Sunday, September 25, 2016

Mis vacaciones en Suiza




Suiza es un país carísimo y Ginebra es de las ciudades más caras por las que he pasado. Por eso es conveniente elegir alojamientos que estén bien de precio. Nosotros nos alojamos en el Bernina Swiss Quality Hotel, Ginebra, un hotel que no resulta muy cómodo, pero que es aceptable. 

Estuve a punto de dar la vuelta cuando vi la rampa pronunciada que había para bajar a recepción. Bien podrían haber puesto la recepción en una planta baja y no en un sótano. Mis ganas de quedar en el hotel vinieron cuando nos dieron unas tarjetas para viajar gratis en transporte público por la ciudad. Los hoteles españoles no tienen ese detalle con sus clientes. También nos dieron una tarjeta para la conexión wi fi gratuita. 

Nuestra habitación era muy corrientita. Te hacía recordar que estabas en un tres estrellas suizo. Los hoteles de tres estrellas españoles son mejores. la habitación estaba dividida en dos partes: lo que era la zona de dormir con una cama bastante vieja y una espacie de salita de estar, que era donde estaba el escritorio y el televisor. Podías ver varios canales internacionales. Lo que le gustó mucho a mi chico fue que hubiera una caja fuerte dentro del armario. Él siempre tiene cosas para guardar bajo siete llaves. 

Lo que menos me gustó fue la falta de insonorización. Escuchabas a los vecinos de la habitación de alado. Yo le dije que las niñas que no hicieran ruido porque sólo faltaba que nos vinieran a protestar. Los suizos son muy estirados. 

Os recomiendo el Bernina Swiss Quality Hotel, Ginebra. Tiene una buena ubicación y no es muy malo para ser un tres estrellas. Podía ser mejor, por supuesto. Por ejemplo, el desayuno, que teníamos incluido en el precio, fue pobretón de todo: un simple chocolate con dos bollitos y un trozo de pan. nada de yogures, fruta, fiambre y demás surtidos de primera hora a los que nosotros estamos acostumbrados en esta España nuestra.

Tuesday, September 20, 2016

Mis vacaciones aprendiendo a bordar



Hay museos de todo y para todos los gustos. También hay uno del bordado. Me refiero al Museo del Bordado Marcial Moreno Pascual, ubicado en una casa de labradores de principios del siglo pasado. Es una casa que se ha renovado conservando lo que tenía de antiguo. Por ejemplo, su antigua estructura, excepto en la planta superior. Es la casa típica lagarterana. 

Yo fui a este museo con mi madre. Le encantan los bordados y todo lo que tiene que ver con la costura. Yo soy menos aficionada a las labores de aguja, pero, por contentarla, la acompañé. 

En la planta baja del museo se encuentra un portal con cerámicas y todo tipo de utensilios de cinc y cobre de los siglos XVI al XX; una sala de láminas y óleos con motivos religiosos, un montón de cornucopias y espejos de los siglos XVIII y XIX y un dormitorio tradicional con una sala dedicada a los bordados donde hay una muestra de labores y trajes típicos de la zona de Oropesa (Toledo). Los espejos son preciosos. Es una pena que no te vendan alguno para llevar para casa. No quiero decir que te vendan los originales, pero podían tener copias de esos preciosos espejos antiguos para los visitantes. Se ganarían una pasta. 

En la primera planta se encuentra la exposición permanente de la obra costumbrista del bastante conocido Marcial Moreno Pascual. Me llamó mucho la atención ver en el patio del museo el verraco vettón encontrado hace no mucho tiempo en las inmediaciones de Lagartera. Había muchos turistas sacándole fotos. 

Os recomiendo visitar este museo. Se recorre pronto. Es un museo ideal para las personas aficionadas a las labores de la aguja. Ves bordados antiguos muy trabajados. La gente de antes se dejaba la vida haciendo cosas perfectas. Mi madre sacó fotos para hacer ella alguno bordados que le gustaron especialmente. Tiene mucha paciencia para bordar, cosa que las hijas no tenemos.

Sunday, September 18, 2016

Mis vacaciones en San Marino



San Marino me sorprendió gratamente. No esperaba encontrar un país tan bonito. Es una pena que no sea más grande. Está en Italia, en una zona muy montañosa al pie del Monte Titano

Este pequeño país se recorre a pie. Yo quedé muerta porque las calles son muy empinadas y una no está acostumbrada a subir y bajar cuestas y menos en tacones. Ir en coche por las calles no os lo recomiendo. Son calles tan estrechas que casi no cabe el coche. Si vas andando, te tienes que estar apartando constantemente para dejar pasar los coches. La gente siempre se empeña en ir sobre cuatro ruedas hasta por donde no se puede pasar cómodamente. 

El país es una república muy antigua. Parece mentira que sea independiente. Supongo que lo es porque pasaron de cuatro gatos que había viviendo en aquellos montes junto al castillo. Hablando del castillo he de decir que no es otra cosa que la unión de varias torres: la Guaita o Rocca construida en el siglo XI, la Cesta edificada en el siglo XIII y el Montale que es de finales del siglo XIII y que está separada de las otras dos. 

Os recomiendo visitar San Marino e ir bien abrigados. Yo casi muero de frío. La zona del castillo es de frío siberiano. Muy bonita pero fría a más no poder. Mi chico hizo muchas fotos porque le hacía gracia ver tanta nieve. Nosotros somos más de sol. 

