Monday, November 15, 2021

Mis vacaciones con mascotas

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El Hotel NH Alicante sería perfecto si no admitiera mascotas. Nosotros estuvimos alojados tres días y casi nos volvemos locos. En la habitación contigua había una señora con dos perros y dos habitaciones más adelante una pareja mayor se alojaba con un par de gatos. Todo el pasillo olía como un Zoo. Comprendo que los responsables de este hotel admitan mascotas para ganar más dinero. Por cada mascota cobran 25 euros por día. Deberían comprender que hay personas a las que no nos gusta que nos despierten los ladridos y maullidos. Tampoco nos gusta el olor perruno.

Lo curioso es que este hotel es cien por cien libre de humos. No se puede fumar, cosa que me parece bien, pero se puede dormir con dos perros. Por mucho que limpien esa habitación siempre queda el olor a perro.

Las habitaciones del Hotel NH Alicante son amplias, luminosas, tienen una decoración muy de hotel y un cuarto de baño también muy de hotel cuatro estrellas. Lo mejor es la terraza de la azotea. Las vistas son maravillosas. Me senté al lado de la piscina y me relajé un rato. La piscina es pequeña. No puede ser gran cosa estando en lo alto del edificio. A mi marido no le hacen ninguna gracia las piscinas en las azoteas. Piensa que se va a venir todo abajo. Hace bien pensarlo. Los arquitectos dibujan lo que le pagan.

Hablando de pagar, nos cobraron 15 euros por el parking. Menos mal que la wi fi era gratuita. No me hubiera gustado pagar por teletrabajar en mi habitación. Poco salimos. Casi hubiera sido mejor no haber alquilado un coche en el aeropuerto. El hotel está bien comunicado por transporte público con el centro de Alicante. El barrio residencial donde se ubica es tranquilo.

No recomiendo el NH Hotel Alicante para personas a las que no les gusten las mascotas. En el hotel abundan los perros y gatos. Parece que se ha puesto de moda viajar con la ganadería casera. Para las personas que viajan con sus mascotas, el hotel es perfecto. Los perros y gatos están en su salsa. Tienen perros vecinos para hacer una coral de ladridos que no deje dormir al personal.

Los amantes de los deportes tienen un gimnasio para ponerse en forma. Estaba hasta los topes cuando estuvimos nosotros. Lo mismo puedo decir de la sauna. Se notaba que el hotel tenía casi sus cien habitaciones ocupadas.

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La Habana Vieja en Cuba es la parte antigua de su capital. Nosotros estuvimos por allí justo antes de la Covid-19. Estaba más vieja que nunca. Se notaba que sus habitantes no tienen dinero para remodelar las casas. Vimos restos de la muralla que empezaron a tirar el año 1863. Consideraron que ya no necesitaban unas murallas para defenderse de los invasores. Tampoco pensaron que las murallas serían un atractivo para los turistas. Entonces el turismo todavía no existía. Sólo había emigrantes por motivos económicos.

Mi marido decía que aquellos edificios de poca altura le recordaban edificaciones viejas de las ciudades gallegas. Tal vez por los arcos. Los colores de las fachadas me recordaban algunas zonas de Buenos Aires. Nosotros la recorrimos toda. Es una zona segura. Puedes ir caminando sin temor a que te asalten, sobre todo si vas discretamente vestida. Mi marido y yo intentamos mezclarnos con la población local sin parecer turistas. La Habana Vieja tiene mucho que ver. Unos 900 edificios históricos llenan sus calles. Todo es antiguo. Los coches parecen de nuestros tatarabuelos. En Cuba se vive más en el pasado que en el presente.

Los edificios de la Habana vieja son un resumen de la arquitectura antigua. Se ven muchos edificios barrocos y no faltan fachadas Art Decó. En la vieja Habana se vivió bien antes de Fidel. Había muchos ricos.

Os recomiendo visitar la Habana Vieja. Empiezas el recorrido en la plaza de la Catedral y te pierdes por las calles que la rodean llegando al Callejón de El Chorro. Das unas cuantas vueltas hasta la Plaza de Armas. Llaman la atención sus adoquines de madera. En esa plaza quitaron la estatua del rey Fernando VII y pusieron la de Carlos Manuel Céspedes, el iniciador del camino hacia la independencia de Cuba.

No le perdoné a mi marido una tarde de compras. En la calle Mercaderes, entre tiendas de artesanía y museos, estuve en mi salsa. Esta vía sin coches es famosa por sus tiendas esotéricas, pero también por sus restaurantes y sus proyectos sociales entre los que destacan una cooperativa de costura o una casa de maternidad. Compramos varios amuletos. No creo en esas cosas, pero, todo lo que dicen que da suerte acaba en mi bolso. Soy una supersticiosa a mi manera.

