Sunday, January 19, 2020

Mis vacaciones a lo Audrey Hepburn



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Audrey Hepburn es una de mis actrices favoritas. Por eso quise ir a ver Ultzama y Orgi en Navarra, el lugar donde esta famosa actriz rodó "Robin y Marian", película en la que el protagonista masculino fue Sean Connery. El rodaje fue en el bosque Orgi, un robledal enorme, de unas 80 hectáreas.

Recorrí el robledal un poquito. Andarlo todo era imposible. Pero nos dimos unos paseos por los senderos señalizados para que no se pierda la gente. Fue muy romántico. Apenas nos cruzamos con algunos paseantes.

Los robledales de Ultzama, Basaburua y Artikutza están al norte de Navarra. Yo los conocí hace años cuando fui con unas amigas a buscar setas. También fui con mi marido el otoño pasado a buscar setas. No las comemos. Las recogemos para vender. Hay que hacer dinerito para poder vivir bien. La recogida de setas está controlada, pero, puedes pillar algunas y ganar pasta. Sólo tienes que pagar siete euros por el permiso que hace falta para recolectar.

Puedes llevar tu coche. Nosotros lo dejamos aparcado en el parking del parque. Puedes ir a recoger setas aunque no sepas nada de setas. Hay un experto micólogo que te mira las setas y te dice si son comestibles o no.

Os recomiendo ir a Ultzama y Orgi en Navarra, sobre todo en época de setas. Recoger setas y ver que aciertas cogiendo las que son comestibles es toda una experiencia. A este parque se accede desde Lizaso, a unos 25 kilómetros de Pamplona. También desde ese pueblo se entra en el bosque de Orgi. Lo que no hicimos fue alojarnos en las ecocabañas que pusieron sobre los árboles de Basoa Suites. Tal vez lo hagamos en otra ocasión. El pasado otoño estaban todas ocupadas. El Parque Micológico de Ultzama, constituido en el año 2007, tiene bastante éxito entre los amantes de la Naturaleza. Muchos de nuestros amigos lo conocen. De hecho, nosotros fuimos por recomendación de un socio de mi esposo.



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Los castillos cuesta mantenerlos, sobre todo si son tan grandes y tienen tanta piedra a cuidar como el Castillo de Peñafiel. Por eso está bien que las Autoridades intenten sacar dinerito para su mantenimiento. En el Castillo de Peñafiel instalaron el Museo Provincial del vino. Los visitantes podemos conocer todos los pormenores sobre la elaboración del vino recorriendo las distintas estancias del castillo, un edificio que data del lejano siglo IX. ¿Tan bonito y tan lejana su construcción? Pues sí. El castillo pasó sus guerras con los destrozos que supusieron en sus paredes, como nos contaron, pero, ahí lo tenemos, tras hacerle una construcción más decente en el siglo XV.

El museo no sólo te habla del vino. Tiene salas que parecen más un museo de Historia porque le dan rienda suelta en las exposiciones al pasado histórico, utilizando la cultura del vino de la provincia de Valladolid como hilo explicativo. Todo está relacionado. El vino es una excusa para hablarte de la Historia de la provincia de Valladolid. Me parece una buena idea. Si lo rotularan como Museo de la Historia de la Provincia, pocos turistas lo recorrerían con tantas ganas.

Mi marido salió algo defraudado. Esperaba encontrar un museo más del vino, con menos historia. Yo, en cambio, disfruté mucho mirando algunas barricas. Es increíble que el vino se conserve tan bien en la madera. Hasta te contaban cómo se hace un tonel de aquellos grandotes.

Desde el castillo hay unas vistas preciosas de los alrededores. Nosotros tuvimos la mala suerte de visitarlo un día que había bastante niebla. Pero, aún así, las vistas eran maravillosas. Parecía que tenías el mar a tus pies. La niebla hacía un efecto mar muy chulo. Por eso muchos de los visitantes sacaban fotos fuera del castillo. Mi chico fue uno de los fotógrafos del exterior. El interior no le gustó demasiado porque, como os dije, el museo tiene salas en las que pasa del vino y se centra en la Historia local.



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Cuando mi marido me dijo que íbamos a hacer enoturismo pensé que me iba a aburrir porque el mundo de vino y mi persona poco tenemos que ver. Soy más de sidras que de vinos. Incluso prefiero un botellín de cerveza sin alcohol antes que un buen caldo, por muy de reserva que sea. Pero tengo que reconocer que lo pasamos tan bien en el AF Hotel Pesquera que me gustaría volver a repetir la experiencia.

Este hotel está a los pies del Castillo de Peñafiel, en la provincia de Valladolid. Desde este hotel nos organizamos una excursión por las bodegas de Tinto Pesquera y Condado de Haza, unos vinos considerados los mejores tintos del mundo mundial. Son vinos de la denominación de origen Ribera del Duero. El guía que nos acompañaba nos explicaba muy bien la elaboración del vino, su conservación, el proceso que sigue antes del embotellado. Mi marido estaba más interesado en sus explicaciones que yo. Servidora estaba más interesada en los servicios que presta el AF Hotel Pesquera a sus huéspedes en lo referente a comodidades para pasar unos días en el campo vallisoletano.

Sólo tiene 36 habitaciones, todas lujosas y alejadas del estilo rural que esperas encontrar cuando tu marido te dice que vas a pasar unos días en el campo castellano. Ya por fuera el hotel parece un palacio. Tiene una fachada de piedra regia, ventanas nuevas con estilo viejo y un tejado con una balaustrada que le da un aire acastillado. Me gustó la fachada. Pero, como os decía, más me gustó su interior.