No descarto volver, pero en verano. Fuimos en febrero y te morías de frío. Espero que en el mes de julio o en el de agosto no haya unas temperaturas tan bajas. Supongo también que habrá más turistas. San Marino es un país muy visitado por el turismo internacional. Como dice mi chico, es como Mónaco, pero con menos ladrillo y más salvaje. No le falta razón. Donde está el castillo sobra monte.

Saturday, September 17, 2016

Mis vacaciones medievales



Vivir en un castillo medieval es un lujo al alcance de todos gracias a los Paradores nacionales. Mi familia y yo pudimos vivir esta experiencia en el Parador de Olite, en Olite, una bonita localidad de la provincia de Navarra. Es un castillo medieval del siglo XV, con la arquitectura característica de la época. Es decir, muchas vidrieras, arcadas y piedra. Donde hay más arcadas es en el comedor. 

Las habitaciones de este parador son enormes, pero unas son mejores que otras. A nosotros nos daban una que tenía una pared de piedra descubierta y una cama de dosel que parecía más propia de los Reyes Católicos que de un matrimonio de hoy en día. No me gustan las camas de dosel ni en fotografía. Afortunadamente, nos dieron una habitación más moderna, pero sin perder su aire de antigüedad. Los cortinones, la colcha de la cama, lo sillones tipo sillones de anticuario te recordaban que estabas en un edificio de otros tiempos. 

Estuvimos cómodos. El Parador de Olite (Navarra) es silencioso. Nosotros tuvimos la suerte que no estaba muy lleno cuando nos alojamos. 

El Parador es más bonito por dentro que por fuera. La fachada se ve triste, con una arquitectura que todavía no había conocido la alegría del Gótico. Se ve un edificio rudo. Supongo que tenía que ser así porque entonces estaban siempre en guerra y necesitaban mucha pared y pocas ventanas. 

Lo que no me gustó de su interior fue el comedor. Sólo cenamos allí un día. Era como si te sirvieran la Última Cena. El comedor era tal cual una iglesia por dentro y encima ponían unos candelabros encima de la mesa que parecía que estaban anunciando la llegada de Jesucristo. Era horrible. No probé bocado. Bueno, sí, comí unos pimientos de piquillo y unos espárragos. No soy capaz ir sin cena para la cama. 

Os recomiendo el Parador de Olite (Navarra). Es tranquilo, perfecto para apartarte del mundanal ruido. Para llevar niños no os lo recomiendo. Los críos se aburren una barbaridad. Mis niñas no se entretenían ni con los juegos del móvil.

Mis vacaciones en Bogotá



En el Aeropuerto Internacional El Dorado, Bogotá, siempre pierdo la paciencia. Entre las aglomeraciones de gente, la mala organización y lo tardones que son los empleados acabo de los nervios. Es todavía más caótico que el resto de aeropuertos de Colombia. La última vez que estuve hice una cola con el equipaje encima que casi me metió ganas de regresar a España nadando. Fue horrible. 

Donde se forma más lío es en los mostradores de inmigración. Se ve que tratan de mejorar incorporando más personal, pero, hay tanta gente que no dan abasto. También les falta profesionalidad. No se puede comparar el personal de este aeropuerto con el personal cualificado que tenemos en los aeropuertos españoles. 

Me fastidió mucho que me cachearan como a un delincuente. Con mi chico no se pararon tanto. No es que yo tuviera cara de guerrillera, como decía mi chico, sino que soy mujer y los de seguridad aprovecharon. No soy tonta. 

Los requisitos de entrada son un lío, pero lo peor llega cuando embarcas. Les grité varias veces. Me miraron el equipaje varias veces. Al final mis maletas ni cerraban. No sé como llegaron a Madrid llenas. Encima tuve que pagar un impuesto no sé por qué. Mi chico quería ponerse en la cola de los que pedían que se lo quitaran. Yo pagué como una marquesa. No podía esperar ni un minuto más. 

No os recomiendo el Aeropuerto Internacional El Dorado, Bogotá. Es mejor evitarlo. Lo malo es que no siempre puedes hacerlo. La única ventaja que le encontré es que te queda cerca de la ciudad. Mi chico dice que este aeropuerto mejoraría si lo ampliaran. Yo no creo ni eso. Sería un lío todavía más grande. Con el tamaño que tiene hoy día vas de cola a cola sin tener que andar mucho. Otra ventaja. No os recomiendo tampoco llevar niños. Me alegré de no haber llevado a mis crías. Se me hubieran traumatizado con tanta cola.

Wednesday, September 07, 2016

Mis vacaciones de verano en Marbella



Estuvimos en el Amàre Marbella con todo incluido y no salió muy bien de precio. Últimamente estamos decantándonos por esta opción. Echas cuentas y ves que te compensa porque salir a comer fuera no es nada barato. 

Tiene una ubicación excepcional, en pleno centro histórico de Marbella, en la calle Severo Ochoa. Enfrente tienes la playa. Además, es un hotel muy tranquilo. En este hotel no admiten niños. Es perfecto para pasara unas vacaciones románticas con tu pareja. 

