apóyate en la barandilla del Lánchíd.
-Creo que no lo voy a hacer, mi querida Mara. Éste antiguo hierro no es seguro. Si caigo en las frías aguas del río Danubio, Pablito quedaría huerfano de madre.
-Algún día todos seremos huérfanos -dice Ambrosio.

Marta lo mira encantada. Ambrosio ha cambiado mucho desde que tiene una novia poeta. Se volvió filósofo. No me extraña: las poesías de Yolanda son muy metafísicas.

-¿Yo cuándo seré huérfano? -pregunta Pablito.
-Imposible saberlo, cariño -lo tranquilizo-. La Divina Providencia es imprevisible.
-Concentremonos, chicos -dice Mara-. Marta, por favor, posa como una manifestante. Fíjate en Sophia.

Yo me sentía en mi salsa. Las camisetas XXL de House of Holland atraían las miradas de todos los peatones. La mía ponía en grandes letras: "Do me daily, Christopher Bailey". Una niña le susurró a su madre el significado en su idioma. Pablito me preguntó qué había que hacer a diario. No le contesté. Se lo preguntó a su madre. Marta le dijo que me lo preguntara en clase. Espero que se olvide.

La camiseta de Marta ponía: "soy el arma del amor". La directora de la revista "Miss" no estuvo muy acertada. Marta es una pobre cornuda, abandonada por un marido experto en temas históricos.

-Profe Sophia, ¿sabe de quién me habló papá?
-De Madonna.
-No. Me habló de los grandes conquistadores españoles.

Tape los oídos. Si me iba a soltar la vida y milagros de Colón no quería oír nada.

-Así, así -chillo Mara-. Ambrosio, dispara todo el carrete. La marca Worn By va a quedar encantada con estas imágenes.
-Profe Sophia, ¿sabes nadar? El puente de las Cadenas no es una construcción segura.
-¿No me digas, Pablito? Si se derrumba nos vamos todos al otro mundo.
-No digáis tonterías -dijo Mara-. ¿A dónde va Ambrosio? Marcha a todo correr como si se fuera a acabar el mundo?
-Va a salvarse.

Marta palideció. Emitió un lastimoso ¡ay! y se derrumbó sobre el suelo del puente construido en 1.840.

Wednesday, March 07, 2007

Me quedo con los incas

Escudo del Nuevo Reino

Doña Manolita nos reunió en su despacho para zanjar definitivamente el incidente. Había hablado con las monjas del colegio Miraflores. No pensaban denunciarnos, pero querían que doña Manolita le dijera a Pablito que hay que respetar a tus hermanos más pequeños.

-No tengo hermanos, doña Manolita. Mi madre es modelo y no puede tener más hijos.
-Ser modelo no impide tener hijos. En todo caso, las hermanas se referían a la hermandad por la ley de Dios.
-No adoctrine al niño -protestó Ena-. Dígale que no haga el indio y punto.
-¡Con lo que me gustaba ser inca!

Lo miramos atónitas. Pablito es un niño muy especial. Tiene madera de político. Nos vendía el Imperio Inca de tal manera que me vinieron ganas de salir a la calle pidiendo firmas para un referéndum incas sí o incas no.

-Tenían un sistema contable avanzado -decía Pablito.

Mi chico no tendría problemas con sus consultorías. Si el sistema contable inca era tan avanzado los balances cuadrarían en un plis plas. Igual hasta podría reducir costes fijos prescindiendo de algunos empleados que no necesitaría.

-La educación era muy disciplinada. Todos los alumnos obedecían a sus profesores.
-Obedécenos, Pablito -aprovechó doña Manolita, para corregir la indisciplina del niño -. Prometeme olvidarte de todos los pueblos precolombinos.
-Me quedo con los incas.
-Pensé que vivías con tu padre -le dije.
-A mi padre le encanta el Virreinato de Nueva Granada.
-Tu padre es un sádico.
-¡Macarena!
-Doña Manolita, sólo a un sádico le puede encantar un sitio en el que sacrificaban adolescentes para ofrecérselos al sol.
-Pero cuando llegamos los españoles fuimos bien recibidos- protestó Pablito -. Nos tiraron a los pies cadáveres de sacrificados.

Me estremecí. Prefiero los malos recibimientos de la madre de Carlos. Cuando voy a buscar a mi chico, y está ella en casa, no me saluda. Es mejor que te ignoren a que te tiren un muerto a los pies para darte la bienvenida.



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Tuesday, March 06, 2007

El gran inca Pablo

 
 
 La contienda no había llegado a las manos y terminó cuando llegó Pablito hablando de los incas.
 
 -Yo respeto sus ritos, señora.
 -Aquí tenemos al niño caníbal. ¡So abusón! ¿No te da vergüenza abusar de los niños pequeños?
 -¡Cállate, bruja!
 -Macarena, por favor... -protestó doña Manolita, totalmente afónica por los gritos de paz proferidos.
 -Soy el gran inca Pablo -prosiguió Pablito-, y le otorgo la gracia de conservar el rito caníbal siempre que sólo lo practique con los miembros de su familia.
 