A nosotros nos dieron una habitación amplia, decorada con colores blancos cálidos, suficientes almohadas y cojines en la gran cama de matrimonio ligeramente doselada, aunque sin llegar a esos doseles que me dan claustrofobia. Era una habitación muy chic, muy elegante. En escritorio, largo, con una silla tapizada en el mismo color blanco aperlado invitaba a trabajar con el ordenador aprovechando la conexión wi fi gratuita del hotel. El cuarto de baño estaba acristalado y los sanitarios parecían recién instalados.

Os recomiendo el AF Hotel Pesquera tanto a los amantes del vino como a los que nos es el vino algo indiferente. Este hotel tiene unas comodidades que hay que disfrutar. Yo pasé muchas horas en su spa. Quedé plenamente relajada. Mi marido no quedó tan relajado cuando vio la factura de mis sesiones de hidroterapia con efectos terapéuticos en el spa. Los hombres no saben que una mujer necesita invertir en su bienestar corporal y mental para sentirse realizada. Me dieron unos masajes epidérmicos que me dejaron nueva. Los bancos calientes me quitaron todos los nervios que tenía acumulados. ¿Y qué decir de las duchas de lluvia? Mi piel quedó perfectamente limpia y tonificada con aquella lluvia que salía de la ducha.



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San Galo en Suiza es una ciudad que no te deja indiferente. Yo la descubrí cuando fui a ver a una prima mía que estudia en la universidad. San Galo es una ciudad universitaria. Está a una hora en tren de Zurich.

Paseé sus calles con mi prima y me enamoré de su centro histórico, de sus edificios de los siglos XVI y XVII, casi todos con llamativos balcones. Tiene un monasterio rococó. Nosotras pasamos del monasterio y nos fuimos hasta el lago Constanza, el tercero más grande de Europa. Este lago es la frontera natural entre Alemania y Austria. Fuimos en bicicleta.

En San Galo no te ponen ningún problema a la hora de meter la bicicleta en el tren. Mi prima y yo metimos las bicicletas en el tren que va de San Galo hasta Romanshorn, un trayecto de unos veinte minutos. Ma´s tiempo nos llevó hacer la ruta de 23 kilómetros que transcurre por las riberas occidentales del lago hasta Kreuzlingen. Es una ruta que te lleva hasta la península donde se asienta la ciudad alemana de Constanza. Por allí pasa el famoso Rin.

Os recomiendo visitar San Galo en Suiza. Puedes aprovechar para acercarte a Constanza, otra ciudad con un centro histórico bonito. El barrio de Niederburg fue donde vivió mi prima antes de trasladarse a San Galo. Yo pienso volver por la zona con mi chico y con las niñas. Me dijeron que la isla Mainau es preciosa, una isla conectada por un puente. Seguro que a mis hijas les gusta ver su castillo y su jardín botánico. La mayor es una fan de las construcciones fortificadas.

San Galo es una ciudad muy limpia. Yo aproveché para comprar dulces. San Galo tiene unas pastelerías con unos pasteles que te hacen la boca agua con sólo mirarlos. También hay pequeñas tiendas de bordados. Parece que los suizos y suizas hacen mucha labor de punto para amenizar sus tardes de invierno. Lo que me llamó la atención fue el buen tiempo que hacía en San Galo. Yo pensaba que iba a nevar, pero nada de nada. Hacía un sol brillante que invitaba a pasear.

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Wednesday, January 15, 2020

Mis vacaciones catalanas y gallegas


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Bastante cerca de Vaqueira-Beret encontramos una casona rural que se llama Besiberri y está en Arties, Lleida. Es como la casa de tus abuelos en medio de un paisaje nevado. Le dije a mi chico que no daba un paso más dentro de un coche que se nos quedaba helado y con dos niñas al borde de un ataque de nervios. Yo me quedaba allí.

Y allí nos quedamos. Tuvimos la suerte de coger la última habitación que quedaba libre en una temporada sobrada de nieve y de esquiadores. Me sentí en el séptimo cielo sentada al lado de una chimenea encendida. Aquello era perfecto para descansar tras un viaje en coche que no había sido tan fabuloso como nos había prometido mi marido.

Mi chico todavía tuvo fuerzas para acercase hasta la estación de esquí Vaqueira-Beret y deslizarse con unos esquíes alquilados por las nevadas pistas. Las niñas y yo nos quedamos en el hotelito rural. Era donde mejor se estaba. la casona es muy rústica, con una fachada en tonos rosa clarito. Se ve bonita por fuera. Los balcones decorados con tiestos de flores le dan un toque muy tirolés. Mi hija mayor decía que era una casa de postal. No le faltaba razón.

Se come bien en la casona Besiberri en Arties, Lleida. Es frecuentada por muchos esquiadores que buscan una cena tranquila tras una jornada de deporte blanco. Los únicos ruidos que oyes son el ruido de las campanas de una iglesia próxima y el ruido del agua del río. Desde nuestra habitación sólo se escuchaban las campanas. Cada media hora tocaban las campanas. Daban las horas y las medias horas. Afortunadamente, me acostumbre al ruidillo. Hasta me vino bien para orientarme con la hora sin necesidad de andar mirando el reloj.