Nos dieron una habitación muy chic, decorada en tonos blancos y con una gran cristalera que daba a la terraza. La habitación moderna, elegante, amplia y luminosa. No se le podía pedir más. Me gustó mucho la terracita con al mar. Me sirvió para tomar el sol allí mismo, sin bajar a la playa. 

Había habitaciones todavía mejores, pero más caras. Me refiero a las habitaciones exclusivas con servicios VIP y acceso a un salón muy exclusive. Mi marido se quedó con ganas de alojarse en una de ellas. Le gusta lo mejor de lo mejor. 

En este hotel no te aburres. Te animan durante todo el día y toda la noche. El Amàre Club tiene tres zonas con música y animación junto al mar. Los animadores son de lo mejorcito. Nosotros fuimos a una animación nocturna y quedamos encantados. 

Como os decía, en nuestra oferta iba todo incluido. Aunque no lo fuera, me hubiera apuntado a comer en el restaurante. El Amàre Beach cuenta con un restaurante que te ofrece unos platos de cocina innovadora. Es una pena que las raciones sean algo pequeñas. 

Puedes quedar en las zonas para tomar el sol. Mucha gente lo hacía. Yo preferí ir a la playa. A donde sí fui fue al Amàre Pool donde hay una piscina al aire libre y solárium mientras mi marido se entretenía en el Amàre Lounge, que es una zona de relajación con bar para tomar lo que gustes, cafetería y mucha animación nocturna. 

Tienen más restaurante. Uno de ellos es el restaurante Mare Nostrum, donde sirven platos de cocina internacional con toques mediterráneos muy de chef. No debes perderte tampoco el bar de la azotea Belvue donde ofrecen cócteles y hay unas vistas impresionantes al mar Mediterráneo. 

El restaurante Messina, también ubicado en este complejo hotelero que os recomiendo, ha sido galardonado con una estrella Michelin. Yo creo que la estrella se la dieron por que tienen en plantilla al chef Mauricio Giovanini. Es muy bueno haciendo innovaciones culinarias. Pero, como os dije, la desventaja de todos los platos de los restaurantes de este Hotel Amàre Marbella es que las raciones se te quedan pequeñas si vas con hambre.

Monday, September 05, 2016

Mis vacaciones más locas en Cancún



El Hotel Oasis Cancún era el hotel de los recién casados cuando nosotros estuvimos allí. Nosotros no íbamos recién casados sino invitados para una boda de unos amigos que celebraban su bodorrio justo allí, en Cancún, para que todo fuera más romántico y memorable. 

Me gustó el hotel, pero me gustaría más si no hubiera que pagar tantos extras. Nos cobraron por dejar el coche en un parking bastante malo. Yo lo hubiera dejado fuera, pero mi santo se empeñó en dejar bien guardado el automóvil que habíamos alquilado para desplazarnos cómodamente por la zona. También tuvimos que pagar por la conexión wi fi. Todos estos extras encarecieron bastante nuestra estancia. 

El hotel está muy bien. Sus jardines tienen un estilo de paraíso terrenal, con muchas palmeras y mucho verde que me fascinó. Las tumbonas son de estas que parecen camas de dosel. Todo muy grandioso, incluidas las piscinas de aguas limpísimas. 

La habitación era enorme, con una cama de matrimonio inmensa con cabecero de forja muy origina con su forma de raíces que subían por una pared pintada en tono crema pastel. Pero la colcha de la cama parecía sacada de la casa de Frida Khalo. Mi marido decía que deberíamos vestirnos como la famosa pintora mexicana y su marido para estar totalmente conjuntados. No hubiera aguantado tanta ropa con la calor que hacía. Menos mal que el aire acondicionado de la habitación funcionaba de cine. De lo contrario me hubiera asado. 

Os recomiendo este hotel, sobre todo si tienes la suerte de poder ser cliente vip. Los clientes vip tienen todo incluido y los tratan como a marqueses. Los clientes que pagamos menos nos cobran hasta por los buenos días. Casi vale la pena ser cliente vip del Hotel Oasis Cancún. Son muy clasistas. 

Este hotel necesita una reforma. Por ejemplo, yo eché de menos una ducha en el cuarto de baño. La bañera no estaba nada bien para ducharse. Mi marido casi se mata allí dentro de un resbalón.

Monday, August 29, 2016

Mis vacaciones en Valencia



Los Valenciaflats Centro Ciudad están en el centro de Valencia, tienen una ubicación estupenda para hacer turismo de compras por la capital del Turia. Yo estuve con mi marido y mis niñas en uno de estos apartamentos. El nuestro era de los más grandes, de los de dos habitaciones, y muy moderno. 

Mi marido decía que parecía un hospital porque estaba decorado predominantemente en colores blancos. Tal vez era impersonal, pero era precioso. Estaba todo muy nuevo, desde los muebles hasta los sanitarios del pequeño cuarto de baño. 

Esta fue la desventaja que le encontré al apartamento: el cuarto de baño. Se nos quedó casi diminuto. El resto del piso, en cambio, estaba muy bien. Quitando las dichosas macetas que había por todas partes. Hasta en los dormitorios te encontrabas las pequeñas macetas. No fue un problema: quité las macetas y me sentí como en mi casa. Yo no aguanto las plantas en las habitaciones. En mi casa sólo hay platas en la cocina y en la terraza. 