En la Plaza de San Francisco de Asís, encuentras una iglesia del siglo XVI que luce con esplendor junto con algunos edificios coloniales que pintados con colores chillones en tonalidades verdes, rosas y azules.

Hay mucho que ver en la Habana Vieja. Espero volver pronto. Me encantaría hacer el próximo viaje a La Habana con mis hijas.

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Madeira es lo que es y no es para tanto. Mi marido dice que es el mejor destino insular del mundo. Será porque la ve montañosa y con abundante vegetación. A mi santo le va la selva. Yo no niego que la isla de Madeira tiene encanto. Sus olores, sus texturas, sus acantilados, las playas... Lo mejor de Madeira es que no está mega explotada por el turismo.

Nosotros hemos estado en varias ocasiones en Madeira. La última vez que estuvimos fue por viaje de placer. No queríamos ir muy lejos de España, pero tampoco queríamos salir de Europa. Mi marido me propuso un fin de semana largo en el archipiélago de Madeira. Fue un viaje bonito. Tanto como romántico no diría, pero sí bonito. A mí Madeira no me inspira romanticismo, más bien me inspira Naturaleza, cierta bohemia, amor por la selva pequeña.

Madeira no es grande. Tiene una superficie de 750,7 km² y en ella se encuentra la capital de la región autónoma, Funchal, que también es la capital y el núcleo urbano más importante de la isla. Funchal es lo menos recomendable si buscas unas vacaciones tranquilas en temporada alta. Está casi a tope de turistas.

En Madeira empiezan a especializarse en turismo. Tienen restaurantes muy modernos. Por ejemplo, el Restaurante Vistas, un restaurante sobre un acantilado que sirve platos de cocina moderna. Parece que estás comiendo en una gran ciudad europea. Mi marido pidió pescados oceánicos. Yo di buena cuenta de los crustáceos.

Después de la comilona nos fuimos al Jardín Botánico Monte Palas. Me encanta la Naturaleza domesticada. El jardín botánico se veía completito y bien cuidado. Madeira es un archipiélago que cuenta con dos islas habitadas, Madeira y Porto Santo, y tres islas menores no habitadas, llamadas colectivamente Islas Desertas, que, junto con las Islas Salvajes forman la región autónoma de Madeira. Algo parecido a una Comunidad Autónoma española.

Hablando de islas, si tienes un barquito, puedes ir hasta las Canarias. Quedan a 500 kilómetros. Las islas de Madeira también son islas de origen volcánico, igual que nuestras preciosas Islas Canarias.

Os recomiendo visitarlas. Son islas seguras. No hay ningún volcán en erupción ni se espera que empiece una montaña a echar fuego por arriba. Crucemos los dedos. Madeira ofrece varios complejos balnearios donde sacar todo el estrés de encima. Nosotros no fuimos a balnearios en esta ocasión. Tampoco practicamos deportes acuáticos. Nos dedicamos a pasear, contemplar puestas de sol de la mano y disfrutar la gastronomía. Madeira tiene buenas condiciones para la náutica de recreo y para el submarinismo. La isla de Porto Santo, en particular, es el lugar ideal para huir del estrés y realizar un programa de talasoterapia. Yo lo hice en una ocasión anterior. Fue fantástico.



Thursday, October 28, 2021

Mis vacaciones locas en la Barceloneta



Me gusta mucho la Barceloneta. Esta parte antigua de Barcelona tiene mucho encanto. Nosotros nos alojamos en nuestra última estancia en el Hotel 54 Barceloneta, un hotel de diseño que tiene tres estrellas. Merecía la cuarta estrella. Incluso le daría una quinta estrella. Salir al balcón florido de la habitación cuando te levantabas era un lujo. Espero poder repetirlo en otra ocasión. En este hotel te tratan tan bien que tienes ganas de regresar. 

La ubicación fue excelente para nosotros. El hotel está situado en el barrio marítimo de la Barceloneta, en Barcelona. Muy cerca vive la hermana de mi marido. Estábamos con la familia cerca. Mi cuñada se quedaba con las niñas para que nosotros pudiéramos salir a disfrutar la Barcelona nocturna. Mi marido estaba encantado con la terraza elegante con vistas al puerto. Se cansó de sacar fotos. Es muy buen fotógrafo. 

Puedes llegar a la hora que quieras. El hotel tiene recepción 24 horas. Son muy amables los de recepción, igual que el resto del personal. Otra ventaja a destacar es la conexión Wi-Fi gratuita. Las habitaciones cuentan con aire acondicionado. Falta nos hizo. Hacía una calor horrible en la calle. Era un gusto estar en la habitación. Lo que usamos poco fue la TV smart. Sólo la encendimos para ver un partido del Barcelona. Salía gratis. 