 La abuela del privado se desmayó. Doña Manolita le tomó la mano derecha y se la llevó al oído. Le dije que el pulso no se miraba así. Doña Manolita dijo que aquella mujer necesitaba un boca a boca urgente para resucitar.
 
 -Levántate y anda -decía Pablito.
 -¡Calla, niño! Esta mujer no es Lázaro.
 
 Pablito tampoco era Cristo. Él ayudaba como podía y, lo mismo que otros alumnos, aportaba sus conocimientos en resurreciones de desmayados. Doña Manolita no sabía a quien hacer caso. El que decía que un papel quemado hacía milagros tampoco le parecía muy de fiar. Peor le parecía el remedio de retorcerle un brazo. Del instituto Mirasierra nunca había salido un visitante herido.
 
 Ena terminó con las dudas de la directora. Llegó armada con el cubo de fregar suelos y vació su contenido sobre la cara maquillada de la abuela del privado. La mujer despertó escupiendo y maldiciendo al Dios único por haber hecho un mundo tan malo. Ena le dijo que no había sacerdote cristiano que pudiera perdonar sus blasfemias.
 
 -Yo la perdono, señora. Vaya con Dios y no se pierda en los cuarenta mil kilómetros del Imperio Inca.
 -¿Cómo dice? -preguntó la mujer aturdida.
 -Estamos haciendo grandes obras públicas.
 -¿Refeormas en el instituto? Así malgastan el dinero de mis impuestos.
 -No se olvide de acudir a su puesto de trabajo. Es obligatorio.
 -¿Obligatorio?
 -Sí, todos los incas adultos están obligados a aceptar el puesto de trabajo que les toca. A usted le ha tocado limpiar los baños del instituto Mirasierra.
 
 La abuela del privado no quiso oír más. Marchó maldiciendo a la ministra de Educación. La profe chachi gritó ¡viva la escuela pública! Todos, menos doña Manolita, contestamos ¡viva!



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Friday, March 02, 2007

Pelea por un sacrificado

Uno de los alumnos sacrificados fue el nieto de la abuela del privado. Pablito no pudo elegir peor esclavo para ofrecer a los dioses. La abuela del privado se exalta por mucho menos; si le das motivos se revoluciona.

Viene todos los días a pedir castigos para Pablito. Doña Manolita la recibe todas las mañanas. Le da la razón. Pablito es un demonio, pero ella no puede castigarlo porque lo impide la ley.

-Sólo le pido un cachete.
-No puede ser, señora.
-Un cachete a tiempo es el mejor correctivo.
-Hablaré con la profesora tutora de Pablito.

La abuela del privado insistió en hablar directamente con la tutora. Doña Manolita me ordenó buscar a Ena.

Allí se iba a armar una buena. Ena era muy capaz de agredir a la abuela del privado con el cachete correctivo. NO, yo a la profe chachi no la buscaba. Me fui a esconder a la alula de informática.

Unos quince minutos más tarde, los gritos de la profe chachi llegaron a mi escondite. Siempre pensé que Ena se podría haber ganado muy bien la vida cantando ópera. Su do de pecho hace temblar toda la Sierra de Madrid.

La abuela del privado tampoco quedaba atrás a la hora de dar gritos salvajes. Abrí la puerta. Todos nuestros alumnos abandonaban las clases e iban hacia el lugar de la pelea. Debían estar pegándose ya. Recordé que Ena es cinturón negro en judo. Eché la mano a mi móvil y llamé a emergencias Madrid.

-Vengan rápido al instituto Mirasierra. Hay una pelea.
-¿Acoso escolar?
-¡Corran! Se están matando.
-Presente una denuncia cuando haya cadáver.
-¿Para qué?

Cortaron la comunicación. El hombre de la operadora de emergencias sólo sabía que cuando hay un cadáver se presenta una denuncia en algún sitio. No importa para qué.

Wednesday, February 28, 2007

Corre, esclavo, que te pillo

Pablito cambió de obsesión. Ahora son los pueblos precolombinos los que ocupan sus pensamientos. Ena, siempre preocupada por la salud mental del niño, decidió no comentar la película en clase. Prefería que continuara obsesionado con los visigodos.

Fue peor el remedio que la enfermedad.

Pablito es un niño que necesita expresar sus pensamientos en público. Si no lo hace, lleva sus ideas estrafalarias a la práctica, con resultados desastrosos par todos.