El apartamento está decorado de manera minimalista. Prima la funcionalidad sobre lo ostentoso. Por eso te sientes enseguida cómoda. 

Os recomiendo los apartamentos del Valenciaflats Centro Ciudad, unos apartamentos de planta abierta muy modernos y con todas las comodidades. Presentan, todos ellos, un diseño minimalista en tonos blancos, mobiliario sencillo y actual y zona de cocina con vitrocerámica y un microondas. Nosotros cocinamos mucho en la cocina. Así ahorramos dinero en restaurantes. 

Destacaría también la amabilidad del personal de recepción. A nosotros nos ayudaron a reservar entradas para visitas turísticas y espectáculos en directo. Están enterados de todo lo que puede ser de interés para un turista en Valencia. 

Estos apartamentos te quedan a cincuenta metros del Parque de la Cultura y de la parada de metro de Àngel Guimerà. La ubicación es estupenda, como os he dicho. Yo no descarto volver a alojarme en un apartamento de Valenciaflats Centro Ciudad. Me gusta su decoración, lo limpios que están y la cocina que tienen. La cocina es amplia, perfecta para cocinar con comodidad. Puedes cocinar con un cocinillas como mi santo sin discutir por problemas de espacio.

Sunday, August 28, 2016

Mis vacaciones en Isla Canela

Estuvimos en el Meliá Atlántico Isla Canela - Huelva con una oferta de todo incluido, cosa que no es frecuente en nuestras vacaciones. Somos de los que preferimos desayunar en el hotel y comer y cenar fuera. 

Volvería a ir a este hotel sin pensarlo dos veces. Pasamos unos días de vacaciones inolvidables con las niñas en Isla Canela, en el municipio de Ayamonte (Huelva). Mi marido eligió este hotel porque le encanta el golf y a unos seis kilómetros del hotel está el Campo de Golf Isla Canela de 18 hoyos. 



A mí no me gusta el golf. Las horas que mi santo las pasó con los palos yo las ocupé en la piscina con las niñas. El hotel tiene una 
espectacular piscina exterior enorme y una piscina infantil, cosa que yo valoro mucho. No me gustan los niños en medio de adultos que se tiran a la piscina como kamikaces de las aguas estancadas. 

Nos dieron una habitación con vistas al mar y con terraza. No era muy moderna, pero era cómoda gracias a su amplitud. Estaba decorada en tonos blancos. Pese a tanto blanco la veía clásica, con su gran cama, su escritorio color cerezo, el ventilador de techo... Menos mal que el ventilador estaba apartado de la cama. Nunca fui capaz de dormir con ventilador de aspas sobre mi cabeza. Por bien sujeto que esté en el techo me da la sensación de que se va a caer en cualquier momento. 

En este hotel se come muy bien. Tienen platos de cocina mediterránea e internacional en plan chic, es decir, mucha presentación y cantidades justas. En todo caso, a mí me vino bien que las raciones no fueran generosas porque estaba a dieta de no engordar. 

Lo que no debes perderte de este hotel es su Wellness Center con tres salas de tratamientos. Me dejaron nueva. Es una pena que sea un poco caro. 

El hotel también tiene una piscina cubierta, sauna y un gimnasio de cine. No te aburres y, si no te sientes animada, puedes apuntarte al 
programa de animación diurna y nocturna para adultos y niños. Yo acabé apuntándome porque mi marido pasaba horas y horas jugando al golf y no tenía quien me animara. Cuando estoy sola suelo caer en la depresión. 

Os recomiendo el Meliá Atlántico Isla Canela - Huelva, un hotel ideal para unas vacaciones relajadas en familia. No es barato, pero, si encuentras una oferta de todo incluido, te sale a precio asequible para una familia trabajadora.

Tuesday, August 23, 2016

Mis vacaciones en Hendaya



Lo que más me gustó de Hendaya fueron sus playas. No me esperaba encontrar unas playas tan estupendas. Esperaba encontrar un pueblo feo por su pasado histórico de encuentro entre directores. 

Hendaya es un bonito pueblo francés situado muy cerca de la frontera con nuestra España, sólo hay que atravesar el río de Hondarribia para llegar hasta él. Las playas son enormes. Hendaya cuenta con más de 3 kilómetros de playa, una playa de arena fina, agua cristalina y limpia y tranquilidad. 

Me pareció un pueblo muy vasco con sus casitas de estilo vasco. Una cosa son las fronteras políticas y otra cosa son las fronteras reales. Este pueblo es tan vasco en su arquitectura como los pueblos vascos de las proximidades. También es muy vasca su gastronomía. 

Es un pueblo al que va mucha gente de vacaciones. Cuando estuvimos nosotros no era temporada alta. Por eso estaba todo mucho más tranquilo. 

Hicimos mucho turismo cultural, pese que a mí no me gusta ese tipo de turismo. Fuimos con las niñas hasta el Castillo Abaddia situado a las afueras, que es una maravilla y no hay que perdérselo. A mis hijas le encantó tanto que querían quedarse a vivir allí. Mi marido les contó todo el pasado del castillo. Le encanta la Historia. También le gusta la geografía. Les dio a las niñas unas lecciones de formaciones rocosas llamadas flysch que casi me las vuelven locas. ¿Qué le interesarán a mis hijas las rocas por bonitas que sean y características que sean de este pueblo francés? 