Las habitaciones del Hotel 54 Barceloneta presentan una decoración moderna y una iluminación innovadora. Las luces artificiales se mezclan a la perfección con la iluminación que entra por las ventanas con balcón. Nosotros apagamos las luces nada más abrir el día. No hacían falta. Incluso de noche nos sobraban. La habitación era bastante amplia. Tenía baño privado con secador de pelo. La habitación de las niñas era más pequeña. También tenía cuarto de baño propio. 

Para comer no tuvimos problema. Mi cuñada nos hizo de cocinera en su casa. A 5 minutos a pie del Hotel 54 hay buenos restaurantes especializados en marisco. Sólo nos dimos una mariscada. Los tiempos no están para muchos gastos. 

Fue una pena que el tiempo no estuviera para playa. Hacía frío. El 54 Barceloneta se encuentra a 3 minutos a pie de la playa de la Barceloneta. Aprovechamos para hacer turismo por los alrededores. Pasear se podía. Nos dimos una caminata de diez minutos hasta el precioso barrio del Born. No necesitas coche para desplazarte. A 7 minutos a pie está la estación de metro Barceloneta. Me encanta el metro. 

Os recomiendo este hotel de habitaciones con decoraciones alegres. Las camas con muy cómodas. Yo dormí como en casa.

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Friday, October 22, 2021

Mis vacaciones carnívoras en Rabat

El Hotel France de Rabat fue nuestro alojamiento en un viaje de negocios de mi marido al que me sumé. Me encanta Marruecos. Por eso no pierdo ocasión para ir al país vecino a pasar unos días. Te sumerges en un mundo distinto con sólo cruzar el Estrecho. 





Este hotel de la rue Souk Semara, en la plaza du Marché se caracteriza por las habitaciones grandes. Justo lo que yo necesitaba. Nuestra habitación era doble. Las habitaciones individuales también son grandes. En el Hotel France saben que a los extranjeros nos gusta la amplitud. De hecho, los turistas extranjeros somos sus clientes objetivos. 

No nos faltó un cuarto de baño en nuestra habitación. En Rabat, al igual que en el resto de ciudades marroquíes, los hoteles se van modernizando. Cada vez son menos los que tienen cuartos de baño de compartir con los vecinos. Yo es lo primero que pregunto, si hay baño en la habitación. La ducha del cuarto de baño funcionanba a las mil maravillas. Tenía una presión fantástica. No eché de menos la de mi casa. 

La decoración del Hotel France no se olvida de los motivos árabes. Puedes pensar por el nombre del hotel que te vas a encontrar con un hotel más occidental en su decoración. No es el caso. Estás en la Medina de Rabat, una zona de hoteles más baratos. No hacen grandes gastos en decoraciones. 

Nuestra habitación se veía limpia. Nos cambiaron las sábanas de la cama todos los días. El baño también lo limpiaban a diario. No hubo queja en limpieza. Mi marido decía que se notaba la propina que les había dejado en recepción para que se afanaran en la limpieza de nuestra habitación. 

Os recomiendo el Hotel France. Tratan muy bien al cliente. Al principio, te puede chocar que insistan en cobrar cuando llegas. Es una norma. Pagas y te tratan como si fueras la Reina de España. Rabat es una ciudad tranquila. No te molestan mucho los vendedores ambulantes. Es una ciudad segura para las mujeres que viajan sola. Si decidiera pasar unos días sola en Marruecos, elegiría Rabat. 

Para comer nos acercamos a los puestos de comidas. En la entrada de la medina empezaba el gran mercado cubierto. Llegaba hasta el Hotel France. Yo engordé por culpa de los pastelillos andaluces de carne. Mi marido dio buena cuenta de comidas de filetes de ternera. Es muy carnívoro.

Monday, October 04, 2021

Mis vacaciones en la Asturias rural

Me encanta Asturias. No pierdo ocasión de irme al norte asturiano unos días con mi familia. Mi marido se ha aficionado a descubrir pequeños pueblos. En uno de nuestros viajes a Asturias descubrimos Ablaneda, un vecindario del concejo de Salas. Como tantas localidades asturianas, ha sufrido la emigración de la mayoría de sus vecinos. La gente busca un futuro mejor en las grandes ciudades. Hoy, Ablaneda, apenas conserva una veintena de habitantes.

Es pura naturaleza. Sólo escuchas el piar de los pajaritos y los ruidos propios de la Naturaleza. El núcleo tiene un pequeño embalse, conocido como pozo de Fullaricos. Mi marido decía que se veían restos de casas en el fondo. Yo no veía nada. Mi santo le echa mucha imaginación a la vida. Es una consecuencia de sus conocimientos de la Historia con mayúscula. La tradición asegura que, a veces, vigas y otros materiales de construcción se distinguen en el fondo del estanque. Los historiadores los vinculan a antiquísimas instalaciones creadas por Roma. Por eso mi marido creía ver unas columnas romanas en el fondo de las limpias aguas estancadas.