Fue lo que hizo tras ver "Apocalypto". Se coló en el patio del colegio Miraflores a la hora del recreo y le habló a los niños de primaria del "Templo de los Ídolos" de los aztecas hasta que los dejo adoctrinados en canibalismo. Era canibalismo civilizado. Jugaban a matar y a ser matados. Pablito ejercía de jefe azteca ordenando el sacrificio de todos los niños rubios. Los sacrificados se tiraban a sus pies, una vez cogidos por un ejército de guerreros en un "corre esclavo que te pillo". Tal algarabía armaron, que todas las monjas salieron de la capilla dejando a medio rezar el segundo rosario de la mañana. Las salustinas se santiguaban. Bueno, creo que no se llaman salustinas, pero yo les digo salustinas porque así las llama mi amiga la profe chachi. Cuando terminaron de espantarse, besaron los grandes crucifijos que les colgaban del cuello, y se lanzaron a parar el ejército de Pablito y a levantar a los sacrificados.

-Levántate y anda-gritaba Pablito, imitando a Cristo.

Yo salí de mi escondite en el seto del patio. Deseé que Ena estuviera allí para hacer algo. Le iban a pegar a Pablito. Cerré los ojos. No quería ni podía ser testigo del maltrato a uno de mis alumnos. Mi corazón palpitaba a mil por hora.

Sentí una mano en mi brazo.

-¿Este niño es alumno suyo?

Abrí los ojos.

Una monja me entregaba a Pablito. Lo abracé. Por lo menos no lo habían maltratado.

Wednesday, February 21, 2007

"Apocalypto" pirata



Ena consiguió una copia pirata de "Apocalypto", y se la proyectamos a los niños en el salón de actos.

Doña Manolita es muy generosa a la hora de prestar el salón de actos para actos culturales, pero cuando la violencia fue incrementándose en la pantalla, temí que cortara la película.

Pablito atendía más las murmuraciones de la directora del instituto Mirasierra que las desventuras de Jaguar Paw. Diríase que el joven huido le importaba un comino. ¿Qué estaba diciendo doña Manolita por lo bajini? Nuestros alumnos más revoltosos eran todo oídos de las palabras susurradas por los labios carnosos de la directora.

No pude aguantar mi curiosidad. Me levanté y me acerqué a doña Manolita. "Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que se destruye desde dentro", decía una y otra vez. Doña Manolita estaba memorizando la frase estrella de la película de Mel Gibson, y nuestros alumnos contemplaban el proceso de memorización. No podía reñirles. Aprender a memorizar les vendrá bien para los exámenes.

En la otra esquina de la sala, Ena discutía con mi chico. Conociendo a Ena, allí me fui rauda y veloz. La profe chachi es una mujer de carácter; me extrañó que mi Carlos se atreviera a discutir con ella.

-Es una copia pirata. Si lo hubiera sabido, no os prestaba el proyector de cine de mi abuelo.
-Amor, en Mirasierra somos pobres. Tenemos que piratear.
-¡Sopia! Hablas como esta mujer.
-Cállate, chico. Estás distrayendo a nuestros alumnos -dijo Ena.

Los alumnos ya estaban distraidos y entretenidos. Pablito, al lado de la gran pantalla, señalaba con una escoba a los actores de "Apocalypto". Con voz de barítono niño se imponía a los alaridos de los mayas.

-¿Veis como se comen entre ellos? En 1.519, cuando llegamos los españoles, seguían devorándose. Hacía doscientos años que perdieran su hegemonía. Entonces, eran los aztecas el pueblo dominante.

Carlos me mira con cara de perplejidad. "¿Es superdotado?", pregunta. "No, cariño; es superpesado". Carlos piensa en Pablito buscando una razón al comportamiento exhibicionista del conocimientos aztecas: no conocían la rueda, tenían un sistema contable sin moneda, cultivaban las tierras con sus lanzas porque también el arado era un artilugio desconocido para ellos,...

-Hernán Cortés quedó maravillado con la cultura azteca, ¿lo sabía, señor? -le preguntó a mi chico.

Carlos calla. Él es consultor y no opina. Mis niños le gritan ¡suspenso! Ena se ríe a carcajadas. Doña Manolita le pregunta a gritos si sabe o no sabe quién era Hernán Cortés. Mi chico está rojo amarillo. Me asusto. Su pulso va a mil por hora. Pongo la mano en su corazón para calmarlo.

-¡Eh, profe Sophia! No le meta mano al técnico de sonido.

Ahora soy yo la que se sonroja.

-Joven, a hacer cochinadas a su casa.

-Sí, doña Manolita, allí vamos.

Cuando salimos nos despiden con aplausos. En la película pirateada, los mayas también aplauden: han achicharrado a otro de los suyos para ofrecérselo a los dioses. Pienso que mi ofrenda es más civilizada. Mejor ofrecer amor carnal al Supremo.

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Monday, February 12, 2007

Un niño Guadiana

 El problema de Pablito es una maldición. Desaparece y reaparece como el Guadiana. Llevaba dos días callado en clase cuando volvió a la carga con los visigodos.
 