Os recomiendo visitar Hendaya, sobre todo en temporada alta, que es cuando hay más vidilla. Nosotros, como os he dicho, hicimos mucho turismo de visitas a monumentos. Fuimos al Castillo de Abbadia que está poco céntrico y pasamos mucho tiempo por la Parte Vieja. 

La zona antigua del pueblo es interesante. Está allí la estación de tren y el embarcadero. En el centro del pueblo, está la Plaza de la República, donde hay terracitas donde tomamos algo. son bonitas con sus flores y barquitas de puerto marítimo. Me parecieron bastante bohemias. 

Mi marido fue solo hasta la Iglesia de San Vicente y al frontón principal del pueblo, llamado “Gaztelu Zahar”. Yo no me apunté. No me van ni las iglesias ni esos juegos de pelota vasca que nunca entendí.

Mis vacaciones de verano en familia



El Hotel Ancla, Lloret de Mar es un hotel ideal para pasar unas vacaciones de sol y playa en familia aunque la playa te queda un poco lejos. 

Nosotros tuvimos la gran suerte de que nos dieron una habitación recién reformada. Era de las mejores del hotel. Las habitaciones que aún no habían reformado dejaban bastante que desear. 

Había estancias comunes, como la recepción, que también habían sido reformadas. La recepción tenía una decoración muy colonial, con sus sillones de mimbre, forja y mucha madera tropical. 

No estuvimos muchos días, sólo dos. Me supieron a poco. Me quedé con ganas de repetir sesión en el spa. Últimamente no me pierdo un spa en los hoteles donde nos alojamos. También me gustó mucho el buffet, tanto el del desayuno como el de comidas y cenas. A mi marido le llamaba mucho la atención que en los buffets de las comidas sirvieran mariscos. Eran mariscos congelados, pro supuesto, pero mariscos a fin de cuentas. En el desayuno había variedad de productos, yogures incluidos, lo que nos vino muy bien para las niñas; mis hijas son muy yogureras. 

La playa, como os decía, no te queda al lado del hotel. Tienes que andar unos cinco minutos hasta los dos arenales más próximos. Esto te viene bien para hacer ejercicio. 

Nuestra habitación, como os dije era grande, recién reformada y decorada con gusto. No tenía lujos, pero era cómoda porque no le faltaba nada que necesitaras. En el cuarto de baño nos dejaron un secador de pelo que secaba las melenas en un plis plas. 

Me gustó mucho la terracita. Le daba mayor luminosidad a la habitación y me vino de cine para tomar el sol. Era bastante grande. Tenía una mesa con sillas. El segundo día nos subimos comida del buffet y cenamos allí mismo. Era más cómodo porque el comedor del hotel es pequeño. Es la desventaja que le encuentro a un hotel que os recomiendo muy mucho.

Wednesday, August 17, 2016

Mis vacaciones en la Cataluña rural



En Sant Feliu De Pallerols está Can Mau, una casa rural en la que pasamos unos días con las niñas este invierno. Estaba bien. La restauración había hecho de una casa de campo tirando a pobre una casa confortable. 

Nos sobró espacio con cuatro habitaciones una cocina muy de aldea, un salón y unos jardines que poco pudimos disfrutar porque hacía un frío de perros. Casi no salimos por la zona. Tampoco había mucho que ver que no fuera naturaleza salvaje. A mis hijas les hicieron mucha gracia unos caballitos que se veían en un campo desde las ventanas de la casa. Los llamaban ponis, pero no lo eran; parecían un poco bravos. 

La casa estaba muy limpia. Los baños impolutos y lo mismo puedo decir de las habitaciones y el resto de estancias. Tal vez la cocina se veía un poco más usada. Ya se sabe que en una cocina donde se cocina la grasa se pega a todo. Menos mal que las alacenas eran de color madera. De haber sido blancas se hubieran visto más desmejoradas. 

Las habitaciones las había mejores y peores. Nosotros nos quedamos con la más moderna, que era la que tenía la cama más grande y las más sencillas, estilo habitación de monja, se las dejamos a las niñas. Ellas no se fijan tanto en esas cosas. 

El cuarto de baño tenía parte de los azulejos en un azul que daba mucha alegría a un baño con unos sanitarios nuevos, pero sin nada lujoso. Bueno, nada en la casa lo era. 

Lo que menos me gustó fueron los techos de madera que había en la planta superior. No entiendo la manía de dejar un techo de madera que poco aguanta sin renovación. Prefiero los techos de placa. Tampoco me gustan las paredes de piedra descubierta para los interiores, como las que tenía nuestra habitación. 

En todo caso os recomiendo esta casa rural. Can Mau está muy bien para pasar unos día lejos del mundanal ruido. En frente tienes un pequeño río. La casa está en pleno Valle d'Hostoles, formando parte del gran Parque Natural de la zona volcánica del a Garrotx. Es una zona bonita para quien guste de naturalezas salvajes. No es mi caso. 

La casa tiene tres plantas en las que hay: Aparcamiento, recibidor y cuatro habitaciones además del salón, cocina, cuarto de baño y para de contar. Está muy bien para una familia.