Os recomiendo Besiberri en Arties, Lleida. A nosotros nos dieron una suite abuhardillada. Era linda. Estaba decorada con hojas de acebo en los cuartos de baño. Un biombo de tela junto a la cama buscaba darle intimidad al dormitorio por si lo compartías con otras personas. Lo más bonito de nuestra suite eran las claraboyas con vistas a la montaña. Mi marido sacó fotos. Dice que quiere comprar una nueva casa en el campo con claraboyas en el piso superior. Tendrá que trabajar mucho para juntar el dinero. Las casas no las regalan.



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La Isla de Ons en Pontevedra es un trocito de paraíso que sólo se puede visitar con permiso de la Xunta de Galicia. Temen las autoridades que el turismo eche a perder esta pequeña isla de seis kilómetros de largo por kilómetro y medio de ancho. No están faltas de razón. El turismo masivo es muy perjudicial para los entornos naturales.

A mi chico le encantan las playas de la Isla de Ons. Son en total cinco arenales en los que las dunas se tapizan con retama y brezo. La misma frondosidad la encuentras en sus reservas de marisco. Yo nunca cogí nada. Creo que no se puede. Pero da gusto ver los percebes, las navajas y los pulpos. Los pulpos los pude contemplar en una ocasión que me animé a bucear con mi chico. No bajé mucho porque me da miedo, pero valió la pena mi osadía.

El viaje a Ons que más disfruté fue uno que hicimos llevando bicicletas. Las bicis las puedes llevar en el barco. Fue un viaje inolvidable porque pudimos recorrer toda la isla en bicicleta. No te cansas nada. Cuando nos cansamos de andar con las bicis por caminos de tierra paramos en un bar para saborear la caldeirada de pulpo. Estaba que te chupabas los dedos. Yo aproveché para comprar unas empanadas de zamburiñas. Te las venden en los restaurantes que hay en el barrio del Curro. No dejes de probar los postres. Están que engordan con sólo mirarlos.

Os recomiendo visitar la Isla de Ons en Pontevedra. Nosotros fuimos en barco desde Sanxenxo. También salen barcos para Ons de Baue y Portonovo. El trayecto en barco dura unos 40 minutos, pero no te mareas nada, sobre todo si haces el viaje en verano cuando no hay oleaje malo.

Creo que volveremos el próximo verano. Mi chico quiere quedarse en el camping Chán Da Pólvora. Está a 1 kilómetro de la playa As Dornas. Los del camping te arreglan lo del permiso de la Xunta si le alquilas un espacio. Yo casi prefiero quedarme en uno de los alojamientos que hay junto al muelle. Ya veré lo que hago. Los camping no me gustan demasiado. Lo que sí me gusta es la isla de Ons. Te aseguro que es preciosa.

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Tuesday, January 14, 2020

Mis vacaciones más peligrosas



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Croacia es un país interesante. Nosotros recorrimos en coche los 242 kilómetros que tiene de costa. La península de Istria es uno de los rincones con más encanto de la vieja Europa. Nos metimos por carreteras secundarias y fuimos descubriendo preciosos pueblos medievales. Muchos de estos pequeños pueblos conservan sus murallas. No sólo hacían murallas rodeando las ciudades en España. En Europa no se quedaban atrás con las fortificaciones. La gente de la Edad Media se sentía muy segura entre piedras.

Istria en Croacia es conocida como la Toscana croata. Una denominación bien merecida. Sus colinas salpicadas de olivares y viñedos no tienen nada que envidiar a las de la Toscana. En nuestro recorrido mi marido se paró muchas veces a sacar fotos. Creo que no quedó un castillo que no fotografiara. Nos sacamos fotografías delante de alguno porque mis niñas querían quedar como princesitas delante de su casa. Sueñan mucho. También entramos en alguna iglesia. Hay iglesias en pueblecitos decoradas con frescos que merecían estar en un museo. Seguro que estarían en un mueso si los pudieran trasladar.

Bajamos del coche para andar un poco por algún pueblo. Quedé con los pies destrozados. Son pueblos empedrados por todas partes, al estilo veneciano. A mi chico le encantó Hum, un pueblo de sólo 17 habitantes. fue imposible meter el coche por allí. El pueblo tiene sólo dos calles por las que no caben los coches. Hem es la ciudad más pequeña del mundo. Nos lo dijo un señor mayor. Se veía muy orgulloso de vivir en Hem.

Más me gustó Motovum. El esbelto campanille, su palacio y las vistas del Adriático son preciosas. De allí nos fuimos hasta Groznjan, un pueblo muy bohemio por todas partes. Los palacios renacentistas y barrocos te hacían soñar.

Os recomiendo visitar Istria y todos sus pueblos. Nosotros dejamos alguno sin ver. Será en otro viaje. Nuestra excursión terminó en los molinos de Kotli, después de ver los cascos históricos de Buje, Cuzet, Pazin y alguna cascada antes de los molinos. Los ríos son muy caudalosos por allí.



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El Hotel Las Fuentes en Alcocéber en Castellón es el hotel de sol y y playa que necesitas para unas vacaciones familiares. Tienen habitaciones en las que te cabe toda la familia. No faltan camas. En nuestra habitación había tres. Creo que si hubiéramos pedido otra cama auxiliar, la hubieran metido. Todo les cabía.

La habitación era muy de playa: amplia, luminosa, con las paredes pintadas de color blanco hospital y las colchas de la cama en blanco nieve y azul cielo. Me gustó el cubrecamas que tenía a los pies de color cielo. Le daba un toque a la cama muy alegre.

El cuarto de baño era un cuarto de baño de piso. Nada de lujos. Las cuatro estrellas de este hotel sólo dan para cuartos de baño de azulejos blancos baratos, piletas sin diseño y una bañera que se veía algo usada. Se notaba que pasan miles de turistas por los cuartos de baño del hotel.