 Lo encontré en la redacción de la revista "Miss" con su madre. Otra que está para consulta de psiquiatra. Pasó de beata a aspirante a modelo como quien pasa de una acera a otra.
 
 -Ambrosio me dijo que harán el próximo reportaje fotográfico en Bucarest. Yo podría ser la modelo estrella.
 -La modelo exclusiva de la revista "Miss" soy yo.
 -Usted es profesora.
 -También soy modelo.
 -El pluriempleo está prohibido.
 
 Yolanda sale de su despacho enfadada. No quiere peleas. Yo tampoco.
 
 -A discutir a la calle.
 -Los desordenes públicos están penalizados.
 
 Una familia de locos. El padre experto en visigodos, la madre especialista en leyes, el hijo fan de todos los godos, y la señora Otra, que rompió el matrimonio que unía a esta pintoresca familia, también debe tener alguna especialidad intelectual.
 
 Pablito cree que hablando de los visigodos su madre será contratada por la revista "Miss".
 
 -Leovigildo -nos cuenta-, instaló la capital en Toledo.
 -¿A qué viene esto? -pregunta Yolanda.
 -Fue el rey visigodo que promulgó una ley que permitía casarse a los visigodos con los romanos. Un hombre libre podía tomar como esposa a la mujer libre que quisiera siempre  que pidiera su mano.
 -¿Este niño es alumno tuyo, Sophia? -pregunta nuestra poeta-. ¿Cómo le enseñas costumbres machistas?
 -Las aprende del padre -dice la madre-. Mi ex marido es tan machista que me abandonó por la peluquera.
 
 Pablito acabó con la gloriosa vida de Leovigildo y empezó a contarnos la ejecución de su hijo Hermerigildo por convertirse al catolicismo a título personal. Cuando llega a Recaredo, hijo de Leovigildo también, nuestra poeta se tapa los oídos. Se pierde la definitiva conversión al catolicismo de todos los visigodos.
 
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Thursday, February 08, 2007

El padre de Pablito

 Conversión de Recaredo
 
 Ena ha llamado al padre de Pablito. Está dispuesta a acabar con la manía de visigodos del niño, cosa que le agradezco. Tenemos la clase de Pablito revolucionada con los visigodos. Hablan de Ataulfos, Leovigildos, Hermerigildos y Recaredos como si fueran los chicos de Operación Triunfo. Hasta yo me contagio con los nombres visigodos. Ayer mismo le llame a Carlos Recaredo.
 
 -Trabajas mucho, Sophia.
 -Si te contara...
 
 Acabé contándole todos los milagros de Pablito. Mi chico se partía de risa. Es muy fácil reírse cuando no tienes que aguantar los desequilibrios visigóticos del niño.
 
 ¡Pobre crío! Lo comprendí cuando conocí al padre. Era alto como un armario antiguo. Ena y yo parecíamos dos minúsculas personitas a su lado.
 
 -Recaredo se convirtió al catolicismo el 6 de mayo del año 587.
 -Le he llamado para solucionar la obsesión visigótica de su hijo. Parece que usted tiene el mismo problema -observó Ena.
 -¿Es usted la profe chachi?
 -Para servirle.
 -La invito a cenar. La conversión al catolicismo del rey Recaredo requiere un par de horas para ser comprendida y valorada en toda su importancia histórica.
 -Usted requiere también un par de horas de psiquiatra -explotó Ena, haciendo gala de su escasa paciencia.
 -Señorita...
 -Nada de señorita. Soy la profesora Ena.
 -Profesora Ena...
 -¡Váyase! ¡Largo de aquí! Los servicios sociales se harán cargo de Pablito.
 -Yo tengo su patria potestad. Mi ex mujer me la concedió.
 
 En se va, dejándome sola con un hombre tonel, padre de Pablito, especialista en visigodos y malhumorado.
 
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Monday, February 05, 2007

Doña Manolita descubre a los visigodos

 Migraciones de los visigodos
 
  La profe chachi está convencida de que Pablito tiene un problema serio. A ella también le habló de los visigodos.
 
 -Tocaba arte romano.
 -Tenemos que sincronizar los programas, Ena. Confundimos a los niños. Yo hablo en historia de los visigodos y tú aún estás en el arte romano.
 
 Ena dice que el problema es Pablito. No está bien.
 
 -La culpa es de los padres. La madre le obligaba a rezarle padrenuestros a una virgen de las Dolores esculpida en mármol blanco y el padre lo instruye en la vida y milagros de los godos hispanos.
 
 -¿Qué dice doña Manolita?
 -Lo llamó a su despacho. Lleva dos horas con ella.
 
 No pude reprimir la curiosidad. Me acerqué de puntillas a la puerta del despacho de la directora y pegue la oreja. Pablito seguía hablando de los visigodos. No se oía a doña Manolita. Espiando por la cerradura la vi durmiendo con la cabeza apoyada en la mesa.
 