Friday, August 12, 2016

Mis vacaciones bien informadas

TripAdvisor es una web en la que encuentras opiniones de otros viajeros. Yo no soy muy de hacer caso a lo que dicen, pero mi marido suele entrar en esta web para hacerse una idea sobre los hoteles donde nos vamos a alojar. He de decir que no siempre las opiniones recogidas en TripAdvisor coinciden con la realidad. Hay muchas opiniones de gente que opina para fastidiar. Yo creo que algunas deben estar escritas por hoteles y restaurantes de la competencia. En los negocios, igual que en el amor y en la guerra, todo vale para algunos. 

Como os decía, no suelo entrar mucho en esta web, pero algunas veces sí lo hago. Por ejemplo, para informarme sobre restaurantes. La otra semana estuvimos en Santander y no acerté mucho con la información de los usurarios de TripAdvisor. Fuimos a un restaurante que recomendaban todos y resultó ser casi desastroso. 

En TripAdvisor no sólo puedes consultar opiniones. También puedes comparar precios y hacer reservas. Es para esto último (lo de los precios y las reservas) para lo que os recomiendo esta web. Siempre viene bien que te resalten un hotel o un restaurante con un precio barato. 

Lo que no viene bien es que te salga siempre una pantallita invitándote a darte de alta. me agobia. Creo que es justo por eso por lo que no me doy de alta. ¿Para qué? La información está accesible sin inscribirte y, aunque te inscribas y opines, no te pagan las opiniones. Esto es una desventaja. No entiendo como encuentran gente para escribir gratis. Como dice mi suegra, gratis no se deben dar ni los buenos días. 

Hablando de opiniones, me hace gracia que los responsables de hoteles y restaurantes contesten las críticas negativas. No deberían darles tanta importancia. Están tirando dinero en pagar a una persona que vaya contestando a los protestones. Una crítica negativa muchas veces es un aliciente para ir a un negocio. A mí cuando me dicen que un restaurante es malo me vienen ganas de ir a comprobarlo.

Saturday, August 06, 2016

Mis vacaciones con Gaudí

Hace poco estuvimos en Comillas, Cantabria, y tuvimos ocasión de visitar la Portada Casa Moro, una puerta diseñada por el famoso arquitecto Gaudí. Me llamó la atención que tenga tres entradas: una para las personas, otra para los coches y otra para los pájaros. Los genios tienen ese tipo de genialidades como hacer una puerta para que pasen los pájaros. 

La puerta de los pájaros es pequeña. Fue la que nos llamó más la atención. Mi marido hizo un montón de fotos. Bueno, allí todo el mundo hace fotos. Es saber que es una puerta de Gaudí y tener a todos los turistas mirándola embobados. 

En todo caso, no me extraña. Es lo más llamativo que hay en el pueblo. Comillas tiene su encanto, pero nada te atrae más que una obra del gran Gaudí. 

Es fácil de encontrar. Nosotros la vimos cuando íbamos hacia la ermita de Santa Lucia. Os recomiendo también acercaros a esta ermita porque desde allí hay unas vistas estupendas de la playa. En un estrecho callejón te encuentras con la Puerta del Moro. Y si no la encuentras, siempre puedes preguntar. En Comillas la conocen todos. 

Me gustó mucho la finca a la que da acceso. Tiene una casa enorme, ese tipo de casa que cualquiera desearía tener. Mi marido dice que esta Portada Casa Moro es una obra menor de Gaudí. Lo será, pero es una obra reconocible. La ves y piensas en Gaudí. Se nota su arte. 

Os recomiendo visitarla. Toda obra de Gaudí merece una visita, aunque no sea una de esas obras del famoso arquitecto catalán que aparecen en todos los libros de arquitectura moderna. A mí no me gusta mucho Gaudí. Reconozco que es un genio, pero como que no me va lo rebuscado de su arquitectura. En esta Portada Casa Moro no hay mucho barroquismo suyo. Es lo mejor que puedo decir.

Tuesday, August 02, 2016

Mis vacaciones baratas en Turquía

El Hotel Sakli Konak es un hotel barato con mucho encanto, pero más que el hotel, te llama la atención la amabilidad de su personal. Se veía que no dominaban el inglés, cosa que no importaba porque su interés en contentarte lo compensaba todo. Tenían mucha paciencia, sobre todo con los niños. Daba gusto ser atendida siempre con una sonrisa. 

Nosotros nos quedamos a comer en el hotel porque a mí me daba algo de reparo ir a restaurantes. El hotel se veía limpio y el restaurante del hotel también. Por eso decidimos hacer allí todas las comidas. La única desventaja fue que los platos típicos de la zona que servían no fueron del gusto de mis hijas. Acabaron alimentándose de bocadillos hechos con pan para perritos calientes que yo había llevado de casa. Mis hijas no valen para viajar a países como Turquía. Lo encuentran todo muy raro. 

El hotel es muy familiar. El propio dueño te recibe en la puerta y te acompaña a tu habitación. Eso no ocurre ni en las pensiones españolas. 

Nuestra habitación era rústica, pero cómoda. La cama tenía una colcha que me recordó aquellas colchas antiguas que había en las casas de campo de nuestras abuelas cuando éramos pequeñas. Las paredes estaban pintadas de color blanco y había una serie de arcos que te hacía recordar que estabas en un país árabe. 