Aún así, hay que reconocer que el hotel está reformado. Si no le hubieran hecho alguna reforma, estaría para declarar en ruinas. Allí hay mucho trajín de gente de todas las nacionalidades. Hay mucho turista de los que vienen a España para divertirse haciendo trastadas. Yo no dejé que mis hijas fueran a las piscinas del hotel porque me daba miedo ver como se zambullían los alemanes y los ingleses.

Os recomiendo el hotel. Es un cuatro estrellas al que casi le sobra una estrella. Lo mejor del hotel es el parque infantil. Me vino de cine para tener contentas a mis hijas. Se divierten mucho en los columpios. Yo también me divertí. Pude ir andando a la playa. Te queda allí mismo.

La comida del restaurante es mejorable, sobre todo los postres. Nos pusieron una tarta congelada que fue de lo peorcito que entró en mi boca. Hasta las niñas la dejaron. Deberían dejar tanta variedad de plato y centrarse en la calidad. Es mejor servir poco y servir cosas mejores. Mi marido quería ir a una cena temática que organizan una vez a la semana. Le dije que ni hablar. Preferí cenar fuera. En Alcocéber hay buenos restaurantes. Y, si buscas, encuentras precios razonables.



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Mi chico vivió en Castellón de pequeño. Siempre me decía que en Castellón había islas. me lo tomaba un poco a broma porque una siempre piensa que no hay más España insular que la que estudió en el colegio. Mentira total. En nuestro país hay pequeñas islas que no tienen protagonismo en las clases de Geografía. Es el caso de las Islas Columbretes en Castellón.

Nosotros fuimos en verano. Hacía un calor que te derretías. Apenas había gente por allí. Este pequeño archipiélago de origen volcánico está deshabitado. Por allí la gente sólo va a bucear y a pescar. Ya lo hacían hace siglos. En las Islas Columbretes en Castellón se escondieron los piratas durante el siglo XIX. Al final los piratas se fueron y quedaron por allí los pescadores de toda la vida. Hoy ni eso. Las islas forman el Parque Natural y la Reserva Natural Marina de Columbretes.

A las islas no puedes ir alegremente. Controlan mucho las visitas porque en los fondos del mar hay un alto valor ecológico. Tienen la gorgonia roja, un tipo de coral que es una especie única en todo el Mediterráneo. También son únicas las gaviotas de Andouin y el halcón de Eleonora, feo como él solo. Había muchas aves. Ni que decir que me ponían de los nervios. Estuve a punto de apuntarme a la sesión de buceo de mi marido y sus amigos. Al final quedé fuera del agua. Intenté tranquilizarme hablando con las esposas de los amigos de mi chico que no bajaron a mirar el fondo del mar.

Las mujeres florero hicimos una visita guiada con los guardas por la Isla Grossa. Hay más islas: la Ferrera, la Forada, la Carallot y unos pequeños islotes que no tienen nombres, según nos contó el guía de la reserva. Deberían bautizarlas. En todo caso, no importa. Por allí la gente va a practicar deporte. Había un grupo que se lanzó a hacer snorkel. Querían descubrir todas las especies que habitaban las aguas. Yo me limité a hablar, pasear algo y contemplar las vistas. Ves la Sierra del Espadán y el desierto de las Palmas. Procura ir un día claro. Es cuando ves todos los alrededores lejanos mejor.

Os recomiendo visitar las Islas Columbretes en Castellón. Son poco conocidas y restringen mucho las visitas. Pero, si quieres ir, vas. Es cuestión pasarte por Barracuda Buceo y apuntarte a una excursión de un día desde el puerto de Las Fuentes en Alcocébre. Fue lo que hicimos nosotros.



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Rosas y más rosas hay en Chédigny, un pueblo famoso en Francia por los rosales que lo invaden. Ves rosales cubriendo las fachadas de las casas, rosas en los jardines, rosas en las cunetas de las carreteras. El pueblo de las rosas te hace aburrir las rosas, aunque te gusten, como es mi caso. Los excesos siempre llevan al aburrimiento.

Mi marido organizó una excursión familiar por este pueblo en un viaje que hicimos al país vecino. Quería que conociéramos un pueblo singular. Él lo había conocido en un viaje de negocios en el que no contó con mi compañía. Pensó que me encantaría. No fue el caso. Ni a mí ni a las niñas nos gustó Chédigny en Francia. Todavía recuerdo las nauseas que me causó el olor a rosas que había por todas partes.

El pueblo es pequeño. Tendrá unos 500 habitantes. Viven en familia. Cerca están los famosos castillos del Loira. Nosotros tuvimos que descansar en el hotel antes de seguir con nuestras vacaciones por Francia. No podía más. En total tienen por allí más de un millar de rosales. También hay plantas aromáticas como la madreselva o la lavanda. Son plantas que se hacen hueco entre tantas rosas, cubriendo las fachadas y los tejados de las casas del pueblo. No hay terraza donde el protagonista no sea un rosal. Las calles parecen sendas de jardín con tanta rosa.

Mi marido nos apuntó a mí y a las niñas a un paseo floral guiado por un botánico. Nos contó los secretos de todas las rosas que había. Trescientas variedades de rosas distintas, nos dijo el guía que tenían en Chédigny. Acabó nuestro paseo guiado en el jardín del Presbiterio.