 Pablito decía que los godos llegaban el años 410 echando a suevos, vándalos y alanos, unos individuos menos civilizados que habían llegado a la Península aprovechando la crisis del Imperio Romano.
 
 -Doña Manolita, recuerde que hasta el año 536 no desapareció por completo el Imperio Romano.
 
 Doña Manolita ronca como un hombre. El Imperio Romano no le preocupa. ¿Qué se establecen en la Hispania romana 200.000 godos? Mientras no lleguen a su casa no hay problema. Los siglos IV y V son historia.
 
 Pablito le susurra en voz alta que los visigodos se establecieron en el triángulo formado por Palencia, Toledo y Sigüenza.
 
 -¿Toledo? Allí vive mi hija.
 
 Doña Manolita ha despertado cuando soñó con una hija romana rodeada de invasores godos.
 



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Wednesday, January 31, 2007

Los visigodos de Pablito

Extensión del Reino Visigodo hacia principios del siglo VI.
 
  Finalmente Pablito se ha ido a vivir con su padre. Doña Manolita está muy contenta. Dice que el padre de Pablito es todo un señor. Muy intelectual y sabelotodo o, como dice, doña Manolita, un "hombre interesante".
 
 No tengo el gusto de conocerlo en persona pero sospecho que se trata de un hombre tan desequilibrado como  su primera esposa. Los chalados suelen juntarse. Éstos están desunidos porque apareció una señora Otra con ganas de pareja.
 
 Nos lo contó Pablito en clase, a pesar de mis ruegos. "Profe Sophia -me decía-, tengo que sincerarme con el mundo que me rodea". Dejé que se sincerara. Sus compañeros escucharon en silencio la historia de un divorcio real, aplaudieron al final como si Pablito fuera un cuentacuentos, y me preguntaron si yo también me había divorciado.
 
 Cruce los dedos. todavía no me he casado con mi chico.
 
 Intenté proseguir con la historia de España. Tocaban los visigodos. Nada más decir que se instalaron en la Península entre los siglos IV y V, Pablito siguió con la lección.
 
 -Yo sé mucho sobre los visigodos, profe Sophia.
 -¡No me digas!
 
 Pablito se subió a la mesa y, como un sindicalista de la Inglaterra de la Revolución Industrial, le narró a sus compañeros las peripecias de los godos por el territorio patrio.
 
 Mi cabeza estallaba. Rebusqué en mi bolso Carolina Herrera una aspirina. cuando di con la pastillera los visigodos de Pablito estaban casando a Ataulfo con Gala Placidia, la hija del emperador Honorio.
 
 El chaval me quitaba el trabajo. Tenía que decirle que se bajara de la mesa. No podía. Pablito decía que Gala Placidia era una mujer muy religiosa. La imaginé llorando por su esposo cuando fue asesinado en Barcelona y me emocioné.
 
 -No llore, profe Sophia. El rey Ataulfo está en el Cielo y los malos que lo traicionaron pagan sus culpas en la peor zona del infierno.
 
 Los niños son muy ingeniosos. "La peor zona del infierno..." ¿El infierno tendrá barrios? Tragué la aspirina y bebí un tragito de agua Mondariz.
 
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Friday, January 26, 2007

Encontramos a Pablito

 
  La habitación está pintada de negro azabache. Sobre un pedestal una Virgen tallada en mármol recuerda a la Virgen de las Dolores. Pablito, arrodillado ante la imagen, reza.
 
 Ena lo abraza. El niño protesta. Dice que tiene que rezar porque es pecador. Su papá se ha ido con la rubia y él también es malo como su progenitor fugado del domicilio conyugal.
 
 -¡Vamos! Sophia, dile a Ambrosio que deje de tomar fotos. Los menores no pueden salir en las revistas.
 -¿Nos llevamos a Pablito?
 -Por supuesto. Los servicios sociales tiene que atenderlo.
 
 La madre de Pablito nos dice que el niño se queda allí. Le pertenece.
 
 La profe chachi llama a la policía y ,finalmente, Pablito acaba en un centro de servicios sociales sin que su madre proteste demasiado.
 
 -¿Necesita una modelo? -le pregunta a Mara-. Yo tengo una talla 38.
 
 Mara queda a cuadros. ¿Cómo una mujer que dice llevar cuatro meses sin salir a la calle se ofrece de modelo? Mara le explica la dureza del trabajo.
 
 -Yo quiero algo fácil. Por ejemplo modelo de lencería.
 -Si quiere desnudarse yo conozco una revista que paga bien los desnudos -dice Ambrosio.
 -¿Me puede escribir una carta de recomendación? ¿Cómo se llama usted? Les diré que voy de su parte.
 
 Ambrosio no le escribe ninguna carta pero intercambia el número de teléfono con la madre de Pablito. Tendrá noticias suyas. Él siempre ayuda a los necesitados.