El desayuno era muy completo. Te daban a elegir entre mil opciones. Había muchísima fruta y dulces una barbaridad. Si llego a estar dos semanas, regreso a casa con el doble de peso. 

Hicimos varias excursiones por los alrededores. El propio dueño del hotel nos planifico las excursiones. En este hotel te lo dan todo hecho. Por eso os lo recomiendo. También os recomiendo hacer rutas por la Capadocia totalmente personalizadas. Nosotros hicimos una y quedamos encantados. Hasta las niñas se lo pasaron bien. Les sirvió para ampliar su cultura.

Friday, July 29, 2016

Mis vacaciones golosas en Sevilla

Una de las pizzerías que más nos gustan en Sevilla es la Trattoria Pizzeria la Bambina, Sevilla. Se encuentra en el barrio de Nervión de la capital andaluza, en la calle Jimenez Aranda,23. 

El local no es grande, pero es cómodo. Te sientes como en tu casa. Yo hubiera preferido que fuera un poco más grande. Cuando hay mucha gente, casi te chocas con todo el mundo, sobre todo con los camareros que pasan por tu lado con sus bandejas. 

Nosotros solemos quedarnos en la terraza. No es una terraza grande, pero estás más cómoda que dentro del local. Los días que hace sol es difícil encontrar mesa libre en la terraza. Es donde mejor se está. 

En cuanto a la comida es buena y está bien presentada, cosa muy importante para mí. Lo que no veo bonito, no suelo comerlo. Los camareros son amables y muy profesionales. Te atienden rápido. 

Nosotros siempre empezamos por unos entrantes o una buena ensalada mientras esperamos a que nos traigan los restantes platos. ¿Qué platos? Pues pasta en general, canelones, cazuelas, risotto, postres en general. Los entrantes son imprescindibles para hacer tiempo, sobre todo los fines de semana, cuando los camareros no dan abasto para atender a tanta gente. 

La decoración de interior del local es sencilla. a mi marido le gusta mucho que sea un espacio abierto a lo que es la cocina. Le gusta ver como cocinan los cocineros. A mí me da igual. Puestos a elegir casi prefiero no ver como hacen las pizzas y demás comidas. Soy tímida. 

Las pizzas de este local están muy buenas. las hacen como a mí me gustan: con su masa fina y esos bordes crujientes que me encantan. Su relleno es generoso. Son pizzas caras, como dice mi suegra. La madre de mi marido llama pizzas caras a las que traen un buen relleno y pizzas pobres a las que andan faltas de relleno.

Wednesday, July 13, 2016

Mis vacaciones borrachas en Santander

La Sidrería Cachopo, Santander, es una sidrería tan asturiana como las sidrerías que encuentras en Asturias. Está en la calle Peñas Redondas, 17. 

El local me apreció muy rústico con sus mesas y sillas de madera tipo tasca, sus grandes barriles en el interior y una barra al fondo. Nosotros tuvimos que quedarnos en la barra porque no había mesa libre. 

El personal es muy atento. Nos sirvieron una tapa de pan con chorizo que no nos cobraron. La comida que sirven en esta sidrería es muy fuerte. A mí ya me sobró con el pan con chorizo a la sidra. No quise más. Mi marido, en cambio, repitió el pan con chorizo, se animó con una morcilla, con unos chipirones encebollados que olía como los que le prepara su madre. 

Lo que hacen muy rico en esta sidrería son los cachopos, unos filetes de ternera rebozados. Los hacen blanditos y jugosos, pero bien pasados. Los probé otro día que estuvimos por allí. También probé las ensaladas. Eran del montón, pero estaban ricas. 

Os recomiendo la Sidrería Cachopo, Santander, una sidrería que está muy bien para ir con los amigos un día de esos en los que te apetece darte un homenaje con una comida fuerte. Para ir a comer a diario, no os la recomiendo. Acabarías con el estómago destrozado. 

La segunda vez que estuvimos llevamos a las niñas y las dejamos contentas con el postre. Era una tarta de tres chocolates que se comieron ellas solas prácticamente. No me extraña porque era deliciosa. 

La sidra también está rica. No te la escancias. Tienes que hacerlo tú con una máquina que te traen los camareros. Mi marido dice que no es lo mismo que un escanciado a mano, pero, para quien no sabe, mejor la maquinita. Esta es la desventaja que le encuentro a esta sidrería: que los camareros no te sirvan la sidra escanciada.

Thursday, July 07, 2016

Mis vacaciones en Beauvais

El Hotel Inter-Hotel City es un hotel que te sale muy bien de precio. A nosotros nos cobraron 64 euros por noche. No me parece caro dados los precios que hay por la zona. 

Este Inter-Hotel City está en Beauvais, cerca del aeropuerto. No es un hotel para hacer turismo sin coche sino para llevar tu automóvil si quieres desplazarte por los alrededores cómodamente. Por ejemplo, nosotros fuimos a ver el Palacio de deportes Elispace y también fuimos al Hospital de Beauvais, donde estaba una tía de mi marido hospitalizada. De hecho, nos alojamos en este hotel para ir a visitarla. Es la madrina de mi esposo; una mujer riquísima que creo que nos va a dejar su herencia algún día. 

No nos aburrimos. Cerca del hotel te queda la Catedral de Saint Pierre y del Museo Departamental de Oise, un museo que merece mucho la pena. 