Un viejecito que vivía en una casa nos contó la leyenda del pozo. Cuentan que hace siglos vivía allí un señor muy rico con su única hija. Tenían problemas de agua en su palacio. Aparecieron unos apuestos caballeros que se comprometieron a llevar agua al palacio mediante canales. El noble les prometió la mano de su hija al que antes llevase agua a su palacio. No fueron los apuestos caballeros los que consiguieron la mano de la bella damita. Un enano fue el que llevo agua al palacio. El noble ordenó a su hija que se casara con el enano, que era el demonio. La hija se negó. Dijo que prefería que se hundiera el palacio en el charco. Así pasó.

Os recomiendo visitar Ablaneda. Es un grupo de casas del concejo de Salas que tienen su propia identidad. Está situada en el paraje del Alto de Pedrafita, entre las sierras de Carrales y de Las Traviesas. Es atravesado por el AS-226. A nosotros nos resultó fácil llegar con el coche. Sólo tienes que seguir los indicadores de la carretera. La zona parece un paraíso. Ablaneda está rodeada de los pueblos de Godán, La Ortosa, El Piñedo, Pereras, Soto de los Infantes, Viescas y Cabañas Las Fervienzas. Pertenece a la parroquia de Godán.



Mis vacaciones con mis mascotas

Un apartamento siempre es una opción interesante para unas vacaciones en familia, sobre todo cuando llevas a tu suegra. Tienes más intimidad que en unas habitaciones de hotel. Además, en la cocina del apartamento, tu suegra puede dar rienda suelta a la buena cocinera que lleva dentro. Acabas ahorrando dinero.

Guardo un buen recuerdo de nuestra estancia en los Apartamentos Miranda, un pequeño complejo de apartamentos con estudios confortables y una gran piscina. La piscina les gustó mucho a mis niñas. Están estos apartamentos en el lado este de la isla de La Palma (Islas Canarias). Es fácil llegar. El bonito jardín tropical enseguida te llama la atención apenas lo ves.

Con una ubicación céntrica pero tranquila, te sientes en el séptimo cielo. Vives en un entorno rural, con amplias vistas sobre el océano y las montañas. Es un turismo tranquilo. Puedes teletrabajar mientras tu familia disfruta la piscina y pasea por el jardín. La capital de la isla, Santa Cruz de La Palma, así como el aeropuerto están a unos 10 minutos en coche. No pierdes el tiempo en trayectos largos.

Los apartamentos están bien comunicados por transporte público. Hay una parada de la línea 35 a Santa Cruz de La Palma, a unos 250 metros, con conexiones a otras partes de la isla. Nosotros no nos desplazamos en autobuses. Alquilamos un coche. Mi suegra se nos largó un par de veces en autobús. Es muy independiente.

En total hay 8 estudios independientes con vistas al mar y entrada propia, cuatro de ellos en la planta baja con terraza y cuatro en la planta superior con balcón. Nosotros reservamos un apartamento de la planta baja. Así evitamos escaleras y ascensores. Además, la terraza era más grande que los balcones de arriba.

Las toallas y la ropa de cama son proporcionadas por los responsables del complejo. La limpieza final, así como un cambio de ropa de cama semanal están incluidos en el precio. Nosotros no pedimos limpiezas intermedias. Era más barato limpiar nosotros mismos el apartamento. Lo que sí pedimos fueron sábanas limpias todos los días. Insistieron en cobrarnos un extra. Mi marido se enfadó. Yo pagué el extra porque no podía dormir toda la semana en las mismas sábanas.

En todos los estudios, así como en partes de las zonas públicas, tienen una buena conexión a Internet, de forma gratuita y opcionalmente a través de WLAN (inalámbrica) o LAN (por cable). Puedes teletrabajar cómodamente. Yo no perdí ni un solo día de trabajo. Mi santo tampoco.

También puedes llevar tu mascota. Te cobran un extra por el perrito. Las mascotas hay que tenerlas controladas. Las llevaban con sus correas para que no molestaran a los demás huéspedes.

Para cada estudio hay una plaza de aparcamiento gratuita para el coche en el aparcamiento privado. Lo agradecí. Así nuestro coche alquilado quedó a buen recaudo. Tampoco habría problema por dejarlo fuera. Los apartamentos están en una zona tranquila. Os los recomiendo.







Thursday, September 30, 2021

Mis vacaciones en Ibiza

Ibiza es la isla del eterno verano. Tanto da que vayas dentro o fuera de temporada. Siempre encuentras el paraíso más divertido. En Ibiza no te aburres. Es un chute de alegría. 