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Thursday, January 25, 2007

La habitación del terror

  Nos recibe una mujer llorosa. Sí, ella es la madre de Pablito. Pero no puede atendernos.
 
 Demasiado tarde. Ena ha metido el pie entre la puerta y el marco. Insiste en ver a Pablito. La mujer llora.
 
 -Por favor, señora -le dice Mara-., no llore. Así no podemos hacer un reportaje chic. Las lectoras de la revista "Miss" sólo comprenden la felicidad.
 -Yo sólo comprendo que aquí hay un niño maltratado. ¡Pablito!
 
 La profe chachi entra en el piso como entraban las heroínas antiguas en las batallas: son miedo al miedo. Ambrosio la sigue, dispuesto a no perderse el reportaje de su vida. Siempre pensé que Ambrosio está desperdiciado en nuestra revista. Él es un hombre de acción tanto en sus temores como en sus osadías. Hoy tiene el día atrevido. Se desplaza por la casa a grandes zancadas fotografiando la prisión del niño secuestrado por una madre llorosa que ya no llora y nos mira como si fuéramos marcianos.
 
 -Ven conmigo, Sophia. Hay más habitaciones arriba.
 
 Sigo a la directora de la revista "Miss". Mara abre la primera puerta. Grita. Corre escaleras abajo...
 
 Decido ser valiente. Entro en la habitación. Yo no puedo gritar: me quedo sin voz de la impresión.
 
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Saturday, January 20, 2007

Pablito

Finalmente doña Manolita ha tenido que recurrir a Ena y a mi para resolver un problema que la trae de cabeza. Se trata de un niño que no viene a clase nunca. Lo conocemos sólo por la foto de la matricula.

-La asistenta social dice que no existe este niño pero mi corazón dice que sí existe esta criaturita desvalida. Vosotras vais a confirmar la existencia de Pablito. Después iré yo a rescatarlo de las manos de unos padres despiadados que no la han escolarizado.

Se lo comento a Mara. La directora de la revista "Miss" se suma a nuestra misión. Es un reportaje magnifico, una exclusiva social. Mara no deja escapar la ocasión.

Convence a la profe chachi para que se vista con moda de temporada. Nada de minifaldas con un "amo la escuela pública". Le hace vestir una camisa de Carmen March y una falda Bambi by Laura.

-Voy disfrazada de pija -se queja Ena-, ¿es necesario?
-Por supuesto, mi querida Ena. Una mujer tiene que vestirse de forma que resalte su carácter. El color marfil de la camisa te da un aire de profesora republicana, y los volantes del cuello y de las mangas resaltan la seriedad de una magnífica educadora.

-Si tú lo dices, Mara.
-Ahora ponte este abrigo sin mangas.
-Hace frío.
-Tonterías -Mara la ayuda a ponerse el abrigo de Zero-. Vas perfecta.
-Tengo frío.
-Olvídate del frío, Ena. Si piensas en una temperatura de veinte grados empezaras a sentirla.

Ena viene tiritando. Sube la calefacción de su coche tuneado. Empiezo a sudar. Quito como puedo mi abrigo con mangas que me cubre hasta los pies aún sentada.
-¡Sophia! ¿Cómo te tengo que decir que no te desvistas?
-Tranquila, Mara. Sólo he quitado el abrigo.
-¡Pobre Joseph Font! Tú con su abrigo sobre sus rodillas y él me pagó un pastón para que lo lucieras en este reportaje.

Mara continua lamentando mi rebeldía. Lo siento por ella, pero no aguanto el abrigo con una temperatura de desierto africano.

Cuando llegamos a la casa de Pablito me duele la mano de abanicarme con el último ejemplar de la revista "Miss".

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Monday, January 15, 2007

Un vestido único



Cuando protestas por una injusticia tienes que hacerlo a lo grande, nada de pancartas en la falda como hace Ena. Fue lo que hice ayer: una protesta que no van a olvidar en su vida en el Miraflores.

A las ocho en punto empezamos a dar vueltas por el barrio. Yo iba con Carlos en su Ferrarri rojo fuego pasión, Ambrosio en un coche viejo que conducía uno de sus hermanos nos fotografiaba, y Gregorio también nos sacaba fotos desde una moto pilotada por Mara. Todas las ventanas se llenaron de mirones.

-Vamos a aparcar, amor.
-Tenemos que dar una vuelta más para poder frenar.
-¿Tu coche no tiene frenos?

Carlos batallaba con el volante. ¡Dios mío! El cuentakilómetros marcaba setenta por hora. ¿Podría saltar del Ferrari sin matarme? Mi vestido "vintage" costaba una pasta. Si lo rompía, la directora de la revista "Miss" perdía una de sus joyas de fondo de armario.

-¡Sophia! -gritó Mara por un megáfono desde la moto-, ten cuidado con el vestido, es un traje para matar.
-Tranquilo, amor, mi jefa es un poco exagerada.