No es grande. Por fuera parece una casona grande. Cuando me dijeron que tenía 52 habitaciones no lo creía. 

Nuestra habitación estaba bien. Tenía una decoración moderna y funcional. Las cortinas eran de esas que sólo cubren la ventana, no de las que llegan hasta el suelo. Tenían el mismo color gris perla que la colcha de la gran cama de matrimonio y que la pared que había tras el cabecero de la cama. 

Había un televisor LCD y la conexión a Internet wifi gratis nos vino muy bien. nosotros no somos nada sin Internet. No nos aburrimos. Mi marido pudo ver sus programas favoritos en el televisor con canales por satélite. Le encanta la televisión. 

Nuestro cuarto de baño tenía ducha sólo. Los había con bañera solo y yo prefería uno con ducha. Acabas antes y gastas menos agua. Nos dejaron artículos de higiene personal gratuitos y un secador de pelo que había conocido tiempos mejores. Era más lento que el que usa mi suegra en su casa. 

También teníamos una caja fuerte en la que sólo cabía el portátil de mi marido. El mío tuvo que quedar encima del escritorio. 

Os recomiendo este hotel. Tiene una terraza en la azotea divina y un jardín donde pude descansar y leer un libro que llevé para acabar. 

Lo que no me gustó nada fue que el desayuno bufé fuera de pago. Hubiera sido mejor un desayuno gratis y que quitaran la zona de ordenadores, periódicos gratuitos en el vestíbulo y depósito de equipaje. También el parking era gratis.

Mis vacaciones de catedrales raras

Yo no soy nada de turismo monumental y mucho menos cuando esos monumentos son iglesias y catedrales, pero de vez en cuando visito esos sitios que tanto gustan a mi marido. La última catedral que visitamos fue la Catedral de Granada, una catedral distinta a la catedrales que estaba acostumbrada a ver. 

No me gustó nada que nos cobraran más de cuatro euros por cada entrada. Diez euros pagó mi santo por la visita. Yo no los hubiera pagado. Hubiera entrad gratis en horario de culto religioso. Pero, como a mi marido, se le antojó entrar a las doce de la noche, después de una ronda de tapeo que nos habíamos dado por los alrededores, hubo que pagar. 

Esta catedral está estructurada en tres naves: una nave central llena de bancos para que se sienten los que van a la misa y las de los laterales, dos naves diáfanas. Parece más grande de lo que es. 

La conservación es buena. Las paredes están labradas en piedra, y tienen unos colores luminosos tanto si las ves a la luz de las velas como con la luz natural del día. 

Me quedé con la sensación de que todos los caminos llevaban a la catedral, tanto por un lado como por otro. La Catedral de Granada da a cuatro calles, en mitad del casco antiguo, una zona casi peatonal. 

No es muy fácil de encontrar porque las calles son estrechas y no la ves hasta que te acercas mucho. Es la desventaja que tiene su ubicación. 

Os la recomiendo. Os recomiendo también intentar entrar gratis. Las entradas son muy caras, sobre todo cuando no vas sola y se te multiplica el precio por el número de personas que te acompañan. Mi marido quería volver con las niñas. Lo convencí para que las llevara en horario de culto. Mis tesoros no se iban a traumatizar por unos rezos y así nos ahorrábamos unos euros.

Mis vacaciones en un pueblo medieval

Hay pueblos por los que parece no pasar el tiempo. Tal es el caso de Frías, Burgos. Paseando por sus calles empedradas tienes la sensación de regresar a la Edad Media de nuestros antepasados. hasta los lugareños parece que van en otra onda. Es de esos pueblos en los que ves como la gente se toma la vida con calma y tú no lo entiendes. 

Nosotros fuimos al castillo. No entras gratis, por supuesto. Nos cobraron 1,5 euros por cabeza. Ni siquiera nos hicieron descuento por las niñas. No es que fuera una entrada cara, pero a nosotros se nos multiplicó por cuatro y con ese dinero hubiéramos tomado unos refrescos en un bar. 

En todo caso, merece la pena visitar el castillo. Entras a través de un puente levadizo, vas al patio de armas y flipas con la torre del homenaje, situada en una de las esquinas del castillo. Es un edificio de planta irregular desde el que hay unas preciosas vistas de Frías. 

Las casas de Frías me parecieron un poco sosas. Todas tienen fachadas de piedra y los mismos balcones de madera. Son clónicas. 

La iglesia de San Vicente, del siglo XIII es lo que te esperas de una iglesia tan antigua. No tiene nada novedoso. Me gustó el jardín que hay al lado. Fue donde paramos para comernos los bocadillos. Hay que ahorrar. Unos vecinos que estaban allí tomando el fresco nos contaron que la torre de la iglesia, de origen románico se vino abajo en 1904 echando a perder parte del cenobio. Para reconstruir el templo vendieron la parte de delante de la iglesia a los americanos de EEUU. Está en el Museo The Cloisters de New York. La gente vende lo suyo por un plato de lentejas. Una pena. 

Os recomiendo visitar Frías en Burgos. Es un pueblo medieval que bien merece una visita. Me pareció tranquilo y antiguo. No me extraña que no hubiera muchos turistas. Es el sitio ideal para aburrirte.