Mi marido dice que para él Ibiza ya es un chute de alegría demasiado fuerte. Mi santo empieza a notar los cuarenta. Yo, en cambio, necesito un viaje a Ibiza de vez en cuando para llenarme de energía. Últimamente estoy descubriendo lo bien que se come en Ibiza. Desde el faro de Es Moscater hasta el Mirador de Dalt Vila, Ibiza nos ofrece sus mejores hoteles y sus mejores propuestas gastronómicas. 

Siempre descubrimos algo nuevo en Ibiza, o lo redescubrimos. Los acantilado en la Cala Sol d´en Serra fueron el telón de fondo de nuestro noviazgo. Regresamos por allí este verano. Tomamos el sol en las calas más románticas, nos acercamos a los restaurantes a saborear platos de gastronomía italiana y española. Me gustaron mucho los platos de verduras. Mi marido se apuntó a las carnes a la parrilla. Yo no salí de las verduritas y de los pescados frescos. No quería engordar. 

Llevamos a las niñas a conocer el pequeño pueblo de San Lorenzo. Es un pueblito de postal, con sus limoneros, sus naranjos, sus jardines de jazmines. En San Lorenzo comimos en el restaurante La Paloma. Es un restaurante que cuenta con un huerto propio. 

Nuestra siguiente parada fue el paseo marítimo de Santa Eulalia del Río, una localidad tranquila, familiar, con una bonita playa. Ibiza es más que Ibiza ciudad. A nosotros nos gusta ir a localidades como San Antonio o Santa Eulalia del Río. En Ibiza hay muchos bares, mucha diversión, muchos turistas. 

Os recomiendo Ibiza. Es el destino turístico favorito de muchos europeos. Sus 160 kilómetros de costa la hacen una isla ideal para el turismo de sol y playa. Tiene unas cincuenta playas. Nosotros solemos ir en septiembre. Es un mes mucho más tranquilo en Ibiza que los meses de verano. Además, el verano no termina nunca en Ibiza. Es la isla del eterno verano.


Mis vacaciones con Dali

El Hotel Spa Cap de Creus Costa Brava es un tres estrellas que merece una cuarta estrella. Tiene una ubicación excelente para unas vacaciones familiares de sol y playa. El hotel está situado frente al mar, en la bonita localidad de Port de la Selva, en la Costa Brava. Nosotros pasamos unos días de vacaciones inolvidables con nuestras hijas. Las niñas disfrutaron mucho la playa y la animación organizada por los responsables del hotel. 

Nosotros también disfrutamos mucho las instalaciones del hotel. Tanto mi marido como yo pudimos teletrabajar en la habitación. El hotel ofrece WiFi gratuita. Cuando nos cansábamos de trabajar, nos metízimos en el spa con bañera de hidromasaje disponible por un suplemento. Mi marido quería pasar del spa. Es un tacaño. Yo abrí mi cartera, tiré de tarjeta propia y pagué el spa que tanto necesitaba para relajarme. 

Las habitaciones están muy bien. Las nuestras tenían una decoración en tonos claros que las hacía todavía más luminosas. Todas las habitaciones del Hotel Cap de Creus tienen aire acondicionado, caja fuerte y secador de pelo. La nuestra era de las que incluyen bañera y zona de cocina. Pudimos ahorrar dinerito gracias a que mi marido se puso de chef en la pequeña cocina. No nos importó que el olor de la comida se nos pegara a las sábanas. 

No siempre comimos en la habitación. Algún día bajamos al restaurante. El restaurante pizzería La Timba del Hotel Cap de Creus goza de unas vistas magníficas al puerto y su entorno. Mis hijas lo preferían. Les encantaba los platos que preparaban: ensaladas, pizzas y pasta fresca. Saben como tener contentos a los más pequeños de las familias que se alojan en el hotel. 

Os recomiendo este hotel. El Port de la Selva se encuentra a 8 kilómetros de la estación de tren de Llançà y a 60 kilómetros del aeropuerto de Girona. Nosotros alquilamos un coche en el aeropuerto para tener mayor movilidad por la zona. No era cuestión de ir en taxi a la estación de tren. Los taxis salen muy caros. El establecimiento tenía una buena ubicación para visitar el Museo Dalí de Figueras, la localidad bohemia de Cadaqués y la ciudad de Girona. Mi marido no quería hacer turismo. Lo acabé convenciendo. Me encanta Dalí. Nunca pierdo ocasión para acercarme a su museo.


Mis vacaciones en un bosque de manzanos

En el Parque da Devesa en Castro Caldelas encuentras un bosque con árboles frutales, donde puedes echar la mano a una manzana e hincarle el diente. Es como el paraíso de Adán y Eva. Para nosotros fue una sorpresa. Mi suegra había organizado la excursión en plena Ribeira Sacra. Fue un viaje interesante. El Parque da Devesa está cerca del casco histórico del municipio y de su castillo medieval. 