No os recomiendo ni os dejo de recomendar Chédigny en Francia. Lo mejor de nuestra visita a este pueblo francés fue ver la plaza del boticario con sus hierbas medicinales y el huerto. Estoy bastante interesada en las hierbas medicinales. Te resuelven bastante bien los problemas de salud. Hay que volver a los remedios de las abuelas. Es lo que dice mi madre. Y no le falta razón.

A donde no creo que vuelva es a Chédigny en Francia. con una visita tuve suficiente. El exceso de rosas no es para mí.

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Mis vacaciones en Escocia


Aberdeenshire en Escocia es la Escocia que le gusta a la reina Isabel II. No tiene mal gusto. Es una zona muy verde, con paisajes que también son los favoritos de la nobleza escocesa. Nosotros hicimos un recorrido por allí con las niñas. A los cuatro nos gusta ver lo bien que viven los ricos millonarios de todos los países.

A unos 48 kilómetros de allí está el castillo de Balmoral, la residencia de verano de la Reina. Tuvimos la suerte de que era agosto y permitían visitarla. Es fantástica, pero muy grande para que pueda considerarse un hogar. Lo mismo puedo decir de todas las mansiones, fortalezas y cottages que hay por la zona. Visitamos algunos. Parecen casas museo con sus cuadros y sus muebles de otros siglos.

Cansados de ver mansiones nos lanzamos al senderismo. Fuimos andando por el curso del río Dee. Es un río que nace en el Parque Nacional de Cairngorms, el más grande de Escocia. Mi marido quería perderse por este parque. Le dije que ni hablar. Yo sólo haría algo de senderismo y regresaría al hotel con la excursión organizada para andar por las orillas del río Dee. Fue una excursión de mucho andar. Seguimos l ruta Royal Deeside y fuimos descubriendo los pueblos de Banchory, Aboyne, Ballater y Braemar. No creo que la repita andando en mi vida. Fueron más listos los que se apuntaron a hacer esta misma ruta en todoterreno. También la hacían en bicicleta de montaña. Hay gente muy fuerte a la hora de dar pedales.

En todo caso, os recomiendo visitar Aberdeenshire en Escocia. conoces un Reino Unido muy rural que no te imaginas hasta que estás allí. Hay que verlo. Es un viaje perfecto para los amantes de la Naturaleza. Nosotros hicimos algún recorrido más, pero en todoterreno. Los dos último días nos fuimos en coche apto para todos los terrenos hasta las reservas de Glen Tanar y Muir of Dinnet, puerta de entrada a las Tierras Altas. Las ruinas de Dunnotar Castle son impresionantes. Es una pena que no vuelvan a poner en pie este castillo que tienen tirado en la costa.

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Sunday, January 12, 2020

Mis vacaciones en Badajoz y en Cantabria



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El Yacimiento de Casas de Turuñuelo en Badajoz recoge los restos de la ciudad de los tartessos más espectacular. Es una pena que no sepamos más de este pueblo dedicado al comercio. Debió ser un pueblo grandioso. Es una gran suerte que hayan descubierto este yacimiento. Cuando vayan avanzando en las excavaciones sabremos muchas más cosas de los tartessos.

Yo supe de su descubrimiento en agosto. Estaba loca por ir a ver las viejas piedras que fueron las viviendas de los tartessos. Finalmente fuimos la semana pasada aprovechando que las niñas estaban de vacaciones. La mayor es una enamorada de la Prehistoria. Le encantan ver las viejas piedras que son restos de los edificios que habitaron nuestros predecesores en la Península Ibérica y en otros territorios del mundo mundial.

Lo que vimos fue un yacimiento parado. Nos contaron que es cosa de la administración y de los propietarios de las tierras. Los dueños de los terrenos paralizaron la excavación. Piden más dinero. Hacen bien. Yo también pediría una millonada si tuviera un terrenito con huesos de tartessos y de sus animales. Fue a eso a lo que llegaron: a una hecatombe, es decir, al sacrificio de unos cincuenta caballos, unas cuantas vacas, algún cerdo y también un perro. Los tartessos habían matado todos esos animales para contentar a algún Dios. Las religiones hacen hacer cosas muy raras a la gente, y también muy crueles. Matar por matar es una salvajada. Mi hija decía que no podía ser cierto. Los tartessos para ella son un pueblo civilizado a su manera. Seguro que no mataban animales para ofrecerle sus cadáveres a los Dioses. Yo opino lo mismo que mi hija. Los tartessos tendrían allí en el centro de aquellas piedras un matadero de animales para poder comer carne y no morir ellos de hambre.

También nos contaron que construían con materiales como el mármol. Yo pensaba que el mármol era un material que utilizaron por primera vez los romanos. Pues no. Los tartessos ya utilizaban el mármol. Pasamos dos horas mirando aquellas piedras. Volveremos cuando hayan excavado más. Los tartessos son muy interesantes.

Os recomiendo, pues, visitar el Yacimiento de Casas de Turuñuelo en Badajoz. El edificio que se conserva es espectacular en sus ruinas. Es en el patio de este gran edificio donde aparecieron restos de animales sacrificados.


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Nuestras últimas vacaciones en Cantabria fueron inolvidables. Nos alojamos en la Casona del Peregrino en Terán de Cabuérniga en Cantabria, una casona que fue construida en el año 1698. Es una casona barroca, pero no muy barroca. No esperes encontrar una arquitectura recargada como la de las catedrales construidas en el siglo XVII. Es una casona típica de montaña. Tiene una fachada robusta cruzada por un gran balcón en su planta superior. El balcón le queda muy bonito.