Carlos dio un frenazo brusco y ¡adiós vestido! La cremallera se despidió de su vida útil y lo que era un palabra de honor ajustado quedó en un espalda abierta.

-Mara, mi traje no era para matar sino para morir.
-¡Perfecto! ¡Un modelo único! Azzedine Alaïa inventó el power dressing y nuestra modelo Sophia ha modificado la cremallera con una abertura trasera muy favorecedora.

Las madres del colegio privado me rodean.
-¿Qué talla tienes?
-A usted no le sirve mi vestido, señora.
-Tampoco lo podría comprar, querida; el rey del ajustado es prohibitivo para mi.
-Oh, sí que puede, señora. Simplemente matriculando a sus mellizos en nuestro instituto público ya tendría suficiente dinero para permitirse un vestido de Alaïa.
-Ésta es profesora del Mirasierra.
-Pero, ¡si es usted la abuela del Miraflores! Querido, ¿te acuerdas de la señora que encontramos mil veces en Lisboa estas navidades?
-¿Cómo te has hecho novio de una mujer con tan poco futuro? Un hombre importante necesita otro tipo de mujer.

La abuela del privado es una señora maleducada. Se lo digo, y le digo también que el Ferrarri de mi chico queda aparcado allí todo el día.

La madre de los mellizos rubios y otras madres irán mi vestido como si yo fuera un trozo de escaparate de una tienda de moda. Por lo menos no son tan maleducadas como la dichosa abuela finolis. A ellas no les importa que una profesora de instituto público sea modelo y tenga un novio rico.



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Wednesday, January 10, 2007

La ignorancia incurable

La abuela del privado vino en persona a protestar. Le pidió audiencia a doña Manolita para la hora del recreo y allí se nos presentó recién salida de la peluquería. Doña Manolita le prometió tomar cartas en el asunto. Nunca más aparcaríamos nuestros viejos automóviles donde no nos corresponde.

Ena interrumpió la conversación hecha una furia.

-Yo aparcaré mi coche donde me dé la gana. ¿Te enteraste, burguesa absurda?
-No soy de Burgos. Nací en Córdoba, me crié en Madrid y viví muchos años en Rabat porque mi marido es un importante militar de los servicios secretos.

No pude evitar reírme. Ena quedó a cuadros, doña Manolita no sabía que decir. Le aclaré a la pobre mujer que entre burguesa y burgalesa había una notable diferencia.

-Para mi es lo mismo. Burgalesa, burguesa,... ¡qué más da! Tú estabas en Lisboa estas Navidades. Te encontré en todos los sitios, la última vez te vi en el jardín del monasterio de los Jerónimos con ese chico tan majo que tiene una prestigiosa consultoría en Barcelona.

Ena está empeñada en darles las clases que le faltan a la abuela del privado. La mujer parpadea. ¿el monasterio de los Jerónimos fue construido en el año 1.544? Pregunta si fueron los romanos los constructores. ¿Que fueron los portugueses? Frunce el ceño dudando.

-La enseñanza pública es malísima. Han quitado todos los crucifijos de las aulas.
-Se equivoca, señora -dice la profe chachi-, usted misma nos está demostrando la deficiente enseñanza que ha recibido en un colegio de monjas. sitúa a los romanos en el siglo XVI. ¡Qué horror! Los portugueses por aquel entonces descubrieron la ruta por mar hacia la India.
-¡Mentira! La India era América y la descubrió colón.
-¡Las Indias! ¡Por el amor de la Historia escrita! Vámonos, Sophia; ésta mujer nos hace perder el tiempo con su ignorancia incurable.

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Monday, January 08, 2007

Siguen las clases

 Madrid_Cibeles.jpg
 
 Hoy he regresado a mi trabajo de profesora funcionaria en el instituto Mirasierra. Deje mi coche delante del colegio privado para chinchar a la abuela borde que me hizo aquella escenita histérica en Lisboa. Se tendrán que ir acostumbrando  esos padres tan finolis a dejar sitio para mi coche de tercera mano.
 
 -Profe Sophia, te has disfrazado de María Antonieta.
 -No, cariño. Voy estilo Sophia.
 
 Les explico a mis aplicados alumnos que las faldas abultadas son muy elegantes. Audrey Hepburn, la séptima elegancia del cine, las utilizó mucho.
 
 -Además, queridos niños, que a María Antonieta la "disfrazaba" Rose Bertin, la predecesora de Mara.
 -Mara es la directora de la revista "Miss".
 -¡Muy bien! Así me gusta que conozcáis la mejor revista de moda de toda Europa. ¿Sabéis cómo llamaban a la diseñadora Rose Bertin los franceses? "Ministra de modas".
 -La llamaban así porque aconsejaba a la Reina.
 -¡Perfecto! Sois unos Keynes, mis niños.
 
 Me emociono. Tengo que echar mano a mis pañuelos de papel.
 
 -¿Tienes alergia, profe Sophia?
 -La profe le tiene alergia a los geranios de doña Manolita.
 