No seguimos las dos rutas de senderismo que cruzan el parque. Fuimos un poco a nuestro aire. Dejamos la autocaravana en el parking que hay para estos vehículos y nos echamos a andar. Mis hijas nos hicieron parar en el parque infantil. El parque biosaludable les interesó menos. 

Se ven muchos robles y castaños. Una apuesta por la madera propia de Galicia que da cabida a los árboles frutales: avellanos, nogales, manzanos, cerezos se unen a las frambuesas, arándanos, grosellas y moras. No faltan el romero y el tomillo. También vimos tomateras con tomatitos en fase de crecimiento. Este tipo de bosques se ven en Centroeuropa. Aquí todavía están en pañales. 

Mi suegra les enseñó a las niñas los árboles. No hacía falta su clase de jardinería. Casa árbol tenía un cartelito indicando si era un cerezo o un manzano. Los restos de las frutas que comes en el bosque deben depositarse en el correspondiente contenedor. Colocaron un compostero. 

Os recomiendo el Parque da Devesa. Por el bosque comestible pasan dos rutas: la de As penas de Matacás y las de Os bosques máxicos. Puedes ir andando y comiendo fruta gratis. Falta hace meter comida en el cuerpo. La ruta de Os bosques máxicos es de más de veinte kilómetros. Nosotros sólo hicimos un trocito. Mi suegra quería hacer todo el recorrido que transcurre entre árboles y edificios singulares. 

Dejamos esa primera ruta y nos fuimos a la de Matacás. Paramos en el mirador para disfrutar las increíbles vistas de los Cañones del Sil. Esperamos volver. El parque da Devesa es más para disfrutar que para mirar.



Friday, September 17, 2021

Mis vacaciones de mariscadas



A mi marido le gustan los buenos mariscos, es decir, los mariscos frescos. Tiene mi santo la gran capacidad de notar si un marisco cocido ha sido congelado previamente o era marisco fresco. Yo creo que heredó esta capacidad de su madre. Mi suegra tiene la misma habilidad a la hora de reconocer en un marisco la procedencia del mar o la procedencia de la nevera. 

Por eso siempre quiere volver a los restaurantes donde nota que cocinan mariscos frescos. Una gran mesa con mariscos frescos, donde se puede elegir el pescado y marisco fresco del mercado se encuentra en La Paradeta. No es tan caro como puedes suponer al tratarse de mariscos. 

Menos caro te sale teniendo en cuenta el tamaño de las raciones. Es el local ideal si quieres atiborrarte de mariscos. En total hay 6 tiendas Paradeta en Barcelona y sus alrededores. Son una marca en expansión. El primero se inauguró en 1994, el último en el Passeig de Grácia en 2015. Nosotros vamos siempre al que está e el Paseo de Gracia. Nos tratan genial. En la última ocasión era mi cumpleaños y me regalaron una rosa roja.

Mariscos, pescados, pulpo puedes comer en esta marisquería que no se olvida de los buenos vinos, para acompañar el pescado y marisco. Yo me quedo con las patas de pulpo cortadas en trocitos y preparadas al estilo gallego. Te levantan la moral. Te sientes como en tu Galicia, en las pulpeiras de toda la vida. 

Os recomiendo La Paradeta. Tiene unos cinco restaurantes como mínimo en la zona de Barcelona. Abrirán más. Hay locales que tienen cola. También se forman colas para recoger la comida para llevar. La Paradeta ha sabido actualizarse. Las nuevas normas a raíz de la pandemia del coronavirus no los han cogido con el pie cambiado. Por tener hasta tienen servicio de entrega a domicilio. 

Tanto el pescado como el marisco son frescos. Tú eliges y te lo preparan en el momento. Este tipo de restaurantes no son frecuentes en esta España nuestra.

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Monday, September 13, 2021

Mis vacaciones amuralladas

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Andalucía tiene pueblos muy bonitos. Uno de estos pueblos de postal es Vejer de la Frontera, en Cádiz, a escasos metros de la playa de El Palmar. Todavía conserva todo su encanto gracias a que el ladrillo invasivo lo está respetando bastante. Cuenta con apenas 13.000 habitantes y sus calles encierran una combinación de las numerosas culturas que pasaron por ella, desde fenicios hasta romanos o musulmanes.

Nosotros fuimos a Vejer de la Frontera con nuestras hijas. Queríamos ver un pueblo del que nos habían hablado mil maravillas amigos nuestros. Quedaron cortos. Vejer es un pueblo muy completo. Pudimos hacer turismo de playa y turismo cultural.