Mis hijas estaban entusiasmadas en la casa. Fue llegar, ver la fachada y quedar enamoradas. Nos preguntaban si era la nueva casa de su abuela. No era la casa de mi madre, pero era mucho mejor porque allí nos lo daban todo hecho. No había que limpiar, ni cocinar, ni poner la mesa. Nada más entrar por una de las puertas enmarcadas en arcos de piedra me sentí mejor que en la casa de ninguna abuela. a mí no me gusta hacer de ama de casa y mucho menos ser la criada de mi madre o de mi suegra.

Hacía frío fuera, pero dentro de la casa estabas como en el séptimo cielo. Las paredes de termoarcilla ayudan a que la vivienda sea cálida. Las puertas macizas te dan seguridad cuando estás en tu habitación. En esta casona hay mucha madrea suelos de madera, puertas de madera maciza. Las paredes de las habitaciones están todas pintadas del mismo color amarillo pastel. No me gustó nada el color. De hecho, les pedí otra habitación de otro color. Me dijeron que no tenían. Un gran fallo. El amarillo es un color que a veces me pone de los nervios. Pero me habitué. Mi familia estaba contenta en La Casona del Peregrino en Terán de Cabuérniga en Cantabria y su felicidad es mi felicidad.

Nuestra habitación tenía vistas al arroyo. Era relajante asomarte a la ventana y ver pasar el agua del riachuelo. Otra ventaja de nuestra habitación era el silencio. No oías ni el trinar de los pájaros. No me extraña que los dos días que estuvimos nos quedáramos dormidos hasta las doce de la mañana.

Os recomiendo La Casona del Peregrino en Terán de Cabuérniga en Cantabria. Te tratan como a una reina. No debes perderte el salón con chimenea. Es perfecto para leer. Yo terminé una novela que tenía pendiente sentada en un sillón al lado del fuego. Tampoco debes perderte el restaurante. Tiene una decoración un tanto llamativa con unos azulejos originales y un horno de leña. Me dijo uno de los camareros que el horno de leña lo habían traído de Zamora. Un horno reciclado. Está bien que la gente recicle y les dé nuevas vidas a los productos. Se come muy bien en el restaurante de La Casona del Peregrino en Terán de Cabuérniga en Cantabria. Yo no pude dejar de probar todas las especialidades de cocina de montaña que tenían en el menú. No fuimos a comer a otro restaurante.

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Mis vacaciones en Móstoles



Elegimos el Hotel Ciudad de Móstoles cuando fuimos a la boda de unos amigos en Móstoles porque es un hotel que tiene habitaciones familiares. Tenía una niña algo acatarrada y prefería que estuviéramos los cuatro en la misma habitación. Fue todo un acierto: nos dieron una habitación muy amplia, muy moderna, muy limpia, muy cómoda.

Pudimos pedir una cama supletoria. Así teníamos la cama de matrimonio y una cama casi del mismo tamaño para las niñas. A esto había que añadirle el sofá y unos sillones en los que podías dormir la siesta si tenías sueño por la tarde. En el cuarto de baño no faltaban abundantes tollas más blancas que la nieve. La calefacción la podías regular a tu antojo. Toda una ventaja. Estoy cansada de alojarme en hoteles donde me tengo que aguantar con la temperatura que me ponen.

Este hotel está muy bien de precio. Nosotros tuvimos los gastos gratis para una de las niñas. No cobran por el primer niño menor de 12 años. Si viajas sólo con un niño o niña, es como si viajara sólo el matrimonio. Los amenities son surtidos y abundantes. La caja fuerte no te la cobran... Lo de la caja fuerte fue una pasada. Yo le decía a mi chico que ni la tocara. Los hoteles de la competencia te están clavando bien pro usar la caja fuerte. Cuando mi chico fue a recepción a preguntar lo que cobraban por la caja fuerte y le dijeron que nada, que era gratis total, daba saltos de alegría. Estoy en plan ahorro.

Tampoco nos cobraron la conexión wi fi. Con razón presumen de hotel barato. Te ofrecen muchos extras gratis. También te ofrecen una calidad digna de un cinco estrellas. Por ejemplo, en el cuarto de baño había una ducha con efecto lluvia que me la hubiera llevado para mi casa. Me duché varias veces al día por lo relajada que me dejaba.

Os lo recomiendo. El Hotel Ciudad de Móstoles es uno de los mejores hoteles de España. Volveré sin pensarlo dos veces. Además, está cerca de Madrid. Móstoles está muy bien comunicada con la capital del Reino por transporte público.

Comer en este hotel no es nada caro. En su restaurante, El Queridón, tienen plato del día. Si no te gusta lo que hay, puedes pedir la carta. Siempre encuentras algo que te gusta. A mí lo que más me gustó fue el precio. Me quedé con el menú del día para todos. Para comer a lo grande ya teníamos el banquete de boda de nuestros amigos. Lamentablemente, el banquete no estuvo tan bien como la comida del hotel. En el restaurante del Ciudad de Móstoles los platos son elaborados con productos de temporada. Eso redunda en un mayor sabor de la comida.

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Tuesday, January 07, 2020

Mis vacaciones en Chipre


Chipre es la isla de Afrodita. Lo descubrí viajando a lo largo y ancho de esta isla mediterránea con mi marido. Fue un viaje inolvidable. Visitamos el Peñón de Petra Romion. Mi chico quería nadar alrededor del Peñón, como marca la tradición. Le dije que ni hablar. De fertilidad ya ando yo sobrada con dos hijas. No entra en mis planes ir a por el tercer retoño. De momento, me quedo con mis dos princesitas. Donde sí nadé fue en la playa donde nació Afrodita. Está justo al lado del Peñón, en el litoral sur de Chipre.