 Hablando del papa de Roma aparece la papisa. Allí la tenemos. Doña Manolita me mira como una reina madre destronada miraría a la nuera recién incorporada a la familia.
 
 -Aún no ha llegado el carnaval, joven; ¿qué haces disfrazada de María Antonieta? Ese pelo rubio peinado en un arriba España y abajo autonomías..., y ese escote que deja cortos los escotes de Macarena.
 -Soy una "fashion victim", doña Manolita.
 -Una chalada. Eso es lo que eres. Así está la enseñanza en este país. Profesoras como tú y Macarena sois un mal ejemplo para los alumnos.

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Friday, January 05, 2007

En el cielo del mundo

Colina del Castillo
 
 Mi fin de año fue apoteósico. Antes de que Mara decidiera el modelito que me iba a poner, lo decidí yo. Rebusqué en su maleta XXL y encontré una capa de origami diseñada por Manuel Piña. Era muy original. Recuperaba el plisado de Fortuny, aquel diseñador que se inspiró en Zurbarán.
 
 -Mara te ha vestido con sotana.
 -No, amor. Llevo una preciosa capa-vestido muy favorecedora.
 
 Carlos quedo calladito pero inconforme. Cuando pone cara de pensador filosófico me recuerda a Descartes. Él también es un hombre "pienso luego existo".
 
 La directora de la revista "Miss" no protestó. Ella se decantó por un Franco Moschino años ochenta con chaquetilla y unos zapatos manolos que ni el mismísimo Blahnik se acordaría de haber fabricado si los viera. Yo en los pies no aguanto las antigüedades. Si no puedo permitirme unos manolos de seis mil euros compro unos chinos de seis eurillos y tan contenta.
 
 Gregorio daba pena. Al lado de mi chico, vestido de Loewe de pies a cabeza, parecía un rokero venido a menos. ¿Con aquellas pintas lo dejarían entrar en el elegante restaurante del Parque das Naçoes?
 
 No hubo problema. Carlos sacó su supercartera y se desmayaron los camareros. El sumiller nos dio una clase de vinos, un cocinero experto en salsas hizo unos combinados salsísticos en el plato de Mara que la dejaron flipada y un pastelero nos proporcionó el mejor turrón de chocolate con trufas de todo Portugal.
 
 El restaurante estaba decorado con una mezcla de dorado, plata, azul, verde y rojo que iba de los manteles hasta las paredes y acababa en el uniforme de los camareros. El centro de mesa era espectacular: las velas rodeadas de orquídeas proyectaban un arco iris de colores sobre el techo acristalado del restaurante.
 
 -¿Eres feliz, Sophia?
 -Amor, ¿quién no es feliz en el cielo del mundo?

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Wednesday, January 03, 2007

Con un modelo de Coco

 Castillo de San Jorge
 
 Mi chico llegó a Lisboa dos días antes de fin de año. Los negocios dan muchas preocupaciones cuando te asocias con un pirata de cuello blanco; pasas de la alegría del beneficio a corto plazo a la preocupación por una quiebra sin un período de tiempo suficiente para disfrutar de la abundancia de billetes de quinientos euros.
 
 Le dije que se olvidara de su socio capitalista. Teníamos que festejar lo que quedaba de Navidad. Además, a mi aún me quedaba un reportaje fotográfico pendiente para la revista "Miss".
 
 Mara nos llevó al Miradouro da Graça en un coche alquilado que amenazaba con matarnos en cualquier momento. Los problemas financieros que atraviesa nuestra revista nos obligan a jugarnos la vida y las ideas en cada reportaje. Esta vez Mara volvió a desempolvar un modelito antiguo de su fondo de armario.
 
 -Me siento ridícula con esta capa rígida que vivió tiempos mejores -comenté.
 -Tonterías, Sophia. Es un modelo de Coco Chanel. Y no deshagas la lazada, por favor.
 -Tengo que respirar.
 -Estropeas el modelo. Coco se inspiró en las faldas de las Meninas de Velázquez.
 -¡Parad quietas! -protestó Gregorio-. Aquí hace un frío de perros.
 
 Odio a Gregorio. Ambrosio tiene un montón de manías pero resulta mucho más fácil trabajar con él. En cambio, Gregorio es un cascarrabias como todos los hombres con una familia para mantener.
 
 Mi chico viene con un camarero. ¡Qué amor! Nos traen café de aquella terracita tan mona que hay al lado del castillo de San Jorge.
 
 -¡Rápido, Sophia! Coge una taza y brinda con Carlos.
 -Pero Mara...
 
 Gregorio dispara todas las fotos de su vieja cámara, Mara nos entrega unos cafés humeantes y todos los turistas nos miran con estupor. Alguien empieza a aplaudir... Pues ahora van a aplaudir todos, me digo. Levanto el pocillo y brindo por el año que se va.

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