También tuvimos tiempo para visitar los alrededores. Mi marido tenía ganas de conducir. Aprovechamos que había chófer gratis. Vejer está situado en la comarca de la Janda, antigua laguna desecada para usos agrí­colas. Eran tiempos pasados cuando quitaron el agua de la laguna. Hoy creo que le pondrían más agua. Los turistas lo que quieren es agua para nadar y relajarse. Los campos están bien, pero pronto te cansas de mirar las cosechas. Más te cansarías si fueras tú la jornalera, por supuesto. Este municipio presenta dos zonas diferenciadas: la costa y el interior. Yo me quedo con la costa.

No falta un río. Casi todos los pueblos están a las orillas de un río. Vejer está atravesado por el rí­o Barbate, que forma una zona de marismas, declarada Parque Natural y que son un reducto de lo que fue una de las zonas húmedas más importantes de Europa. Vimos el humedal bastante bien cuidado. Hay que felicitar a los vejeranos.

Muchas fueron las culturas que pasaron por allí. El pueblo fue parte de la frontera cristiana en la época nazarí­. De ahí su nombre. Tiene una ubicación muy propia de su época: está situado en una colina, desde la que se domina una magní­fica panorámica, y se edificó alrededor del Castillo. Nos encantó el castillo. Lo miras desde fuera y te sientes una princesa.

El conjunto urbano resulta de gran belleza y atractivo con sus calles estrechas y sinuosas. Crees perderte por momentos. Son calles de casas blancas y cuidadas. Sus habitantes saben que viven del turismo. Por eso nos ofrecen a los turistas lo mejor. Nosotros pasamos muchas horas en las playas, pero tuvimos tiempo para ir a ver las Murallas, la Iglesia del Divino Salvador y el Arco de la Juderí­a.

Os recomiendo Vejer de la Frontera en Cádiz. En otras épocas lo recorrieron fenicios, cartagineses y romanos. Se defendieron de los iberos como pudieron. De aquel pasado esplendoroso nos queda un pueblo con una arquitectura con muchos vestigios árabes.
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Buscábamos pueblos con playa en Valencia. Unos amigos nos recomendaron Villajoyosa. Tenían unos tíos en este bonito pueblo valenciano y sabían de lo que hablaban. Son turistas en Villajoyosa todos los veranos.

Fue un acierto elegir este pueblo costero, que ha dejado de lado la pesca de toda la vida para centrarse en el turismo. Villajoyosa tiene tres kilómetros de amplias playas que forman parte de la costa local. Las recorrimos todas. Mi hija mayor decía que estábamos haciendo turismo de playas. La playa La Caleta es un sin fin de colores en piedrecitas que no son molestas si estás calzado, pero que te hacen los pies polvo si vas descalza. Yo me puse las chanclas al dar un par de pasos.

En nuestra segunda playa volví a necesitar mis chancas. La Playa L´Esparrelló es una playita escondida de piedra blanca y agua azul turquesa bastante limpia. Encontramos privacidad y un lindo ambiente. Pasamos una tarde nadando, tomando el sol y comiendo la merienda que había preparado mi suegra con todo su cariño.

Antes de acabar nuestras vacaciones recorrimos otras playas que debes visitar: Playa Villajoyosa, Playa de los Estudiantes y la playa del Torres. Conseguimos un bronceado natural maravilloso. Hasta mi suegra acabó morenita. La madre de mi marido tiene la piel muy blanca.

Villajoyosa multiplica su población en verano. En temporada baja anda sobre los 35.200 habitantes. Os recomiendo visitar este pueblo. Me quedo con la Playa Paraíso, una playa con calas preciosas. En Villajoyosa ves muchas torres. Son una herencia de su pasado de piratas asaltando la costa. Las torres se situaban en masías fortificadas. En el centro de la población hay más piedras protectoras: murallas, torres. Tenían todo preparado para disparar a los atacantes.

La Torre de Hércules, de origen romano, me hizo recordar otra Torre de Hércules, la de La Coruña. Hércules inspiró a nuestros antepasados en distintas partes de España. No tuvimos tiempo para pararnos en los museos. Hubiera sido interesante. Tienen museos con restos iberos y romanos. Será en otra ocasión. Esta vez estuvimos centrados en una ruta de playas. Mis hijas no nos perdonaron una visita al Museo del Chocolate.

A las afueras de Villajoyosa, hay un embalse. Mi marido quería pescar. Decía que había carpas. Pero no llevaba útiles de pesca. Nos quedaron muchas cosas pendientes para una siguiente visita a Villajoyosa, una localidad con un importante puerto pesquero y una lonja interesante.

Os recomiendo visitar Villajoyosa. Es un pueblo que se ha hecho grande con el ladrillo que todo lo ocupa. Afortunadamente, no ha perdido su encanto de pueblo mediterráneo con antiguos orígenes romanos.

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Me encanta Marruecos. En el país vecino encuentras una cultura completamente distinta que te traslada a la Edad Media. Es un mundo sin prisas, con mucha oración y muchísima sencillez. Una de las ciudades que más me gusta de Marruecos es Chefchaouen. Estuve con mi marido por un viaje de negocios que prolongamos en una estancia de placer.