En Chipre vimos muchos templos. No los visitamos todos, por supuesto. Fuimos hasta los templos de Apolo, seguimos nuestro recorrido artístico por el anfiteatro y acabamos, cansados de tanto arte de otros tiempos, en la playa de Kourion. Yo necesitaba un descanso sobre un arenal para seguir existiendo. El turismo cultural cansa mucho.

Mi chico me convenció para continuar nuestro recorrido cultural en la ciudad arqueológica de Pafos. Me explicó cuanta piedra antigua vio. Yo ya no podía más. Menos mal que lo convencí para regresar a las playas. En Chipre hay buenas playas para bucear y a mi chico le encanta el buceo. Se mete en el fondo del mar y pasa horas por allí abajo. Afortunadamente, en Chipre no hay problemas a la hora de bucear porque las aguas son transparentes. Casi lo veía yo desde arriba, sin necesidad de bajar con una botella de oxígeno a la espalda.

Os recomiendo visitar Chipre. Es un país con muchos restos arqueológicos. No debes perderte el Chipre rural que descubrimos nosotros en nuestro viaje. Vimos las montañas de Troodos Cedros. Había muchos pinos. Las iglesias bizantinas están en mitad de esos bosques interminables. Dentro todas las iglesias bizantinas tienen frescos e iconos pintados. Se conservan bastante bien los frescos. Algunos parecía recién pintados pese a llevar siglos decorando aquellas paredes. El monasterio de San Juan Lampadistis lo vimos desde fuera. Mi chico quería entrar, pero a mí no me apetecía. Habíamos entrado en tantas iglesias que estaba saturada de religiosidad.

No debes perderte tampoco el vino tinto que sirven muy frío. Es tradición chipriota beber el vino tinto congelado. En Chipre hay extensos viñedos al sur de las montañas. Por eso se bebe buen vino del país.

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Mis vacaciones en la Isla de Ons

La Isla de Ons en Pontevedra es un trocito de paraíso que sólo se puede visitar con permiso de la Xunta de Galicia. Temen las autoridades que el turismo eche a perder esta pequeña isla de seis kilómetros de largo por kilómetro y medio de ancho. No están faltas de razón. El turismo masivo es muy perjudicial para los entornos naturales.

A mi chico le encantan las playas de la Isla de Ons. Son en total cinco arenales en los que las dunas se tapizan con retama y brezo. La misma frondosidad la encuentras en sus reservas de marisco. Yo nunca cogí nada. Creo que no se puede. Pero da gusto ver los percebes, las navajas y los pulpos. Los pulpos los pude contemplar en una ocasión que me animé a bucear con mi chico. No bajé mucho porque me da miedo, pero valió la pena mi osadía.

El viaje a Ons que más disfruté fue uno que hicimos llevando bicicletas. Las bicis las puedes llevar en el barco. Fue un viaje inolvidable porque pudimos recorrer toda la isla en bicicleta. No te cansas nada. Cuando nos cansamos de andar con las bicis por caminos de tierra paramos en un bar para saborear la caldeirada de pulpo. Estaba que te chupabas los dedos. Yo aproveché para comprar unas empanadas de zamburiñas. Te las venden en los restaurantes que hay en el barrio del Curro. No dejes de probar los postres. Están que engordan con sólo mirarlos.

Os recomiendo visitar la Isla de Ons en Pontevedra. Nosotros fuimos en barco desde Sanxenxo. También salen barcos para Ons de Baue y Portonovo. El trayecto en barco dura unos 40 minutos, pero no te mareas nada, sobre todo si haces el viaje en verano cuando no hay oleaje malo.

Creo que volveremos el próximo verano. Mi chico quiere quedarse en el camping Chán Da Pólvora. Está a 1 kilómetro de la playa As Dornas. Los del camping te arreglan lo del permiso de la Xunta si le alquilas un espacio. Yo casi prefiero quedarme en uno de los alojamientos que hay junto al muelle. Ya veré lo que hago. Los camping no me gustan demasiado. Lo que sí me gusta es la isla de Ons. Te aseguro que es preciosa.

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Mis vacaciones con maragatos y catalanes


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Mi marido eligió la casa rural Guts Muths en Santiago Millas, León, para celebrar en familia el cumpleaños de su madre. Fue un gran acierto. Este alojamiento ubicado en una casa de arrieros maragatos del siglo XVIII es muy familiar.

Me gustó mucho el recibimiento que nos hicieron. Nos sirvieron unos vasos de vino acompañados por unos pinchos de chorizo de la tierra que estaba delicioso. Yo comería aquel chorizo todos los días sin importarme la salud. Era un manjar.

Guts Muths en Santiago Millas, León, no es un alojamiento lujoso. Es como la casa de tus abuelos en el campo, pero, con la gran ventaja de que no tienes que hacer nada. No aparece una abuela o una tía diciéndote que limpies la sala.

Me encantaron las pinturas que decoraban las paredes. En nuestra habitación había unos cuadros que me recordaron las pinturas de Miró. No eran copias exactas de los cuadros originales de Miró sino pinturas inspiradas en el estilo Miro. En la habitación de mis hijas había cuadros de Kandinsky. Repito, no cuadros del pintor famoso sino copias inspiradas. Me pareció un detalle original para darles vidilla a unas paredes que parecían cobrar vida museística con los cuadros.

Mi suegra, en cambio, no apreció nada las pinturas. Decía que eran como los cuadros que pinta mi hija pequeña. Mi suegra no sabe valorar el arte. Es cierto que mi niña pinta muy bien, pero todavía no ha llegado a imitar los cuadros famosos.

Os recomiendo Guts Muths en Santiago Millas, León, un alojamiento en el que se come un cocido maragato que te quita el hambre para todo el mes. Estaba el cocido que te chupabas los dedos. Esta casona rural queda a unos diez kilómetros de Astorga. Nosotros nos acercamos hasta Astorga en coche para hacer compras mientras mi suegra quedaba dormitando en una hamaca del cuidado jardín de la casona. Mi suegra nunca se pierde la siesta.

Guts Muths en Santiago Millas, León, es muy fácil de encontrar. La casa con sus ventanas pintadas de verde alegría es inconfundible. También tiene pintada del mismo color verde la galería que da para el jardín. El tejado es de teja. Lo vi un poco frágil. Pero agua no metía en el interior.



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Bastante cerca de Vaqueira-Beret encontramos una casona rural que se llama Besiberri y está en Arties, Lleida. Es como la casa de tus abuelos en medio de un paisaje nevado. Le dije a mi chico que no daba un paso más dentro de un coche que se nos quedaba helado y con dos niñas al borde de un ataque de nervios. Yo me quedaba allí.

Y allí nos quedamos. Tuvimos la suerte de coger la última habitación que quedaba libre en una temporada sobrada de nieve y de esquiadores. Me sentí en el séptimo cielo sentada al lado de una chimenea encendida. Aquello era perfecto para descansar tras un viaje en coche que no había sido tan fabuloso como nos había prometido mi marido.

Mi chico todavía tuvo fuerzas para acercase hasta la estación de esquí Vaqueira-Beret y deslizarse con unos esquíes alquilados por las nevadas pistas. Las niñas y yo nos quedamos en el hotelito rural. Era donde mejor se estaba. la casona es muy rústica, con una fachada en tonos rosa clarito. Se ve bonita por fuera. Los balcones decorados con tiestos de flores le dan un toque muy tirolés. Mi hija mayor decía que era una casa de postal. No le faltaba razón.

Se come bien en la casona Besiberri en Arties, Lleida. Es frecuentada por muchos esquiadores que buscan una cena tranquila tras una jornada de deporte blanco. Los únicos ruidos que oyes son el ruido de las campanas de una iglesia próxima y el ruido del agua del río. Desde nuestra habitación sólo se escuchaban las campanas. Cada media hora tocaban las campanas. Daban las horas y las medias horas. Afortunadamente, me acostumbre al ruidillo. Hasta me vino bien para orientarme con la hora sin necesidad de andar mirando el reloj.

Os recomiendo Besiberri en Arties, Lleida. A nosotros nos dieron una suite abuhardillada. Era linda. Estaba decorada con hojas de acebo en los cuartos de baño. Un biombo de tela junto a la cama buscaba darle intimidad al dormitorio por si lo compartías con otras personas. Lo más bonito de nuestra suite eran las claraboyas con vistas a la montaña. Mi marido sacó fotos. Dice que quiere comprar una nueva casa en el campo con claraboyas en el piso superior. Tendrá que trabajar mucho para juntar el dinero. Las casas no las regalan.

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Friday, January 03, 2020

Mis vacaciones en Zákynthos



Zákynthos en Grecia es una isla jónica llena de tesoros. No te aburres si te gusta la naturaleza tipo paraíso. Pero esta isla situada al oeste de Grecia es cada día más visitada por los turistas. Muchos turistas vienen de Italia, aprovechando que Zákynthos queda en el sureste de Italia. Desde allí vienen en barco.

Nosotros hacíamos un viaje programado. Nos llevaron hasta el islote de Marathonissi, una islita que tiene un montón de tortugas caretta, unas tortugas en peligro de extinción. No me importaría mucho que se extinguieran porque son bastante feas.

Mi marido lo pasó en grande en las playas de Xigya. Le gustan mucho los acantilados. Yo casi me muero de miedo mirando aquellas rocas que se asomaban peligrosamente al mar. Más miedo tuve cuando llegamos a Limnionas y mi chico se lanzó a bucear. Temí que no regresara para arriba. Afortunadamente, regresó salvo y sano al hotel.

A donde no dejé ir a mi marido fue a las grutas marinas del cabo Skinari. Lo amenacé con el divorcio. Era mejor hacer la excursión por las llanuras de olivos y vides. Los olivos son iguales a los de España. Son olivos en todas partes. Lo mismo puedo decir de las vides.

Aún tuvimos tiempo en nuestro viaje de cinco día por Zákynthos para acercarnos a su zona montañosa, en su zona oeste. Es una zona muy verde. Me pareció bonita. Lo que no me gustó nada fue la playa de Navagio. Tienen allí un barco oxidado horrible que deberían quitar. Queda feo danzando en las aguas turquesas de la playa. A esta playa llegamos en barco. No se puede ir por tierra. Es una playa rodeada de acantilados que tienen unos árboles aburridos en sus cumbres. No me gustó nada de nada.

Acabamos nuestro viaje por Zákynthos en su capital, en Zante. Es una ciudad bonita con recoletas plazas. Mi chico y otros turistas se sentaron a la sombra de las higueras como hacen los lugareños. Una experiencia más. No sé si volveremos por allí. Tal vez sí. a mis hijas le gustaron mucho las fotos. Lo que sí hago es recomendaros visitar esta isla griega. Vale la pena hacer un recorrido por allí, aunque sólo sea para descubrir unos campos de olivos que recuerdan los campos andaluces.

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