Nos alojamos en el Hotel Salam de Chefchaouen. Te puede parecer un hotel cutre cuando entras, pero la falta de comodidades habituales en nuestras casas se palian con una atención estupenda por parte de sus dueños. No cabe duda de que estás en un hotel familiar. Nosotros nos sentimos como en la casa humilde de unos amigos de Marruecos.

Situado en el barrio judío, detrás de la Gran Mezquita, a unos 50 metros de la Plaza Uta el-Hammam en pleno centro de Chaouen, el Hotel Salam cuanta con una ubicación excelente para hacer turismo. Puedes desplazarte andando a los puntos de mayor interés de la ciudad.

El hotel tiene varias plantas y una terraza con vistas panorámicas sobre la Kasbah y las montañas. Yo iba a la terraza a leer. Me relajaba mucho el silencio, las vistas, el mundo distinto que tenía a mis pies. Las habitaciones son sencillas, con el toque chic que le da una decoración árabe subrayada por los arcos que se multiplican en los interiores. Nos comentaron los dueños que habían hecho mejoras. Por ejemplo, las habitaciones tienen cuarto de baño privado. Se agradece. Compartir el cuarto de baño con desconocidos no es un plato de gusto.

Dispone de cocina colectiva donde podemos preparar nuestra propia comida, detalle muy de agradecer por la comodidad y ahorro económico. También lo agradecí porque suelo tener problemas a la hora de comer en Marruecos. Me dan ataques de asco. En el Hotel Salam tuvimos la gran suerte de coincidir con unos huéspedes que apenas utilizaban la cocina colectiva. La cocina estaba de mi mano.

Os recomiendo el Hotel Salam en Chefchaouen. Está construido sobre un antiguo Hammam. Desde el "Pozo de la Princesa Anka" se pueden ver sus cristalinas aguas y, según dice una antigua leyenda, quien mira sus aguas encontrará amor y riquezas. Yo el amor ya lo había encontrado. Las riquezas siguen resistiéndoseme. Voy a tener que regresar al Hotel Salam para volver a mirar las aguas cristalinas del pozo.
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Mi marido tuvo un esguince que pensé que nos iba a fastidiar un viaje que teníamos pendiente a la Ciudad Condal. Afortunadamente, encontramos un hotel con habitaciones para personas con movilidad reducida: el Hotel del Mar en Barcelona. Es un hotel que tiene una ubicación fantástica, muy céntrica. Más fantásticos aún son sus empleados. El chico de recepción era un encanto. Cuando te reciben con una sonrisa, te sientes con ganas de prolongar tu estancia en el establecimiento hotelero.

El Hotel del Mar está situado en un edificio protegido. Lo han rehabilitado para que te sientas como en casa. Vives mejor que sus antiguos dueños. A unos 800 metros están el paseo marítimo y la estación de metro de Barceloneta. Yo me fui directa de tiendas. Dejé a mi marido teletrabajando en la habitación y sufriendo con sus dolores en el pie.

Poco tuve que andar para empezar a comprar regalitos para la familia más próxima. A los menos próximos no les regalo nada. En 5 minutos de caminata estaba en
el barrio de moda del Born. Llegué al parque de la Ciutadella y di vuelta. Estaba preocupada por mi santo.

No tenía por qué preocuparme. Mi marido tenía todas las comodidades. Las habitaciones del Hotel del Mar tienen aire acondicionado para estar fresquitos, TV de pantalla plana vía satélite y un escritorio junto con el mini bar bien surtido. En el baño privado encuentras secador de pelo y artículos de aseo. Reponen lo que ven que vas gastando. Algunas habitaciones gozan de balcón privado. Era el caso de la nuestra. Yo la había pedido con balcón para estar más cómoda. Las terracitas dan mucha vidilla. La caja fuerte está disponible por un suplemento. Nosotros pasamos de caja fuerte. Mi marido decidió no salir de la habitación. Quería cumplir su promesa al médico de estar siete días con la pierna subida a una banqueta. Yo creo que puso tanto empeño porque aquella habitación de paredes azules, colchas azules cortinas azules le recordaba la casa de su madre. Estaba inspirado. Así se portó tan bien.

Os recomiendo este hotel. El Hotel del Mar cuenta con recepción las 24 horas. Puedes llegar a la hora que quieras. La estación de tren de França de Barcelona se halla a 5 minutos a pie. Nosotros no necesitamos tren. Llevamos el coche. Lamenté no poder salir más. Mi marido no podía acompañarme y a mí no me apetecía hacer turismo cultural sola. Aún así me acerque hasta la catedral de Barcelona y el centro comercial Maremagnum. Están a 10 minutos a pie.




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